Decididamente el alcalde de Onda, Salvador Aguilella es un hombre innovador. De vez en cuando se le ocurren ideas nunca antes ensayadas en Onda. Ideas nuevas. Crea organismos para sustituir a otros que funcionaban aceptablemente bien. Para Aguilella las fiestas parecen algo esencial en Onda. De hecho, lo son: constituyen la oportunidad para que todos dejemos nuestras preocupaciones cotidianas, incluso nuestros enfrentamientos y polémicas y pasemos unos días agradables. El ayuntamiento, y Aguilella en vanguardia, velan para que cada vez nuestras fiestas resulten más agradables para todos. Lo que pasa es que a veces ocurre que las iniciativas tomadas son, cómo diría, ¿excéntricas? Veamos.
Imaginemos que la Comunidad Islámica un buen día decide que hay que nombrar a la “reina del Ramadán”… y, en un gesto de multiculturalidad, decide invitar a todas las chicas autóctonas naturales de Onda para acceder a ese honor. A la mayoría nos sorprendería, porque, el Ramadán es un ayuno propio de la comunidad islámica que termina con una fiesta… islámica. Los no islamistas no nos sentiremos ofendidos si no nos invitan. Cada cual tiene su propia identidad: propia y no de otros. O imaginemos que los gitanos rumanos residentes en Onda nos invitan a uno de sus saraos del 23 de diciembre. ¿Difícil, verdad? Ni los islamistas ni los romanís son muy dados a invitar a gente que no es de su comunidad a las fiestas de su comunidad. No ocurre lo mismo con Aguilella, nuestro alcalde multicultural.
Todo esto viene a cuento de las más de 700 cartas enviadas por el Ayuntamiento de Onda a las “jóvenes ondenses en entre 17 y 22 años” para invitarles a participar en la elección de Dama de la Fira d’Onda 2012. La nota del ayuntamiento añade: “cualquier mujer ondense tendrá las mismas posibilidades para ser dama y reina”. Y cuando dice “cualquier” quiere decir, efectivamente, cualquiera, incluidas chicas inmigrantes. Aparentemente la medida no sería censurable: todo sea por la integración de los inmigrantes… pero si examinamos las cosas más de cerca, no podemos por menos que rechazarla.
Invitar a todos, chicas inmigrantes, es algo más que un gesto de generosidad, es un gesto de irresponsabilidad, si esas comunidades no responden de la misma manera en sus celebraciones. Y parece que nunca ha sido así. No podemos permitir eso de “mi identidad es mía y la tuya de los dos” que nos proponen algunos colectivos inmigrantes. Esto, sin olvidar, que nuestras fiestas deben tener como protagonistas a nuestra gente, no a la gente que ha llegado inicialmente con intención de trabajar y luego, a la vista de la situación de nuestro mercado laboral (y de que tardará tiempo en generar empleo), en lugar de regresar, prefiere permanecer entre nosotros a pan y cuchillo, recibiendo sanidad, educación, gratis (pagada por usted y por mí), 426 euracos de subsidio, alimentos gratuitos por parte de organizaciones asistenciales y, para colmo, la posibilidad de ver a la niña convertida en reina de las fiestas…
Los inmigrantes tienen que empezar a pensar en retornar a sus países de origen y las instituciones deben estimularlos a que lo hagan. No los podemos mantener (por que los estamos manteniendo). Y medidas demagógicas como ésta (que seguramente tienen por objetivo final el captar votos inmigrantes para las próximas elecciones municipales a la vista de que no van a ser votos autóctonos los que Aguilella va a captar a la vista de su gestión aventurera y herrática), no contribuyen a recordar a los inmigrantes que tienen un país de origen y que si han venido aquí a trabajar, aquí no hay trabajo y en su país las cosas van bastante mejor que aquí.
Santiago Bojados
Concejal por España 2000









