El nuevo acuerdo agrícola con Marruecos condena a miles de agricultores al paro y a la ruina, ya que permitirá una mayor entrada en el mercado comunitario de productos de ese país. A la horticultura, por ejemplo, y según ASAJA y COAG, le va a costar más de 2.200 millones de euros. Con estos amigos del norte de Europa, para que queremos tener enemigos.
Este acuerdo perjudica fundamentalmente a España, que lo vamos a pagar caro. Se pone en riesgo la mitad de los empleos agrarios, más de 450.000 unidades de trabajo; un tercio de la producción agraria, 13.600 millones de euros anuales; y, sólo en el sector del tomate, se ponen en riesgo 3.500 jornales anuales en el campo español, según COAG. Y es que el nuevo protocolo facilita la importación ingente de producto marroquí, a pesar de que este país ni es socio de la Unión Europea ni cumple con los parámetros medioambientales, de seguridad alimentaria y socio-laborales que siguen los productores españoles y europeos.
Según han denunciado nuestros agricultores, la producción de tomates y judías verdes, por ejemplo, por su bajo precio en el mercado, se han perdido ya por la entrada de esos productos en España exportados por Marruecos. Y es que un agricultor marroquí cobra 4,80 euros por jornal, frente a los 50 euros que se pagan en España. Teniendo éstos parámetros de costes, se puede decir claramente que éste convenio suscrito entre U.E. y Marruecos está hecho para favorecer a un puñado de empresas de capital franco-marroquí, participadas por el Rey de Marruecos, así como a las grandes empresas de distribución, también de origen francés y alemán, que compran producto barato y lo venderán caro a los consumidores.
Algunos agricultores se han manifestado de forma contundente a éste convenio “es una puñalada trapera y motivo de alta traición por parte del Parlamento Europeo”. Y es que, explican, lo que claramente afecta a unos europeos del sur que tienen “poca importancia”, en clara referencia a España.
Fiarse la U.E. de que los marroquíes van a cumplir los protocolos y acuerdos firmados con ellos, es como creer en los “Reyes Magos”. Viene al caso, pues Rabat nunca ha respetado las reglas de precios, como me decía ayer un agricultor del poniente granadino. Y más si tenemos en cuenta, que es reiterativo el incumplimiento de los acuerdos firmados entre ambos, como lo dice “Agencia de Fraudes” de la U.E.; que por cierto, buscando por la “red” nunca ha sido sancionado por ello y sí España.
Nuestros agricultores españoles además están siendo las “cabezas de turco” de la estabilidad del norte de África, que todos deseamos. Pero la política es la política y para ayudar a esa estabilidad no se puede jugar con los intereses agrarios de miles de españoles, por muy “buenos padrinos” que tenga el Monarca Marroquí. Esperemos cordura en nuestros socios comunitarios, y en instancias superiores sea revocado esos acuerdos que tan miserablemente condena a nuestros agricultores españoles a su auto-destrucción.
Rafa Pozo.
Granada





