(identitaria.es) Promete ser la nueva imagen del Frente Nacional. Y el tiempo dirá si, además, la digna heredera del patriarca. Por las venas de Marion Maréchal-Le Pen no sólo corre la sangre de la familia, sino la fiebre política del clan Le Pen. A su mayoría de edad se sacó el carné del partido.
Ahora, con sólo 22 años, se ha lanzado tras los pasos de su abuelo, Jean-Marie Le Pen, el fundador del partido, y de su tía, Marine Le Pen, la actual dirigente en plena cresta de la ola tras el histórico resultado obtenido el domingo pasado en la primera vuelta de las presidenciales francesas.
Su larga cabellera rubia, un carácter determinado y la vehemencia de sus palabras son sin duda marca de la casa. Hija de una de las dos hermanas mayores de Marine, Yann, y de Samuel Maréchal, que en los noventa fue una de las figuras prometedoras de las juventudes del Frente Nacional, parece haber heredado mucho de su tía. Si Marine es la artífice de una cierta modernización del partido de extrema derecha, Marion podría contribuir a rejuvenecerlo, deslastrarlo del peso de décadas de sucesivas polémicas e incluso despojarle de las recurrentes etiquetas de partido «xenófobo» y hasta «fascista».
Candidata benjamina
El próximo mes de junio, la suya podría ser la candidatura más joven de Francia en las elecciones legislativas que sucederán a las presidenciales. Aunque no será su primera experiencia. Hace dos años también se presentó a los comicios regionales, aunque sin gran éxito. El retorno viene acompañado, o mejor, alentado, por el buen resultado de su tía Marine y el Frente Nacional hace apenas una semana. Y qué mejor respaldo que el apoyo del abuelo, que ha renunciado a presentarse este año y hará campaña por su nieta, su ojito derecho. Un Jean-Marie Le Pen orgulloso de ver cómo en política, también, la especie se perpetúa. «Es natural que los hijos sigan el camino de sus padres», confiaba recientemente.
Aunque, a cambio, la presión es importante para la joven aspirante. Marion será candidata en una circunscripción en la que la actual dirigente ultraderechista ha salido en cabeza, superando el 30 por ciento de los votos, y de la que Jean-Marie espera mucho. «Me gustaría que lavases mi honor», le habría encomendado por tarea. Se trata de la tercera circunscripción de Vaucluse, un feudo del Frente Nacional que en 1990 fue escenario de un suceso que dio mucho que hablar: una treintena de tumbas judías fueron profanadas, lo que provocó una inmensa conmoción en Francia.
Tanto Le Pen como su partido fueron señalados, aunque la justicia demostraría que los cuatro neonazis inculpados no tenían relación con el Frente Nacional.
Un reto al que Marion Le Pen se enfrenta decidida pero no sin cierta aprensión. «Es una gran responsabilidad. Al principio, he tenido algo de miedo a sentirme sola. Pero después de varios viajes a Vaucluse estoy más tranquila», declara.
Por el momento, va a tener que alternar su incursión en la política con su ajetreada vida de estudiante en la Universidad de Derecho de París, donde está realizando un máster. Aunque la joven Marion asegura que su objetivo no es hacer carrera en la política. Tiempo al tiempo.
Fuente la Razón








