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Monarchia delenda est (La monarquía debe ser destruida)

Quien esto escribe hasta hace relativamente poco era absolutamente indiferente a la institución monárquica. Partía de la base de que la monarquía era una institución tan débil, en el sentido de que tenía tan pocas atribuciones que era absolutamente irrelevante, algo así como el premio de consolación que le tocó a los franquistas en la transición para que creyeran que había algo del antiguo régimen en la nueva construcción democrática que se estrenaba. Y como todo premio de consolación apenas tenía un interés casi exclusivamente simbólico. Continuar leyendo

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España 2000 dice NO al Aborto

(Identitaria.es)Ayer Domingo varios componentes de España 2000 Aragón participaron en la concentración convocada por Provida Aragón en la plaza de El Pilar, en Zaragoza.

Con escasa participación ciudadana pese al excelente clima, cercana al centenar, pudieron oírse desde la tribuna testimonios de Madres que apoyan la vida contra el asesinato sistemático de Españoles no-natos, y como punto final se dio lectura al manifiesto que reproducimos a continuación. Continuar leyendo

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Antonio R. Naranjo pide disculpas a España 2000

(Identitaria.es)El director de Diario de Alcalá, haciendo uso de la sección de cartas al Director en su edición impresa, se ha disculpado públicamente por el trato mantenido hacia España 2000 así como por sus palabras vertidas hacia dicha formación y sus votantes pasadas las últimas elecciones municipales. Continuar leyendo

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La crisis no pasa pero la alternativa tampoco avanza (I de IV)

(Identidad).- Hay razones para estar alarmado: el Estado sigue emitiendo deuda pública que es comprada por la banca especialmente con dinero del Banco Central Europeo… en ese trueque se va un 2% de intereses, cuando lo normal sería que el BCE prestara dinero a los Estados directamente. Si eso no se hace así es sencillamente porque el acta de constitución del BCE lo impedía… ¿Cómo es que nadie ha hecho nada para remediarlo? Sencillo: porque esa situación beneficiaba a la banda europea y ¿quién le coloca el cascabel al gato? Cualquier banco que se sintiera maltratado no tendría nada más que organizar una pequeña campaña de prensa contra el gobierno que lo hubiera puesto en dificultades. Los magnates de la prensa y los de las finanzas se sientan en los mismos clubs y tienen los mismos intereses. De ahí que los gobiernos hayan preferido callar, total, es un 2% por no hacer nada lo que se embolsan los bancos. Mientras esto siga así  -lo venimos advirtiendo desde hace años- el crédito seguirá cerrado. Por otra parte, toda nuestra clase política se preocupa por pagar la deuda y a ello se emplean todos los esfuerzos, pero nadie habla de generar empleo y sobre este punto la duda es si alguien tiene alguna idea concreta y voluntad para ponerla en práctica. Y todo induce a pensar que no. Por lo tanto, estamos instalados permanentemente en la crisis, en una crisis que, de momento dura casi 5 años (se inició en el verano de 2007 con la crisis de las subprimes) y da la sensación de que ni tan siquiera hemos tocado fondo.

Las reflexiones, breves y precisas, que siguen pretenden responder a dos cuestiones: porqué ante una crisis tan grave las masas permanecen tan silenciosas y porqué ante una crisis tan aguda los movimientos alternativos parecen estancados.

La esencia de la “democracia”

Todo esto nos sitúa, en realidad, ante las miserias de la democracia: la libertad permite que cualquier centro de poder haga una campaña mediática para demoler a quien le plazca, y esa campaña ni siquiera tiene que basarse en datos objetivos ni en realidades tangibles, puede ser completamente inventada de principio a fin. Las masas son volubles, carecen de espíritu crítico, su capacidad de análisis es mínima y ni siquiera perciben cuáles son sus propios intereses y no digamos la manera de defenderlos. Por eso la democracia es incuestionable: porque permite manipular mejor a las masas y, hacerles además creer que eligen en libertad. El sistema democrático tal como está concebido en la actualidad equivale a un cornear constantemente a las masas logrando que te lo agradezcan una y otra vez.

En cuanto a la libertad de expresión se confunde con la libertad para lanzar insidias. Nunca como hoy ha existido tanta información, pero nunca como hoy las masas han estado tan confusas sobre lo que está pasando ante ellas. Fijémonos en el caso de Siria: el gobierno sirio no es ni mejor ni peor que cualquier otro de la zona, pero Siria tiene una ubicación geográfica precisa que separa a Israel de Irán. Los aviones judíos tienen que sobrevolar Siria (y sus defensas antiaéreas) para bombardear las instalaciones nucleares iraníes. Para poder atacar a Irán, Israel y su aliado norteamericano precisan, o bien una desestabilización completa de Siria o bien un gobierno neutral. ¿Verdad que así se entiende mejor lo que está ocurriendo en la zona? ¿qué medio de comunicación lo explica así? Ninguno ¿por qué? Porque hacerlo implicaría alertar a las masas de que en Oriente Medio se está preparando la guerra para salvar al capitalismo. Lo mismo podría decirse de los focos de tensión, nacionales e internacionales. ¿Negociará el gobierno con ETA? ¿para qué? Si lo esencial ya está negociado y consensuado con el gobierno… ¿o es que vamos a pensar que ETA negoció con un Zapatero agónico sin blindarse ante la inminente subida al poder del PP? ¿Verdad que es simple entenderlo? Bueno, pues ningún medio tiene el valor de plantearlo en estos términos tan racionales. ¿Por qué? Porque las masas quizás se sintieran defraudadas y engañadas y no conviene que se alarmen justo cuando tienen que creer que la salida a la crisis no vendrá por la creación de empleo sino con la reforma de la contratación que permita el despido prácticamente libre…

La democracia es el sistema que permite engañar más y mejor a las masas. No importa que para unos se trata de una degeneración de la democracia a la que haya que llamar partidocracia (poder de los partidos) o plutocracia (poder del dinero) o, simplemente, régimen de cinismo abierto… Lo cierto es que contra más cerca están las masas de precipitarse en el vacío, más parecen estar insensibles, embotadas, ausentes o simplemente desmovilizadas y agradeciendo a sus verdugos el haberlas llevado hasta el patíbulo.

Esto explica el por qué en plena crisis las masas callan, son más dóciles que nunca y si actúan contra alguien es contra “falsos enemigos” que otros les señalan. Y esto no ocurre solamente a nivel de masas sino también a nivel de clases políticas dirigentes. Resulta, por ejemplo, sorprendente que ni un solo político europeo haya levantado su voz jamás contra la globalización que, evidentemente, constituye el principal enemigo y la madre de todos los desajustes de la economía. Callan porque saben que la globalización beneficia solamente a una minoría de élites económicas y perjudica a la mayoría de las poblaciones y de los pueblos. Una vez más, el político opta por no meterse con los poderosos para evitar que los poderosos se acuerden de su existencia y lo fulminen a golpe de talonario y de campaña mediática en contra.

Todo esto explica también por qué los movimientos alternativos tienen, en los peores momentos de la crisis, resultados más que limitados. En realidad, inapreciables, al menos en España. Y eso es lo que induce a pensar y a redactar algunas reflexiones que irán apareciendo en los próximos días.

© Ernesto Milà – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

 

 

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¿Es defendible el Estado de las Autonomías?

(Identitaria.es).- Era 1975 y se nos decía: “el Estado tiene que descentralizarse” y todos pensamos, “sí, el Estado tiene que descentralizarse”. A fin de cuentas no era normal que para matricular un coche en Barcelona hubiera que enviar los papeles a Madrid. Por otra parte, en lo que estábamos todos pensando era en que los centros de decisión estuvieran cerca de los ciudadanos. Eso debía ser democracia. Y dijimos, bueno, de acuerdo… descentralicemos.

La primera sorpresa vino porque, una vez se aceptó esto, se nos dijo que había una serie de instituciones radicadas en el extranjero a través de las cuales debía de iniciarse la descentralización. La Generalitat de Catalunya, por ejemplo, seguía existiendo y en Francia vivía alguien que se decía su presidente, un anciano de rostro venerable y no particularmente malvado que atendía al nombre de Joseph Tarradellas. Durante la guerra civil no había tenido un comportamiento particularmente sectario y, en realidad, todo lo que decía tenía sentido común. Era cierto que traer a Tarradellas como presidente “legítimo” de la Generalitat de Catalunya en el exilio parecía dar la razón a los que consideraban que eso equivalía a retrasar las manecillas del reloj de la historia la friolera de 40 años. Además, aquella Generalitat nació en un contexto histórico muy diferente –la república- por lo que encajaba como una cerradura en un ano de un elefante. Y por lo mismo, también existía un presidente de la República en el exilio, así que ¿por qué no lo traíamos también, le entregábamos el poder y le dábamos una pensioncilla? ¿Y por que se trajo a Tarradellas y no se hizo lo mismo en Euzkadi? Pero, lo cierto es que, a la vista de que Tarradellas en todas sus declaraciones parecía ser uno de los políticos más razonables de la transición, ¿por qué no traerlo a España y concederle de manera no democrática la presidencia de la Generalitat restaurada? Y se le dio.

A la autonomía catalana siguió la vasca y luego la gallega. Realmente nadie en Galicia –o casi nadie- parecía interesado en restaurar allí un gobierno autónomo. Los únicos que parecían interesados eran las clases políticas locales que, bruscamente, sin excepción de partido, todas se convirtieron al regionalismo y todas alabaron los nuevos estatutos de autonomía. A la hora de votar el Estatuto de Autonomía de Galicia, es bueno no olvidarlo, apenas acudieron a las urnas el 28% de la población y de estos, una cuarta parte no votó a favor… parecía evidente que a la inmensa mayoría de gallegos el Estatuto de Autonomía les traía al fresco.

Los resultados de otros referendos autonómicos demostraron algo parecido: en Andalucía votó, por ejemplo, el 53%. En Catalunya, en 2006 votó el 48% del electorado con una cuarta parte de los electores votando en sentido negativo a la propuesta de “nou Estatut”. Cifra que resultó rebasada durante la votación para aprobar el nuevo referéndum autonómico andaluz el 18 de febrero de 2007 que salió adelante, mal que bien, con apenas el 36% de participación… En otras autonomías, ni siquiera se consideró necesario convocar referendos a la vista de que posiblemente la participación hubiera sido mucho menor.

Estaba claro que la cuestión autonómica no interesaba mucho a la población, pero a partir de principios de los años 80 los medio de comunicación y todos los partidos políticos sin excepción empezaron a cantar glosas, loas y alabanzas al “Estado de las Autonomías”. No estaba muy claro el motivo de todas estas loas porque el coste de la vida se encarecía muy rápidamente y los salarios daba la sensación de que iban perdiendo poder adquisitivo. Afortunadamente las autonomías empezaron a cumplir sus funciones: carreteras, infraestructuras de nuevo cuño, todo parecía ir bien. Así que ¿por qué no aceptar el hecho consumado de que las autonomías no habían centrifugado España sino que estaban constituyendo un factor de progreso? A fin de cuentas, la extrema-derecha se había equivocado y España no se rompía.

No, no se rompía pero la corrupción había empezado a aflorar un poco por todas partes y daba la sensación de que estaba corroyendo ago más que el aparato central de la administración del Estado. Quien dice “autonomías” dice “dispersión” y quien dice “dispersión” dice falta de control. Eso es justamente lo que había ocurrido. Pronto, hasta el líder regional más gris promovía el nacionalismo regionalista como excusa para defender “lo suyo”, esto es, defender sus intereses. Aparecieron partidos regionalistas en zonas en donde nunca antes lo habían hecho (La Rioja, Cantabria), líderes de la derecha (en Murcia, Comunidad Valenciana) o de la izquierda (en Andalucía y Extremadura), se convirtieron al regionalismo y en los principales defensores de los derechos “regionales”… Aplausos para ellos.

¿Qué estaba ocurriendo? Hacia mediados de los 80 advertimos que no estábamos en una democracia sino en plena orgía partidocrática. Y partidocracia no es democracia. Y en partidocracia habíamos observado como se formaban en todos los partidos castas políticas regionales que velaban por sus propios intereses y no por los de su región. Es más, tendían a confundir sus propios intereses de casta con los de su región. Por eso pedían más transferencias, más fondos, más recursos… porque así las comisiones a percibir eran mayores, los fondos públicos a repartir entre los “amigos”, mas jugosos y los proyectos faraónicos más enloquecidos podían adquirir carta de naturaleza con facilidad. Todas las Cajas de Ahorro, penetradas por los partidos políticos pasaron a financiar esta locuras antes de desaparecer una tras otra. Hacia finales de los años 80, allí en donde las autonomías estaban más arraigadas, las corruptelas eran más profundas. Catalunya, sin duda, ocupaba la vanguardia de la corrupción: desde el Palau de la Generalitat una banda de salteadores de caminos habían pasado a ser la mano derecha y la izquierda de Pujol. Él mismo había hundido a Banca Catalana al financiar con sus depósitos la llamada “construcción nacional de Catalunya”. Y la prensa catalana recibía jugosos subsidios para que no proclamar la mala nueva: a saber, que Catalunya era la región más corrupta del Estado. A poca distancia, eso sí, de Andalucía, en donde el socialismo había transformado a aquella autonomía en su jardín particular durante más de 30 años. El franquismo duró 40, pero nunca expolió teniendo la cara dura de alardear de que estaba al servicio del pueblo. Los socialistas andaluces, en cambio, sí lo hicieron.

Y este era el problema en 2005: España estaba parcelada en 17 autonomías, cada una con una arsenal de leyes nuevas, intrascendentes casi todas, que no se respetaban por pura ignorancia y que solamente se aprobaban para justificar el que los pequeños y redonditos parlamentitos autonómicos servían para algo. Un pescador que descendiera por el Ebro debería adquirir para ejercer su afición cuatro diferentes licencias de pesca en cada Autonomía por la que discurría sus aguas. La locura estaba institucionalizada. Y cada vez más daba la sensación de que las loas, glosas y alabanzas hacia el Estado de las Autonomías contrastaban más y más con la realidad de los hechos, cada vez más terribles.

Era cierto que hubo un período dorado de las autonomías que se prolongó entre nuestra entrada en la UE y los años del aznarismo. España recibía fondos estructurales de la UE –enormes pero pobre contrapartida a la “reconversión industrial” que liquidó sectores estratégicos enteros de nuestra industria- que dieron la sensación ficticia de una vitalidad de nuestra economía… que se agotó cuando se agotó esta llegada de fondos estructurales y cuando en lugar de recibir empezó a tocarnos dar a otros ayudas. Pero ese agotamiento no se percibió inmediatamente porque su final coincidió con el momento más álgido de la burbuja inmobiliaria. Durante este ciclo –un ciclo que une la llegada masiva de fondos estructurales buena parte invertidos (y en gran medida, dilapidados) por las autonomías, con la burbuja inmobiliaria- nadie se preocupó porque el monstruo autonómico iba creciente, nadie atendía a que se estaban construyendo aeropuertos que nadie utilizaría pero que devengarían millones en comisiones y, nadie advirtió que se estaba cavando la fosa de las Cajas de Ahorro. Y bruscamente, en julio de 2007, unos negros que habían recibido hipotecas que todo el mundo sabía que no podrían pagar jamás, dejaron de abonar sus mensualidades. Había estallado la crisis de las hipotecas subprime que pronto contaminaron a todo el sistema bancario mundial y en España fueron una de las causas del estallido de la burbuja inmobiliaria.

Entonces, y solo entonces, nos dimos cuenta de que el Estado de las Autonomías había crecido demasiado, que era un paquidermo hipertrofiado que nos costaba demasiado y que no nos aportaba gran cosa (lo que nos podía aportar, lo podía aportar igualmente el Estado central, incluida la promoción de las lenguas regionales). Y, lo peor, nos dimos cuenta de que las clases políticas autonómicas no estaban dispuestas a renunciar a su modus vivendi aunque esto supusiera arruinar al país. Tiene gracia que cuando se planteó el Portugal un referéndum para la descentralización del país, ganara el NO; en efecto, la campaña del NO fue muy fuerte: se puso a España como ejemplo de lo que podían convertirse.

Entonces se planteó el gran problema: cómo financiar todo esto. Era imposible. El optimismo antropológico del zapaterismo se disolvió como un azucarillo en los dos primeros años de su segunda legislatura: se vio que ya no había dinero para comprar los votos de los partidos nacionalistas en el parlamento de Madrid  y que las autonomías no estaban dispuestas a reducir y a disciplinar su gasto: chupaban demasiados militantes inútiles, demasiados cuñados golosos, demasiados amigotes corruptos, demasiados funcionarios a dedo, demasiadas empresas públicas creadas para engañar los déficits, etc. Y entonces cundió el pánico.

Nadie volvió a hablar de “estatutos de segunda generación”: el valenciano, el catalán, el andaluz, habían sido aprobados sin que existiera demanda social y sin que las discusiones suscitaran el más mínimo interés en la opinión pública. Rápidamente se relegaron al olvido a partir de 2009 y nunca nadie más ha vuelto a hablar de ellos.

Zapatero pensó inicialmente que la crisis duraría entre dos y tres años, sería superficial y pronto las cosas volverían a su lugar, demostrando con ello lo limitado de su celebro y lo nulo de su capacidad de previsión. Pero se equivocó al pensar que era una crisis coyuntural y no estructural. Y la recuperación tardó. Hacia principios de 2011 ya era evidente que el Estado de las Autonomías pesaba demasiado y no había fondos suficientes para mantenerlo. Y entonces, a socialistas y populares se les ocurrió la idea más absurda que hayan visto los siglos: ahorrar en gastos sociales. Había, en efecto, que lograr que los costes sanitarios y de educación disminuyeran, que los subsidios y ayudas se redujeran al máximo y que se ahorrara en materia social. La única ley con pies y cabeza aprobada por el PSOE (la de acompañamiento) no se pudo poner en práctica en la mayoría de autonomías por falta de fondos…

Así que los gestores del régimen elaboraron una teoría: el Estado de las Autonomías era un gran hallazgo de nuestra democracia, un faro y una luz para occidente. Sin embargo, en todo occidente el Estado del Bienestar venía a ser una antigualla insostenible a la que debíamos renunciar de buen grado o por la fuerza. En otras palabras: para mantener al Estado de las Autonomías era necesario liquidar el Estado del Bienestar. ¡Qué gran idea! ¡Cómo no iba a apoyarla una clase política corrompida y corrupta que vivía de las ubres autonómicas! ¡Y cómo no iba a apoyarla una prensa que cada vez vendía mes y precisaba de más y mas recursos y subvenciones! ¿Y los intereses de la sociedad? ¡A quién coño le importaban los intereses de la sociedad que esa misma sociedad no es capaz de defender sino es a través de instituciones como los sindicatos subsidiados o la clase política devoradora de fondos y vaga hasta la exasperación!

Y esta es la situación: o Estado de las Autonomías o Estado del Bienestar. Ambos son demasiado caros para un país de tamaño medio y de recursos escasos que hoy ni siquiera tiene modelo económico y ni siquiera dispone de una clase política capaz de planificar modelo alguno que vaya más allá del pelotazo. La sensación que algunos tenemos es que el Estado de las Autonomías cuesta demasiado y el ciudadano se beneficia muy poco y que el Estado del Bienestar cuesta mucho pero cubre las necesidades de previsión social de la población. Si hoy se hipertrofia el Estado de las Autonomías y se pone la piqueta en el Estado del Bienestar es solamente porque el primero cubre los intereses de la clase política y el segundo los de la sociedad. Y no olvidemos que hoy más que nunca los intereses de la sociedad están en contradicción con los intereses de la clase política. Ah, y si esto no estalla se debe a que los medios de comunicación desvían la atención difundiendo diariamente miles y miles de informaciones intrascendentes y de datos filtrados por las clases políticas regionales, no sea que haya alguien que despierte de la ilusión y se dé cuenta de que “el Rey está desnudo”, o, mejor dicho, de que no hay nada tan inútil como un “Estado de las Autonomías”.

¿Se puede liquidar el Estado de las Autonomías? No, en condiciones normales. Para hacerlo hará falta el “cirujano de hierro” que pidiera Joaquín Costa hace más de cien años. Con políticos de blandyblup, coriáceos, pelotilleros y soft, no se puede hacer otra cosa más que ir paso a paso hacía el abismo. Y en eso estamos en este país que en otro tiempo se llamó España y hoy es un amasijo de 17 autonomías a cual más dilapidadora.

© Ernesto Milà – Prohibida la difusión de este texto sin indicar origen.

 

 

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España 2000 Onda, contra el Cáncer

(Identitaria.es)El Sábado día 2 tuvo lugar en la localidad de Onda (Castellón) una cena benéfica organizada por la Asociación de Onda contra el Cáncer donde se dieron cita múltiples Ondenses representando a los diferentes sectores de la sociedad.

En representación de la Junta Local de España 2000 en Onda, acudió su concejal electo, Santiago Bojados quien ha declarado a nuestro medio que Continuar leyendo

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CONFERENCIA IRAN – ORIENTE MEDIO. CONFLICTO DEL S.XXI

(Identitaria.es)El pasado sábado 25 de Febrero tuvo lugar en la sede del Hogar Social Patriota “María Luisa Navarro” la conferencia referente al conflicto que hay en Irán – Oriente Medio.

La ponencia fue impartida por el abogado Carlos Rodriguez, dio comienzo a las 19:00h y se alargó durante dos horas y media, en las cuales se explicó con apoyo de diapositivas y videos cortos la situación política de la zona, su importancia geoestratégica así como el poder armamentístico tanto de Irán y de sus aliados como de sus enemigos Israel y EE.UU.

Quedó constancia de la división entre musulamnes (chiíes y suníes), de las consecuencias económicas que traería el cierre del estrecho de Ormuz (40% de la exportación de petróleo mundial pasa por este estrecho), así como de las consecuencias de una guerra abierta contra Irán.

Al acto asistieron aproximadamente unas 35 personas las cuales participaron activamente en el debate en el último apartado de dudas y preguntas.

Una vez finalizado el acto continuo el debate de una forma distendida en la cena de camaradería que tuvo lugar en las mismas instalaciones.

En próximas fechas se anunciará un nuevo ciclo de conferencias en las cuales esperamos que siga habiendo una respuesta positiva por parte de simpatizante y afiliados con su participación.

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La fidelidad es más fuerte que el fuego

(identitaria.es) Hemos traducido este extracto del italiano al español. En el aniversario del sacrificio de Jan Zajic. Que toma aun más importancia hoy que se ha vanalizado la primavera de praga por la primavera valenciana que fue una respuesta de la juventud patriota contra el sistema comunista de entonces. Continuar leyendo

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Silencio bajo la nieve, un trhiller sobre la División Azul

(Identitaria.es).- Silencio en la nieve Película anómala dentro de la filmografía española (no es frecuente que en España se rueden películas ambientadas durante la Segunda Guerra Mundial) esta película estrenada el 20 de enero de 2012 tiene algo de decepcionante y, al mismo tiempo, de atractivo. De hecho, en España el cine que se realiza con más habilidad desde los años de la postguerra es el género policíaco y esta película no es más que una muestra de género negro ubicada en el marco de la División Azul.

El guión no está suficientemente trabajado y faltan los golpes de efecto propios de una cinta de este tipo, hasta el punto de que da la sensación hacia mediados de la cinta de que la ambientación “divisionaria” es completamente gratuita y podría haberse desarrollado la trama en cualquier otro marco histórico en el que habría dado el mismo juego y donde habría demostrado las mismas carencias. No es, desde luego, una gran película, ni una película que pasará a la historia del cine español salvo por haber servido para recordar la gesta divisionaria a los 70 años de la partida de la División Española de Voluntarios al frente.

En cuanto a la novela que da origen al guión fue escrita por Ignacio del Valle y lleva un título completamente diferente: El tiempo de los emperadores extraños (Alfaguara, 2006) que pasó por los anaqueles de las librerías sin pena ni gloria, de hecho, cuando la película se estrenaba, la edición del libro se saldaba. La novela forma parte de una triología de la que están escritas las dos primeras partes y que arranca en los últimos días de la guerra civil y debería terminar en el Berlín destruido por las bombas en mayo de 1945. Esta trilogía tiene como protagonista central a “Antonio Andrade” un policía que ha cometido un asesinato pasional y está condenado a ser fusilado pero resulta amnistiado y recibe un pasaporte para integrarse en la División Española de Voluntarios.

El rodaje de la película empezó el 14 de febrero en Lituania y el material bélico fue traído desde Polonia. El rodaje se realizó a una media de 20º bajo cero, recreando un escenario que en rigor fue el mismo que conocieron los combatientes de la División Azul.

Los papeles principales están encarnados por Juan Diego Botto (“Arturo Andrade”) y por Carmelo Gómez (“sargento Espinosa”). No es una buena elección. Ambos protagonistas parecen no creer en sus personajes (los taconazos e inclinaciones de cabeza que da Juan Diego ante sus superiores son teatrales y poco realistas, por ejemplo), y las expresiones de “hombre duro” de Carmelo Gómez, parecen frecuentemente muecas de un rostro poco expresivo. Es evidente que la productora impuso a estos dos actores en cuyo trabajo cifraban buena parte del éxito buscado por la película. Paradójicamente, el casting de los actores secundarios es francamente brillante y en sus papeles respectivos son, sin duda, lo mejor de la película, en algunos casos, incluso geniales.

En la película la fiabilidad histórica de los datos que aparecen es mínima. Se dice, por ejemplo, en los titulares que preceden al inicio de a trama que en diciembre de 1943 la División seguía en línea, cuando en realidad había sido repatriada a partir del 10 de octubre. Esta pequeña omisión se debe a la necesidad de situar la trama “entre la nieve”, resultando un misterio el porque no se ha elegido el invierno de 1942 como escenario. En la novela, los hechos ocurren entre los combates del II del 269 y finaliza el día de la batalla de Krasny Bor. Resulta, así mismo, misterioso el porqué durante unas escenas se considera que el asesinato de tres soldados es considerado un “ritual masónico”… cuando, en realidad, no aparecen signos masónicos ni nada por el estilo en ninguna imagen.

La película, dirigida por Gerardo Herrero, no ha sido excesivamente trabajada a nivel de guionización y en lo que se refiere a la ambientación es aceptable para un público poco exigente (si bien, a partir de la filmación de Salvad al soldado Ryan, cualquier película de guerra no puede caer en los anacronismos o errores que esta cae, explosiones sin metralla, escenas de combates casi napoleónicos –véase la última escena- con desconocimiento total de las tácticas de ambos bancos, deficiencias en la uniformidad, etc.).

El autor se prodigó en declaraciones poco antes del estreno de la película en elogios hacia el director aun reconociendo que había variado algunos términos de la novela (“La historia demuestra que una buena película no puede ser literal, sino una interpretación del texto original, y en ese sentido el director ha hecho su lectura particular de la novela, igual que cada lector monta una película diferente en su mente durante la lectura”). El autor rechaza los clichés dados en torno a la guerra civil y a la División Azul (“Había demasiados clichés sobre republicanos angelicales y falangistas de bigotito malos malísimos, y la División Azul en Rusia era una hazaña oculta que incomodaba tanto a un bando como al otro, fue una proeza al margen de ideologías que aquellos hombres aguantasen en aquellas temperaturas inhumanas y ante un enemigo tan desproporcionado”).

La ideología no es precisamente lo que más interesa a Ignacio del Valle, sin embargo, desde su posición de apoliticismo distante, sus juicios no carecen de conocimiento sobre lo que se dirimía en la aventura divisionaria (escribe, por ejemplo: “En la División Azul hubo un 60% de falangistas, que era la columna vertebral y un montón de intelectuales; y después un montón de elementos heterogéneos: gente de izquierdas que iban a lavar culpas tras la guerra civil, aventureros, despistados, es decir gente de toda laya y condición”) y el autor realmente “trabajo” el contexto histórico de la noveda (“fue una aventura militar en la que 5.000 españoles se enfrentaron a 44.000 rusos y cedieron 3 kilómetros de terreno nada más. Eso es una hazaña, al margen de que la protagonizasen gente de derechas o de izquierdas. Y eso a mí, me interesa contarlo”).

Es posible que el autor contactara con algún miembro de la izquierda falangista o de la falange actual para redondear un poco más sus conocimientos sobre la materia (responde a una entrevista sobre este tema, con cierta exageración: “Me documenté y la Falange no tiene nada que ver con el franquismo, de hecho quería la cabeza de Franco y si hubieran ganado en Leningrado, hubieran dado un golpe de estado y seguramente lo hubieran fusilado. Y todas esas luchas intestinas que hubo dentro del régimen se trasladan a la División Azul. Las fricciones entre falangistas y militares se ven en la novela y en la película”). Del Valle siempre ha eludido responder a preguntas de contenido remotamente político, incluso sobre la memoria histórica (preguntado por un medio asturiano sobre el Valle de los Caídos explicaba: “Desde luego no se puede volar como querían algunos. Eso hay que mantenerlo como está; contextualizándolo, explicando lo que pasó y lo que representó durante cuarenta años. A los muertos hay que dejarlos donde están. Los restos están todos mezclados y es imposible sacarlos de allí. Respecto a lo de Franco, habrá que verlo”). Finalmente, el autor vería con buenos ojos una segunda parte de la película titulada Los demonios de Berlín publicada por Alfaguara en 2009 (en esta novela el autor recrea el ambiente del Berlín de los últimos días de la Segunda Guerra Mundial cuando los soviéticos avanzaban, imparables entre calles llenas de escombros y en medio de un ambiente infernal donde aparece de nuevo Arturo Andrade con la misión de hallar a Ewald von Kleist, un científico alemán, a quien encuentra muerto en la cancillería del Reich con un misterioso diagrama en los bolsillos).

En la película la investigación sobre la muerte de tres soldados que tienen en su pecho inscrita una oración infantil (Mira que te mira Dios, mira que de está mirando, mira que que te has de morir. Mira que no sabes cuando) lleva a un variopinto ambiente de oficiales y soldados alemanes, españoles y de otras nacionalidades que practican “la violeta” un juego similar a la ruleta rusa en la que los jugadores se dan disparos de revolver en la sien, añadiéndose a cada ronda una bala más en el tambor. Inicialmente la trama parece centrada en torno a un crimen masónico, pero luego se descubre que antes de partir de España, un oficial de la División Azul ordenó a cuatro de sus hombres que allanaran el domicilio de un republicano, acción en el curso de la cual resultó violada su esposa. El marido se incorpora a la División para ejecutar su venganza. Tal es el sentido global de la trama.

La película está completamente amputada de cualquier carga política (como se sabe el dominio “progresista” en la industria del cine supondría que cualquier director que no presentara a los divisionarios como mercenarios asesinos sería censurado por las “vacas sagradas” de la Academia del Cine) pero tiene algunos guiños que han resistido el tránsito de la novela al guión de la película (la distinción entre falangistas y militares).

Tanto la película como la novela son, en este sentido “honestas”, pero se echa en falta el nervio narrativo que tienen otras recientes producciones de género negro (No hay paz para los malvados, por ejemplo). Vale la pena ver esta película, quizás no para reconciliarnos completamente con el cine español, pero sí para aproximarnos a la aventura divisionaria.

Esperamos que otras producciones posteriores que mantengan más tensión narrativa y reflejen el contexto político y las historias personales de los divisionarios. Dicho de otra manera, a la División Azul todavía le falta su gran película.

(c) Ernesto Milà – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

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REPARTO DE ALIMENTOS ONG “HSP MARIA LUISA NAVARRO”

(Identitaria.es)El próximo viernes 24 de febrero tendrá lugar la cuarta entrega de alimentos en el Hogar Social Patriota Mª Luisa Navarro situada en la C/ José de Orga 16 bajo. Continuar leyendo

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Acaba de aparecer el Volumen II de Ultramemorias

(Identitaria.es).- Esta obra que se ha subtitulado “Historia pintoresca de 40 años de extrema-derecha” adquiere en este segundo volumen ahora aparecido una completa justificación. De un lado el autor analiza en el Capítulo IV a la organización a la que perteneció: “El Frente de la Juventud y el atajo golpista”, para pasar, acto seguido, a analizar lo que fue y supuso el 23-F “el golpe para acabar con todos los golpes”. A partir de ese momento, es poco lo que puede decirse sobre la historia ulterior de la extrema-derecha, de ahí que el capítulo en el que se trata todo lo acontecido en la ultra con posterioridad al 23-F se resuma con este título: “Lo que quedó de la ultraderecha”. Solo en las últimas páginas de este capítulo se abre un camino a la esperanza: La derecha radical o como queramos llamarla conseguirá salir del gueto en el que se encuentra y de la inanidad política que le ha caracterizado en las últimas décadas a condición de dejar de ser extrema-derecha con la configuración que tuvo durante la transición. De ahí que el autor celebre la aparición de formación identitarias que han alcanzado sus primeros éxitos en los dos últimos años.

Portada de la obra Ultramemorias Volumen II

Tras acabar lo que puede ser considerada como la intrahistoria de la extrema-derecha, Ernesto Milà pasa a analizar las tipologías de este sector, al menos las tipologías más curiosas de militantes que han pasado pro sus filas: los “odiadores”, el “camarada alcoholizado”, el “camarada chivato”, el “camarada maricón”, el “camarada delincuente”… seguido de un sorprendente capítulo sobre “La vida sexual de la ultra” que sin duda levantará polémicas y causará ataques de urticaria como el anexo incluido y titulado “Psicopatología de la extrema-derecha” en la que se intenta esbozar un perfil psicológico de lo que ha sido este sector y porqué ha fracasado políticamente durante los años de la transición hasta su actual situación: renovación o liquidación.

El autor describe, no solamente su responsabilidad en todos los hechos narrados, sino las vicisitudes de este ambiente político en cuyas filas ha militado durante tanto tiempo y del que es uno de sus mejores conocedores. Nadie mejor que él para valorar porqué durante la transición la extrema-derecha desapareció políticamente después de ser el chivo expiatorio. Los errores propios, las infiltraciones por parte de los servicios policiales y de inteligencia, el aislamiento al que fue sometido por instigación de Manuel Fraga y con la aprobación del resto de fuerzas políticas, nada de todo esto bastan para explicar lo que fue la ultraderecha y el por qué de su fracaso. Para entenderlo, Milà acude a los entresijos sociológicos y psicológicos de este sector.

A ratos desternillante, siempre amena, frecuentemente revelando situaciones y episodios que hasta ahora han permanecido entre brumas o completamente desconocidos, esta obra que en su conjunto abarca 700 páginas, es sin duda la más completa y recomendable para entender lo que fue este sector político que hoy ha evolucionado hacia posiciones mucho más actuales, razonables y adaptadas a las realidades del siglo XXI.

Al igual que la primera parte de esta obra, el Volumen II, está impreso en formato 15×23, consta de 340 páginas y se vende al precio de 22,00 euros + gastos de envío. Puede realizarse el pedido a través de la Tienda Identitaria en esta misma web, enviando la dirección postal, a vuelta de correo se indicará la forma de pago.

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Conferencia de Carlos Rodríguez: la guerra que vendrá para salvar al capitalismo

(Identitaria.es)Siguiendo con el ciclo de conferencias organizada por la Junta Local y Metropolitana de Valencia con su Presidenta Azucena Pelayo a la cabeza.

El próximo 25 de Febrero tendrá lugar en la sede del Hogar Social-Patriota María Luisa Navarro situado en la C/ José de Orga 16 bajo a partir de las 18:30 la tercera de las conferencias. Continuar leyendo

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El nuevo rostro de Fernández de la Vega

(Identitaria.es).- Durante el tiempo que fue vicepresidenta y portavoz del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega tenía cara como de ciruela pasa revenía. Era el rostro típico que se asocia a la malhadada “señorita Rothenmeyer” o la secretaria judicial que era, con cara de palo y trato inamistoso. Y, sin embargo, a menos de 100 días de la pérdida del poder por parte del PSOE, la misma individua ha reaparecido con un rostro marcado por los latigazos del bótox y la cirugía estética a destajo de los escultores de la Clínica Buchinger.

Durante los años en los que fue alguien jamás ningún comentarista serio realizó observación alguna sobre el rostro plagado de arrugas y suficientemente elocuente sobre el estado de ánimo de la vicepresidenta y portavoz. A fin de cuentas todos sabíamos aquello de “mens sana in corpore sano” que también y por lo mismo asociaba belleza al arte del saber vivir y fealdad a la amargura interior, la desesperanza y la hosquedad. Como máximo, la vox populi, la asoció a una conocida comentarista deportiva de Televisión Española e hizo gracia en función de supuestos amores lésbicos inimaginables. Preferimos no mencionar, en su momento, aquel rumor que estaba en boca de muchos.

A decir verdad, Fernández de la Vega no era la típica ministra de cuota, sino que tenía un historial profesional relativamente brillante, desde luego mucho más brillante de otras petardas con las que compartió el banco azul (la Aído, la Pajín, la misma Chacón) y que hicieron de la política socialista de cuotas un verdadero insulto a las mujeres capaces que debían sentarse junto a los floreros.

La portavoz era mentirosilla, eso sí. Recordamos, por ejemplo que acudió a Bolivia hacia 2005 cuando este país era uno de los principales focos de emisión de inmigración masiva hacia España. Era un martes y la prensa local le preguntó agresivamente sobre por qué España iba a exigir el visado de entrada para inmigrantes bolivianos. Ni corta, no perezosa, Fernández de la Vega se quitó el muerto de encima diciendo que eso no dependía del gobierno español, que por el gobierno español podían venir todos los inmigrantes que quisieran, y que, a fin de cuentas el problema era que la Unión Europea había dispuesto una nueva legislación que el gobierno español no podía hacer sino acatar, pero que ella la quitaría. Luego, el sábado siguiente hubo reunión de ministros de la UE sobre el tema de la inmigración, en Helsinky si no recuerdo mal. Allí, mira por donde, Fernández de la Vega, pidió ayuda de la UE para “frenar la inmigración en España”…

Ya por entonces empezamos a sospechas que Fernández de la Vega tenía dos rostros. Ahora nos lo ha confirmado ella misma luciendo un esplendoroso rostro que eleva la tensión de la lívido y algo más que la tensión. Sí, tenía dos rostros. O mucho rostro, como se quiera.

Hoy, a hacerse un nuevo rostro se le llama “look”, “imagen”. Una “imagen” es una proyección más o menos falseada de nuestra verdadera personalidad. Los políticos suelen ser “imagen”, sólo “imagen” y nada más que “imagen”, tras la cual lo que se esconde es una personalidad enfermiza, egocéntrica, ambiciosa, carente de escrúpulos o simplemente, una ausencia completa de ideas y de personalidad. Por eso es necesario que los políticos desde Aznar a Rajoy, pasando por ZP, se pinten las canas, disimulen las arrugas, e incluso, como en el caso de Aznar, se implanten “tableta” en los abdominales, se tiñan el pelo (nunca el bigote…) y sirvan su mejor “look” a un electorado tan anestesiado como poco exigente. El poder, en democracia, esto es, en la ley de las mayorías, pasa por la buena administración del “look”. Y en eso está la De la Vega que posiblemente intente un retorno a la política en los próximos años (a fin de cuentas es joven todavía…).

Mientras, la cosmética no solamente alcanza al pelotazo de bótox y a la estadía en la Buchinger, sino que también afecta a la estética de las ideas. No es por casualidad que la exvice haya presentado su nuevo rostro en un acto de una fundación humanitaria que aspira a ayudar a las mujeres africanas. Desde los años 80 hemos asistido al incremento de lo que algunos han llamado “la estafa humanitaria”: si uno no da algo para los desgraciados del tercer mundo, no puede ser considerado como “buena persona”. Y lo que se da, dramáticamente, nunca llega, o apenas llega en mínima parte a su destino. El dinero se pierde por el camino (siempre se pierde) en mayor o menor grado. Lo sabe todo el mundo y lo saben todas las administraciones pero ninguna se arriesga a ejercer un control estricto sobre las ONGs en la medida en que son un buen camino para canalizar dinero público para los partidos políticos. Apelar a la conciencia de unos y a la desgracia de otros, es sin duda la forma más repugnante de corrupción que vivimos en este régimen nacido en 1978.

La Fernández de la Vega está en ello. Sin duda debió ser gracias a su gestión que el gobierno Zapatero dio subsidios a los homosexuales angoleños, a las feministas de Zimbawe o a los gays de Rwanda. Por citar unos ejemplos. Dinero que la ciudadanía española -que paga el disparate- y no tiene, al parecer, derecho a enterarse de en qué ha sido utilizado. De hecho, cuanto más dinero se destina a “ayuda humanitaria” más sufre la “humanidad”… Tiene gracia y es irónico.

El zapaterismo fue más que nada una forma de “humanismo universalista” generado al dictado de los boletines de la UNESCO, una ideología “soft” que aspiraba a rellenar el vacío ideológico del PSOE tras su renuncia al marxismo en 1978, su desconocimiento de lo que era el socialismo clásico y de lo que fue luego la socialdemocracia tras el congreso de Bad Godesberg. Fracasado el zapaterismo, sus últimos mohicanos, a falta de ideas más recurrentes, siguen en sus trece: la Chacón perdiendo el congreso del PSOE y la De la Vega con sus gorgoritos humanitario-africanistas y su sobredosis de bótox, intentando prolongar la “estafa humanitaria” algo más.

Tenemos una clase política, no solamente frívola sino esperpénticamente frívola para la que no existe término medio: unos roban lo que no está escrito y otras se rejuvenecen más allá de lo que el decoro y el sentido común recomendarían.

Esta clase política es como el rostro de De la Vega: detrás el bótox y del bisturí permanece la “señorita Rothenmeyer”, que es como decir, la corrupción, la ineficacia, el nepotismo, la mala gestión de los recursos públicos, el fracaso en la tarea del gobierno. Ese es el perfil del régimen surgido en 1978. Es su régimen, no el nuestro.

© Ernesto Milá – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

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Premios Cervantes al Deporte

(Identitaria.es)Rafael Ripoll concejal de España2000 y portavoz del Grupo Mixto ha formado parte del jurado que concede los Premios Cervantes al Deporte, premios que aunque no disponen de dotación económica, si es un reconocimiento de la ciudad de Alcalá de Henares a los deportistas que con su esfuerzo y sacrificio engrandecen a España además de ser un ejemplo para los jóvenes. Continuar leyendo

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