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O Gran Acuerdo Nacional o Dictadura Nacional

Identitaria.es.- Resumo la situación: vivimos en una partidocracia acosada por los mercados, esto es, por los “señores del dinero”. El poder de los mercados es tan grande que ningún político, ni en España ni en Europa, se siente con ánimo de enfrentarse a ellos. Bastaría por ejemplo con que cualquier político manifestara una leve insinuación de que está dispuesto a tomar medidas contra la omnipotencia de los mercados o contra las agencias de ratting, sería inmediatamente objeto de una inmisericorde campaña de descrédito que no ahorraría mentiras, exageraría datos y situaciones reales y menoscabaría en un abrir y cerrar de ojos su imagen. Continuar leyendo

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Documento: Manifiesto político de La Destra

Identitaria.es.- Ofrecemos la traducción de este documento publicado en el inicio de la andadura de La Destra, el partido hermano italiano con el que nos unen lazos fraternales de amistad y al que deseamos un resultado espectacular en las elecciones generales que tendrán lugar en la Italia maltrecha por la crisis económico y la actual etapa de gobierno de los tecnócratas al servicio de la alta finanza y del capital internacional

“Siempre hay un momento en la historia humana en que la defensa de la propia tradición cultural significa que todo lo que ha sucedido no ha sido en vano, que el tormento, la alegría, el odio, el amor loco y desmesurado para afirmar la realidad de la pasión continúan viviendo y teniendo un sentido “.

Hacemos nuestras estas palabras de Stephen Zecchi porque representan perfectamente el momento en el que nos hemos reencontrado y reconocido en un común sentir que, desde el inicial intercambio de sentimientos y sensaciones, ahora se trata ante todo de defender un proyecto político.

- Si lo que nos unió al principio era la necesidad primordial de defender una tradición cultural que se sintió amenazada por varios peligros mortales ahora nuestra finalidad es más auténtica, libre de los compromisos anteriores y de las trayectorias individuales de cada uno de nosotros, se trata hoy de ofrecer a cualquier que se acerque a nosotros, un camino a recorrer juntos no en defensa de lo que ha existido ayer, sino el deseo de consolidar un modelo para hoy y para mañana. Actualizando ideas, valores y principios, sin negarlos. Reencontrando la política contra la antipolítica. Vive en nosotros, no sólo porque somos herederos, una profunda conexión con la historia y la tradición de nuestro pueblo, junto con un deseo de innovación futurista y de proyección de Italia para jugar un papel protagonista en el escenario global.

- Actualizar y afirmar nuestra identidad política y existencial, reconciliar políticamente la Tradición –como una forma no estática sino dinámica, que se desarrolla con el cambio de la civilización- con la modernidad y el presente;

- Pensar en la técnica y en su enorme, aunque no infinito, potencial, dependiendo de la vida y no en contra de ella,  desarrollando del pensamiento crítico en las más profundas contradicciones de nuestro tiempo y siempre poniendo al hombre en el centro, para que sea concretamente “dominus” y no deje de tomar fáusticamente posesión de sí mismo;

- Concebir la Libertad ante todo como concreto ejercicio de Derechos –de la persona, de la comunidad, de los pueblos- en coexistencia con las dimensiones de lo sagrado y de lo bello;

- Las opciones individuales con las políticas para la familia como célula fundamental de un cuerpo social más amplio; la política para el pueblo, con el pueblo y no por el poder, identificando los lenguajes y los instrumentos más adecuados para reconstruir un diálogo político desaparecido desde hace décadas;

- Promover la libertad y el diálogo entre las religiones sin necesidad de añadir más leña al fuego del choque de civilizaciones, evitando el riesgo concreto de una pérdida de los valores profundos de nuestra civilización -que es romana y cristiana, y tiene sus raíces en la ley natural- en nombre de un relativismo laicista, último ariete del nihilismo más degradado;

- Pensar en un Nuevo Estado que no sea un abstracto contrato entre individuos atomizados sino entre las generaciones presentes, pasadas y venideras, comunión hereditaria entre los cuerpos intermedios, comunidades y autonomías locales, sistema de las empresas y de las personas; un Estado capaz de frenar el poder anónimo y sin rostro de las grandes centrales financieras y multinacionales, de los poderes supranacionales privados de legitimidad política y democrática; un Estado capaz de afirmar que la política –si quiere ser tal- no puede reducirse exclusivamente a la categoría de curandera de las quiebras de la administración; un Estado que promueva la cultura de la legalidad y proporciona a los ciudadanos una justicia finalmente rápida y eficaz;

- Contrastar la idea materialista que ve el Trabajo exclusivamente en razón de su función económica, sabiendo que el trabajo es también y sobre todo creación, arte, cultura y está profundamente arraigada en los lugares y en las comunidades locales en las que se manifiesta; situar a la persona, al trabajador, en el centro de los desarrollos económicos y productivos, conscientes de que el producto será siempre el resultado del trabajo humano y no puede nunca tener la misma dignidad del hombre que lo ha producido, y por esto precisamente deben ser estimulados todos los modelos que tienden a formas de participación del trabajador en el capital de la empresa;

- Escapar a la idea de que la Vida pueda reducirse al mercado, nueva forma de idolatría que caracteriza a los adeptos a esa ideología mercantilista que se va difundiendo y que representa la síntesis aberrante de los peores supuestos del mecanicismo marxista con el sustrato de cierto liberalismo materialista;

- Promover firmemente la amplia participación de la mujer en la vida política y el mundo del trabajo no sólo a través de la afirmación legítima de los derechos legítimos de las mujeres, sino sobre todo a través de una renovada valorización de los valores verdaderamente femeninos para los que la mujer es entendida como patrimonio constitutivo y fundamental de las sociedades en su papel civil, cultural, institucional y de motor de la familia;

- Vivir la identidad y la pertenencia nacional como misión, superando el derrotismo y la idea de la decadencia, en el respeto de las múltiples identidades locales, de la tierra chica o patria carnal que contribuyen plenamente a definirnos, junto y al lado del sueño europeo, de la natural ambición mediterránea y de una vocación universal que encuentra sus cimientos en nuestra historia más remota;

- Pensar, frente a los fenómenos migratorios y en las necesidades de apoyo cuya carga debe soportar el mundo occidental, la construcción de un modelo anti-xenófobo, alejado de la multiculturalidad, para evitar la falsa idea de fáciles integraciones extrañas a la cultura de los deberes, que separa elegir a quien ofrecer hospitalidad para una convivencia más fácil entre las culturas y que, en el tiempo, sin pretensiones materialistas, pueda llegar a desarrollar un modelo de identidad enriquecida, sobre el presupuesto de la existencia de un dato cultural y antropológico ligado a la tierra, a la cultura y a la historia, de todo lo cual no se puede prescindir si se desea tener una identidad y que esta no se exprese en la negación de los demás, sino como una condición necesaria para la relación y el respeto por nosotros, pensando contemporáneamente en las políticas de cooperación que ayuden a las poblaciones más necesitadas a permanecer en sus países de origen evitando el empobrecimiento y el desarraigo cargados de angustia;

- Construir la acción política en la era post-ideológica sin lanzar al olvido los grandes hechos de la historia, del pensamiento y de la civilización de este Occidente cristiano que -parafraseando al entonces cardenal Ratzinger- tiene que volver a amarse a sí mismo.

- Estos son los temas sobre los que iniciamos el camino del Movimiento Político “la Destra” -expresión vital y necesaria de una comunidad humana y política que los ajustes de cuentas del pasado y los procesos de reactualización, han lacerado y roto- que nace para afrontar con un espíritu renovado los desafíos del hoy y del mañana, eligiendo no por casualidad, desde luego, como emblema una antorcha, que se alza desde un brazo joven, que simboliza la continuidad de una historia que no se agota y al mismo tiempo la irrenunciable aspiración a la Libertad como dimensión fundamental de la acción humana y política, de la persona entendida individualmente y de nuestro pueblo representado por los tres colores de la bandera nacional: ese pueblo del que somos expresión, primer y principal interlocutor al que nos volvemos y al que sentimos íntimamente el deber de responder con nuestra acción.

 

“No se trata sólo de ir hacia el pueblo, sino de sentirse pueblo, expresar directamente la voluntad del pueblo”

Giorgio Almirante.

Hoy en día nuestro pueblo quiere claridad en las opciones políticas y en particular le pide a la derecha que sea más visible y más influyente en la política.

Le pide a quien se dice de derecha que sea verdaderamente de Derecha, sin condicionamientos y sin peros, sin vacilaciones, sin derivas laico-centristas, residuos de un “pensamiento débil” que desde hace años se vive entre aquellos que buscan minar los puntos de referencia reales y vitales para la acción, para el pensar y el vivir de todo un mundo. Todo esto para preparar a los votantes y a los activistas en una confluencia de votos hacia un “partido popular”, considerado como más vendible. En el fondo es una tentación que se inició hace tiempo desde los tiempos del congreso de Fiuggi en adelante.

Lo decimos en voz alta: consideramos que es totalmente inaceptable cualquier propuesta que implique la distorsión de las fuerzas políticas de la derecha italiana hacia una opción improbable de tipo neo-paleo-centrista. Estas propuestas son el resultado de lógicas antiguas, situadas ya fuera del tiempo.

Se afirma, por lo tanto, la necesidad de corregir los defectos propios de una deriva antipolítica en la perspectiva de una auténtica regeneración política, cultural y existencial. Se trata, básicamente, de completar un trabajo que se ha concretado en la formación de un grupo humano, determinado a actuar.

No estamos interesados ??en jugar en la búsqueda de “culpables” de ayer y de hoy, no tenemos la intención de procesar el pasado de tal o cual dirigente, no es nuestra costumbre dividir el mundo entre “buenos y malos”.

Lo que realmente nos interesa es no ser cómplices de los errores fatales, cuyos costes corren el riesgo de ser pagados como si se trataran de desastres políticos e incluso existenciales.

Esto no quiere decir ser nostálgicos. Todo lo contrario.

El movimiento de “La Destra” es una fuerza moderna que no persigue reelaboraciones inútiles y estériles del pasado: porque la tradición política de la derecha política –no vayamos a ser olvidadizos- está lejos cualquier forma de ambigüedad y, por esto mismo, es naturalmente proyectado hacia el futuro. Queremos estar involucrados hasta el final en los procesos de cambio en nuestra tierra, estamos plenamente convencidos de la necesidad de unir en el marco de un virtuoso bipolarismo a todos aquellos que deseen evitar que la antipolítica pueda continuar y completar la obra devastadora iniciada por la cultura política de la izquierda, por esto colaboraremos, nos confrontaremos y eventualmente podremos federarnos con junto a quieren quiera llevar con nosotros al centro-derecha a la victoria sin liquidarse en la homologación del pensamiento único anulador de las diferencias y en la homogeneización liberal-centrista.

 

“Denunciar a los enemigos mortales que están dentro de nosotros: la partidocracia que genera el profesionalismo político contra la militancia; la casta contra el compromiso moral en contra; la burocratización; la corte y los cortesanos; la tendencia a reducir el partido periférico a una red de vendedores de votos, y que conduce a una selección elitista de la clase dirigente según la fidelidad, no a las líneas ideales, sino a las personas que tienen el poder”

Beppe Niccolai

El movimiento político “La Destra” quiere ser sobre todo un verdadero movimiento.

No sólo un nuevo partido, sino un “nuevo partido” en todos los sentidos, partiendo de la intuición de Beppe Niccolai quien identificó en la cuestión moral el nudo no resuelto de una lucha que ha alterado la libertad del mercado.

La crisis de la política a la que nos enfrentamos durante años ha sido y es el tema de estos últimos meses, como síntoma más evidente de la incapacidad de los actores políticos -los partidos- para indicar las directrices a todo el cuerpo social.

No es sólo una cuestión de personas y la organización.

Por un lado asistimos a una caída de la tensión moral e ideal, al surgimiento de formas de lo político cada vez menos influyentes y determinantes respecto a las demás esferas de actuación humana, a una verdadera y propia mutación antropológica de la militancia política.

Por otro lado es precisamente la forma tradicional de partido –verticista y oligárquica pero sin una sombra de  jerarquías naturales, asamblearia pero privada de participación y de democracia- que ha degenerado llevándose consigo las pasiones, los ideales y el espíritu de servicio voluntario que históricamente han caracterizado a los grandes movimientos populares. No queremos con esto ceder a improbables romanticismos, pero no podemos, por otra parte, no darnos cuenta como la misma ley electoral actualmente en vigor –con su nombrar y no elegir a los parlamentarios- no sea otra cosa que el fruto de la escasa consideración de la política hecha por los propios actores políticos parlamentarios-no únicamente el resultado de la falta de consideración de la política de hecha propia por los mismos actores políticos.

La derecha no aspira a ser el enésimo fruto enfermo de la degeneración partidocrática de la política. Si la democracia es un valor indispensable en política, queremos que encuentre aplicación también y ante todo en el interior de los partidos.

Queremos sustituir el liderismo del hombre que está solo mandando –el generalísimo rodeado de coroneles- con la idea plural del líder no oligárquico. Queremos construir un movimiento en el que no existan comisiones disciplinarias internas -siempre controladas desde arriba- para decidir y resolver los conflictos, sino donde exista un garante de los miembros y el respeto por sus derechos encuentre plena actuación en relación a las leyes y al Código Civil se es necesario.

Un movimiento plenamente consciente de la multiplicidad y de las diferencias existentes en todo el territorio nacional y por esto mismo construido sobre la base de una amplia autonomía de carácter federal.

Vamos a luchar por una ley de aplicación el art. 49 de la Constitución que establece el reconocimiento legal de los partidos y movimientos políticos, y las sanciones al incumplimiento con el Estatuto y violaciones de los derechos de los afiliados.

Esto es lo que queremos ofrecer en términos de debate a todos aquellos que se sienten motivados para efectuar una elección que consideramos ante todo como una revitalización de la política, una opción necesaria para nosotros si se desea volver al gobierno de la Nación con una Derecha capaz de incidir profundamente en las opciones políticas fundamentales, para favorecer el bien de nuestro pueblo y de Italia respecto a los pequeños compromisos y a los intereses partidistas que con demasiada frecuencia hemos visto a prevalecer sobre las necesidades políticas y las necesidades y expectativas reales de nuestro pueblo. Por esto será constante y permanente la relación con las categorías productivas, profesionales y sociales, ya sea con las tradicionales y con más raíces que con las que emergen de los cambios de los marcos legislativos y de los usos y costumbres. La derecha quiere mirar hacia el futuro también en la identificación de categorías nuevas a las que asistir a su nacimiento y defender sus instancias.

Ofrecemos esto como base de discusión a quien participa en la Asamblea Constituyente, a quien siente la distancia insalvable entre los partidos existentes y la propia dimensión política, pero cree que es un deber intentar hasta el final reanimar a un mundo que duerme, los que han dado experiencias de vida de las listas de los movimientos civiles locales y regionales y quieren poner los frutos de su trabajo a disposición de toda la comunidad nacional que trabaja por la unidad de las fuerzas de la derecha y no por la fragmentación de un mundo humano, la política y la cultura; a aquellos que han dado vida a experiencias y listas cívicas, a movimientos locales y regionales y quieren colocar el fruto de su propio trabajo a entera disposición de la comunidad nacional trabajando por la unidad de las fuerzas de derecha y no por la parcelación de un mundo humano, político y cultural.

Ofrecemos esto con fuerza todos aquellos jóvenes que sienten la llamada de la militancia política y no quieren ver cortado las alas de su propio compromiso, de su propia creatividad y de su deseo de construir el futuro en los mecanismos devastadores de organizaciones juveniles burocratizadas en la lógica del “partido de los pequeños”, sin alma y sin pasión, convertidas solamente en una olla de oportunistas de la peor especie deseosos de hacer carrera política. A ellos les ofrecemos la idea de un gran movimiento generacional de la derecha con la tarea principal de junto a nosotros a Italia.

 

Sobre la base de la adhesión a estos principios llamamos a la unión del pueblo  de Derecha para una discusión sobre cuestiones concretas de seguridad, del trabajo y de la economía, de los negocios y de las profesiones, de la agricultura y de la artesanía, de los sindicatos, del sector terciario, de la salud y del bienestar, de la familia, de la educación, de la Universidad y de la investigación científica, de la lucha contra las drogas, de las políticas sociales y culturales, de la reforma de la inmigración, del gobierno del territorio, del medio ambiente, de la autonomía energética y de los grandes temas de la política nacional y europea, a partir del federalismo y del Mezzogiorno, a fin de preparar conjuntamente el programa político de la Derecha italiana.

Esto es lo que ofrecemos a aquellos que creen firmemente en la Patria, a quienes creen que vale todavía la pena esforzarse para preservar y defender el orgullo y la dignidad de nuestro pueblo y afirmar la existencia, la importancia y la especificidad de la Civilización italiana, al lado de otras civilizaciones y cultural, en el marco más amplio de la Civilización europea y de la cultura occidental; a quien cree que no deben existir páginas prohibidas en la historia y en la memoria de nuestro pueblo, conscientes de que cada etapa debe ser estudiado, minuciosa y reflexivamente,  sino que constituye un grave error separar la historia de la política y optar por juicios condicionados por objetivos inmediatos y personales de inútiles legitimaciones; a quien considera del todo inútil continuar flagelándose sobre el pasado, vivir nostalgias insensatas del ayer y de anteayer, sino ser personas del tiempo presente, profundamente convencidos de que la democracia es un sistema irrenunciable para afirmar y tutelar derechos y libertades, quiere devolver los valores fundamentales de la Derecha política y cultural de Italia y de nuestro pueblo .

La Destra

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Corruptos y corruptores: Tenemos derecho a saber que…

(Identitaria.es).- “Todos tenemos derecho a saber…” es un catálogo de los horrores que en las semanas pasadas se ha difundido abundantemente en la red. Miles de internautas han experimentado la más profunda de las sensaciones de indignación cuando han leído los datos que siguen a continuación y que pueden confirmarse a través de la misma red. No hay exageraciones, no hay ni siquiera mala fe, simplemente, son datos que están al alcance de todos a condición de buscarlos. Aquí, una mano anónima nos los ha recopilado y esperamos –y pedimos- que el link con esta web se reproduzca lo más posible.

Nos están engañando, una clase política miserable, corrupta y corruptora está aprovechando los recursos del Estado y el dinero público para realizar auténticos disparates y ¡sin que nadie le pida cuentas! Todos los partidos políticos con representación parlamentaria son cómplices de este disparate, insoportable especialmente en estos momentos en los que tenemos sobre la cabeza la peor crisis económica de nuestra historia que se prolongará como mínimo durante diez años.

Tenemos derecho a saber y, lo que es mejor, tenemos derecho a difundir los datos que demuestran que la constitución de 1978 ya ha tocado techo y que todo lo que no sea proceder a una profunda reforma del aparato del Estado y de las estructuras de poder va a suponer mantener este entramado de disparates y de intereses espúreos que nos va a tocar pagar:

Difunde lo más posible mediante links estos datos.

Que nadie se quede sin saber quiénes son los ladrones y cómo nos mienten y roban.

Tenemos derecho a saber…

1.- Con lo que gana un Diputado en un mes, una pensionista vive 2 años con 2 hijos   2.- Tal es el descontrol, que en España no hay ni una sola institución que conozca cuántos políticos cobran del Estado.

3.- Un español tiene una pensión máxima de 32.000 euros anuales, pero los políticos tienen derecho a pensiones  vitalicias muy superiores. 74.000 euros en el caso de los primeros espadas de La Casta. Además estas pensiones no son incompatibles con otros sueldos de la Administración o con otras actividades económicas. Un diputado o senador tiene que estar sólo siete años en el cargo para optar a la pensión máxima, mientras que un trabajador autónomo o por cuenta ajena necesita 35 años cotizados.

4.- La retención de las nóminas de diputados y senadores es sólo del 4,5%.

5.- ¿Sabía usted que paga de su bolsillo las multas que la DGT impone a los políticos? ¿Y que además las paga con recargo?

6.- ¿Viajes innecesarios? Una comisión del Congreso pide permiso para que 60 diputados viajen cuatro días a Canarias a estudiar el cultivo del plátano.

7.-  ARTUR MAS  es el único presidente de la UE que carga sus gastos vacacionales a los presupuestos estatales. Viaja con 100 personas durante tres semanas.

8.- AZNAR, JOSÉ MARÍA: es el único ex presidente del Gobierno que ha solicitado el sueldo vitalicio que supone  sentarse en el Consejo de Estado: 74.000 euros anuales. Nómina que pretendía sumar a la de ejecutivo del magnate de la prensa Rupert Murdoch. Se lo denegaron pero le salió rentable. [Resulta difícil cifrar, como en el caso de otros ex presidentes, cuánto dinero suman sus actividades privadas y públicas].

9.-ABSENTISMO: no existen datos oficiales sobre la falta al trabajo de los políticos o al menos no se han hecho públicos.

10.-AVIONES: los diputados pueden utilizar a su antojo con cargo a las arcas del Estado aviones, trenes o barcos. Disponen de 5.000.000 de euros al año para viajes.

11.-BONO, JOSÉ: entre sueldo y complementos, el presidente del Congreso cobra 13.856 euros al mes: 3.126 por  diputado, 3.605 como complemento, 3.915 para gastos de representación y 3.210 de libre disposición. Las dos últimas partidas suman más de 6.000 euros mensuales para comidas, regalos y actos de protocolo. Todo este dinero  sin contar las indemnizaciones previstas por ley para sufragar «gastos que sean indispensables para el ejercicio de su función».

12.-BOTELLA, JOSÉ: el cuñado de José María Aznar fue fichado en Bruselas, desde las oficinas del PP en esa  capital. En el tribunal que lo examinó para funcionario estaba un miembro determinante, Gerardo Galeote, que presidía la delegación popular en Europa. En menos de dos años el hermano de Ana Botella se blindó con un sueldo europeo para toda la vida.

13.-CALDERA, JESÚS: el ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales recibe 6.319 euros mensuales por su escaño en la cámara baja, donde redondea su sueldo como vocal de la Diputación Permanente y presidente de una comisión. Cuando era ministro subió el salario mínimo a 600 euros. Cuatro años después, su sueldo es 10 veces superior a esa cifra, que recibe simplemente por no abrir la boca. Caldera no ha presentado ni una sola iniciativa ni ha intervenido en el Congreso desde que comenzó la actual legislatura. Al final, cobró en 2009 más de 120.000 euros por los servicios prestados.

14.-CARGOS: Hay 8.112 alcaldes, 65.896 concejales, 1.206 parlamentarios autonómicos, 1.031 diputados  provinciales, 650 diputados y senadores, 139 responsables de Cabildos y Consejos insulares y 13 consejeros del Valle de Arán.

15.-CASTIGO: nunca se ha sancionado a ningún político por incumplir el Código del Buen Gobierno, que se supone que controla las buenas prácticas del Ejecutivo.

16.-COCHES: el lujo de muchos dirigentes autonómicos les lleva a sentar sus posaderas en automóviles de más de 100.000 euros. Gallardón, el alcalde de Madrid, se mueve en un Audi A8 de 591.624 euros. Fue contratado en arrendamiento hasta 2011, así que el alcalde gasta 150.000 euros al año del bolsillo de sus ciudadanos para  moverse por la ciudad y alrededores. Catorce de los 17 presidentes autonómicos usan Audi. El valenciano Francisco Camps tiene varios a su disposición (esa comunidad dispone de 200 vehículos para sus altos cargos, la mayoría de ellos Volvo S80, de 40.000 euros), lo mismo que sucedía con Chaves en Andalucía, cuyo Gobierno cuenta con 234 coches oficiales.

17.-CHAVES, MANUEL: cobra al año 81.155 euros por ser ministro más una indemnización de 46.000 al año por abandonar la presidencia de Andalucía. O sea, 127.155 euros anuales. Dos sueldos del Estado compatibles sólo para altos cargos. Para los demás españoles está prohibido por ley.

18.- DESPILFARRO: el Congreso gasta cada año 160.000 euros en regalos navideños. 11.000 cargos públicos reciben obsequios por esas fechas, un gasto que suma al año 2.200.000 euros.

19.-DEUDAS: cada español debe a los bancos 566 euros por la deuda de los ayuntamientos.

20.-DESCONTROL: es tal en la administración de fondos públicos que en España no hay ni una sola institución que conozca cuántos políticos cobran del Estado.

21.-DIETAS: los parlamentarios que no viven en Madrid reciben, además del sueldo, otros 1.823 euros al mespor sus supuestos gastos de manutención y alojamiento. Los locales, 870 para gastos, libres de impuestos. La suma de estos sencillos complementos supera el sueldo de 12 millones de ciudadanos. Además, cobran 150 euros cada día si  salen al extranjero, y 120 si viajan por el país.

22.-ENCHUFADOS: hasta hace tres meses, cada eurodiputado disponía de 17.140 euros al mes para contratar a familiares. El ex presidente del PP de Cataluña y vicepresidente de la cámara europea, Alejo Vidal-Quadras, puso en nómina como secretario en Bruselas a Albert Fuertes, hermano de su esposa. Y el eurodiputado cacereño del PP, Felipe Camisón (fallecido en mayo de 2009) contrató a su cónyuge como asistente, al igual que hizo la también diputada popular Cristina Gutiérrez-Cortines con su hija. Y lo mismo hizo el socialista Enrique Barón con la hija  de un militante afín. [En la actualidad, los familiares directos han sido eliminados de las plantillas de los  diputados españoles. Sin embargo, los parientes de sangre han sido reemplazados por personal próximo al partido].

23.- FUNDACIONES: 52 políticos nacionales ocupan cargos en 74 fundaciones distintas: 31 por el PSOE, 28 por el PP y 4 por el resto de grupos. La conservadora Soledad Becerril parece la más activa: es miembro del patronato de seis fundaciones. No todas tienen un marcado carácter político.

24.-GUERRA REINA, ALFONSO: hijo del ex vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra. Fue elegido a dedo como  asistente del vicepresidente del Parlamento Europeo, el socialista Miguel Ángel Martínez. Más de 140 millones al año se van en sueldos de 1..200 recomendados. Con ese dinero se podrían mantener los servicios de una ciudad española de 115.000 habitantes durante un año.

25.- HACIENDA: la retención de las nóminas de los diputados y senadores es sólo del 4,5%.

26.-HORAS EXTRAS: en 2008 el Gobierno de La Rioja pagó 200.000 euros extras a sus conductores. Realizaron 870.182 kilómetros , unos 2.300 al día, lo suficiente para cruzar tres veces España de este a oeste. Un gasto curioso ya que es la comunidad más pequeña del país y que su población es inferior a la de cualquier ciudad dormitorio de  Madrid. El uso de coches oficiales para asuntos particulares es una práctica tan común como soterrada.

27.-IBARRETXE, JUAN JOSÉ: el ex lehendakari del Gobierno vascorecibe unos 45.000 euros al año, la mitad de lo que ingresaba cuando era presidente. Y lo cobrará de por vida, igual que todos los miembros de su ejecutivo. Este tipo de jubilaciones están muy por encima del límite legal para el resto de los españoles, que no pueden cobrar  más de 32.000 euros anuales, por mucho que hayan cotizado toda su vida.

28.-IMPUESTOS: un ciudadano, por ejemplo, de Madrid sustenta con sus impuestos el salario de 27 concejales, 120 parlamentarios de la Asamblea madrileña, 264 senadores, 350 diputados nacionales y 54 del Parlamento Europeo. En total, 815 cargos electos con un sueldo base que supera los 3.000 euros. Y sin contar los puestos de confianza que arrastra cada uno.

29.-JUBILADO DE ORO: tras abandonar el FMI, Rodrigo Rato regresó a España con una pensión vitalicia de 80.000 dólares anuales. Sumados al sueldo de ex ministro, en 2006 percibía 37.070 euros mensuales. [Un español necesita cotizar al menos 35 años, 15 con la base más alta, para poder cobrar la jubilación máxima de 32.000 euros al año].

30.-MARISCADAS: no hay límite legal para las comidas de representación de los políticos españoles. Tampoco hay fiscalización previa a la hora de comprar jamón, champán o puros de alta cava. Ejemplo descontrol es el socialista valenciano Vicent Costa. Acababa de perder las elecciones municipales a favor del PP, pero seguía siendo alcalde en funciones. Y como tal se gastó casi 500 euros del dinero público en gambas, cigalas, langosta, navajas, jamón y caldereta. Una buena despedida.

31.-MÓVILES: los senadores cuentan con 1,7 millones de euros al año para gastos de teléfono. El ayuntamiento de San Lúcar de Barrameda tenía 270 dados de alta. Entre los servicios que pagó figuran descargas de juegos, llamadas a Cuba y a varias líneas eróticas.

32.-MOROSOS: los miembros de La Casta invirtieron 66,6 millones de euros en la celebración de las elecciones general de 2008. De ese dinero, 44 millones fueron prestados por bancos españoles para financiar campañas publicitarias megalómanas. Las mismas entidades que ese año de crisis embargó las casas a 60.000 familias por falta de liquidez. 180.000 personas se quedaron sin techo. Sin embargo, los partidos de La Casta deben a los bancos 144,8 millones de euros.

33.-NEGOCIOS: sólo el 33% de los diputados del Congreso se dedica en exclusiva a su labor política. El resto engorda sus cuentas corrientes con la participación en empresas privadas, fundaciones y colaboraciones varias. Algunos, como el diputado del PP Miguel Ángel Cortés, aglutinan hasta 12 actividades extraparlamentarias.

34.- NÓMINAS: los sueldos de los políticos electos (80.000 miembros de La Casta , que llenarían un estadio como el del Real Madrid) cuestan a los ciudadanos unos 720 millones de euros al año, más que el presupuesto anual de toda la red ferroviaria, tres veces superior al dinero dedicado a cuidar el patrimonio nacional y 60 veces más que lo que gasta el país en salud bucodental para jóvenes.

35.- PAJÍN, LEIRE: en 2000 se coronó como la diputada más joven de España. Ocho años después, con 33 de edad, ya tiene derecho a una indemnización de 85.000 euros anuales del Estado. Recibe 5.500 euros al mes por su trabajo al frente del PSOE, tiene derecho al 80% de su sueldo como ex secretaria de Estado de Cooperación, 103.000 euros anuales con todos los complementos, a lo que hay que sumar 3.126 como senadora.

36.-PENSIÓN DE ESCÁNDALO: los ex ministros mantienen durante dos años una pensión por cese de 58.000 euros anuales, cifra seis veces superior a la pensión media española. En la actualidad, cuatro ex ministros compatibilizan ese dinero con el sueldo de diputado: José Antonio Alonso, Fernández Bermejo, María Antonia Trujillo y Jesús Caldera.

37.-PROSTITUTAS: el concejal de Palma de Mallorca, Rodrigo de Santos, gastó más de 50.000 euros en prostibulos y bares de ambiente. En Estepona, varios miembros municipales están siendo investigados por cobrar 42.000 euros a una red investigada por la Audiencia Nacional para abrir un local de alterne. En 2002, el ex alcalde de Dolores (Alicante) fue condenado a seis meses de prisión por abonar la factura de un local de alterne, al que acudió con siete comensales.

38.-REGALOS: no hay una ley concreta sobre los obsequios que pueden aceptar o no los políticos. En EEUU, por ejemplo, pasan al Estado. Condolezza Rice recibió el año pasado en sus viajes oficiales joyas por valor de 360.000 euros. Aquí nadie tiene obligación de declararlos. Se pueden quedar con ellos. Sin más.

39.-SOLBES, PEDRO: tras dejar la política en abril de 2009, el ex ministro de Economía se encontró con un retiro de unos 12.000 euros mensuales (una pensión de 2.725 euros por ser funcionario, su pensión vitalicia como ex comisario europeo y otros 5.700 al mes como compensación, durante dos años, por ex ministro). A Solbes, pues, le esperaba una jubilación cinco veces mayor que la de cualquier español.

40.-SECRETOS: el oscurantismo sobre los gastos llega al absurdo. El Parlamento Europeo cuenta con una Oficina de Lucha Contra el Fraude(OLAF, por su siglas en inglés). Sin embargo, sus informes son confidenciales y su contenido completo sólo es conocido por los parlamentarios. Los votantes pueden saber de las buenas acciones de los políticos, pero sólo La Casta conoce datos sobre el fraude.

41.-SIN LÍMITES: cada parlamento autonómico, diputación o ayuntamiento fija el sueldo de sus cargos electos sin límite ni baremo alguno. José Bolarín, alcalde de Ulea (Murcia), con 900 habitantes, cobra unos 4.000 euros. El de Ricote, cerca del pueblo anterior, se lleva 40.000 al año en una población que no alcanza los 1.300 vecinos. Y la alcaldesa de Marbella, Marisol Yagüe, cobraba más que el presidente del Gobierno: 84.462 euros al año en un ayuntamiento que estaba en bancarrota..

42.-TAXIS: la comodidad de sus señorías para hacer su trabajo es tal que el Congreso regala a los que no disponen de coche propio una tarjeta personalizada con un saldo de 250 mensuales para que viajen en taxi por Madrid.

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Manuel Fraga: balance (negativo) de una vida

(Identitaria.es).- Vaya por delante que la muerte de cualquier ser humano es una pérdida lamentable que nos recuerda lo fugaz de la vida, lo destructor del tiempo y el inevitable destino de lo humano. De ahí que lo escrito en este artículo sobre Manuel Fraga aluda a su papel como político y no a su dimensión personal.

Manuel Fraga durante el franquismo

De sus cualidades personales como opositor nato es imposible dudar. Es una característica propia de los líderes de la derecha el haber obtenido puestos funcionariales por oposición. Fraga, además se encaramó en ellas para asumir sus primeras responsabilidades políticas durante el franquismo. Fue, inicialmente, hombre de Ruiz Jiménez quien lo nombró para una cargo de segunda fila en el ministerio poco antes de dimitir y convertirse en “sor intrépida” (tal como se le llamó en la época) y pasar a dirigir lo que luego sería el “Equipo Democratacristiano del Estado Español” (sí, porque con Ruiz Jiménez empezó esa carrera por no “ofender” a nacionalistas catalanes y vascos).

Ocupó otros cargos en la Secretaría General del Movimiento (“Delegado de Asociaciones”). Quienes lo conocían decían que ya en esa época era prepotente, autoritario y alternaba momentos de gran tolerancia con otros de maltrato psicológico sobre sus subordinados. Era un tipo contradictorio, no solamente en carácter sino en orientaciones políticas. Y lo siguió siendo, porque la contradicción fue el leit-motiv de su vida.

Su cargo más famoso durante el franquismo fue, indudablemente, al frente del Ministerio de Información y Turismo cargo que ocupó desde 1962 a 1969. Fue uno de los ministros-estrella del período desarrollista que abarcó desde 1960 hasta el final del régimen y que estuvo marcado por la preponderancia del Opus Dei sobre otras fuerzas políticas. Su rival político fue el Secretario General del Movimiento, José Solís Ruiz (conocido como “la sonrisa del régimen”). Ambos cesaron al frente de sus cargos en 1969 cuando estalló el “affaire Matesa”, caso de corrupción en el que se vieron implicados miembros del Opus Dei. Solís apoyó al sector falangista, mientras Fraga hacía otro tanto con el sector opusdeísta. Y de ahí, al frente de la embajada en Londres.

El destino londinense le sirvió para contactar con los conservadores europeos y, según la leyenda que él mismo urdió en torno a su “conversión”, fue allí en donde se volvió “demócrata”. Antes no lo era. De hecho, con Fraga el régimen franquista aprende lo eficacia de la intoxicación informativa (en 1965 llegó a editarse en el ministerio una edición falsa de Mundo Obrero, el semanario de Partido Comunista. Cuando el estudiante Enrique Ruano falleció en un lamentable accidente, Fraga ordenó a Torcuato Luca de Tena el publicar fragmentos manipulados del diario íntimo de Ruano en el ABC en lo que constituyó una de las acciones más sucias realizadas durante el franquismo. También se bañó en Palomares tras perderse unas bombas atómicas norteamericanas y ordenó decir que no había contaminación radiactiva… cuando sí la había y la sigue habiendo incluso hoy cuarenta y cinco años después.

Pero sin duda la “medida estrella” de Fraga fue la Ley de Prensa e Imprenta, gracias a la cual pudieron aparecer diarios y revistas “aperturistas”: Triunfo, Cuadernos para el Diálogo, y demás publicaciones que pronto fueron copadas por miembros de la oposición democrática. Luego hizo aprobar la Ley de Libertad Religiosa muy criticada en su época al romper el monopolio religioso del catolicismo. A partir de esa ley el Islam se pudo expresar libremente en nuestro país. Ahora ya sabemos a quien reclamar daños y perjuicios…

Fraga fue, en realidad, un “aperturista” durante los años 60, pero también uno de los personajes más siniestros del régimen como hemos visto. Su estancia en Londres le sirvió para hacer olvidar sus manejos en las “alcantarillas” del Ministerio de Información y Turismo. A él se le debe también la conversión de España en “paraíso turístico” (bajo el lema “Spain is diferent”) que ha consagrado a nuestro país como triste “zona de servicios” y “periferia” de Europa.

Manuel Fraga en la transición

El carácter siniestro de Fraga volvió a reverdecer durante el tiempo en el que fue Ministro del Interior y, por extensión, en todo el período que abarca desde 1976 hasta 1981, desde la muerte de Franco hasta el 23-F. Todavía no se ha hecho una valoración objetiva de la actuación de las “alcantarillas” en ese período pero es lícito recordar que a partir del Montejurra-76 (cuando Fraga deja que dos grupos carlistas rivales se enfrenten a tiros), Fraga ya tenía claro el “sin enemigos a la derecha” que todavía hoy mantiene el PP y que establece que el mapa político español “debe” terminar con el Partido Popular y que nada, absolutamente nada a su derecha, debe tener derecho a la existencia.

Fraga consiguió que en los acuerdos secretos de la transición entre los “franquistas evolucionistas” y la “oposición democrática”, estos aceptaran su exigencia de que el futuro mapa político de España no contemplaría ni opciones más allá del PSOE, ni más acá del PP. Y no sólo eso, sino que, a la vista de que esas opciones existían (y tenían una existencia mucho más real que las pequeñas capillas de los evolucionistas y de los minúsculos “partidos demócratas) había, simplemente, que destruirlas. Y así se hizo recurriendo de nuevo a las “alcantarillas”.

Pero Fraga hizo algo más: engañar y mentir a las entonces llamadas “fuerzas nacionales”. El corre-ve-y-dile de la operación fue el exministro de educación franquista, Cruz Martínez Esteruelas, a través del cual Fraga hizo creer a Blas Piñar que Alianza Popular (el precedente del actual PP) estaría dispuesta a una coalición con falangistas y fuerzanuevistas en las elecciones de 1979. La ficción fue mantenida por el diario El Alcázar y, por supuesto, resultó ser completamente falsa. Pocas horas antes de cerrarse el plazo de admisión de candidaturas, Martínez Esteruelas comunicó que Fraga no había aceptado el pacto. Se trataba solamente de un señuelo para distraer a las “fuerzas nacionales”, señuelo puesto en marcha por Fraga con toda la rapacería de la que era capaz.

Hubo, por supuesto, muchas más gestiones de Fraga al frente de interior en aquellos años. Recuérdese lo de “la calle es mía” que costó el que la policía disparó indiscriminadamente en Vitoria causando la muerte de cinco obreros, siendo el episodio más luctuoso de un período extremadamente duro de nuestra historia. Para colmo, Fraga fue partidario desde el principio de legalizar al Partido Comunista de España tal como declaró el 19 de junio de 1976 (el PCE sería legalizado 10 meses después) a Cyrus Sulzberger del New York Times… sólo que Fraga era partidario de legalizarlo después de las primeras elecciones democráticas (cuando daba por supuesto que los socialistas acapararían todo el voto de la izquierda a pesar de haber estado ausentes por completo de España durante el franquismo… era uno de los pactos secretos de la transición).

Fraga hizo algo más en favor del PCE, dirigido por el asesino de Paracuellos: presentó a Carrillo en la sociedad española, introduciéndole en el Club Siglo XXI, avalándolo y arropándolo en la conferencia que dio en aquel foro. A partir de esa conferencia, Carrillo pasó de ser el “verdugo de Paracuellos” (título que el propio Fraga había utilizado durante su período al frente del ministerio) a ser “un político respetado y responsable”…

La transición terminó el 26 de febrero de 1980 cuando Carrillo, del brazo de Suárez, con Felipe González a su vera y Manuel Fraga en el centro, encabezaron la manifestación de protesta contra el golpe del 23-F. Esa manifestación selló el fin de la transición y el principio de la democracia propiamente dicha. Fraga estaba allí para celebrarlo en primera fila. Esa era su obra.

Manuel Fraga en democracia

Fraga albergaba un sueño: ser presidente del gobierno. No advertía que su pasado polémico como funcionario franquista le vedaba para ese cargo. Los resultados de las primeras elecciones fueron malos o muy malos. Alianza Popular nunca despegó completamente y siempre se vio superada tanto por UCD como por el PSOE. Fraga no inspiraba confianza. Por otra parte, él se quería demócrata pero su carácter era autoritario y prepotente y no estaba dispuesto ni a dimitir de su cargo al frente de la derecha liberal ni mucho menos a dirigir su partido democráticamente.

Jorge Verstrynge fue quizás el primero en advertir que el techo de AP con Fraga al frente era bajo o bajísimo y encabezó una maniobra para desplazarlo a la autonomía gallega que, por entonces se acababa de constituir. Y Fraga montó en cólera. Relevó al secretario general, le hizo la vida imposible dentro del partido y Verstrynge terminó dimitiendo. Lo que no fue óbice para que luego, quienes lo sucedieron, primero Hernández Mancha y luego Aznar, lo enviaran primero al parlamento europeo y luego a… Galicia.

Y entonces Fraga se travistió de galleguista de estricta observancia. Allí estuvo 15 años; no fue sin duda lo que él hubiera deseado para su jubilación, pero fue al menos el premio de consolación. Su gestión no fue una buena  gestión. Empezó proclamando la necesidad de una “administración única” (que afortunadamente su partido no asumió). Consistía en liquidar la administración del Estado y considerar a las “autonomías” como la “administración” por excelencia. De haber triunfado esta tesis, es difícil que España hubiera soportado las tensiones autonómicas y presumiblemente ya estaría rota. En cierto sentido la administración estatal es lo que garantiza la existencia de una superestructura unitaria, algo que la “administración única” de Fraga liquidaba en beneficio de 17 autonomías que, en su conjunto… formarían la administración del Estado.

Además de esta enormidad conceptual, el período de Fraga evidenció que todavía quedaba mucho caciquismo en Galicia. La política faraónica de las administraciones autonómicas no fue menor en la Galicia de Manuel Fraga: intentó controlar a los medios siguiendo la técnica utilizada por CiU en Catalunya, financiando y subvencionando a los medios de comunicación, impulsó el monocultivo del eucalipto, estableció canteras en lugares de importancia paisajística y, para colmo, fundió cientos de millones en la llamada Cidade da Cultura. Mucho fue el dinero que movió la Xunta en su gobierno y mucho, por tanto, fueron las comisiones y la corrupción.

Se tiene tendencia a pensar que las embajadas autonómicas en otros países es cosa de la Generalitat de Catalunya. Fraga se les adelantó siendo el primer presidente autonómico que intentó tener una presencia activa en el exterior… cultivando la amistad, mire usted por dónde, con Fidel Castro. Para Fraga era más importante que los antepasados de Castro hubieran sido gallegos que el que hubiera transformado a la isla de Cuba en una macrocárcel.

Conclusión: éste es Fraga y esto es el PP

Este es Manuel Fraga Iribarne, fallecido esta semana. Desató polémicas allí donde fue. Sus partidarios, todos ellos miembros de la derecha liberal, conservadora y democrática, le tienen como a un mito. El resto de la sociedad no es de la misma opinión. Habituado al trabajo de las alcantarillas, al “donde dije digo, digo Diego” y a tomar una postura y poco después la contraria con la misma facilidad, se suele decir de él que era un “hombre honesto”.

Honesto, pero no hizo nada para erradicar la corrupción ni siquiera de su Galicia natal. Tampoco hizo nada para que existiera una ley de partidos, ni alejó de AP a quienes ya por entonces empezaban a hacer de las corruptelas su actividad particular. Si primero hubo el Caso Naseiro y luego el Caso Gürtel, es seguramente porque Fraga se negó a que la lucha contra la corrupción fuera prioritaria. El resultado lo tenemos a la vista: la democracia española tiene como factor identificador a la corrupción. Sólo que en Galicia, algo más atrás en la evolución de la sociedad española por su particular configuración en pequeños núcleos rurales, el caciquismo (extendido a toda España durante la restauración) sigue teniendo arraigo.

Fraga es uno de los grandes responsables de la situación político-económica actual. Ya hemos visto que fue uno de los que promovieron el turismo como elemento esencial del modelo económico español. Fue uno de los “padres de la constitución” (o mejor dicho, de ese disparate llamado “constitución española”). Si bien criticó el Título VIII de la Constitución ni hizo nada por reformarlo, ni siquiera para que su partido lo propusiese, simplemente se fue a Galicia a gobernar allí con la grandeza y el boato con que hubiera querido gobernar en La Moncloa.

Dicen de él que fue un “estadista”. No lo fue, fue un político oportunista: franquista durante el franquista, aperturista durante la transición y demócrata bajo la democracia. Dicen que fue un hombre de grandes principios éticos y morales y de una honestidad a toda prueba. Lo será para unos, pero si la medida de los hombres la dan sus construcciones, Fraga fue como cualquier otro presidente autonómico: demagogo, dramatizando su papel como arraigado populista en la tierra en la que le vio nacer… y, por supuesto, no hizo nada para erradicar la corrupción, ni para prever que el modelo turístico español, unido al ladrillo, nos situaría ante la crisis económica más brutal de nuestra historia, se limitó a promocionar la lengua gallega por encima de la lengua vehicular de todos los españoles. Tal como hizo CiU en Catalunya y el PNV en Euzkadi…

Este era Manuel Fraga, ninguna ganga como se puede ver…

© Ernesto Milà – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

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Hacia la liquidación de la banca “española”… ¿y luego? ¿y por qué?

(Identitaria.es).- Vamos a plantear el estado de la cuestión: la banca española entre 2002 y 2007 falseó las tasaciones de los inmuebles que hipotecaba. Se procedió primero a una sobretasación de los mismos que oscilaba entre un 30 y un 50%. Para colmo, a partir de 2002 en lugar de dar solamente el 80% del valor de la tasación, se pasó a dar incluso hasta el 120%. La cosa, como era de prever fue bien… hasta que los inmuebles dejaron de revalorizarse un 15%, se estancaron y empezaron a perder valor. Los bancos, a partir de ese momento, empezaron a ejecutar hipotecas y a quedarse con los inmuebles previamente hipotecados. Reflejaron la operación en los apuntes contables anotando el precio de la tasación inicial… Absurdo, pero no por ello menos real. Esta operación genera en que el mundo real vaya por un lado y el contable por otro…

En efecto, los bancos españoles hoy son las primeras inmobiliarias de éste país. No hay ninguna empresa especializada en venta de inmuebles que pueda competir con ellos. Para colmo, claro está, los bancos conceden especialmente hipotecas a quienes comprar pisos de su propia cartera. Y, a pesar de que una ejecución de hipoteca indica un “fracaso” en la concesión de una hipoteca, el hecho de que se anote la ejecución con el valor del momento en el que se vendió y no en el momento actual (en el que los inmuebles han perdido por término medio un 30% del valor que tenían en 2007 y probablemente pierdan otro 30% en los tres años que vienen), hace que el resultado contable dé beneficios por todo lo alto… beneficios contables, no beneficios reales.

Por ora parte, esto mismo tiene como resultado el que los bancos se niegan a bajar drásticamente el precio de los inmuebles de sus propias carteras. Así pues, los pisos no se venden porque los bancos estaban tranquilos al poder utilizar los procedentes de ejecuciones hipotecarias como “activos sobrevalorados”. Y nadie les decía nada: el gobierno de turno estaba contento porque “nuestro sistema bancario goza de una salud excepcional”, y los directivos de los propios bancos presentaban cada año más y más beneficios improbables. Hasta que el caso de la banca española se ha conocido en los mentideros económicos internacionales. Las primeras víctimas han sido las cajas de ahorro a causa de su pésima gestión, de su implicación en las inversiones absurdas e inútiles de los gobiernos autonómicos y de las vinculaciones entre gestores y clases políticas locales. Las fusiones no han saneado del todo el sector y a ellas seguirán los procesos de compra por parte de entidades mayores e incluso la desaparición de algunas de ellas.

Pero el “sistema bancario” sigue sin sanearse porque los grandes bancos tienen hoy beneficios justificados no por inversiones lucrativas, sino por la posesión de activos espectaculares que no son el producto de un volumen de negocio real sino de ingeniería contable muy elemental por lo demás. Digamos que nuestros bancos tienen ganancias porque el gobierno les ha permitido practicar esa ingeniería contable, de lo contrario haría tiempo que hubieran entrado en pérdidas.

La semana pasada Rajoy lanzó la propuesta de rebajar el valor de los activos inmobiliarios “a niveles realistas”. Y, en principio, parecía una e las medidas más juiciosas del gobierno… si de lo que se trata es que la “economía virtual” pase a ser “economía real”. Pero, una media así, aislada, no solamente es peligrosa sino que también puede ser contraproducente.

En efecto, en el momento actual y en la economía globalizada “el pez grande se come al chico”, lo que traducido quiere decir, que una muestra de debilidad en la banca española equivaldría a su devaluación en los mercados y a su compra a bajo precio en Bolsa después de OPAs hostiles. Se suele decir que la “banca no tiene patria” y, efectivamente, lo que tiene la “banca española” de “español” es poco menos que cero, ahora bien, no es menos cierto que para dar impulso a la economía de un país, dentro de un modelo liberal, la banca privada tiene la función de dar crédito a los “clientes” que tiene más próximos, es decir, a los ciudadanos de una nación dada. Harina de otro costal sería si la entrada en pérdida de la Banca española sirviera para que fuera comprada por el Estado y convertida en Banca pública, pero no debemos de creer que eso puede ocurrir, sino todo lo contario…

En realidad, hay que pensar que si esta propuesta ha sido lanzada por el gobierno Rajoy, es De Guindos quien la ha completado y avalado hoy martes. Y De Guindos es –no hace falta recordarlo- el funcionario de la alta finanza y del capital internacional. Cualquier movimiento que hace De Guindos lo hace para satisfacer a sus patrones, no para beneficiar ni al gobierno Rajoy, ni mucho menos –por supuesto, ¡hasta ahí podíamos llegar!- al pueblo español.

El hecho de poder hacerse con el control completo de la banca “española” es un plato de gusto para la alta finanza internacional. Pero, ya se sabe, que primero hace falta devaluarla, bajar su precio y su cotización en los mercados. La intención de la alta finanza no consiste en estimular la economía productiva en lugar de la especulativa, sino todo lo contrario, en convertir la economía en un instrumento exclusivamente especulativo cada vez concentrado en menos manos.

Y es por todo ello que una medida que, en medio de un paquete de medidas destinadas a eliminar el peso de la economía especulativa como es ésta de reflejar el valor real de los activos bancarios, corre el riesgo de convertirse en una fuente más de problemas.

Las fases que se van a suceder en los próximos dos años son:

- Decreto para reflejar los activos de los bancos a tasación realista.

- Entrada en pérdida de los bancos y dificultades para proveer las reservas.

- Ayuda del Estado para sanear los bancos con dinero de todos (en lugar de fiscalización del negocio bancario y transformación de los bancos no rentables en banca pública)

- Pérdida de valor de los bancos españoles.

- OPAs hostiles por parte de la alta finanza internacional o bien compras de paquetes de acciones a bajo precio.

- Nuevo modelo bancario orientado hacia la especulación y desentendido de la economía real y del papel históricamente asignado a la banca: dar crédito a ciudadanos y empresas.

- Agonía de las pequeñas y medianas empresas, recesión del consumo a crédito y mayores tasas de paro y de desertización industrial

Dicho con otras palabras: es necesario que los bancos (y cualquier entidad) reflejen en su contabilidad el valor real de sus activos… pero es todavía más necesario que ese objetivo no vaya en detrimento del ciudadano y de las pymes y, por tanto, no puede ser una medida aislada, sino que debe formar parte de un paquete de medidas destinadas a reactivar la economía, reindustrializar el país, reconvertir la economía de “especulativa” en “productiva” y, naturalmente, no poner una alfombra roja para que la apisonadora de la alta finanza internacional machaque a todo el país.

Y, hasta ahora, Rajoy sigue sin gobernar. El presidente del gobierno elegido en las urnas el 20-N sigue sin ofrecer expectativas a la sociedad española fuera del consabido “sangre, sudor y lágrimas” y ni siquiera se ha atrevido a realizar una previsión racional de cuándo mejorará la situación. Su ministro Montoro se ha estrenado en el parlamento con un cursi discurso dirigido a “los miembros y miembras del Parlamento”… y no iba en broma. La estupidez en la clase política es contagiosa y la falta de perspectivas del discurso de Montoro quedarán ocultas tras el relumbrón de esta frase idiota que demuestra que, incluso en lo accesorio y en las horteradas, PP y PSOE, lejos de utilizar el “masculino genérico” aprobado por la Real Academia, tienen la mano al signo de los tiempos: la tontería. No es Montoro quien gobierna, sino De Guindos. Y De Guindos lo hace por cuenta de la alta finanza a la que ha servido durante toda su vida como probo funcionario. Ahora se ha sabido que Rajoy ni siquiera fue consultado para colocar en la cúpula del ministerio de economía a Carmen Vela que hasta la noche del 20-N había hecho campaña por el PSOE y por ZP como eximia miembro del gremio de la zeja. Rajoy deja hacer a De Guindos, e incluso hay que plantearse si Rajoy es consciente de que De Guindos le generará a corto plazo el mayor de los descréditos y ni siquiera resolverá la situación económica del país… porque hasta ahora, todo lo que hemos visto han sido MEDIDAS PARA PAGAR LA DEUDA CONTRAIDA CON INSTITUCIONES FINANCIERAS INTERNACIONALES y ni una sola medida, ni una sola para ALIVIAR LA PRESIÓN DE LAS CLASES MEDIAS Y DE LAS CLASES TRABAJADORAS.

Y así, con una previsión del 30% de paro y 6.000.000 de parados para diciembre de 2012 y con 7.000.000 de inmigrantes (más de un millón naturalizados españoles), Rajoy caminará por la senda de la catástrofe económica cada vez más agudizada que empezó a cavar Felipe González (con la mala negociación para la entrada de España en las Comunidades Europeas), que amplió Aznar (con la creación de un modelo económico suicida basado en crédito fácil, salarios bajos, ladrillo e inmigración) y que ZP no supo ni reconducir ni manejar (dilapidando el superávit en pocos meses). Rajoy no será el único responsable de lo que ocurra en los dos próximos años –como no lo era ZP en exclusiva, el cual se encontró con que le estalló entre las manos el modelo de Aznar que él no hizo nada para rectificar y como Aznar se encontró con una situación de facto ante la UE labrada por FG- pero todos los presidentes que han gobernado en las últimas décadas son co-responsables de una locura colectiva: la financiarización creciente de la economía, la globalización y sus dos lacras, la deslocalización industrial y la inmigración masiva). Resumiendo: de la misma forma que una sola medida no nos salvará de la crisis, un solo presidente no ha sido el culpable de la crisis: lo han sido todos, esto es, lo ha sido el régimen creado en 1978 y ya va siendo hora de pensar en sustituirlo.

© Ernesto Milà – Prohibida la reproducción de este artículo sin indicar origen

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Activismo islámico en las cárceles. En chilaba y en prisión

La crisis económica aumenta el riesgo de radicalización de los musulmanes presos. El sindicato de prisiones ACAIP ha manifestado su inquietud por lo que denomina “indicios sobre la radicalización yihadista en prisiones”. Esta inquietud arranca de la lectura del informe del mismo título elaborado por la Fundación Athena. Sobre la base del testimonio de 192 funcionarios de prisiones de 65 centros penitenciarios españoles en los que se encuentran presos procedentes de países islámicos. El resultado del estudio es demoledor: no solamente está creciendo la agitación islamista en las cárceles, sino que el gobierno no toma medidas para detener esta marejada.

Hemos superado los 70.000 presos, con un aumento del 23% en relación al período 2004-2007. El 72% de este incremento se debe a presos extranjeros que ya hoy suponen más de 25.000, esto es un 35% del total para una comunidad que oficialmente no llega al 11%. Dicho de otra manera: los extranjeros tienen una población penal tres veces superior a la que correspondería por su presencia en la sociedad.

Mientras la presencia de presos españoles está estancada y la de presos procedentes de los países de la Unión Europea va disminuyendo (un 13,5% en 2001 y un 11,8% en 2009), los presos procedentes de Argelia, Colombia, Ecuador, Marruecos y Nigeria, están en aumentando vertiginosamente. En 2004 se encontraban 4.625 presos marroquíes que habían pasado a ser 5.527 un año después y se aproximaban a 7.000 en 2008. Los presos argelinos, igualmente, había aumento se presencia en cárceles españolas pasando de 1.182 en 2004 a 1.311 en 2005 y superando los 1.500 a finales de 2008. Incluso los presos nigerianos –especializados en tráfico de drogas y estafa- habían pasado de 262 a 335 entre 2004 y 2006 para alcanzar los 400 en 2008.

Por nacionalidades los marroquíes son la primera comunidad extranjera representada en las cárceles españolas, seguida por los colombianos (en torno a 3.000), rumanos (1.480), argelinos, ecuatorianos, venezolanos y nigerianos. Una cuarta parte de los presos extranjeros son de nacionalidad marroquí que, al mismo tiempo ha sido la que más ha crecido en los últimos años (en torno a un 20%), precedida en porcentaje por los nigerianos (que han ido aumentando entre la población penitenciaria a  un ritmo del 27%). Los argelinos, por su parte, han tenido un crecimiento más moderado (un 11%), si bien es cierto que en algunos casos se trata de crímenes de mayor gravedad.

Esto implica que la tercera parte de los presos extranjeros encerrados en nuestras cárceles son originarios de países islámicos o de mayoría islámica (Marruecos, Argelia, Nigeria). Ese tercio crece a mayor velocidad que el resto de comunidades de delincuentes extranjeros y, a mucha más velocidad que los presos de nacionalidad española.

La delincuencia descontrolada

El 9 de septiembre de 2008, Pedro Luis Mélida sorprendió por su claridad a todos los que asistieron a su toma de posesión como Jefe Superior de Policía de Andalucía Oriental, cuando dijo: “Cuando la economía se desploma existe el riesgo de que aumente la delincuencia”. La economía se está desplomando… luego, no es aventurado prever que la delincuencia va a repuntar más de lo que lo ha hecho en estos últimos años.

Nadie ignora entre los profesionales del orden público de que las estadísticas triunfales ofrecidas por el gobierno están maquilladas toscamente. Ni la delincuencia está disminuyendo, ni la seguridad ciudadana ha aumentado, como se encarga de asegurar el ministro Rubalcaba intentando recurrir a su mejor mirada hipnótica y a un tono de voz que sugiera espontaneidad y sinceridad. No es cierto: cualquier ciudadano de a pie –y no digamos los funcionarios de la seguridad del Estado- son conscientes de que la delincuencia está cada vez más activa, crecida y desafiante.

El maquillado de las cifras se hace utilizando distintas  técnicas: distinguir entre delitos y faltas y hacer que estas últimas desaparezcan de las estadísticas; convertir robos de documentos en pérdidas; eliminar de las estadísticas los datos de comunidades que tienen policías autonómicas; y así sucesivamente. Pero nada de todo esto sirve para disipar la sensación –muy cierta por lo demás- que tiene el ciudadano de a pie de que la delincuencia está descontrolada.

La novedad de la actual situación es que ya no existe ningún tipo de estadística que pueda ser fiable e indicar la gravedad de la situación. A partir de ahora, el ciudadano deberá contar con su percepción directa de la realidad y con las declaraciones de los sindicatos de funcionarios de la seguridad del Estado, del cuerpo de prisiones o de la judicatura para confirmar si sube o baja la delincuencia y a qué velocidad lo hace. Nunca las estadísticas gubernamentales cayeron el tal descrédito.

Este maquillaje no es de ahora. En 2006, el entonces responsable del área de Interior y Justicia del PP, Ignacio Astarloa ya denunció que el índice de criminalidad en España había sufrido una subida “importantísima y muy superior” a la de 2005, y acusó al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, de “ocultar todos los datos” sobre delincuencia y añadió que la seguridad ciudadana es “uno de los mayores fracasos” del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.  Lo sorprendente es que el PSOE había denunciado que durante el gobierno Aznar la seguridad ciudadana se había erosionado constantemente.  Las cifras del PSOE indicaban que la delincuencia de había “reducido un 4,6%” en unos momentos en los que cundía la alarma social por los primeros robos a viviendas y chalets, proliferación del “secuestro exprés”, ajustes de cuentas y despunte de las “bandas latinas”.

Delincuencia en tiempos de crisis

Nada de lo que hemos visto hasta ahora en materia de delincuencia se parecerá en gravedad e intensidad a lo que tenemos por delante. ACAIP, por ejemplo, denunciaba: “Las situaciones de turbulencia económica pueden contribuir a aumentar los actos delictivos. Y no se equivocan: 3.000.000 de parados es un problema “laboral”, 4.000.000 de parados es un problema “social” y 5.000.000 de parados es un problema de “orden público”.

Actualmente ya hemos superado la franja de los 4.000.000 de parados (por mucho que el gobierno insista en que solamente son 3.500.000: el maquillaje estadístico que operan los portavoces del gobierno es general), estamos pues en la fase en que el problema “social” se va deslizando por la pendiente de la seguridad ciudadana.

El Plan de Empleo Municipal del gobierno supondrá un retraso de apenas tres meses para demostrar la gravedad de la situación del empleo. Este plan se ha puesto en marcha como intento desesperado de poder alardear de cifras optimistas durante la campaña de las elecciones europeas en las que un batacazo importante del PSOE haría peligrar su continuidad al frente del gobierno. Tras extinguirse los limitados y cosméticos efectos de este plan, el paro repuntará y nada parece capaz de evitar que a fin de año se haya alcanzado la cifra de 5.000.000 de parados. Demasiados como para que algunos no piensen en la delincuencia como único camino para poder obtener medios de vida.

La inmigración en el ojo del huracán

Tanto ACAIP como la Fundación Athena Intelligente sostienen que siendo la inmigración el grupo social más sensible al paro, será también el que generará una mayor delincuencia. A esto se une el hecho antes mencionado de que las tasas de delincuencia entre la inmigración son tres veces superiores a las de la población autóctona.

Están lejos los tiempos en los que ONGs como SOS Racismo o el Movimiento Contra la Intolerancia distinguían entre “inmigrantes” y “delincuentes nacidos en el extranjero”. Los primeros vendían para trabajar, los segundos –a pesar de ser formalmente inmigrantes- no podían ser medidos con el mismo rasero. Esto es, hasta cierto punto cierto, aunque es mucho más cierto decir que la mayoría de inmigrantes vienen para trabajar pero que entre los delincuentes el colectivo extranjero está sobre-representado.

Pero el problema es todavía mayor si se acepta el razonamiento de la Fundación Athena: la acumulación de presos extranjeros crece en las cárceles españolas; de esta población está, sobre todo creciendo la procedente de países islámicos o, en cualquier caso, de religión islámica; las cárceles se han convertido en centros de reclutamiento y adoctrinamiento para el fundamentalismo islámico. Así pues, llegado a un punto, el problema ya no es solamente de seguridad ciudadana sino que corre el riesgo de pasar a ser de terrorismo.

Actividad islamista en prisión

El estudio de la fundación Athena se realizó teniendo como única fuente 192 funcionarios de prisión distribuidos en 25 prisiones de las 65 en la que se encuentran presos de confesión islámica. En 21 de estas 25 prisiones el número de islamistas era igual o inferior a 200 y en las 4 restantes (Topas, Almería, Alama y Castellón) era superior a 200.

Las conclusiones del estudio fueron sorprendentes y demoledores para quien defienda que las cárceles son centros de reinserción: el estudio demuestra que los islamistas, aprovechando las frustraciones, el aislamiento, los estados depresivos, los complejos de culpabilidad inherentes a la condición de preso, han convertido a los centros en focos de reclutamiento. En realidad, hay que decir que las prisiones siempre han favorecido brotes de “espiritualidad” entre los presos y siempre han existido grupos católicos y especialmente evangélicos y testigos de Jehová, incorporados a estas confesiones y sectas durante su estancia en prisión: sí, pero ninguna de ellas mata por su religión, en el Islam en cambio sí. De ahí el riesgo.

Los investigadores de Athena, supieron por los funcionarios encuestados que tienen relación con presos islamistas que estos forman grupos separados del resto de presos y, por supuesto, de los internos no musulmanes; que existe un proselitismo activo que se manifiesta en la aparición a cada vez mayor velocidad de grupos islamistas, favorecida por la movilidad de los presos, frecuentemente llevados de una cárcel a otra a causa de los juicios que han de afrontar y por el contacto con líderes islamistas presos; cada vez ocurre que los nuevos presos procedentes de países islámicos que integran con más rapidez y velocidad en redes organizadas integristas; el idioma común entre los islamistas es el vehículo que más favorece esta integración que, inicialmente es por nacionalidades, pero también entre islamistas de distintas nacionalidades islámicas. Esta rapidez en la captación se debe a los fondos cuantiosos con los que cuentan los líderes yihadistas presos y que satisfacen las necesidades de los presos comunes o de reciente ingreso.

En todos estos grupos islamistas existe una fuerte disciplina interior que no está presente en ningún otro grupo de presos. Se trata de grupos jerarquizados y con fuerte liderazgo. Esto les sitúa en una posición de poder en el interior de las cárceles. Frecuentemente aparecen disputas con otros presos no islámicos. El informe afirma textualmente que las relaciones de los islamistas con otros presos “no son pacíficas ni respetuosas”. Es un anticipo de lo que quieren llevar a la sociedad.

El régimen penitenciario ha quedado alterado por la presencia masiva de islamistas que se niegan a realizar determinadas tareas (de la misma forma que los presos de ETA se niegan a limpiar las zonas comunes de las prisiones alegando ser “presos políticos”).  Los islamistas se suelen quejar de que los funcionarios tienen prejuicios contra ellos, aun cuando pretendan solamente aplicar las pautas del régimen penitenciario. En realidad, los islamistas hacen “rancho a parte” en las prisiones: apenas tienen contacto con presos no musulmanes, pasean juntos, forman corrillos, leen y estudian juntos, ven televisión juntos, utilizan códigos de comunicación entre ellos ajenos a los utilizados por el resto de presos. Estos grupos están extremadamente jerarquizados y todos tienen un líder natural. Aun cuando existan en la misma cárcel distintos grupos islamistas, nunca se han producido rivalidades entre ellos, pero sí es frecuente la comisión de actos hostiles contra otros grupos no islamistas.

Así como entre los presos autóctonos, determinados delitos son mal considerados (violación, aviso de menores, violencia doméstica, delitos particularmente truculentos) entre los presos islamistas el tipo de delito cometido no se valora a la hora de admitirlo o relacionarse con él.

Algunas respuestas son particularmente inquietantes. Por ejemplo, gracias a la encuesta se sabe que los presos musulmanes actúan unitariamente en las prisiones, como un solo hombre y tratan con desprecio y distancia al resto de presos de confesiones no islámicas. El hecho de que hablen otra lengua hace que las comunicaciones de los islamistas con el mundo exterior se realicen sin que exista un control por parte de traductores. Así mismo se comunican por internet sin que exista un control de las páginas que visitan. Tampoco existe supervisión sobre el control de los paquetes y lecturas que llegan a los presos islamistas. Existe un hermetismo grupal entre los islamistas que los hace prácticamente impenetrables. Se ha sabido también gracias a los funcionarios que los presos islamistas realizan actividades considerarse como instrucción militar…

Fumando sobre un barril de pólvora 

El informe Athena, unido a las Reflexiones sobre el islamismo en prisión, publicado en 2008 por ACAIP, no dejan lugar al optimismo: se está formando una generación de yihadistas en nuestras cárceles y a la vista de nuestras autoridades que están desoyendo sistemáticamente las advertencias de sociólogos, expertos en terrorismo y sindicatos de funcionarios. Hasta ahora toda la actividad yihadista en España ha consistido en reclutar voluntarios para atentados suicidas en Irak o en Palestina y a recaudar fondos para las redes de resistencia en esos países en conflicto. Pero ¿hasta cuándo durará esta situación? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que la crisis económica, las distintas oleadas de inmigración magrebí y subsahariana e incluso los intereses marroquíes hagan aparecer en todas estas redes extremistas la necesidad de desestabilizar a la sociedad española? Es cuestión de tiempo.

La Fundación Athena afirma al terminar su estudio: “en estos momentos de crisis socioeconómica, sería muy saludable para la seguridad del Estado preguntarnos si el sistema penitenciario está preparado para desarrollar planes de de acción eficientes como para poder contener, llegado el caso, la expansión en red de los procesos de radicalización islamista en las prisiones de nuestro país”.

Estamos viendo como el islam más radical y agresivo está afilando las uñas en nuestras prisiones desde hace años y nuestro parlamento permanece paralizado. A la vista de la situación es lícito exigir una serie de medidas a las que se llega directamente una vez se constata el mal –algo que tanto ACAIP como la Fundación Athena han realizado con singular precisión-. Estas medidas no pueden ser más que:

-    Creación de cárceles o módulos especiales sólo para presos de países islámicos, con separación completa del resto de presos.

-    Repatriación de los presos islamistas a sus países de origen una vez extinguida su condena. Toda condena a prisión debe entrañar necesariamente el tránsito de “inmigrante con permiso de residencia y trabajo” a “inmigrante ilegal” con la contrapartida de la expulsión inmediata.

-    Cumplimiento de las condenas en los países de origen.

-    Cese del trato de favor y de las concesiones obtenidas bajo presión por parte de los islamistas y aplicación del mismo régimen penitenciario que a los presos de cualquier otra religión.

Es increíble que en un país occidental se permita el reclutamiento de yihadistas en las cárceles sin que ni gobierno ni oposición se alarmen anestesiados por sus propias ambiciones e intereses que no pasan por las cárceles. Hoy los islamistas radicales han hecho de las prisiones el campo privilegiado y el banco de captaciones para sus ideas, mañana la sociedad española lo lamentará quizás con su propia sangre. No se puede permitir tanta desidia por parte de unos, ni tanto riesgo acumulado.

[recuadro fuera de texto]

El manual del perfecto yihadista

El estudio publicado por la Fundación Athena dice textualmente: “la recesión afecta a las capas sociales más desfavorecida” y los más débiles entre los débiles suelen ser los inmigrantes, muchos de los cuales son musulmanes. Por lo tanto –avisan- “no es difícil caer en la cuenta de que, en los próximos años, podrían aumentar muy sensiblemente la población de presos musulmanes procedentes de nichos sociales muy desprotegidos (…), frustrados y propensos a refugiarse en la fe y, quizá, altamente sensibles al adoctrinamiento radical”.

El 8 de noviembre de 2008 se publicó la noticia de la incautación de un manual titulado La clandestinidad en la yihad es un deber legítimo. Manual de seguridad en el domicilio de Mohamed Mrabet en Vilanova i la Geltrú en el curso de una redada contra células islamistas.  Mrabet era un viejo conocido de la policía: carnicero marroquí de 39 años, había sido detenido en 2006 como responsable de una red que enviaba yihadistas suicidas a Irak. Consta al menos que enviaran a Belgacem Bellil, un inmigrante argelino, a Irak en donde al volante de un camión bomba asesinó a 19 soldados italianos en Nastriya, Irak.

El documento incautado consta de 30 páginas, sin autor ni lugar de edición y resume una serie de líneas para infiltrarse en las sociedades occidentales sin despertar sospechas. Hasta poco era fácil identificar a los islamistas radicales en Europa Occidental: forma de vestirse, uso de barba, intervención en mezquitas y asociaciones islamistas con posiciones fundamentalistas. Pero todo eso ha cambiado: “La clandestinidad en la yihad es un debe legítimo, en el nombre de Alá misericordioso y clemente”, dice el documento incautado.

Más adelante recuerda que “muchos ulemas permitieron usar la mentira en caso de conseguir un beneficio religioso que pueda acabar con el castigo de los infieles hacia los musulmanes” y añaden: “El musulmán tiene que imitar a los infieles en su forma de vestirse si eso va en beneficio del Islam”. El intentar pasar desapercibido se convierte en una obsesión: “hay que ir cambiando de forma de vestir, de corte de pelo, lugar de residencia, coche, rutas diarias, horas de salida y entrada, lugares, reuniones y encuentros”.

Hay en todo este documento algo a la vez ingenuo y siniestro. Abundan los consejos tópicos propios de todo grupúsculo clandestino: “Usa apodos, nombres y códigos falsos, incluso entre los miembros del mismo grupo, habla en voz baja, di lo mismo sin hablar demasiado”… En realidad, el documento no parece haber surtido mucho efecto entre los islamistas radicales españoles que, hasta ahora -si exceptuamos el extraño atentado del 11-M que parece tener muy poco que ver con estos grupos- no han estado en condiciones de cometer atentado alguno en España. Su actividad, hasta ahora, parece reducirse al envío de yihadistas a Irak o a zonas de combate… pero esto puede no durar siempre. En cualquier momento, los coches bomba y los atentados pueden realizarse en España si cambian las condiciones sociales y se produce una radicalización del islamismo español. La cuestión es: ¿puede producirse esa radicalización? Sí, si las condiciones de los inmigrantes se van deteriorando a causa de la crisis.

© Ernest Milà

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Inmigración en Europa (I) TURCOS EN ALEMANIA

 

 

 

Iniciamos una serie de diez artículos sobre las relaciones entre el Islam y Europa. Hemos elegido como primera entrega, la situacion de los inmigrantes turcos en Alemania, como puente entre nuestra anterior serie aún no concluida, sobre Turquia en la Unión Europea. El balance sobre la presencia islámica en los distintos países europeos nos ayudará a extraer unas conclusiones de carácter universal.

 

Desde finales del siglo XIX, existen estrechas relaciones entre Alemania y Turquía. El kaiser Guillermo II logró que Turquía orientara su política hacia el Sur y hacia el Sur-Este y fue recibido triunfalmente en la inauguración del ferrocarril Berlín-Ankara. Durante la I Guerra Mundial, Turquía y Alemania combatieron en el mismo bando y en la Segunda, los turcos solamente entraron en guerra en los últimos meses del conflicto. En la posguerra los gobiernos turcos apoyaron a Alemania Federal en todas las instancias internacionales. Pero, a medida que la posguerra quedó atrás y la inmigración turca hacia Alemania se convirtió en masiva, la situación entre ambos gobiernos se fue deteriorando. Cuando la “generación del 68” impuso su voz, aparecieron en la propia Alemania voces críticas hacia el genocidio kurdo y el armenio y ante las reiteradas violaciones de los derechos humanos y la falta de democracia de Turquía. Así mismo, el gobierno alemán ha expresado su insatisfacción por el hecho de que los turcos nacionalizados alemanes conserven su pasaporte. Con todo Turquía tiene a Alemania como principal mercado a donde dirigen un 20% de las exportaciones y un 15% de las importaciones. Salvo el gobierno Schröder, anteriores gobiernos alemanes han evitado pronunciarse a favor del ingreso de Turquía en la UE. Las relaciones entre ambos países llegaron a su punto mínimo cuando, Turquía solicitó la creación de una comisión de investigación sobre los derechos humanos en Alemania en respuesta a las reiteradas peticiones de éste país para que se reconociera el genocidio armenio, se restablecieran las libertades políticas en Turquía y se concediera la autodeterminación al Kurdistán. Hoy, en Ankara se tiene la sensación de que es Alemania el principal obstáculo para su ingreso en la UE, a pesar de que les corresponda a Grecia y Austria el honor de ser los portavoces oficiales de la resistencia antiturca en Europa. La Alemania moderna conoce bien a Turquía por que, desde hace cuarenta y cinco años, casi cuatro millones de inmigrantes turcos permanecen sobre su suelo.

 

A pesar de que la disciplina germánica es proverbial, en la actualidad se ignora el número de turcos residentes en Alemania. Hubo un tiempo en el que el modelo alemán regulaba la inmigración de manera inflexible. Hoy no. Ni siquiera existen estadísticas fiables sobre residentes turcos. Se sabe los que se encuentran en situación legal en el país con nacionalidad turca, pero se ignora el número de turcos nacionalizados alemanes y el número de turcos que han entrado ilegalmente en el país. Dado que en Alemania están prohibidas las encuestas que aludan a la naturaleza étnica de la población, se ignora si los turcos nacionalizados alemanes (que en 2001 ascendían a medio millón) han tenido hijos y cómo los educan y si se han casado con mujeres de su nacionalidad o de otras. Las cifras más realistas indican que en la actualidad se encontrarían en territorio alemán en torno a cuatro millones de turcos. En alguna escuela pública todos los alumnos son ya de origen turco. Han aparecido las inevitables tensiones étnicas y las políticas de inmigración han ido alternando en los últimos veinte años rigorismo y manga ancha. El resultado ha sido un descontrol creciente al que se ha sumado la tendencia de las nuevas generaciones a alistarse en las filas del islamismo radical. Una situación que, en general, no permite ser nada optimista.

 

La reconstrucción de Alemania

 

La historia de Alemania, desde su fundación hasta la reunificación de 1989, ha sido difícil y repetidamente traumática. Cuando concluyó la Primera Guerra Mundial, Alemania estaba arruinada, pero no destruida. Toda la guerra perdida había tenido lugar fuera de las fronteras nacionales de Alemania, así que había poco que reconstruir. Para colmo, la República de Weimar vivió en la precariedad más absoluta, con graves alteraciones político económicas desde su fundación hasta su liquidación por Hitler en 1933. Durante el régimen nazi y, especialmente, a partir del inicio de la Segunda Guerra Mundial, fueron incorporados a la mano de obra alemana, grandes contingentes de trabajadores extranjeros, voluntarios unos y “mano de obra esclava” otros. Los que sobrevivieron al conflicto fueron repatriados al concluir el conflicto. En mayo de 1945, cuando el Almirante Döenitz rindió los últimos núcleos de resistencia alemanes, el país estaba casi completamente destruido. Las grandes ciudades habían debido soportar tres años de bombardeos de terror (ingleses en las noches y norteamericanos durante el día). Ambos conflictos, por lo demás, habían producido una merma de entre 12 y 14.000.000 de personas, cuya falta, tras la Segunda Guerra Mundial, no se percibió inmediatamente, sino a partir de 1960, cuando la oferta de trabajo empezó a ser superior a la demanda de empleos. Las muertes por los bombardeos o en el frente se habían contrapesado por el trasvase de grandes contingentes de población alemana que residía en provincias del Este que, como Prusia Oriental, fueron incorporadas a Polonia o Rusia, y también por la huida de ciudadanos de la República Democrática Alemana hacia el Oeste.

 

En 1961, en la República Federal Alemana se encontraban en torno a 700.000 extranjeros, la mayoría de origen latino. En cuarenta y cinco años esta cifras se ha multiplicado por doce y ha pasado a 9.000.000, lo que supone un 10% de la población. Vale la pena atender a estas cifras. Se ha pasado del 1 al 10% en 45 años. En España ese tramo lo hemos recorrido en apenas 6. Ahora bien, a lo largo de esos 45 años, el flujo de inmigrantes no ha sido constante, sino que ha alternado verdaderas oleadas con reflujos relativos. La estadística registra unos “dientes de sierra” ascendentes. Hoy, cuando ya no hay una Alemania a reconstruir, cuando el tejido industrial y agrario está en recesión, la inmigración, tal como se podía prever, está siendo percibida como conflicto por buena parte de la población.

 

La primera oleada se había producido entre 1961 y 1973. Luego se detuvo, para recuperarse nuevamente a partir de 1978 al aplicarse la ley de reagrupación familiar y a la llegada de asilados políticos. En 1983 se facilitó el retorno a sus países de origen a quienes lo desearan y en los dos años siguientes, el saldo migratorio resultó negativo. Pero, a partir de 1985, volvió a aumentar a causa de la llegada masiva de refugiados de las guerras Balcánicas. El punto álgido de esta tercera oleada migratoria se alcanzó entre 1988 y 1990 llegando al 8’4% el porcentaje de población extranjera. Pero en 1991 se produjo la reunificación de las dos Alemanias y, bruscamente, se pasó a un Estado con 80 millones de habitantes. Dado que en Alemania Oriental apenas residían inmigrantes, el porcentaje global descendió momentáneamente. Pero en 1993 ya se había disparado de nuevo y volvía al 8’5%. En la actualidad se ha llegado al límite del 10%, con una notable desaceleración compensada por el nacimiento de hijos de inmigrantes, cuya tasa de natalidad, como es habitual, supera con mucho a la de los alemanes. En las dos primeras oleadas migratorias, los turcos constituyeron el grupo nacional mayoritario. Hoy, su número es tres veces superior al de inmigrantes procedentes de la antigua Yugoslavia, que constituyen el grupo inmediamente siguiente en número. En 2001, de los 7.500.000 de inmigrantes legales, dos eran turcos y de estos, un tercio habían nacido en Alemania. Los turcos menores de 20 años residentes en Alemania en el año 2000, eran un 1.250.000 y se aproximaban a dos a principios de 2006.

 

La reconstrucción de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial se prolongó hasta finales de los años 60. Fue entonces cuando se percibieron las consecuencias de las pérdidas en vidas humanas ocasionadas por el conflicto. Sin embargo, la expansión económica alemana había empezado antes. A principios de la década de los sesenta, ya era evidente que Alemania, renunciando a aventuras bélicas y reduciendo al mínimo el presupuesto de defensa, estaba invirtiendo solamente en su propio desarrollo. La combinación del esfuerzo por la reconstrucción de Alemania, unido al “boom” económico y a la merma de población activa a causa de las bajas en el conflicto, hizo inevitable la llegada de contingentes de trabajadores al país. En 1961, el número de ofertas de trabajo no cubiertas ascendía a 500.000, mientras que solamente 180.000 alemanes se encontraban en las listas del paro. Se había alcanzado el pleno empleo. Por entonces la demanda de puestos de trabajo se iba cubriendo con alemanes del Este que huían de la carestía y de la represión política, pero cuando se construyó el Muro de Berlín y se reforzó la vigilancia en la frontera entre las dos Alemanias este flujo se interrumpió y entonces fue preciso recurrir a la inmigración.

 

La intención de la inmigración turca

 

De todas formas, inicialmente, la inmigración se reguló milimétricamente. A partir de 1955 el gobierno alemán firmó acuerdos con distintos países para facilitar el acceso al mercado de trabajo alemán (con Italia en 1955, con España en 1960, con Grecia en 1961, y, posteriormente con Portugal, Yugoslavia, Marruecos… Con Turquía el acuerdo se había firmado el 31 de octubre de 1961 cuando el gobierno de ese país liberalizó la salida de sus ciudadanos al extranjero. A partir de ese momento empezó a llegar una riada migratoria procedente de las zonas más deprimidas de Turquía. Ciertamente no iban a ocupar empleos cualificados, pero, en tanto procedían de regiones rurales del oriente de la Península Anatólica, estaban habituados a trabajos agrarios. En las grandes ciudades turcas se establecieron 500 “oficinas de intermediación” que facilitaban el camino hacia Alemania. El acuerdo turco-alemán, preveía que los inmigrantes fueran sometidos a un examen médico riguroso y a un certificado de penales. Quien estuviera aquejado de infecciones o enfermedades graves, o quien hubiera estado condenado a prisión en los últimos cinco años, era formalmente rechazado[1].

 

La intención de los turcos que emigraban a Alemania era, inicialmente, la misma que la de los españoles e italianos que, en la misma época (años sesenta), hacían otro tanto. Se trataba de permanecer unos cuantos años en Alemania trabajando duramente para emprender luego el viaje de retorno con algunos ahorros que permitieran montar algún pequeño negocio o comercio. Durante el tiempo que permanecían en el país iban girando a sus familiares pequeñas cantidades de marcos que les permitían vivir dignamente en su país. Este esquema permitía era extremadamente ventajoso para ambas partes, al menos sobre el papel. Por una parte, los trabajadores turcos regresaban a su país con medios suficientes como para ascender unos cuantos peldaños en la escala social. Además, durante su estancia en Alemania, aprendían técnicas de trabajo y de organización para ellos desconocidas que les permitiría, o bien ser contratados como trabajadores especializados al regreso a su país, o bien aplicar estos conocimientos a sus propios negocios. Para Alemania, por su parte, existía la posibilidad de una “rotación laboral”. Se preveía que siempre existiera un contingente de trabajadores en permanente flujo –unos regresaban a su país, otros nuevos llegaban a Alemana- lo que garantizaba que solamente permanecían en suelo alemán trabajadores en activo que el propio mercado de trabajo se encargaba de regular. Ni la seguridad social se sobrecargaría con familiares a cargo de los trabajadores en activo, ni se formarían guetos, ni se resentiría el sistema educativo o la seguridad ciudadana: quien no tenía contrato de trabajo o quien era despedido del empleo y en un plazo concreto no encontraba otro, debía volver a su país. Tal era el concepto de “trabajadores invitados”.

 

Pero lo que en teoría era un panorama excepcionalmente ventajoso para ambas partes, pronto se comprobó que no satisfacía a ninguna. Los primeros disconformes con este planteamiento fueron los empresarios que veían como los trabajadores que tanto les había costado formar, regresaban a su país, justo cuando empezaban a ser productivos. El sistema de la “rotación” les obligaba a una formación profesional sin descanso y sin esperanza. La parte turca no estaba menos descontenta. Los primeros inmigrantes que regresaron a su país, no habían podido amasar el dinero suficiente como para poder montar negocios rentables. Esto disuadió a otros contingentes de intentar el retorno. Bruscamente, el gobierno alemán, entendió que la rotación se había detenido. Llegaban más, pero regresaban muy pocos. Además las circunstancias políticas y económicas de Turquía no animaban al retorno. La inflación galopante hacía que los marcos ganados tras años de ímprobos esfuerzos, nada más ingresados en bancos turcos empezaban un rápido proceso de devaluación que impedía cualquier inversión.

 

Para colmo en 1973 el ejército egipcio cruzó el Canal de Suez y abrió el paso a la Tercera Guerra Árabe-Israelí. El fatal desenlace de este conflicto para los ejércitos árabes hizo que, en represalia, se redujera la producción de petróleo y se aumentara su precio. Esto provocó una recesión económica internacional. Unas empresas cerraron y otras abandonaron sus programas de expansión. La contratación de turcos se paró en seco. Y en 1974, el millón de turcos que se encontraban en el país empezaban a ser un problema. Sobraban. El gobierno de Willy Brandt, cesó la contratación de extranjeros y de primar el retorno con aportaciones económicas. El remedio fue peor que la enfermedad: los que estaban en el país decidieron permanecer aunque fuera en el paro; en el fondo, para ellos, era mejor eso que volver a la miseria de la que habían salido. Para colmo la ley de “reagrupación familiar”, aprobada en 1974, hizo aumentar la cifra de residentes turcos. Este fenómeno se prolongó durante todos los años 70 y 80. Y, a esto se añadía otro fenómeno. Si hasta principios de los 70, el 80% de los turcos llegados a Alemania eran varones, a partir de entonces, empezó a formarse una incipiente comunidad femenina de origen turco, que dio lugar a nuevos matrimonios. Pero, mientras que los matrimonios mixtos fueron escasos, proliferaron los matrimonios entre miembros de la misma comunidad y eso dio lugar a una numerosa descendencia. A partir de ese momento, las ciudades dormitorio en donde residían los turcos empezaron a transformarse en verdaderos guetos. Finalmente, la situación política turca expidió al exilio a disidentes políticos que pidieron asilo en Alemania. Solo en 1980, cuando se produjo el golpe de Estado en Turquía, entraron por este canal 200.000 nuevos inmigrantes. En 1981 rondaban en torno al millón y medio.

 

El gobierno de Helmul Kohl se decidió a estimular el retorno de inmigrantes. En 1983 se estableció que todos aquellos inmigrantes que desearan retornar al país de origen entre el noviembre de 1983 y octubre de 1984, recibirían una prima de 10.500 marcos, más 1.500 por cada hijo, además de las restituciones de las prestaciones por jubilación entregadas a la Seguridad Social. Pero los turcos respondieron escasamente a esta oferta. Del 1.600.000 turcos que se encontraban regularizados en ese momento, solamente 250.000 regresaron a su país. Las compensaciones económicas no compensaban el abandono del paraíso alemán y la inmersión en la estabilidad turca. En 1993, cuatro de cada cinco inmigrantes turcos no quería regresar a su país.

 

Desde los años 60 muchas cosas habían cambiado en Turquía. El país, lentamente y, frecuentemente a empellones, iba desarrollándose paulatinamente. La población rural estaba migrando a las ciudades y el trabajo empezaba a proliferar. El país incluso se había convertido en receptor de inmigrantes. Cuando Jhomeini subió al poder, trescientos mil ciudadanos iraníes prefirieron exiliarse, por motivos políticos en Turquía. Así mismo, el país recibió a decenas de miles de turcos que residían en Bulgaria en una situación de discriminación. Pero, en lo que se refería a Alemania, si bien, anualmente entre 30 y 40.000 turcos regresan a su país, una cantidad mayor decide emprender el camino de la inmigración. Y ya no se trata de trabajadores, sino de familiares de inmigrantes o bien mujeres que viajan a Alemania llamadas por los que serán sus maridos.

 

Hoy, entre cuatro y cinco millones de turcos viven en el extranjero, el 80% de los cuales está radicado en Alemania. Los que llegaron como “gastarbeiter” (trabajadores invitados), con carácter de provisionalidad y con intención de retorno, se han convertido con el paso del tiempo en habitantes de guetos instalados sobre territorio alemán sin la más mínima intención de regresar a su país, pero tampoco de integrase en la sociedad alemana, más allá del disfrute de sus ayudas sociales.

 

Sociología de la emigración turca en Alemania

 

La población turca es joven mientras la edad media de la población alemana sigue creciendo. Los mayores de 65 años de origen alemán son cuatro veces mayores que la población turca de la misma edad. Pero empieza a haber una fracción importante de la población turca que se aproximarse a la edad de jubilación, lo que va a suponer un esfuerzo suplementario a la Seguridad Social alemana. Pero, desde luego, la parte sustancial y preocupante de la emigración turca son los menores de 20 años que…

 

Renania del Norte-Westfalia es la región en la que concentra mayor inmigración turca, con un 34% del total de originarios de ese país. En este lander y en Baden-Wurtemberg, Baviera y Hesse vivían en 2002 tres de cada cuatro inmigrantes turcos, concentrados en las grandes ciudades. Esto indica que los turcos que, inicialmente, se integraron en tareas agrícolas, poco a poco, han ido abandonándolas e instalándose en las ciudades; precisamente por eso los guetos turcos han podido cuajar con facilidad a partir de los años 80. Sin embargo en los landers pertenecientes a la antigua República Democrática Alemana el porcentaje era imperceptible.

 

Otro problema que se contempla en Alemania (y, por extensión, en toda Europa) es que la inmigración, que, inicialmente, había llegado para cubrir los empleos que la mano de obra nacional no podía absorber, finalmente han terminado teniendo una tasa de paro muy similar a la de esta mano de obra. Parece normal que solamente la mitad de la población alemana esté integrada en los circuitos laborales, lo que no parece tan normal es que entre la población inmigrante ocurra justamente lo mismo. En 2005, el 10% de los que buscan trabajo en Alemania son de origen extranjero, cifra que corresponde exactamente al porcentaje de extranjeros residentes en el país. Desde los años 80 la tasa de paro de la población turca fue creciendo hasta igualar en el momento actual a la alemana, pero en el momento actual, la tasa de mujeres inmigrantes en paro ya dobla a la de mujeres alemanas en la misma situación. Pero, en el futuro este estado de cosas va a agravarse. Dado que la tasa de natalidad de los alemanes es cuatro veces inferior a la de los turcos, dentro de diez años empezarán a entrar, proporcionalmente, más turcos que alemanes en el mercado de trabajo.

 

En los últimos 25 años, la tasa de ocupación de los extranjeros se ha ido reducido significativamente. Mientras que en 1975, el 53% de éstos tenía ocupación, en 1999 el porcentaje se situaba en el 39,5%, en la actualidad, la tasa de empleo de los extranjeros es inferior a la de los alemanes y la de los turcos aún más. En 1975, del millón de turcos residentes en Alemania, la mitad tenían empleo; pero en 1999, sobre dos millones oficiales (algo más, en realidad) apenas trabajaban 780.000, es decir, el porcentaje había descendido del 53% al 38%.

 

La mayoría de turcos trabajan en la industria, en la minería, en el textil y en el sector limpieza, pero apenas se encuentran casi completamente ausentes en el sector servicios y en trabajos cualificados. El sector que más ha crecido en los últimos años es el de autónomos que entre 1985 y 2000 se había multiplicado por tres, mientras que la población turca en Alemania solamente se había duplicado. La mayoría de autónomos tiene que ver con comercio minorista y gastronomía. Se trata en su mayoría de inmigrantes de segunda generación

 

En estos momentos residen en Alemania en torno a cuatro millones de inmigrantes, de los cuales casi la mitad son turcos. Junto con Luxemburgo, Austria y Bélgica, Alemania es uno de los países con mayor tasa de población extranjera. A partir de la regularización masiva de 2005, España se ha integrado en este pelotón. Estas cifras impusieron diferentes reformas de la legislación de extranjería. Al igual que en la España de Zapatero, también en Alemania la coalición de socialdemócratas y ecologistas, promovió una legislación extremadamente generosa con los inmigrantes, a partir de la cual se disparó la «xenofobia» y los episodios de racismo. Inicialmente, esta ley preveía dar la nacionalidad alemana a todos los que hubieran nacido sobre territorio alemán. La oposición de los democristianos y socialcristianos bávaros y, la inquietud evidente con la que respondió la calle, hicieron ue el gobierno Schröder atenuara algunas de las medidas más “progresistas” de dicho proyecto. La ley entró en vigor en enero del 2000 y reconoce automáticamente la nacionalidad alemana a aquellos hijos recién nacidos cuyo padre o madre hayan residido durante un mínimo de ocho años en el país y a los menores de diez años en la fecha de entrada en vigor de la ley, nacidos en Alemania o inmigrados con sus padres. Se concedía igualmente la nacionalidad alemana a los extranjeros que residieran más de ocho años en Alemania.

 

En 1976 se registraron 10.000 solicitudes de asilo y cuatro años después, esta cifra se había multiplicado por diez, a cauda del golpe de Estado. Entre 1986 y 1989, esta cifra volvió a elevarse. El Estado alemán se vio obligado a introducir el visado obligatorio para ciudadanos procedentes de Turquía y endurecer las condiciones de asilo. Era evidente que muchos de los que habían solicitado asilo encubrían una inmigración económica. En 1992, se alcanzó la escalofriante cifra de 438.000 solicitudes de asilo. La petición de asilo era el “coladero” para burlar la ley de inmigración. El gobierno alemán tardó en reaccionar. Cualquier medida tendente a limitarlo era utilizado por la izquierda y la extrema-izquierda para tronar contra lo que llamaban “aparición de tendencias xenófobas y totalitarias”. Lo cierto es que los propios socialdemócratas debieron limitar las subvenciones concedidas a los reales o supuestos exiliados políticos, les prohibieron ejercer cualquier trabajo mientras duraba la tramitación de la solicitud y anularon algunas de las prestaciones económicas, sustituyéndolas por entregas en especie.

 

En realidad, los socialdemócratas y verdes tenían otros intereses mucho menos confesables. La fractura entre derecha e izquierda era notable en la sociedad alemana. La izquierda veía como la clase obrera, la tradicional cantera de votos de la socialdemocracia, se iba diluyendo como un azucarillo. Así pues, era preciso buscar un electorado de reemplazo. Facilitando el acceso de los inmigrantes a la nacionalidad alemana, se les convertía, como por arte de magia, en nuevos electores, aparentemente predispuestos a entregar el voto a sus beneficiarios. Por otra parte, calculaban los socialdemócratas, era difícil que la derecha cristiana decidiera hacer de la inmigración una bandera a causa de la facilidad con que podía recibir calificaciones de xenofobia y racismo. Y, en cuanto a las pequeñas formaciones de extrema-derecha, si iban a erosionar a alguien en su crecimiento, seguramente era a la derecha. Además, la CDU creía sinceramente que era preciso mejorar las garantías jurídicas de los extranjeros residentes en Alemania y tenía fe en que era preciso realizar un esfuerzo de integración.

 

El pueblo alemán considera a los inmigrantes, especialmente a los de los países árabes, como “diferentes”, por eso la sociedad alemana no se ha tomado con excesiva pasión el debate sobre los signos externos islámicos. Estos signos aumentan la sensación de “diferencia”. Llama la atención que la posición más hostil hacia la inmigración proceda de los länders de la antigua República Democrática Alemana, donde hay menos inmigración, y que las resistencias en el Este y en el Oeste aumenten desmesuradamente cuando se habla de inmigrantes de origen musulmán. La cosa no es nueva. Ya en 1966 los inmigrantes eran percibidos como problema. En aquella lejana fecha, dos tercios de la población expresaban la preferencia de «librarse» de los inmigrantes. Diez años después, seis de cada diez alemanes pensaban que los extranjeros debían retornar a sus países en períodos de crisis económica. A partir de principios de los años 80, el 82% de los alemanes declaraba que había demasiados extranjeros. En el año 2000, no se valoraba favorablemente la competencia laboral de los inmigrantes, los intentos de integrarlos en la política y en las instituciones eran contemplados con desconfianza; y mayoritariamente opinaban que la integración de los inmigrantes dependía de los inmigrantes mismos y de sus propios esfuerzos.

 

La cuestión religiosa entre los turcos

 

El Islam, es, en la tierra de Lutero y de Meister Eckhardt, la segunda religión por número de seguidores. A los emigrantes turcos se unen los marroquíes y los bosnio-musulmanes. En total, en torno a cinco millones de islamistas de los que un 7% no tienen el más mínimo reparo en declarar a los encuestadores que son «muy religiosos», dicho en términos “políticamente correctos”, lo cual, en un lenguaje más coloquial equivale a hablar de fundamentalistas religiosas.

 

En esa misma encuesta el 93% de los encuestados se declararon musulmanes, practicar el Ramadán, respetar las prescripciones sobre alimentación y dar limosna. Este factor religioso explica suficientemente el porqué apenas existen matrimonios de turcos con mujeres alemanas. Es más, encuestados sobre este tema, al 60% le producía “malestar” cualquier forma de matrimonio mixto. Incluso los más jóvenes –alemanci- mantienen estas reservas y participan en las fiestas comunitarias.

 

Existe una gran preocupación en los servicios de seguridad del Estado por la influencia cada vez mayor de las organizaciones fundamentalistas entre los jóvenes. Los datos publicados hasta la fecha no son concluyentes, pero demuestran muy a las claras que los jóvenes de origen turco, en ocasiones nietos de inmigrantes de primera generación, dan muestras de canalizar sus ímpetus de rebeldía hacia el fundamentalismo.

 

El sistema educativo alemán registra unos porcentajes extremadamente altos de fracaso escolar en el caso de estudiantes de origen turco. En este sentido el fenómeno es extremadamente parecido al que generó en Francia la “intifada” de otoño del 2005, los adolescentes de origen turco abominan los ritmos de trabajo de sus padres, quieren tener acceso a los escaparates de consumo sin agotarse en interminables jornadas laborales. Ni se sienten alemanes en Alemania, ni turcos en Turquía. A diferencia de los inmigrantes de primera generación para los que sus raíces estaban claras –eran turcos que habían ido a trabajar al extranjero- para los hijos y nietos de esa generación, las cosas son bastante más complejas: tienen un problema de identidad. No son ni turcos ni alemanes. Experimentan una carencia de puntos de referencia y perciben el rechazo en el entorno, saben que no son como los alemanes, pero tampoco tienen muy claro qué son exactamente. Y es en medio de esta confusión, falta de raíces y de arraigo, cuando aparecen las organizaciones islamistas y su tarea de captación.

 

Los “Lobos Grises”, asociación de jóvenes vinculados al Partido de Acción Nacional de Alparslan Türkes, les ofrece todos los servicios a los que un joven puede aspirar en Alemania. Se irá de vacaciones en colonias y campamentos de los “Lobos Grises”, seguirá cursos de informática o asistirá a fiestas de fin de semana, con los “Lobos Grises”, participará en la liga de fútbol o en las clases de religión islámica… junto a los “Lobos Grises”. Un estudio confirma que una cuarta parte de los menores de 25 años tienen relaciones continuada con esta asociación y otras similares y un 43% mantiene un contacto ocasional. Allí, lejos de aprender tolerancia y recibir un impulso para su integración en la sociedad que acogió a sus padres y les vio nacer a ellos, les imbuyen un sentimiento de superiores que florece en un terreno abonado por el resentimiento y el fracaso escolar. Pertenecen al Islam, la “única religión verdadera”. Y, no sólo eso, sino que aprenden lo que es la “guerra santa”, y conceptos como “el infiel”, la “umma”, el “dar-al-Islam”, etc. Así, en poco tiempo, pasan del escepticismo, y la falta de identificación positiva con la comunidad de acogida, a una hostilidad manifiesta canalizada por el espíritu religioso. Nada podría favorecer menos la integración que este tipo de planteamiento. Cuando se produce este fenómeno, la condescendencia de medidas tales como introducir en las escuelas clases optativas de religión islámica, es percibida como un signo de debilidad. Alemania, en este terreno, ha seguido la misma trayectoria que Francia, Bélgica, Holanda o Gran Bretaña.

 

En la actualidad existen unos 650.000 alumnos musulmanes en primaria. La ley de educación alemana permite que se impartan clases de religión y cultura isámica en la clase de lengua materna. Estas clases, aunque son voluntarias, corren a cargo de las mezquitas. El 89% de los niños procedentes de familias de religión islámica, asisten voluntariamente a estas clases… aunque sus padres se autodefinan como “poco o nada religiosos”.

 

La comunidad turca en Alemania está en proceso de islamización. De hecho siempre ha sido una comunidad confesionalmente islámica, la novedad estriba en que esto ocurre ahora, justo cuando es evidente que estamos ante un conflicto de civilizaciones. Y, por otra parte, esta islamización, especialmente entre los jóvenes no se está haciendo por líderes religiosos que crean en la tolerancia y la integración, sino por formaciones fundamentalistas.

 

Asociacionismo islámico emanado de las mezquitas

 

Tras el golpe militar de septiembre de 1980 aparecen asociaciones turcas que empiezan a plantear constantemente derechos y reivindicaciones. La inmensa mayoría de estas tres mil asociaciones han emanado de las mezquitas. Sus actividades habituales consisten en organizar peregrinaciones a la Meca, cursos de filosofía coránica, ceremonias y actividades de ocio. Los incentivos para este asociacionismo radican en las subvenciones recibidas por los distintos entes del Estado. Sobre todo, han contribuido a fortalecerla identidad turca en Alemania. Estas asociaciones están agrupadas en tres federaciones: la Unión Turco-Islámica (DITIB), dependiente del gobierno turco y es de carácter moderado, cuenta con 150.000 afiliados; la Comunidad Islámica Milli Görus (IGMG), con una línea antikemalista su principal reivindicación es obtener el reconocimiento oficial de los islamistas como minoría religiosa en Alemania, con 30.000 afiliados está vinculado al Partido de la Prosperidad y cuenta con más de 500 mezquitas; la Unión de Centros de Cultura Turcos (VIKZ), conservadora y laicista, cuenta con unos 20.000 afiliados y se declara independiente de cualquiera de los partidos políticos que actúan en Turquía. Existen otras pequeñas organizaciones más radicales de orientación islámica no incorporadas a estas tres grandes federaciones y, por tanto, de difícil control. El 36% de los asistentes a las mezquitas están incorporados a alguna asociación. Hay que tener en cuenta que los kurdos, turcos de pasaporte que no de identidad, no se contabilizan como asistentes a las mezquitas. En Alemania residen en torno a medio millón de kurdos de los cuales un 2% está afiliado al Partido Obrero del Kurdistán, considerado como extremista por las autoridades alemanas.

 

El Ministerio del Interior alemán ha calculado que, en torno a 30.000 personas están vinculadas a asociaciones islamistas radicales. Estas asociaciones radicales pasaron desapercibidas para la población hasta que se produjeron los atentados del 11-S y emergió la figura –o el mito- de Bin Laden. La inquietud aumenta cuando se intuye que no todos los extremistas están afiliados a asociaciones y la sensación de que, sin duda, los más radicales y más dispuestos para la acción, han trenzado redes clandestinas. No hay que olvidar que el “Comando Meliani”, al que la seguridad norteamericana y alemana, atribuyó cierto nivel de responsabilidades en los atentados del 11-S, estaba radicado en Hamburgo.

 

Cuando el número de turcos nacionalizados alemanes empezó a ser notable y tener cierta presencia electoral, todos los partidos políticos (salvo la extrema-derecha, naturalmente) constituyeron correas de transmisión entre esta comunidad. La Federación de Asociaciones Socialdemócratas Turcas (HDF) colabora con el SPD, mientras que la Amistad Turco-Alemana y la Unión Turco Alemana, lo hacen con la CDU y la Unión Liberal Turco-Alemana (LTD) se vincula con el Partido Liberal. Finalmente, los verdes terminaron constituyendo también el InmiGrün, para promover la interculturalidad y la lucha contra la xenofobia y el racismo. En general, la militancia de todas estas asociaciones es escasa y su composición incluye, sobre todo, a turcos que se forjan esperanzas de realizar una pequeña carrera política como asesores de inmigración de los partidos o de los grupos municipales. La realidad es que la inmensa mayoría de la comunidad turca está de espaldas a la política alemana. Sólo un 11% de encuestados muestra algún interés por la cosa pública alemana. De este porcentaje las preferencias se orientan hacia el SPD (64%), siguiendo luego el Partido Verde (9%), lo que nos confirma en nuestra tesis de que la pérdida del electorado tradicional –es decir, la conveniente electoral y no la ideología- impulsó al SPD a adoptar medidas que popularizaran su imagen entre la inmigración turca. Es significativo que de los 900.000 militantes del SPD, 25.000 sean de origen turco.

 

En los ayuntamientos alemanes existen los llamados “consejos de extranjeros”, el medio para establecer la participación de los inmigrantes en la política local, tramitar sus reivindicaciones y lograr mayores niveles de integración. Pero también aquí existe un desinterés absoluto por este canal participativo. Tan solo el 10% de los inmigrantes –frecuentemente procedentes de países de la UE- participan en la actividad de estos consejos.

 

Los turcos no pueden quejarse sobre las ayudas que reciben de la administración. Por ley están equiparados a los alemanes de origen. Las encuestas indican que estas ayudas benefician más a los turcos que a los alemanes. En 2002, por ejemplo 2.760.000 beneficiarios de subsidios, el 22% eran extranjeros (9% de la población en aquel momento). El términos globales, un 2,9% de los alemanes recibía prestaciones, por un 8,4% de extranjeros. La idea era que extender los derechos sociales a los inmigrantes contribuiría a su integración. En realidad ha contribuido a su relajación. Si hay subsidios ¿para qué esforzarse excesivamente en trabajar? No es, naturalmente, un caso que se dé solamente en Alemania, en toda Europa, incluida España, contra más derechos, subsidios y ayudas se dan, más disminuye la población activa inmigrante y más se sumerge en el trabajo negro.

 

La catástrofe educativa turco-alemana

 

El paro ha afectado especialmente a la población turca. Si ésta representaba en 2000 al 30% de los inmigrantes residentes en Alemania, su porcentaje de parados subía hasta el 40%. Con casi 200.000 parados, por cada cuatro trabajadores turcos en activo había uno en paro. Y, en principio, resulta incomprensible en que otras comunidades como la yugoslava por cada once trabajadores haya uno en paro. La cifra turca es superior a cualquier otra. Esto se suele interpretar a causa de la “xenofobia” y el “racismo” de los empleadores alemanes, pero existe otra posibilidad mucho más: los empleadores valoran la capacitación, el interés y la preparación profesional de los aspirantes al puesto de trabajo. Y en el terreno de la formación profesional, los turcos son ampliamente deficitarios.

 

Entre el 70 y el 75% de los trabajadores turcos en activo en Alemania, tenían solamente estudios primarios. El 70% de jóvenes alemanes entre 15 y 18 años se forman profesionalmente. Esta cifra desciende nuevamente a la mitad entre los turcos. Entre la población alemana este porcentaje se reduce a la mitad. En ese grupo de edades el 40% de turcos que iniciaban un curso de formación profesional, no lograban concluir los estudios; el porcentaje descendía al 15% entre los alemanes. A igualdad de posibilidades de formación, los turcos tienen la mitad de interés en seguir cursos de capacitación que los alemanes.

 

Una encuesta demostró que el 15% de las mujeres turcas jóvenes no tienen ningún título, ni siquiera el de estudios primarios, pero este porcentaje se reduce al 3% entre los varones. Esto explica las elevadas tasas de paro entre los jóvenes turcos, pero también la responsabilidad de las familias en esta situación. Los padres turcos parecen no saber atribuir la importancia correcta a la formación profesional.

 

Si a la carencia de titulación y de formación adecuada, unimos el escaso dominio de la lengua alemana, entenderemos la falta de competitividad de buena parte de los jóvenes turcos hijos o nietos de inmigrantes de primera generación. El hecho de que estos primeros inmigrantes lograran insertarse en el mecanismo productivo alemán, en las mismas condiciones de falta de titulación y escasa capacidad para manejar la lengua de Goethe, no implica que treinta o cuarenta años después, pueda repetirse el mismo proceso.

 

La sociedad actual es mucho más competitiva que la de entonces, y los puestos de trabajo escasean mucho más. Precisamente por eso la comunidad turca tiene unas tasas de paro entre sus jóvenes muy superiores a los de cualquier otra comunidad inmigrante. Los jóvenes españoles hijos de inmigrantes tienen unas tasas de éxito en la formación profesional espectaculares sin recibir ayudas. Sin embargo, los turcos se benefician de ayudas que no reciben los inmigrantes comunitarios entre ellos los españoles. Entonces ¿qué está ocurriendo con los turcos?

 

El mismo problema ocurre con los argelinos en Francia y con los marroquíes en España. Así pues, estamos ante un problema que se reproduce en toda Europa: el rendimiento de los estudiantes procedentes de Turquía, Marruecos o Argelia, es extremadamente inferior al de otras comunidades de inmigrantes y al de los jóvenes de los países de acogida. Así pues, no es en el sistema educativo de los países de acogida en donde radica el problema, sino en las comunidades inmigrantes. Y estas comunidades tienen un rasgo común: son islámicas. Por algún motivo, el Islam encaja mal en el estilo de vida occidental. Al menos en lo que se refiere al estudio, porque en lo que se refiere al consumo, los turcos están por delante de cualquier otra comunidad inmigrante, e incluso de los propios alemanes. Veamos algunas cifras.

 

Mientras que el 53% de los hogares alemanes dispone de automóvil, esta cifra se eleva hasta el 67% entre los turcos. La posesión de sofisticados equipos de alta fidelidad asciende al 48% entre los hogares alemanes, pero sube hasta el 62% en los turcos. A esto se une la creciente tendencia de los turcos –que ya no tienen intención de regresar a su país- a comprar un piso de propiedad. Esto ha hecho que algunos barrios de las grandes ciudades (Berlín-Kreuzberg, Duisburg-Hüttenheim y Hamburgo-Wilhelmsburg) se hayan convertido en lugares preferentes de residencia para los turcos. En la actualidad un 22% de turcos poseen pisos de propiedad. Esos pisos están situados en zonas de alta concentración de pisos de alquiler habitados por turcos y han generado en torno suyo una innegable “economía étnica” formada por todo tipo de pequeños comercios cuyos clientes son casi exclusivamente miembros de la propia comunidad turca. Quienes trabajan en estos circuitos, prácticamente no necesitan perfeccionar su alemán; incluso su ocio se consuma en la lengua originaria.

 

Estas cifras son indicativas de tres fenómenos: 1) que buena parte de la población turca inmigrante no tiene intención de regresar a su país, 2) que la reagrupación familiar ha hecho disminuir sustancialmente las remesas de dinero enviadas a Turquía y el excedente económico se orienta hacia un consumo desenfrenado y 3) que la comunidad turca está escindida interiormente entre la fidelidad a sus orígenes étnicos y culturales de un lado y las formas más degradadas del estilo de vida occidental. El consumismo es, de hecho, el único terreno en el que la comunidad turca ha intentado imitar a la alemana.

 

Lo más sorprendente de algunos intelectuales alemanes es que todos sus desvelos intelectuales parecen consagrados en exclusiva a la inmigración y, más en concreto, a la inmigración turca. Para estos intelectuales solamente existirá una verdadera democratización en Alemania, cuando todos los inmigrantes gocen de los mismos derechos que los alemanes. Esto implica una completa integración de los turcos en la sociedad alemana. Naturalmente, estos intelectuales no se han planteado cuál es la voluntad de la comunidad turca. Simplemente han decidido unilateralmente que los turcos deben tener los mismos derechos que los alemanes de origen. Todo lo que no sea eso es racismo, xenofobia y totalitarismo fascista. Suelen equiparar el antisemitismo a la más mínima reserva que pudiera expresarse ante la comunidad turca e ignoran deliberadamente que un 3% de la comunidad turca se niega –una encuesta así lo establece- a tener amistad con alemanes, un 20%, por voluntad propia, tiene la menor relación posible con alemanes…

 

Ahora bien, parece evidente que, a pesar del trabajo “educativo” de estos intelectuales, existen ciertas reservas entre la población alemana a firmar contratos de inquilinato, dar trabajo o trabar amistad con turcos. Y esto es lo más significativo: no es el rechazo al extranjero, sino el rechazo al turco y al islamista, el que se pone de manifiesto en la sociedad alemana. Ni los españoles ayer, ni los yugoslavos, griegos o italianos hoy, experimentar así esta discriminación. Y, en realidad, hablan lenguas diferentes, tienen peculiaridades étnicas y antropológicas distintas e incluso su religión no coincide necesariamente con la de los alemanes de origen. ¿Por qué los turcos y los islamistas son discriminados y en cambio otros grupos de inmigrantes no? La pregunta puede formularse también de otra manera: ¿Por qué los inmigrantes islamistas en Alemania son de difícil integración, mientras que otras comunidades se integran con facilidad? ¿No será que el problema no está en la sociedad alemana sino en la comunidad turca? O lo que es peor, ¿por qué estas mismas situaciones se repiten en toda la Europa receptora de inmigración?

 

Las respuestas son muchas e incluso contradictorios y, se tiene tendencia a pensar que dependen de la orientación política de quien responda. Para un progresista, el turco es víctima de las discriminaciones sin fin de una sociedad racista y que le resulta extremadamente hostil; para un xenófobo y racista, el turco es un delincuente que ha llegado para chupar la sangre y los recursos generados por el pueblo alemán. Las cosas, evidentemente, son mucho más complejas. El hecho incontrovertible es que el gobierno alemán y los demás gobiernos europeos han hecho lo divino y lo humano por intentar integrar a las comunidades inmigrantes de origen islámico, sin lograr el más mínimo resultado. Otras comunidades, tal como hemos visto –españoles y portugueses entre ellos- se han adaptado espontánea y perfectamente en Alemania y Suiza, en Francia y Holanda, sin que se hayan invertido esfuerzos ni fondos en procurarlo. Ese es el dato objetivo ligado, fundamentalmente, a comunidades musulmanas.

 

Tal como analizaremos en otro punto, el problema de la sociología “políticamente correcta” es que parte de una base científicamente incorrecta: excluir de partida la responsabilidad de las comunidades musulmanas en la segregación que experimentan y que afectan de manera infinitamente menor a otros colectivos inmigrantes. Así pues estamos obligados a una conclusión: la brecha antropológica que existe entre el Islam y Europa es de tal magnitud que cualquier intento de reducirla es vano e infructuoso. Las cosas se agravan con la pretensión del Islam de ser la única religión verdadera y la revelación divina más completa y perfecta. La existencia de la brecha antropológica objetiva lleva a una inadaptación radical a la modernidad y a todo lo que representa: tolerancia, igualdad de la mujer, democracia, libertad de expresión, competitividad, etc., provoca la inevitable marginación de la inmigración islamista. El único punto de apoyo para evitar el complejo de inferioridad permanente, lo da la religión islámica: marginados, si; poco competitivos, también; ocupando puestos de trabajo subalternos y sin cualificación… todo lo que se quiera, pero “Alá es grande y recompensa a sus fieles”. Siempre queda superar el complejo de inferioridad real o supuesto, con la contrapartida de poseer la única religión verdadera. Así pues, el ciclo de la marginación se cierra con una especie de revancha espiritual, inseparable, por lo demás, del rechazo y la desconfianza hacia el no islamista. Situación endiablada y sin posibilidades de ser reconducida.

 

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 10.05.06

 

 

 

[1] Hace falta meditar sobre este acuerdo, especialmente si tenemos en cuenta que, a partir de mediados de 2005, los contingentes de inmigración ilegal que están llegando a España procedentes del África Subsahariana tienen un notable porcentaje de enfermedades infecciosas e, incluso, por lo que se refiere a los afectados por el SIDA, el reclamo no es otro que el de acogerse a los tratamientos gratuitos contra esta enfermedad. Si tenemos en cuenta que se calcula que el número de africanos contagiados por el SIDA oscila entre 30 y 50 millones, nos daremos cuenta de que el “efecto llamada” no deriva solo de la posibilidad de ganarse la vida trabajando, sino también de acceder a unas condiciones sanitarias infinitamente mejores que en el país de origen. Pero el derecho de toda persona a recibir un tratamiento médico, no puede de ninguna manera hacer olvidar que la Seguridad Social española está actualmente excesivamente sobrecargada por tratamientos de este tipo. Las sucesivas reformas de la Ley de Inmigración deberían haber tomado como modelo la legislación alemana de los años sesenta sobre esta materia en lugar de aceptar el hecho consumado y violento de las regularizaciones masivas de ilegales. El ilegal ha forzado una ley y, por tanto, como cualquier infractor debe ser castigado. No hacerlo, simplemente, y plegarse al hecho consumado de su presencia en España, constituye el “efecto llamada” más radical, tal como ha demostrado l hecho de que un año después de la regularización masiva de febrero-mayo de 2005, en un año haya llegado otro millón de inmigrantes ilegales que, sin duda, serán regularizados tras las elecciones de 2008….

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Alicante, “la provincia mártir” (III de III). El drama religioso de la provincia de Alicante

Al vuelco demográfico se une un cambio de signo religioso. Alicante es cada vez menos lo que era –una provincia con mayoría católica- para convertirse en un amasijo de religiones exóticas. Ni siquiera la Iglesia Católica parece consciente de lo que está ocurriendo. Mientras el obispado Orihuela-Alicante multiplica sus iniciativas “interreligiosas”, el número de fieles y de sacerdotes no deja de disminuir. En estas circunstancias, en apenas 20 años, mientras la Iglesia Católica alicantina prácticamente habrá desaparecido, las sectas exóticas, las Iglesias Evangélicas, el islamismo e incluso los grupos satanistas gozarán de buena salud.

Desde hace 30 años no se construyen nuevas iglesias en Alicante y las que hay celebran cada vez menos oficios y están cubiertas por menos titulares. Sin embargo, en la provincia se han construido en los últimos 10 años, 28 mezquitas. Este dato basta por sí mismo para expresar el cambio socio-cultural operado por la inmigración. Combinando su potencia demográfica con sus creencias, el Islam corre el riesgo de desfigurar completamente la identidad tradicional de Alicante en los próximos años.

Las cifras de la tragedia

En 1996 la inmigración representaba el 1’37% de la población y, en buena medida, estaba formada por ciudadanos de la Unión Europea que, por uno u otro motivo (negocios, estudios, residencia habitual, trabajo, jubilados) residían en España. Once años después, la inmigración había superado los 6.000.000 (legales + ilegales + nacionalizados) esto es un 14%.

Hace 30 años, el 82% de la población alicantina se declaraba católico, pero en 2007 el número de practicantes había descendido al 15’5%. Si seguir el papel y las vicisitudes de la Iglesia es importante se debe a que el catolicismo es la religión tradicional de nuestro país. Si la Iglesia desaparece, se pierde algo de lo que ha sido la identidad española en los últimos 1.500 años.

Los viajes de Juan Pablo II a España sirvieron poco para revitalizar el catolicismo español. Las cifras sobre la recepción de sacramentos son desoladoras. En el 2000 se celebraron 284.226 bautismos, lo que supone un 71’8% de los nacidos en España ese año. En 1990 habían sido 350.510, un 86’6%. Las celebraciones de la Primera Comunión han caído a 265.000 en 2000, cuando 10 años antes eran casi 400.000. Las confirmaciones también fueron 50.000 menos en ese tiempo. Las bodas en la Iglesia descendieron del 77’2% al 71’8%.

Y la Iglesia sufre algo peor que la pérdida de fieles: la pérdida de “pastores”. Con unos seminarios vacíos y una edad media del clero superior a los 60 años. En la actualidad solamente cursan estudio en seminarios 1.800 aspirantes al sacerdocio, algo menos que en 1990. En 2002 se ordenaron solamente 50 sacerdotes, cifra completamente insuficiente para cubrir las bajas por jubilación que en 2000 afectaban al 41% de los 20.000 sacerdotes. Veinte años más y el 85% de iglesias se cerrarán por falta de “pastores”.

La inmigración como solución

Desde el año 1996, cuando empezó el fenómeno migratorio, la Iglesia española vio en la inmigración una salida para su problema de subsistencia. Los inmigrantes aportarían a la Iglesia más fieles y más pastores. De hecho, desde los años 80, algunos conventos femeninos españoles se habían visto revitalizados por la llegada de monjas y novicias procedentes de Filipinas. Diez años después empezaron a aumentar los contingentes de monjas llegados de países subsaharianos. Además, la Iglesia española vivía en la ficción de que la inmigración procedente de los países andinos, aparentemente católicos, aportaría más fieles. Y, finalmente, estaba la tarea pastoral realizada sobre la inmigración, directamente o mediante ayudas sociales (a través de Caritas, especialmente).

Pilar Samanes, secretaria general de la Comisión Episcopal de Migraciones explicaba en marzo de 2008: “La Iglesia vive, por encima de todo, las migraciones como una ocasión para vivir la catolicidad, no haciendo parroquias paralelas donde simplemente se coexista, sino buscando el verdadero encuentro”. Y añadía: “En este momento, lo importante es crear auténticas comunidades de fe, donde nadie se sienta extranjero”. En el documento La Iglesia en España y los inmigrantes, aprobado por la XC Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, la inmigración se contempla como una “oportunidad y una gracia”, a la vez que indica que “nadie puede permanecer ajeno ni indiferente a un fenómeno de tal envergadura”. Y en esto último, efectivamente, tienen toda la razón. Todo lo demás parece erróneo.

Si la Iglesia ha centuplicado sus esfuerzos de asistencia a favor de la inmigración, esto no se ha traducido en un paralelo aumento ni de las vocaciones, ni de los fieles. Es más, los inmigrantes que se declaran católicos (un 63%) tienen el mismo problema que los católicos autóctonos: son muchos, pero practican pocos. En el caso de los inmigrantes, solamente un 30% de los que se declaran católicos asisten alguna vez al año a algún oficio religioso. Lo cierto es que las comunidades evangélicas (12%), las sectas cristianas (7%) y los islamistas (un 20%) crecen a mucha mayor velocidad… y tienen un grado de compromiso mucho mayor: un 88’5% de los evangélicos y un 70% de los musulmanes asisten regularmente a sus centros de culto.

Sin embargo, Caritas no pregunta a quién ayuda, simplemente concede ayudas de forma completamente desinteresada. Y esto, que inicialmente, se pensaba que podía atraer nuevos fieles a la Iglesia, no ha operado absolutamente ningún beneficio en esa dirección. En 2001 el obispo de Barcelona en su sermón de la Misa del Gallo explicó que por la mañana habían ofrecido una comida de Navidad a los inmigrantes residentes en la ciudad, a la que “habían asistido muchos hermanos inmigrantes”. Luego debió reconocer que a la misa que siguió habían acudido muchos menos. En la Misa del Gallo, en realidad, no había ninguno en una Catedral con 5 o 6.000 fieles.

Jugando en campo contrario

En Alicante llama la atención cómo la iglesia provincial se ha lanzado a jugar en un terreno que no es el suyo. Sin tener en cuenta su debilidad estructural (un 20% de las parroquias de la provincia están hoy sin titular), la Iglesia alicantina ha multiplicado sus celebraciones “ecuménicas”, sumándose a iniciativas surgidas en ambientes no católicos.

El 12 y 13 de mayo de 2007 tuvo lugar en Alicante el III Parlamento de las Religiones convocado por la Red Catalana-Valenciana de Entidades de Diálogo Interreligioso, organizado por la Mesa Interreligiosa de Alicante. El tema era “La Carta de la Tierra y el Compromiso de las Religiones”. La sesión inaugural corrió a cargo de Federico Mayor Zaragoza. El acto concluyó con diversas prácticas devocionales de cada religión

El encuentro había sido organizado por la Mesa Interreligiosa de Alicante, uno de cuyos miembros es la Iglesia Católica a través del obispado de Orihuela-Alicante. Poco antes, el Papa había pronunciado en Ratisbona el fragmento de un discurso del emperador bizantino Manuel II Paleólogo con un erudito persa, cuyo contenido ha sido considerado ofensivo por el mundo musulmán. Los asistentes a las jornadas de Alicante no ahorraron invectivas contra el Papa y el representante católico, el sacerdote Jaume Benaloy recordó que el Papa de Roma “pidió disculpas” e incidió en la “estima profunda” que la Iglesia católica tiene por la comunidad islámica…

Quizás no valga la pena recordar que estos encuentros interreligiosos y concretamente los “parlamentos de las religiones” nacieron en los ambientes universalistas de la UNESCO sustituyendo y suplantando los esfuerzos del ecumenismo surgido a mediados del siglo XX de la mano de Juan XXIII. Si, el papa Juan había limitado el ecumenismo a las iglesias ortodoxa y anglicana, tras la clausura del Vaticano II, en los ambientes universalistas de la UNESCO se propuso un “diálogo interreligioso” ampliado a todas las religiones (e incluso a las sectas ocultistas) tendente a la formación de una “religión mundial” que siguiera a la creación de un “gobierno mundial” protagonizado por la ONU y a una “interculturalidad” promovida desde la propia UNESCO. Éste, definitivamente, no es el terreno de la Iglesia Católica. Ni siquiera asiste como invitado: juega en campo contrario.

La inversión religiosa: el satanismo

Lo sorprendente de la situación religiosa de España es que la pérdida de vigor de la Iglesia Católica no se traduce en la irrupción de un período de racionalismo y positivismo, sino en la proliferación de sectas y de cultos irracionales. Alicante es, en este terreno, una provincia paradigmática: mientras la religión tradicional se va perdiendo, irrumpen los cultos exóticos más alejados de nuestra identidad.

En el curso del XII Congreso Nacional de Psiquiatría celebrado recientemente en Valencia, Leonardo Casis explicó que se estaba produciendo en el mundo occidental un “renacimiento pujante del satanismo” en el que “están influyendo de forma importante las creencias importadas por los inmigrantes”. Y añadía que “la mayor concentración de sectas satánicas de España se encuentra en la Comunidad de Alicante”. Según Casais, este resurgimiento “nos devuelve a épocas de pensamiento mágico y primitivo”.

En la provincia de Alicante 5.000 personas estaban vinculadas en 2006 a 40 sectas de distintos tipos. Siete de ellas son satánicos. La gran mayoría se vincula ahora al Islam o a religiones radicales, “muchas de ellas en grupos de tendencia destructiva y radicalizada”, apunta el experto Gabriel Carrión. El Tercer Ojo, Adonais, Hijos de Lucifer o Los adoradores de Seth son sólo algunas de las sectas satánicas con más seguidores en la provincia.

También este experto explica que el auge de la inmigración ha provocado que “una gran parte de las sectas presentes aquí estén vinculadas al Islam, que son muy peligrosas, o a religiones de tipo chamanista o vudú procedentes de África y Suramérica”.

Amnistía Internacional, según publicó la edición digital del diario 20 minutos, la comunidad Valenciana es la tercera autonomía española con más número de sectas (cerca de 200 grupos, 14 de ellos satánicos), mientras que en la provincia alicantina se localizan unos 40, de las que siete adoran al diablo. Para financiarse, “la mayoría de grupos satánicos trafica con drogas y mujeres. Y practican ritos sexuales aberrantes. Muchas están en Las Marinas”, indica Carrión.

La desarticulación de una secta más reciente en la provincia se remonta a junio de este año, cuando la Guardia Civil detuvo a cinco personas en Llíber (Marina Alta, Alicante), miembros de una comunidad espiritual conocida como colectivo AMBA, que usaba la meditación de tapadera. Fuentes del caso afirmaron que se trataba de una secta de carácter destructivo. Un año antes, en Benimantell, la Guardia Civil había desmantelado un colectivo sectario deteniendo a 11 personas relacionadas con la Congregación del Olivo, entre ellas, el líder del grupo, que finalmente ingresó en prisión. La organización se apropiaba de dinero de los adeptos y les ocasionaron también daños psicológicos irreparables. Antes, en 2001, en Crevillent el cabecilla de otra secta había estafado a más de un centenar de personas procedentes de Elche, Crevillent y Alicante.

Los cultos satánicos aparecieron de la mano de grupos de inmigrantes procedentes de Brasil, el Caribe y el África Subsahariana algunos de los cuales utilizan consultorios de videncia y magia para reclutar adeptos.

Un panorama desolador

Pérdida de fuerza social de la religión tradicional, la Iglesia Católica, concentración del 90% de los esfuerzos de la Iglesia en la tarea social de Caritas dirigidos preferentemente hacia la inmigración, aumento constante de las confesiones religiosas islámicas, evangélicas y de los cultos exóticos, incluido el satanismo, sustitución de la religión tradicional por supersticiones y creencias infrarracionales, parroquias católicas sin titular y aumento de los lugares de culto no católicos… No es la racionalidad o el positivismo lo que sustituye a la Iglesia sino los cultos y las supersticiones que nunca antes habían aparecido en nuestro suelo.

Dejando aparte a las Iglesias Ortodoxas (en Alicante residen 40.000 rumanos en buena medida miembros de esta confesión) y las parroquias anglicanas, que están muy próxima al catolicismo, las confesiones religiosas que más están creciendo  en Alicante son las Iglesias Evangélicas, el Islam y las sectas. Alicante cuenta con 28 mezquitas y un cementerio islámico y unos 130.000 fieles.

Las sectas adventistas y los Testigos de Jehová tienen un seguimiento del 4% sobre el total de la inmigración, concentrándose sobre todo en poblaciones andinas, al igual que las 397 iglesias evangélicas distribuidas en toda la Comunidad Valenciana, buena parte de las cuales tienen también presencia en Alicante en donde se calcula que, cuentan en torno a 20.000 andinos adheridos a ellas.

Y esto, para una provincia como Alicante con 1.850.000 habitantes, parece excesivo.

© Ernest Milà

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Alicante, la “provincia mártir” (II de III). De cómo la inmigración ha destruido una provincia.

Alicante ha cambiado radicalmente. Ha pasado en apenas 20 años de ser una provincia que vivía del turismo en la costa y la industria y la agricultura en el interior, a ser una provincia en vías de convertirse en el “geriátrico de Europa”, con turismo, una industria en declive y una agricultura estable, para devenir, finalmente, una provincia en crisis, con un marcado proceso de desertización industrial (mayor a cualquier otra provincia española), que lo fiaba todo a la construcción y a la que ha terminado por afluir una inmigración en volumen absolutamente insoportable… y, para colmo, con una agricultura. A partir de ahora, ni siquiera va a ser el geriátrico de Europa.

Y, finalmente, ha llegado la crisis. A la rotura del tejido socio-económico de la provincia se une ahora la mayor crisis económica que haya vivido nuestro país en su historia. El riesgo es que ambas crisis conduzcan a crear nuevas realidades insostenibles para esta provincia.

Alicante, meca del turismo y de los jubilados europeos

La forma de la provincia es triangular. Su base es una parte del “frente mediterráneo” de la Península y, desde mediados de los años 60 fue uno de los emplazamientos privilegiados de nuestra industria turística. A diferencia de otras zonas costeras, inicialmente en Alicante no se trató de un turismo masificado, sino extraordinariamente diversificado. De un lado era la meca de un turismo interior procedente, de la Comunidad de Madrid. Pero, al mismo tiempo, llegaba un turismo procedente de Europa Occidental y de los Países Escandinavos. Inicialmente, todo este turismo se limitaba a alojarse en hoteles y pensiones, pero pronto –hacia finales de los años 60- el turismo interior empezó a adquirir apartamentos y luego a establecerse en la zona. Todo esto generó el que ya en 1967, la primera actividad de las zonas costeras no fuera la pesca como hasta entonces, sino la hostelería, el turismo y la construcción.

Los visitantes llegaban atraídos por el sol y el mar que parecían más escasos en sus lugares de origen. Se ha llegado a esgrimir como reclamo turístico el que Alicante tiene 340 días de sol al año. Hasta principios de los años 90, los jubilados ingleses, holandeses, alemanes y nórdicos preferían establecerse en Canarias y en Baleares. Pero pronto se hizo evidente que la lejanía de Canarias era un problema para muchos y que las Baleares estaban saturadas. A decir verdad, muchos inmigrantes europeos además de mar y sol, buscaban también tranquilidad. Fue entonces cuando a principios de los 90 empezaron a fijarse en la provincia de Alicante que contaba con un aeropuerto fácilmente accesible desde las zonas costeras de Torre vieja-San Fulgencio, con un turismo “de calidad” –especialmente en el eje Javea-Denia-CACPE-, cuyas infraestructuras eran buenas y los precios, inicialmente, no eran excesivamente caros. Además, la convivencia con los autóctonos era excelente.

Con el paso de los años, toda la costa alicantina se saturó de urbanizaciones pobladas mayoritariamente por unos “inmigrantes” europeos que, no solamente no planteaban problemas sino que estimularon el movimiento económico y, por tanto, la riqueza de la zona. Poco a poco, se impuso la imagen de “Alicante = geriátrico de Europa”. Pero ocurrió algo peor: la construcción alcanzó un desarrollo hipertrófico en toda la costa al iniciarse el período de gobierno del PP. Se estaba construyendo por encima del umbral de sostenibilidad. Y no había nadie que lo detuviera: todo lo contrario, se estimulaba. Para construir al ritmo que precisaba la expansión turística de Alicante, ya en 1997, era necesario contar con una mano de obra que no existía en la provincia. Así que fue preciso recurrir a otro tipo de inmigración completamente diferente al que había llegado hasta entonces.

La inmigración no daba miedo a los alicantinos. A fin de cuentas, antes de la llegada de los jubilados europeos, en los años 60 habían llegado decenas de miles de franceses procedentes de la traumática descolonización de Argelia (“pieds noires”) que tuvieron su parte en el desarrollo económico de la provincia entre 1961 y 1969. A partir de 1996 empezaron a llegar masivamente inmigrantes andinos y magrebíes. La crisis del “corralito” argentino hizo que también afluyeron miles de bonaerenses a la provincia.

Si la franja costera del triángulo alicantino vivía del turismo, la hostelería y la construcción, el interior de la provincia tenía sólidos puntales industriales construidos primorosamente desde el I Plan de Desarrollo franquista entre 1964 y 1967. La industria juguetera española se concentraba en Ibi, una población que hasta ese momento era casi exclusivamente heladera. En Crevillente se concentraba la industria de la alfombra de toda España y buena parte se dedicaba al textil, llegando a funcionar hasta 80 fábricas que exportaban el 75% de su producción a finales de los años 90. Elda-Petrer, Novelda, Villena y Elche concentraron hasta finales del milenio a una industria del calzado que exportaba a todo el mundo y suplía con creces las necesidades nacionales. En Elche se fabricaba hasta el 42% del calzado consumido en España. Un 30% de la mano de obra villenera llegó a trabajar en pequeñas factorías y en sus hogares, también en el sector del calzado.

El resto de industria del interior de la provincia tiene que ver con las canteras y con los productos químicos utilizados en agricultura. Pero, desde principios del milenio, el sector agrícola sufre una recesión cada vez más acusada. Algunas zonas de la provincia, observadas desde el aire, generan una irreprimible tristeza al percibirse con claridad el aumento incesante de los campos de cultivo abandonados. Las causas de este abandono han sido tres: de un lado no poder soportar la caída de los precios de la producción agrícola ante las importaciones magrebíes e incluso iberoamericanas; de otro el aumento en la edad media de los campesinos y el que sus hijos no se vean motivados a seguir trabajando los campos. Finalmente, las políticas agrícolas comunitarias, erráticas y contradictorias, elaboradas por centroeuropeos que lo ignoraban todo sobre los cultivos mediterráneos, han terminado apuntillando al sector.

A partir del último tercio de los años 90, la globalización empezó a generar sus efectos más deletéreos sobre la industria de la provincia de Alicante. El textil empezó a migrar hacia el Magreb, fue el primer síntoma de que algo estaba cambiando. Luego –ya a partir del 2000- le siguieron el juguete (casi completamente deslocalizado en estos momentos), el calzado (en vías aceleradas de deslocalización) y el mueble de la vecina Yecla (Murcia) que también absorbía mano de obra alicantina. Hasta 2006 no hubo problemas porque los excedentes laborales de estos sectores eran absorbidos por la construcción o las industrias suministradoras de materiales de construcción. Pero en 2006 empezaron a notarse los primeros síntomas de desaceleración. A partir de entonces, los parados generados por otros sectores ya no pudieron reciclarse en la construcción y el paro empezó a enseñorearse en la provincia. En el momento de escribir estas líneas, empiezan a verse las colas del paro en las oficinas del INEM de la provincia. Es sólo el principio. Cuando entre marzo y junio de 2008 terminen las obras en curso, apenas quedará en activo en el sector de la construcción un 25% de quienes lo componían hace sólo dos años.

En cuanto a la agricultura, el drama no es menor. En el momento en que la UE empezó a subvencionar determinados cultivos, buena parte de los agricultores orientaban su producción hacia los cultivos subvencionados para lo que debían adquirir maquinaria apropiada. En el caso de la viña la situación ha sido dramática: por un lado se empezó a subvencionar las plantaciones de cepas… para luego subvencionar el arranque de las mismas, todo esto en un marco de caída de los precios de la producción. Se han subvencionado la colocación de espalderas, la compra de aperos, el riego por goteo… para negarse a subvencionar en absoluto la producción (que a fin de cuentas era lo esencial para compensar las caídas en los precios de la producción). El resultado ha sido el hundimiento del sector, lo abusos y el abandono progresivo de la agricultura.

Pero hasta hace dos años, cualquier agricultor que quisiera vender sus tierras y obtener el dinero suficiente para la jubilación, sabía que podía hacerlo. Hoy, eso ya es imposible. A partir de 2006 se orientaron amplias zonas agrícolas hacia la energía solar. En Beneixama se encuentra la mayor “huerta solar” de Europa con 32 hectáreas de placas. Buena parte de los agricultores intentaron entrar en el nuevo negocio. Pero las hidroeléctricas no facilitaron las cosas a tenor de que deben comprar obligatoriamente la energía producida a un precio superior al del kilowatio que venden… En cuanto a los generadores eólicos, muy discutidos (por el ruido vibratorio que producen, por la alteración del paisaje y por su rendimiento oscilante), la otra posibilidad con la que contaban algunos agricultores, apenas han podido concretarse dos nuevos parques eólicos, estancados en el momento de escribir estas líneas.

El turismo ha entrado también en crisis en 2008 y los jubilados europeos han dejado de afluir. Es más, algunos han fallecido y sus herederos tienen dificultades en vender sus chalets y apartamentos. Los que se venden van a parar a otros jubilados del mismo origen… pero ya no se construye.

Este es el drama económico de la provincia… un drama que es  también social: de una parte, la población autóctona empieza a registrar tasas importantes de paro que recuerdan las de principios de los años 90. De otro, la provincia de ha llenado de inmigrantes que habían venido atraídos por las posibilidades de trabajar en hostelería, construcción y agricultura… sectores que están en crisis. Lo peor es que no parece que, en breve, esta situación pueda ser reversible.

La construcción nunca más –nunca- volverá a tener la importancia que ha tenido hasta el 2006 en la provincia de Alicante. De otro, la industria deslocalizada ya no volverá, y lo que es peor, no existe la más remota idea de qué podría sustituirla. En cuanto a la agricultura, salvo que ocurriera un cambio en la economía mundial, en las actuales circunstancias, con un Marruecos que cada vez obtiene más beneficios de la UE y donde se concentran cultivos intensivos de ínfima calidad pero de precio adaptado a los tiempos de crisis, no se ve de qué forma ni en función de qué podrían levantarse los campos alicantinos.

En estas circunstancias ¿qué hacemos con los excedentes migratorios? Siguen llegando masivamente a la provincia… pero no hay trabajo ni siquiera para los que llevaban diez años asentados en Alicante. ¿Entonces…? Contrariamente a lo que quieren pensar las autoridades provinciales, autonómicas y estatales, el problema de la provincia es de modelo económico: nadie fue capaz de prever las oscilaciones de la agricultura, ni denunciar las inconsecuencias de la UE en materia agrícola, nadie fue capaz de prever lo que implicaba la globalización para la industria de la que vivía el interior de la provincia. Nadie fue capaz de crear un modelo económico alternativo para el momento en el que fallara la construcción (¿quién pudo pensar que se podría construir eternamente y sin medida?) o que el turismo entrara en recesión. Si bien el Magreb no ha logrado suplantar a España en materia turística, como se temió a principio de los 90, las costas del Adriático y los países del Este, una vez liberados de la pesada losa del socialismo real, se configuran hoy como destinos turísticos de primer orden con un crecimiento exuberante que atrae al turismo de calidad, dejando para nuestras costas un turismo de alpargata y garrafón.

De “provincia modelo” a “provincia mártir”

Luís Díaz Alperi, un hombre clave en la política municipal del PP en Alicante ciudad, explicaba hace poco algo demasiado lógico y evidente como para discutirlo: “muchos inmigrantes van a delinquir para vivir”. Claro está que las conclusiones que realizaba Alperi al diario Levante eran incomprensibles: “hace falta más dinero para la inmigración”. Esto es, evitar que roben… subvencionándolos. No hay que olvidar que la degradación de la vida en la ciudad, la creación de guetos de la inmigración, la “limpieza étnica” del centro, si tienen un responsable por omisión es el PP del que forma parte Alperi y que ha gobernado ininterrumpidamente desde 1995.

Alicante es, junto a Valencia, la provincia con más inmigrantes parados que no cobran subsidio. Solamente un 58% de los 14.288 extranjeros que había en paro en junio de 2008, cobraban algún tipo de prestación que asegurase sus necesidades más básicas. Resulta un misterio saber de qué vive, exactamente, el resto. Seguramente la mayoría del trabajo negro, pero es inevitable conectar esta situación con el aumento de los robos en la provincia experimentada desde principios de 2006.

En el ya lejano 2001 -con  el copyright de Dinpesa- se ofrecían unas cuantas pinceladas –suficientes- de lo que estaba ocurriendo en la ciudad de Alicante: Las calles del centro tradicional de Alicante se han transformado. Una de las zonas más emblemáticas de la capital ha cambiado su habitual aspecto -negocios de restauración y establecimientos al servicio del turismo- tras haberse convertido progresivamente en un barrio magrebí. En poco más de un año el centro histórico de Alicante ha tomado acento árabe y son ya pocos los negocios nativos que allí subsisten. El día a día de esta zona toma paisaje de un zoco, dónde sólo tienen cabida inmigrantes que viven o viajan a Alicante gracias a un ferry diario que enlaza la capital con Orán. El problema radica en que la convivencia se ha tornado harto complicada. La voz de alarma surgió este verano con la formulación de todo tipo de denuncias por robos, tráfico de drogas y, prostitución. Lo cierto es que en una decena de calles se concentra más del 70% de los delitos que se cometen en la ciudad. Las denuncias iban más lejos: comerciantes que traspasaron sus negocios a los magrebíes rompían su silencio y aseguraban haber sido víctimas de extorsiones y prácticas mafiosas, con la única intención de hacerse con el control de la zona. Hecho que finalmente se ha producido. Bazares, locutorios telefónicos, comedores árabes, pensiones, panaderías, carnicerías … son algunos de los dominios de estos inmigrantes que se han abierto hueco en la vida cotidiana. La guinda al pastel la ponen las 81 denuncias presentadas por mujeres allí residentes que dicen haber sido “víctimas de amenazas e insultos por parte de los magrebíes que han tomado la calle”, según señala un portavoz de la Coordinadora para la Recuperación del Centro de Alicante”.

Era sólo el principio. En 2001, escribir esto equivalía a hacerse acreedor del calificativo de “xenófobo y racista”. Sin embargo, toda la ciudad de Alicante y el consistorio gobernado por el PP, eran perfectamente conscientes de lo que estaba ocurriendo. Como siempre, se creía poder superar la situación inyectando fondos públicos. Siete años después, no solamente no se detuvo la degradación del centro de Alicante, sino que el problema se extendió a otros barrios y al interior de la provincia [tal como veremos en otras partes de este mismo dossier].

Alicante ha pasado de ser una “provincia modelo” con industria diversificada, hostelería, turismo, agricultura, a ser una “provincia mártir” en la que la industria se ha deslocalizado, el turismo remite, la agricultura se extingue y de la construcción quedan solamente las brasas. Ahora viene “el tío Paco con la rebaja”, como se dice popularmente cuando se pretende expresar la idea de que lo peor está aún por llegar.

Pateras hasta en Alicante

Pero no es solamente la delincuencia que denunciaba Alperi lo que los alicantinos tienen ante la vista. Es mucho peor. En principio, lejos de retraerse los flujos migratorios a la provincia [como hemos visto] aumentan más que en ninguna otra provincia española. Esto se debe a que los inmigrantes están de espaldas a la realidad económica internacional y desconocen los problemas de la economía española. Llegan simplemente porque son conscientes de que en caso de existir “crisis” en España, en su país existe “miseria absoluta”; y, al menos aquí, aunque estén paro y vivan en precariedad (en su país de origen la precariedad es todavía más dramática), el Estado garantiza una serie de servicios (sanidad, renta mínima de inserción, escuelas, asistencia social, etc.) ¡Cómo van a dejar de venir! ¡lo raro es que no vengan a mayor velocidad! Es normal que en las zonas que hasta ahora han ido concentrando más inmigración (como Alicante) el “efecto huida” sea mucho mayor que allí donde nunca se han instalado inmigrantes.

Hecha la ley, hecha trampa. Controlado el Estrecho mediante un avión dotado de radar, las mafias de la inmigración cambian de táctica. Las pateras ya no parten de las costas marroquíes, sino que se embarcan en “buques nodriza”, habitualmente pesqueros marroquíes o pequeños mercantes, y son soltados en lancha cerca de las costas españolas. Contra más al norte se realiza la operación, más seguridad tiene de tener éxito.

En septiembre de 2007 se produjo la llegada a las costas alicantinas de cinco pateras procedentes de Marruecos. Demasiado lejos para que hubieran podido llegar por sí mismas. Y si las pateras llegan, también llegan drogas. Desde hace cinco años, la vigilancia policial en las costas gallegas ha hecho que descendiera la entrada de cocaína en los puertos de aquella autonomía. Como ya informó IdentidaD, a partir de 2003 tuvieron contactos entre los narcotraficantes marroquíes y los colombianos. Los marroquíes aseguraban la llegada de la cocaína a Marruecos y luego su traslado a España quedándose con un 5% de los envíos que, o bien serían consumidos en el propio Marruecos (el “majzén” –el entorno del palacio Real- es un “gran aficionado” a la coca) o serían distribuido en España por redes marroquíes hasta entonces solamente especializadas en haschís. Parte de esos envíos entran por las costas alicantinas. No es raro que el consumo de cocaína y de haschís en Alicante esté por encima de la media nacional.

Incluso la inmigración argelina que nunca había sido apreciable (ni apreciada, a decir verdad, dado que los antiguos “pieds noires” franceses residentes aun en la provincia son excepcionalmente críticos hacia ellos) en la provincia ha repuntado en plena crisis económica. A principios de agosto de 2008, se registró la llega de 10 pateras en Torrevieja con 91 argelinos. Otras llegaron, así mismo, a la vecina Murcia. Desde principios de año, habían resultado detenidos 781 argelinos aspirantes a entrar en España, el año anterior 83 argelinos habían perecido ahogados en la aventura y 1.530 fueron detenidos.

¿Crean riqueza o deslocalizan capital?

Derechas e izquierdas alicantinas han estado de acuerdo en que la inmigración “crea riqueza”. No es así. De hecho, la inmigración es uno de los dos aspectos de la globalización: no crea riqueza sino que desplaza la riqueza. En Alicante, la inmigración ha sido la causa de que los precios de la mano de obra agrícola, pero también en construcción y hostelería, bajaran. Cuando los defensores de la inmigración masiva reconocen esto –y hoy ya pocos se atreven a negarlo- pasan a sostener que gracias a las cotizaciones de los inmigrantes se pagan las pensiones de los abuelos (pero evitan decir que la inmensa mayoría de inmigrantes cotizan en las franjas salariales más bajas, tienen trabajos temporales y familias numerosas, con lo que si bien la SS recauda más… también gasta mucho más con lo que el sistema de pensiones peligra hoy más que nunca) una idea que hoy ya se cuestiona desde muchos puntos. Entonces, su última línea de justificaciones es decir que los inmigrantes “crean riqueza”.

Es cierto que gracias a la inmigración el PIB ha ido creciendo en los últimos 10 años. Es normal para un país en el que han ingresado una media de 600.000 inmigrantes/año, el PIB suba solamente por la presencia de estos mismos inmigrantes que comen, beben, se alojan y consumen en definitiva. Pero no es riqueza lo que se crea. La riqueza se crearía si el dinero ganado por los inmigrantes se invirtiera en España. Es cierto que se trata de cantidades mínimas, pero sumados, alcanzan más de 8.135 millones de euros… ese dinero se va en forma de remesas al extranjero.

Una vez en los países de origen ese dinero también sirve para poco: con él no se pueden crear pequeños comercios ni pymes, sino como máximo, servir para satisfacer el consumo básico de los receptores. Así pues, salvo para las entidades que tramitan los envíos de remesas y para los administraciones de los países receptores que cobran impuestos directos e indirectos sobre ese dinero, el producto del trabajo de la inmigración sirve para bien poco.

En total los inmigrantes residentes en la provincia de Alicante enviaron en 2007 728’6 millones de euros a sus países de origen, representando casi el 7% de la cifra total de remesas enviadas desde España.

Así pues, las remesas, lejos de ser una fuente de creación de riqueza, son un frente añadido más a la deslocalización de capitales. Es normal que así sea: a fin de cuentas, la inmigración no consiste en otra cosa más que en comprar mano de obra en el extranjero, que desarrolla aquí su trabajo, pero buena parte de cuyo pago se realiza en forma de remesas. En períodos de crecimiento económico, estas cifras apenas tienen repercusión, pero cuando se producen crisis de dimensiones incalculables como la actual, estas remesas adquieren una dimensión dramática: en primer lugar, los 728’6 millones de euros que se van al extranjero en la provincia de Alicante supondrían un mayor movimiento económico en la provincia e inyectar fondos en los circuitos económicos. Esa cantidad supone un dinero que es absorbido por una bomba, desaparece de la provincia de Alicante y reaparece pulverizada en los países de destino de esas remesas.

Algunas conclusiones

La provincia de Alicante vive una situación de conflictividad creciente cuyos efectos se dejarán sentir durante décadas. Con una natalidad crepuscular y una constante llegada de inmigrantes con demografía explosiva, hay que ser realistas sobre el futuro que le aguarda a la provincia: y ese realismo, implica necesariamente ser pesimista.

A eso hay que añadir el hundimiento de los modelos económicos que rigieron desde 1960 a 1985 y desde 1985 hasta la gran crisis de 2007. La globalización ha golpeado a Alicante más que a cualquier otra provincia española. Sus dos tentáculos, la inmigración masiva y la deslocalización empresarial, se han conjugado en Alicante de manera endiablada. En el momento en que escribimos estas líneas, ni el gobierno de la nación (PSOE), ni el gobierno autonómico (PP), ni la diputación provincial, ni los ayuntamientos de las primeras ciudades alicantinas, han sido capaces de prever la crisis hasta que ha estado encima ni mucho menos los remedios para establecer un nuevo modelo económico. En esas circunstancias, Alicante solamente tiene delante suyo la crisis, terrible, imparable, prolongada…

No hay lugar para el optimismo, pero sí una necesaria catarsis. Y el principal medio para realizarla es dejar de votar automáticamente a las opciones políticas que hasta ahora han gobernado y exigir un rendimiento de cuentas y una petición de responsabilidades a una clase política que ha sido capaz de sumir a Alicante en la crisis más profunda de su historia. Y, resaltamos, que la crisis provincial dista mucho de haber alcanzado sus cotas máximas.

Mientras Alicante siga gobernada por la misma clase política, interesada solamente por aumentar su patrimonio, que sigue con fidelidad perruna las leyes de lo políticamente correcto, será muy difícil salir de la crisis. Las ideas nuevas solamente pueden venir de la mano de gentes nuevas. La vieja clase política, responsable de la quiebra de una provincia, está inhabilitada para liderar el futuro.


De “Zapatero Premio Nóbel” a “Alicante, ven cuando quieras”

Todas las provincias tienen irresponsables, inconscientes y/o, francamente, tontos. En Alicante, últimamente, parecen proliferar. Dos noticias –dos “perlas”- son suficientemente elocuentes de lo que decimos.

Víctor Domínguez, miembro del Consejo Político local de Izquierda Unida-Alicante, publicó un artículo recogido en “Nueva Claridad” (subtitulado “Por una alternativa marxista”…) en el que seguía, obstinadamente, sosteniendo en ¡2006! el “papeles para todos”. En su nirvana marxista, Domínguez alude a que la Ley de Extranjería “ha provocado una fuerte respuesta tanto entre la población alicantina como entre los trabajadores inmigrantes” (?) lo que ha llevado a la creación del “Comité de Inmigrantes de Alicante”… No busquen información sobre ese “comité”. En Google solamente aparece en una ocasión: en el artículo en el que lo cita Domínguez. La tesis que sostiene es que el eslogan de la diputación de Alicante: “Alicante, ven cuando quieras”, no alude a los inmigrantes, sino al turismo “de clase” y él, humanitario como es, quiere extender el artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, a todos los extranjeros. En definitiva “papeles para todos”. Con estos planteamientos se entiende que en pocos años Izquierda Unida haya descendido en Alicante del 10’3 en 1993 al 2’3 en 2008. Y todavía parecen muchos a tenor de los planteamientos de Víctor Domínguez.

La otra “perla” es casi tan buena. En 2007 un grupo de inmigrantes alicantinos propusieron a José Luís Rodríguez Zapatero al precio Nóbel de la Paz en 2008. La noticia es un despropósito, no sólo por la información en sí, sino por sus promotores que decidieron lograron sus 5 minutos de fama mediática provincial. Quienes promovieron colocar a ZP al mismo nivel que la madre Teresa de Calcuta, fueron los miembros de la Plataforma para la Integración y la conquista de los Derechos Políticos de los Nuevos Españoles y fue entusiásticamente apoyada por los andinos de Amigos de Alacant, Nueva Realidad y los magrebíes de Abya-Yala… que, en su conjunto, suman 250 afiliados. Indudablemente, se trata de los más “listos”, en la medida en que han entendido que Zapatero subvenciona a quien le ríe las gracias. Por cierto, mientras el portavoz de estas asociaciones, elogiaba a Zapatero y pedía para él una promoción internacional (al ser “un gran humanista”), aprovechaba para tachar las declaraciones de Díaz Alperi sobre el aumento de la delincuencia al aumentar el paro entre la inmigración como “criminales” y “xenófobas” y pidió para él la “aplicación de la ley al sembrar el odio y las divisiones entre la ciudadanía”.

Por supuesto de la Plataforma para la Integración y la conquista de los Derechos Políticos de los Nuevos Españoles, nunca más volvió a saberse nada.

Elche: de ciudad del calzado a ciudad de la inmigración

Elche es la tercera ciudad de la Comunidad Valenciana y excepcionalmente próxima a Alicante, frecuentemente se trata a ambos ayuntamientos de “conurbación”. Los males de la ciudad de Alicante se reproducen en Elche hasta el punto de haber situado a la ciudad en momentos de tensión (como las manifestaciones contra la proliferación del comercio chino en 2004).

Elche ha sido uno de los destinos preferidos por la inmigración. En la actualidad, el crecimiento demográfico de Elche (mediante nacimientos y empadronamientos) se debe en un 80% a los inmigrantes. El 20% restante es crecimiento vegetativo (diferencia entre nacimientos y fallecimientos). Los datos oficiales nos cuentan que en Elche había a finales del 2006 14.382 residentes extranjeros. De ellos, el grueso procedía de Ecuador, Colombia, Marruecos y Rumania, suponiendo el 55% del total. En el padrón municipal se reflejan hasta 115 nacionalidades distintas. En Elche hay una mayor proporción de magrebíes (20%) que en Alicante (13,6%). La proporción de rumanos en Elche es el doble que en Alicante.

En la primavera del 2004 estallaron en el polígono Carrús de Elche incidentes graves cuando empezaron a detectarse los primeros síntomas de crisis del sector del calzado.

La crisis del calzado, primer signo de la globalización

A partir de 2002 apareció un nuevo tipo de producto en España: calzado extremadamente tosco, de muy mala calidad, frecuentemente caminar un poco con ellos destrozaba el pie, su única ventaja es el precio: baratísimo y distribuido en la misma zona de Alicante. Paradójicamente, grandes empresas ilicitanas del calzado como Pikolinos, Martínez Valero y Kelme, entre otras, habían trasladado parte de sus procesos productivos al sureste asiático.

En la región de Elche y en el sector del calzado se produce un doble fenómeno: de un lado, los inmigrantes que han llegado de China, aceptan trabajar por un salario miserable, con contratos a tiempo parcial, cuando están trabajando jornadas de 10 y 12 horas laborables (lo cerrado de la comunidad china y el peso de las «tríadas» mafiosas, hacen que mantengan el silencio sobre lo precario de sus condiciones laborales). ¿Por qué? Porque en su estilo de vida, es aceptable permanecer diez o quince personas en el mismo piso (y por tanto, los gastos de alquiler bajan drásticamente) y trabajar durante jornadas interminables, sin derechos sociales, sindicación, pagas extras, etc.

De otro lado, el déficit del saldo comercial por el descenso de las exportaciones y el aumento de las importaciones de calzado y la paulatina pérdida de empleos conforman el escenario del conflicto que vive el sector del calzado de la provincia de Alicante. El resultado de esta doble tenaza es el estrangulamiento de la industria alicantina del calzado: no pueden competir con los ínfimos costes de producción de las empresas chinas en España, ni pueden competir con el precio de las importaciones de calzado procedentes de China.

China es hoy el primer proveedor de calzado de España en 2003 con 70,9 millones de pares, un 53% del total de las importaciones del sector en ese año. La cosa es todavía más sorprendente en la medida en que en el sector del calzado España podría ser completamente autosuficiente. En el periodo 1999–2003 las importaciones de zapatos procedentes de China se dispararon hasta el 108,15 por ciento, al pasar en dicho periodo de 29,7 millones de pares a los 61,9 antes mencionados. El precio medio por cada par de zapatos chinos importados se sitúa en 3,7 euros. Paralelamente, en los últimos tiempos se han ido destruyendo entre 1.500 y 2.000 empleos anuales en el sector del calzado de Elche y entre 10.000 y 15.000 trabajadores pueden perder sus puestos entre un futuro inmediato.

Si bien el retroceso del sector se inició en la década de los noventa, los problemas alcanzaron su cenit a partir de 2001 y 2002, con la caída de las exportaciones a Estados Unidos tras el 11–S. Ante esta recesión del mercado, firmas históricas como Martínez Valero, que funcionaba desde principio de los años sesenta, cerraron algunas de sus factorías y despidieron a sus trabajadores. En 2003 se tramitaron en las comarcas alicantinas del Vinalopó expedientes de regulación de empleo que afectaron a 60 empresas y 780 trabajadores en localidades como Elche, Aspe, Villena, Monóvar, Elda, Petrer, Sax o Aspe, cuyas economías dependen en gran medida de este sector.

Otro problema es el calzado de marca falsificado, actividad a la que se dedica buena parte de la estructura china. El 13 de enero de 2005, la Policía Local de Elche desmantelaba uno de estos almacenes en la partida de Altabix y quince días después la Policía Nacional detenía en la ciudad a dos empresarios, uno chino y otro español, acusados de distribuir zapatos falsificados, tras hallar en una nave industrial 3.244 pares de estas características. Precisamente las falsificaciones y la competencia desleal por parte de los chinos fueron la causa de las manifestaciones de trabajadores ilicitanos en el polígono Carrús en 2004.

¿De dónde vienen los chinos?

Antes –hasta 2001– los inmigrantes chinos procedían de Taiwan (China Nacionalista), Singapur y Hong–Kong: es decir, las zonas occidentalizadas de China que, o bien fueron colonias europeas hasta hace poco, o bien reagruparon a los oponentes a la revolución comunista de Mao (Taiwan). Habitualmente se dedicaban a la restauración o bien a negocios de import–export, o a tiendas de Todo a 100.

A partir de 2002, irrumpieron otro tipo de chinos: los continentales, procedentes del gigante chino en fase de evolución hacia un capitalismo tutelado por el Partido Comunista. Estos últimos entran a través de Yugoslavia (país que se venga de Europa por los bombardeos de la OTAN aceptando la llegada de chinos sin visado que luego se desparraman por toda Europa Occidental. Se trata de gentes más conflictivas que los anteriores, han traído sus mafias (las «tríadas») y tienen poca relación con gente de fuera de su comunidad. Habitualmente trabajan para empresas chinas sometidos a horarios infernales y salarios de hambre.

¿Cómo se inició el conflicto de Elche?

Durante los días anteriores a los sucesos circularon por Elche pasquines anónimos convocando una manifestación en contra de las empresas asiáticas instaladas en el Polígono Carrús. La convocatoria no fue comunicada a la Subdelegación de Gobierno de Alicante y tampoco fue secundada por sindicato alguno. Los aproximadamente 300 asistentes iniciales, según la Policía, comenzaron por cortar el tráfico y proferir gritos de «¡chinos fuera!», para luego apostillar «¡Elche se muere!». La crispación fue en aumento y los participantes más exaltados pasaron a la acción, yendo a la treintena de almacenes asiáticos abiertos. No eran muchas las opciones, ya que la mayoría de los encargados habían cerrado en previsión de lo que se avecinaba. Contenedores quemados, dos naves incendiadas y el saqueo de la mercancía de un trailer que proveía a uno de los almacenes fueron el resultado de la revuelta ciudadana.

© Ernest Milà

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Alicante, la “provincia mártir” (I de III) Dos inmigracones, un problema.

Dentro de poco el 25% de la población alicantina será inmigrante. Los alicantinos tienen pocos motivos para ser optimistas: en apenas nueve años la inmigración ha crecido un 900% en toda la provincia. Buena parte de la ciudad de Alicante tiene un rostro extraño. Alicante es la tercera provincia con más inmigración de toda España y la que tiene un crecimiento más rápido. Las perspectivas son extremadamente sombrías ante la crisis económica.

Alicante-Elche es la octava aglomeración demográfica en España (con 748.565 habitantes) y la provincia de Alicante la quinta con 1.825.264 habitantes… sin embargo es la tercera de España en número de inmigrantes. En el tercer trimestre de 2008, la provincia de Alicante se configuró como la primera en aumento de la población inmigrante según los datos del Observatorio Permanente de la Inmigración. Es evidente que existe un desequilibrio que va a condicionar el futuro de la provincia.

Alicante: en vanguardia de la inmigración

En los meses de julio, agosto y septiembre, a pesar de la crisis, se otorgaron 105.735 permisos de residencia, de los que 15.866 estaban localizados en la Comunidad Valenciana, por delante incluso de Madrid y Catalunya. En apenas un año, 65.768 inmigrantes con permiso de residencia se han instalado en las tres provincias valencianas. Alicante es la provincia que registraba el mayor número de inmigrantes legales en septiembre de 2008: 267.975, a los que hay que sumar un número indeterminado –pero, en cualquier caso, algo- de ilegales entre empadronados y no empadronados, posiblemente en torno a los 60-70.000. A principios de 2008 residían 41.000 ilegales empadronados en la provincia: el 40% del total de los empadronados en la Comunidad Valenciana.

Las cifras dadas por Rafael Blasco, conseller de inmigración de la Comunidad Valenciana, son espectaculares: esta comunidad alberga hoy a 839.224 extranjeros “empadronados”, de los que casi 300.000 son ilegales. Lamentablemente, el conseller no quiso alarmar a la población y evitó dar el número de ilegales no empadronados o cuyo empadronamiento ha caducado (cada año los extranjeros deben renovar su empadronamiento, algo que una parte importante ignora). Por tanto, es más que probable que los extranjeros legales, ilegales empadronados e ilegales no empadronados, asciendan a un millón. La edad media de estos inmigrantes se sitúa en los 37 años.

Lejos de estabilizarse o disminuir a causa de la crisis y de la recesión económica los inmigrantes siguen afluyendo a la provincia de Alicante. Rafael Blasco no se alarma (aunque tendría razones para ello): “Nuestra Comunitat es una tierra de oportunidades y acogida. Resulta indudable que los inmigrantes eligen, cada vez más, nuestra región para vivir y prosperar”, declaró en a principios de octubre.

Pero la provincia de Alicante tiene otra característica: aún hoy es una provincia de destino de las migraciones en el interior del Estado. En la provincia de Alicante residen más de 88.000 andaluces, 74.000 manchegos, 51.000 murcianos y 41.000 madrileños, y existen 11 asociaciones y centros. Entre ellos componen el total de más de 352.000 ciudadanos españoles de otras comunidades que han cambiado su lugar de residencia. Sin embargo, son pocos los alicantinos que residen en otras autonomías del Estado. Así pues, si tenemos en cuenta que la población total de la provincia es de 1.783.555 habitantes, al deducir 350.000 inmigrantes y los 352.000 ciudadanos de otras provincias españolas, veremos que Alicante es una provincia con casi la mitad de nacidos fuera. Está claro que la inmigración española y la procedente de la UE (excluida, hasta ahora, la comunidad gitana rumana) no crean problemas, pero el nivel de desarraigo en esa provincia es excesivo y genera evidentes desequilibrios.

Entre 1996 y 2008 la población inmigrante aumentó un 800% en la provincia de Alicante y, especialmente en la capital. Las barriadas del Carmen (las antiguas Mil Viviendas), Virgen del Remedio y San Agustín han llegado en ese período incrementos de residentes extranjeros del 5.000%. La zona norte de la ciudad de la Alicante es un gueto inmigrante. En Colonia Requena y Cuatrocientas Viviendas hay crecimientos superiores al 3.000%, Sidi Ifni, Nou Alacant y Ciudad de Asís experimentan un aumento superior al 2.000%, mientras que Carolinas Altas, Campoamor, Los Ángeles, Altozano, la zona de Conde Lumiares, el Garbinet, Carolinas Bajas, Juan XXIII y Ciudad Jardín, han registrado aumentos superiores al 1.000% desde 1997. Los otros dos barrios que menores aumentos han experimentado son la Albufereta y Cabo Huertas, que albergan a población extranjera de origen europeo. Los barrios del centro de la ciudad de Alicante se han visto enormemente degradados, habiendo denunciado algunos comerciantes procesos de “limpieza étnica”.

Aumenta la inmigración conflictiva, disminuye la europea

Las perspectivas son sombrías para la provincia de Alicante en materia de inmigración. El Anuario CeiMigra preveía en 2007 que el 25% de la población de la región será inmigrante… pero el anuario evita –acaso por desconocerlo- explicar que lo que variará extraordinariamente será la composición nacional de los colectivos inmigrantes. Y este es el aspecto más grave del problema.

En efecto, hasta ahora ingleses, alemanes y holandeses jubilados constituían el mayor contingente de la inmigración en la provincia de Alicante. Se trata de una inmigración que no “crea problemas”: al establecerse en la provincia han estimulado el movimiento económico (una pensión media inglesa es de 3.000 euros), no han generado deudas (habitualmente, compran sus casas al contado) y han estimulado el sector de la construcción como en ninguna otra provincia creando urbanizaciones enteras en la comarcas de la costa. Pero eso flujo de inmigrantes ya se ha acabado.

A partir de 2004 ya era evidente que este flujo –que alcanzó entre 2001 y 2002 su período álgido- estaba disminuyendo. Los precios se habían encarecido extraordinariamente. Hasta entonces, el precio de un chalet en la costa se situaba en torno a los 25-30.000.000 de las antiguas pesetas. A un inglés le bastaba con vender su plaza de parking en Londres para adquirirlo. Pero a partir de 2001 se produje una revaloración del euro en relación a la libra esterlina, con lo que el precio en libras iba creciendo, al tiempo que también aumentaba el precio del propio chalet.

Además, a partir de 2002 empezó a advertirse un aumento de la delincuencia en las comarcas de Alicante. Los jubilados extranjeros que venían en busca de sol y tranquilidad, se encontraron con que en el pack encerraba también una inseguridad creciente. Además, promotores poco escrupulosos que vendieron chalets sin célula de habitabilidad o completamente ilegales. Al mismo tiempo, desde la implantación del euro, toda España asistió a un proceso inflacionista que en pocos meses encareció los bienes básicos.

A esto se sumó otra problema: “pacificada” a partir de los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia en 1998, la zona costera del Adriático de la antigua Yugoslavia, los promotores inmobiliarios vieron en las islas del Adriático, pertenecientes a Croacia, un nuevo horizonte para los jubilados europeos: en efecto, un chalet de similares dimensiones en una isla del Adriático costaba 5 veces menos que en las costas alicantinas. A lo que había que sumar que el coste de la vida era allí un 50% más barato que en Alicante. Es evidente, con estos datos en la mano, que el flujo de jubilados europeos se ha detenido para siempre.

Así mismo, la inmigración polaca, numerosa en Alicante hasta 2005, empezó a descender y hoy es prácticamente inapreciable. Se trataba de una inmigración con buena capacitación laboral. En algunos pueblos del interior, entre 2002 y 2003, los polacos sustituyeron a los marroquíes que eran percibidos como “conflictivos” por los agricultores. El hecho de los polacos fueran mayoritariamente católicos y participaran en las ceremonias religiosas tradicionales los hizo muy apreciados en toda la provincia.

Así pues, hay una inmigración que disminuye en Alicante: la de origen europeo. Paralelamente, hay otra inmigración que aumenta: la de origen andino y, especialmente la magrebí.

Es evidente que los datos que considera CeiMigra ignoran este hecho básico: aumenta la inmigración que está separada por una brecha cultural y antropológica y disminuye la inmigración que pertenece a nuestro ámbito cultural y geopolítico, Europa. Dicho con palabras más descarnadas: aumenta la inmigración poco cualificada y sin posibilidades de insertarse en el mercado laboral, y disminuye la inmigración cuya mera presencia ha generado movimiento económico y riqueza. La perspectiva, de la provincia de Alicante, por tanto, no puede ser más sombría. Y, hay que decir que se trata de un caso único que tiene, solamente, ciertas similitudes con Canarias y Baleares, donde también empieza a disminuir la inmigración europea y aumenta la “conflictiva”.

La hipótesis de trabajo con la que se mueve CeiMigra es correcta: en los próximos ocho años se producirán 600.000 nuevos asentamientos de inmigrantes en la Comunidad Valenciana de los que la mitad se asentarán en Alicante, pero, en su inmensa mayoría serán subsaharianos, magrebíes y andinos. Según esto, en 2017, el 25% de la población de Alicante (y, por extensión de la Comunidad Valenciana) será extranjero. Pero esta proporción es posible que se alcance mucho antes: pues los datos que maneja CeiMigra son los ofrecidos por el gobierno… y, por tanto, erróneos, pues ignoran la existencia de entre un 15 y un 20% de ilegales no empadronados.

El estudio tampoco tiene en cuenta que la natalidad de los alicantinos autóctonos está en declive, mientras que la de magrebíes y andinos es explosiva. Ya hoy, en  San Fulgencio, Llíber, Rojales, Benitachell, Algorfa, Alcalí, Benijófar, San Miguel de Salinas y Teulada, los nacimientos de estos grupos étnicos son superiores a los españoles. Así pues, introduciendo estas rectificaciones –tasa demográfica e ilegales no empadronados- se llega a la conclusión de que entre el 2011 y el 2012 uno de cada cuatro residentes en Alicante sea inmigrante.

También es significativo que de los 1.000 millones de euros que movieron en 2007 los inmigrantes en el mercado inmobiliario de la Comunidad Valenciana, 675 correspondan a la provincia de Alicante… en un momento en el que las compras de viviendas por parte de jubilados de la UE ya se había ralentizada. En 2007, 4.700 viviendas fueron vendidas a ciudadanos extranjeros. Habrá que ver cómo afectan el paro y la crisis al pago de las hipotecas firmadas demasiado alegremente. Esta cifra suponía el 18% de las ventas de pisos a extranjeros de toda España.

Todos estos datos confirman la impresión de que, en las actuales circunstancias, la provincia de Alicante es insostenible y camina a pasos agigantados hacia un conflicto que será a la vez étnico, económico y social. Se podía haber previsto a partir de 2001, se podían haber tomado medidas a partir de 2004 cuando estallaron los incidentes en el Polígono Carrús de Elche y cuando resultó evidente que la deslocalización iba a masacrar a la industria provincial. No se hizo nada: ahora toda aguardar las consecuencias más deletéreas. El umbral de la inviabilidad ya se ha alcanzado.

Alicante ciudad: los guetos se extienden

La capital de la provincia es una de las ciudades con mayor índice de inmigración de toda España. Además, la inmigración ésta concentrada en algunos barrios. Los que un día fueron barrios de trabajadores alicantinos son hoy verdaderos guetos de inmigrantes: en especial el núcleo histórico de la ciudad y algunas barriadas periféricas. Los problemas generados están multiplicándose: deterioro de la convivencia, deterioro urbano y marginación.

Al igual que ha ocurrido en toda Europa, el proceso de “guetización” de los barrios alicantinos ha sido acelerado: unas pocas familias, habitualmente, magrebíes, instaladas en un barrio concreto, operaban el mismo fenómeno que en París o Berlín, en Roma o en Londres: a la vista de los recién llegados, se iniciaba un traslado masivo de familias autóctonas hacia nuevas urbanizaciones. Los huecos generados eran rápidamente cubiertos por más inmigrantes, lo que hacía que el fenómeno se acelerara y que, en tiempos record, apenas cinco años, el paisaje de muchos barrios alicantinos haya cambiado radicalmente.

En la actualidad viven en la ciudad de Alicante entre 45 y 50.000 inmigrantes (entre legales, ilegales empadronados e ilegales no empadronados), lo que representa un 15% del total de la población. Mientras la población autóctona –según un estudio de la Universidad de Alicante- apenas había crecido a partir de 1996, la inmigrante había aumentado en un 900%.

El gobierno municipal (en manos del PP) no supo o no quiso hacer absolutamente nada para poner alto y prever estas modificaciones en la sociología de la ciudad. A fin de cuentas, muchos concejales estaban vinculados a promotoras e inmobiliarias que veían con muy buenos ojos, el baile de compra y venta de viviendas y la bajada del precio de la mano de obra. Esto ha generado una “segregación espacial” que ha terminado acentuando la degradación de determinados barrios de la ciudad.

En dicho estudio de la Universidad de Alicante, se hacía constar que “en 1997, las tres barriadas que recogían a un mayor número de extranjeros se situaban precisamente en la zona de playas: Playa de San Juan (5,3%), Albufereta (7,5%) y Cabo Huertas (5%)”. Se trataba, por supuesto de una población mayoritariamente europea y con elevada capacidad adquisitiva. Pero en 2005 este panorama había cambiado radicalmente: las zonas periféricas de la ciudad –junto al núcleo histórico- albergan al grueso de inmigrantes, en buena medida ilegales, que viven del trabajo negro o bien legales con sueldos limitados. En 2005, los barrios de Colonia Requena, con un 35% de población extranjera, Virgen del Remedio, con un 21,8%, o Juan XXIII, 18,5%, estaban convirtiéndose en verdaderos guetos. Pero hay más. Barrios como Virgen del Carmen, Virgen del Remedio y San Agustín han experimentado crecimientos de su población inmigrante entre 1996 y 2005 superiores al 4.000%; Colonia Requena y Cuatrocientas Viviendas registraron crecimientos superiores a los 3.000%… ¡Se trata de cifras record en Europa! En ninguna ciudad europea el proceso de “guetización” se ha producido de manera tan acelerada y con tanta profundidad.

Y el ayuntamiento, a todo esto, callado ante una ciudad sociológicamente cada vez más inviable.

© Ernest Milà

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Dossier: Los millones de euros que regala el gobierno SOCIATA y TRAIDOR de España al extranjero y la prensa cómplice calla

Mientras en España se está desguazando el “Estado de Bienestar”, hay un millón de familias con todos sus miembros en situación de desempleo, 5 millones de españoles están en el paro, el 50% de la juventud tampoco puede encontrar empleo, los autónomos cierran sus negocios por miles al mes y se estima que el 20% de nuestra población ya vive por debajo del humbral de la pobreza….LA ESPAÑA SOCIATA “ARREGLA EL MUNDO” ¡con nuestro dinero! Continuar leyendo

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Islamistas en la cárcel: el contagio fundamentalista en España

La crisis económica aumenta el riesgo de radicalización de los musulmanes presos. El sindicato de prisiones ACAIP ha manifestado su inquietud por lo que denomina “indicios sobre la radicalización yihadista en prisiones”. Esta inquietud arranca de la lectura del informe del mismo título elaborado por la Fundación Athena. Sobre la base del testimonio de 192 funcionarios de prisiones de 65 centros penitenciarios españoles en los que se encuentran presos procedentes de países islámicos. El resultado del estudio es demoledor: no solamente está creciendo la agitación islamista en las cárceles, sino que el gobierno no toma medidas para detener esta marejada.

Hemos superado los 70.000 presos, con un aumento del 23% en relación al período 2004-2007. El 72% de este incremento se debe a presos extranjeros que ya hoy suponen más de 25.000, esto es un 35% del total para una comunidad que oficialmente no llega al 11%. Dicho de otra manera: los extranjeros tienen una población penal tres veces superior a la que correspondería por su presencia en la sociedad.

Mientras la presencia de presos españoles está estancada y la de presos procedentes de los países de la Unión Europea va disminuyendo (un 13,5% en 2001 y un 11,8% en 2009), los presos procedentes de Argelia, Colombia, Ecuador, Marruecos y Nigeria, están en aumentando vertiginosamente. En 2004 se encontraban 4.625 presos marroquíes que habían pasado a ser 5.527 un año después y se aproximaban a 7.000 en 2008. Los presos argelinos, igualmente, había aumento se presencia en cárceles españolas pasando de 1.182 en 2004 a 1.311 en 2005 y superando los 1.500 a finales de 2008. Incluso los presos nigerianos –especializados en tráfico de drogas y estafa- habían pasado de 262 a 335 entre 2004 y 2006 para alcanzar los 400 en 2008.

Por nacionalidades los marroquíes son la primera comunidad extranjera representada en las cárceles españolas, seguida por los colombianos (en torno a 3.000), rumanos (1.480), argelinos, ecuatorianos, venezolanos y nigerianos. Una cuarta parte de los presos extranjeros son de nacionalidad marroquí que, al mismo tiempo ha sido la que más ha crecido en los últimos años (en torno a un 20%), precedida en porcentaje por los nigerianos (que han ido aumentando entre la población penitenciaria a  un ritmo del 27%). Los argelinos, por su parte, han tenido un crecimiento más moderado (un 11%), si bien es cierto que en algunos casos se trata de crímenes de mayor gravedad.

Esto implica que la tercera parte de los presos extranjeros encerrados en nuestras cárceles son originarios de países islámicos o de mayoría islámica (Marruecos, Argelia, Nigeria). Ese tercio crece a mayor velocidad que el resto de comunidades de delincuentes extranjeros y, a mucha más velocidad que los presos de nacionalidad española.

La delincuencia descontrolada

El 9 de septiembre de 2008, Pedro Luis Mélida sorprendió por su claridad a todos los que asistieron a su toma de posesión como Jefe Superior de Policía de Andalucía Oriental, cuando dijo: “Cuando la economía se desploma existe el riesgo de que aumente la delincuencia”. La economía se está desplomando… luego, no es aventurado prever que la delincuencia va a repuntar más de lo que lo ha hecho en estos últimos años.

Nadie ignora entre los profesionales del orden público de que las estadísticas triunfales ofrecidas por el gobierno están maquilladas toscamente. Ni la delincuencia está disminuyendo, ni la seguridad ciudadana ha aumentado, como se encarga de asegurar el ministro Rubalcaba intentando recurrir a su mejor mirada hipnótica y a un tono de voz que sugiera espontaneidad y sinceridad. No es cierto: cualquier ciudadano de a pie –y no digamos los funcionarios de la seguridad del Estado- son conscientes de que la delincuencia está cada vez más activa, crecida y desafiante.

El maquillado de las cifras se hace utilizando distintas  técnicas: distinguir entre delitos y faltas y hacer que estas últimas desaparezcan de las estadísticas; convertir robos de documentos en pérdidas; eliminar de las estadísticas los datos de comunidades que tienen policías autonómicas; y así sucesivamente. Pero nada de todo esto sirve para disipar la sensación –muy cierta por lo demás- que tiene el ciudadano de a pie de que la delincuencia está descontrolada.

La novedad de la actual situación es que ya no existe ningún tipo de estadística que pueda ser fiable e indicar la gravedad de la situación. A partir de ahora, el ciudadano deberá contar con su percepción directa de la realidad y con las declaraciones de los sindicatos de funcionarios de la seguridad del Estado, del cuerpo de prisiones o de la judicatura para confirmar si sube o baja la delincuencia y a qué velocidad lo hace. Nunca las estadísticas gubernamentales cayeron el tal descrédito.

Este maquillaje no es de ahora. En 2006, el entonces responsable del área de Interior y Justicia del PP, Ignacio Astarloa ya denunció que el índice de criminalidad en España había sufrido una subida “importantísima y muy superior” a la de 2005, y acusó al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, de “ocultar todos los datos” sobre delincuencia y añadió que la seguridad ciudadana es “uno de los mayores fracasos” del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.  Lo sorprendente es que el PSOE había denunciado que durante el gobierno Aznar la seguridad ciudadana se había erosionado constantemente.  Las cifras del PSOE indicaban que la delincuencia de había “reducido un 4,6%” en unos momentos en los que cundía la alarma social por los primeros robos a viviendas y chalets, proliferación del “secuestro exprés”, ajustes de cuentas y despunte de las “bandas latinas”.

Delincuencia en tiempos de crisis

Nada de lo que hemos visto hasta ahora en materia de delincuencia se parecerá en gravedad e intensidad a lo que tenemos por delante. ACAIP, por ejemplo, denunciaba: “Las situaciones de turbulencia económica pueden contribuir a aumentar los actos delictivos. Y no se equivocan: 3.000.000 de parados es un problema “laboral”, 4.000.000 de parados es un problema “social” y 5.000.000 de parados es un problema de “orden público”.

Actualmente ya hemos superado la franja de los 4.000.000 de parados (por mucho que el gobierno insista en que solamente son 3.500.000: el maquillaje estadístico que operan los portavoces del gobierno es general), estamos pues en la fase en que el problema “social” se va deslizando por la pendiente de la seguridad ciudadana.

El Plan de Empleo Municipal del gobierno supondrá un retraso de apenas tres meses para demostrar la gravedad de la situación del empleo. Este plan se ha puesto en marcha como intento desesperado de poder alardear de cifras optimistas durante la campaña de las elecciones europeas en las que un batacazo importante del PSOE haría peligrar su continuidad al frente del gobierno. Tras extinguirse los limitados y cosméticos efectos de este plan, el paro repuntará y nada parece capaz de evitar que a fin de año se haya alcanzado la cifra de 5.000.000 de parados. Demasiados como para que algunos no piensen en la delincuencia como único camino para poder obtener medios de vida.

La inmigración en el ojo del huracán

Tanto ACAIP como la Fundación Athena Intelligente sostienen que siendo la inmigración el grupo social más sensible al paro, será también el que generará una mayor delincuencia. A esto se une el hecho antes mencionado de que las tasas de delincuencia entre la inmigración son tres veces superiores a las de la población autóctona.

Están lejos los tiempos en los que ONGs como SOS Racismo o el Movimiento Contra la Intolerancia distinguían entre “inmigrantes” y “delincuentes nacidos en el extranjero”. Los primeros vendían para trabajar, los segundos –a pesar de ser formalmente inmigrantes- no podían ser medidos con el mismo rasero. Esto es, hasta cierto punto cierto, aunque es mucho más cierto decir que la mayoría de inmigrantes vienen para trabajar pero que entre los delincuentes el colectivo extranjero está sobre-representado.

Pero el problema es todavía mayor si se acepta el razonamiento de la Fundación Athena: la acumulación de presos extranjeros crece en las cárceles españolas; de esta población está, sobre todo creciendo la procedente de países islámicos o, en cualquier caso, de religión islámica; las cárceles se han convertido en centros de reclutamiento y adoctrinamiento para el fundamentalismo islámico. Así pues, llegado a un punto, el problema ya no es solamente de seguridad ciudadana sino que corre el riesgo de pasar a ser de terrorismo.

Actividad islamista en prisión

El estudio de la fundación Athena se realizó teniendo como única fuente 192 funcionarios de prisión distribuidos en 25 prisiones de las 65 en la que se encuentran presos de confesión islámica. En 21 de estas 25 prisiones el número de islamistas era igual o inferior a 200 y en las 4 restantes (Topas, Almería, Alama y Castellón) era superior a 200.

Las conclusiones del estudio fueron sorprendentes y demoledores para quien defienda que las cárceles son centros de reinserción: el estudio demuestra que los islamistas, aprovechando las frustraciones, el aislamiento, los estados depresivos, los complejos de culpabilidad inherentes a la condición de preso, han convertido a los centros en focos de reclutamiento. En realidad, hay que decir que las prisiones siempre han favorecido brotes de “espiritualidad” entre los presos y siempre han existido grupos católicos y especialmente evangélicos y testigos de Jehová, incorporados a estas confesiones y sectas durante su estancia en prisión: sí, pero ninguna de ellas mata por su religión, en el Islam en cambio sí. De ahí el riesgo.

Los investigadores de Athena, supieron por los funcionarios encuestados que tienen relación con presos islamistas que estos forman grupos separados del resto de presos y, por supuesto, de los internos no musulmanes; que existe un proselitismo activo que se manifiesta en la aparición a cada vez mayor velocidad de grupos islamistas, favorecida por la movilidad de los presos, frecuentemente llevados de una cárcel a otra a causa de los juicios que han de afrontar y por el contacto con líderes islamistas presos; cada vez ocurre que los nuevos presos procedentes de países islámicos que integran con más rapidez y velocidad en redes organizadas integristas; el idioma común entre los islamistas es el vehículo que más favorece esta integración que, inicialmente es por nacionalidades, pero también entre islamistas de distintas nacionalidades islámicas. Esta rapidez en la captación se debe a los fondos cuantiosos con los que cuentan los líderes yihadistas presos y que satisfacen las necesidades de los presos comunes o de reciente ingreso.

En todos estos grupos islamistas existe una fuerte disciplina interior que no está presente en ningún otro grupo de presos. Se trata de grupos jerarquizados y con fuerte liderazgo. Esto les sitúa en una posición de poder en el interior de las cárceles. Frecuentemente aparecen disputas con otros presos no islámicos. El informe afirma textualmente que las relaciones de los islamistas con otros presos “no son pacíficas ni respetuosas”. Es un anticipo de lo que quieren llevar a la sociedad.

El régimen penitenciario ha quedado alterado por la presencia masiva de islamistas que se niegan a realizar determinadas tareas (de la misma forma que los presos de ETA se niegan a limpiar las zonas comunes de las prisiones alegando ser “presos políticos”).  Los islamistas se suelen quejar de que los funcionarios tienen prejuicios contra ellos, aun cuando pretendan solamente aplicar las pautas del régimen penitenciario. En realidad, los islamistas hacen “rancho a parte” en las prisiones: apenas tienen contacto con presos no musulmanes, pasean juntos, forman corrillos, leen y estudian juntos, ven televisión juntos, utilizan códigos de comunicación entre ellos ajenos a los utilizados por el resto de presos. Estos grupos están extremadamente jerarquizados y todos tienen un líder natural. Aun cuando existan en la misma cárcel distintos grupos islamistas, nunca se han producido rivalidades entre ellos, pero sí es frecuente la comisión de actos hostiles contra otros grupos no islamistas.

Así como entre los presos autóctonos, determinados delitos son mal considerados (violación, aviso de menores, violencia doméstica, delitos particularmente truculentos) entre los presos islamistas el tipo de delito cometido no se valora a la hora de admitirlo o relacionarse con él.

Algunas respuestas son particularmente inquietantes. Por ejemplo, gracias a la encuesta se sabe que los presos musulmanes actúan unitariamente en las prisiones, como un solo hombre y tratan con desprecio y distancia al resto de presos de confesiones no islámicas. El hecho de que hablen otra lengua hace que las comunicaciones de los islamistas con el mundo exterior se realicen sin que exista un control por parte de traductores. Así mismo se comunican por internet sin que exista un control de las páginas que visitan. Tampoco existe supervisión sobre el control de los paquetes y lecturas que llegan a los presos islamistas. Existe un hermetismo grupal entre los islamistas que los hace prácticamente impenetrables. Se ha sabido también gracias a los funcionarios que los presos islamistas realizan actividades considerarse como instrucción militar…

Fumando sobre un barril de pólvora 

El informe Athena, unido a las Reflexiones sobre el islamismo en prisión, publicado en 2008 por ACAIP, no dejan lugar al optimismo: se está formando una generación de yihadistas en nuestras cárceles y a la vista de nuestras autoridades que están desoyendo sistemáticamente las advertencias de sociólogos, expertos en terrorismo y sindicatos de funcionarios. Hasta ahora toda la actividad yihadista en España ha consistido en reclutar voluntarios para atentados suicidas en Irak o en Palestina y a recaudar fondos para las redes de resistencia en esos países en conflicto. Pero ¿hasta cuándo durará esta situación? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que la crisis económica, las distintas oleadas de inmigración magrebí y subsahariana e incluso los intereses marroquíes hagan aparecer en todas estas redes extremistas la necesidad de desestabilizar a la sociedad española? Es cuestión de tiempo.

La Fundación Athena afirma al terminar su estudio: “en estos momentos de crisis socioeconómica, sería muy saludable para la seguridad del Estado preguntarnos si el sistema penitenciario está preparado para desarrollar planes de de acción eficientes como para poder contener, llegado el caso, la expansión en red de los procesos de radicalización islamista en las prisiones de nuestro país”.

Estamos viendo como el islam más radical y agresivo está afilando las uñas en nuestras prisiones desde hace años y nuestro parlamento permanece paralizado. A la vista de la situación es lícito exigir una serie de medidas a las que se llega directamente una vez se constata el mal –algo que tanto ACAIP como la Fundación Athena han realizado con singular precisión-. Estas medidas no pueden ser más que:

-    Creación de cárceles o módulos especiales sólo para presos de países islámicos, con separación completa del resto de presos.

-    Repatriación de los presos islamistas a sus países de origen una vez extinguida su condena. Toda condena a prisión debe entrañar necesariamente el tránsito de “inmigrante con permiso de residencia y trabajo” a “inmigrante ilegal” con la contrapartida de la expulsión inmediata.

-    Cumplimiento de las condenas en los países de origen.

-    Cese del trato de favor y de las concesiones obtenidas bajo presión por parte de los islamistas y aplicación del mismo régimen penitenciario que a los presos de cualquier otra religión.

Es increíble que en un país occidental se permita el reclutamiento de yihadistas en las cárceles sin que ni gobierno ni oposición se alarmen anestesiados por sus propias ambiciones e intereses que no pasan por las cárceles. Hoy los islamistas radicales han hecho de las prisiones el campo privilegiado y el banco de captaciones para sus ideas, mañana la sociedad española lo lamentará quizás con su propia sangre. No se puede permitir tanta desidia por parte de unos, ni tanto riesgo acumulado.

[recuadro fuera de texto]

El manual del perfecto yihadista

El estudio publicado por la Fundación Athena dice textualmente: “la recesión afecta a las capas sociales más desfavorecida” y los más débiles entre los débiles suelen ser los inmigrantes, muchos de los cuales son musulmanes. Por lo tanto –avisan- “no es difícil caer en la cuenta de que, en los próximos años, podrían aumentar muy sensiblemente la población de presos musulmanes procedentes de nichos sociales muy desprotegidos (…), frustrados y propensos a refugiarse en la fe y, quizá, altamente sensibles al adoctrinamiento radical”.

El 8 de noviembre de 2008 se publicó la noticia de la incautación de un manual titulado La clandestinidad en la yihad es un deber legítimo. Manual de seguridad en el domicilio de Mohamed Mrabet en Vilanova i la Geltrú en el curso de una redada contra células islamistas.  Mrabet era un viejo conocido de la policía: carnicero marroquí de 39 años, había sido detenido en 2006 como responsable de una red que enviaba yihadistas suicidas a Irak. Consta al menos que enviaran a Belgacem Bellil, un inmigrante argelino, a Irak en donde al volante de un camión bomba asesinó a 19 soldados italianos en Nastriya, Irak.

El documento incautado consta de 30 páginas, sin autor ni lugar de edición y resume una serie de líneas para infiltrarse en las sociedades occidentales sin despertar sospechas. Hasta poco era fácil identificar a los islamistas radicales en Europa Occidental: forma de vestirse, uso de barba, intervención en mezquitas y asociaciones islamistas con posiciones fundamentalistas. Pero todo eso ha cambiado: “La clandestinidad en la yihad es un debe legítimo, en el nombre de Alá misericordioso y clemente”, dice el documento incautado.

Más adelante recuerda que “muchos ulemas permitieron usar la mentira en caso de conseguir un beneficio religioso que pueda acabar con el castigo de los infieles hacia los musulmanes” y añaden: “El musulmán tiene que imitar a los infieles en su forma de vestirse si eso va en beneficio del Islam”. El intentar pasar desapercibido se convierte en una obsesión: “hay que ir cambiando de forma de vestir, de corte de pelo, lugar de residencia, coche, rutas diarias, horas de salida y entrada, lugares, reuniones y encuentros”.

Hay en todo este documento algo a la vez ingenuo y siniestro. Abundan los consejos tópicos propios de todo grupúsculo clandestino: “Usa apodos, nombres y códigos falsos, incluso entre los miembros del mismo grupo, habla en voz baja, di lo mismo sin hablar demasiado”… En realidad, el documento no parece haber surtido mucho efecto entre los islamistas radicales españoles que, hasta ahora -si exceptuamos el extraño atentado del 11-M que parece tener muy poco que ver con estos grupos- no han estado en condiciones de cometer atentado alguno en España. Su actividad, hasta ahora, parece reducirse al envío de yihadistas a Irak o a zonas de combate… pero esto puede no durar siempre. En cualquier momento, los coches bomba y los atentados pueden realizarse en España si cambian las condiciones sociales y se produce una radicalización del islamismo español. La cuestión es: ¿puede producirse esa radicalización? Sí, si las condiciones de los inmigrantes se van deteriorando a causa de la crisis.

© Ernest Milà

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La pesadilla demográfica en España.

Los “autóctonos” cada vez somos menos, los inmigrantes cada vez son más. Nuestro gobierno y nuestros medios de comunicación practican la política del avestruz: cuando aparece un peligro en el horizonte prefieren esconder la cabeza antes que afrontarlo. Como si la fiebre del enfermo bajara por el mero hecho de romper el termómetro. De todos los problemas que se van acumulando hay uno que produce particular intranquilidad: la perspectiva demográfica que tenemos por delante, máxime tras conocer los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. A pesar de que el gobierno maquilla las cifras, estamos ya por encima de los 7.000.000 de inmigrantes, lo que supone un 15% de la población total. En apenas 20 años serán prácticamente el doble (un 30%) uniendo a los nuevos llegados, su tasa demográfica desbordante. En 2040-50 la mitad del país estará compuesta por gentes llegadas de fuera y étnicamente no pertenecientes al área europea. Se engañan quienes creen que todo seguirá igual. La demografía es la peor pesadilla de los gobiernos españoles; por eso prefieren ignorar el problema.

Recientemente, el diario barcelonés La Vanguardia, publicó una comparativa entre las predicciones demográficas realizadas en 2000 y la realidad de 2009. El subtítulo del artículo era: “Las predicciones del 2000 no adivinaron el gran crecimiento de la inmigración”. En efecto, en el año 2000 se hizo la primera prospección demográfica para los siguientes diez años. Entonces aún era válido en Catalunya el eslogan “Som sis milions” (somos seis millones, alusión al número de habitantes de aquella autonomía en ese momento). La previsión indicaba se llegaría a los 6,4 millones de habitantes en diez años. Sin embargo, el 1 de enero del 2008 se habían superado los 7,24 millones de habitantes, en total 1.242.000 “catalanes” más. Se había producido una desviación ¡tres veces superior a la prevista!

¿Qué había ocurrido? ¿Por qué una previsión demográfica había fallado tan estrepitosamente, siendo la estadística una ciencia exacta? Además, en el año 2000, en Catalunya ya era evidente que estaban llegando desde 1996 contingentes masivos de inmigración que habían construido sus primeros guetos en zonas del cinturón metropolitano. La proyección no había sido realizada por una institución lejana sino por el Institut d’Estadística de Catalunya (IEC) que no podía ignorar la mutación que empezaba a sufrir aquella autonomía.

La tasa demográfica creció mucho más de lo previsto por el IEC, a pesar de que el primer niño nacido en Catalunya en el 2000 ya era marroquí e incluso se habían producido los primeros incidentes entre inmigrantes y población autóctona en Ca’n Oriach. Una institución como el IEC que debería de trabajar con criterios científicos, no podía olvidar introducir en sus estudios de prospectiva constantes relativas a la inmigración que modificarían obvia y extraordinariamente sus previsiones.

Sin embargo nadie apreció que la tasa de fecundidad pasaría de 1,18 hijos por mujer en 2000 a 1,46. El único elemento nuevo al que se le puede científicamente atribuir ese aumento de la natalidad es la inmigración. Los datos aportados por La Vanguardia y extraídos del anuario del IEC así permiten constatarlo fácilmente: entre el 1 de enero de 2002 y el 31 de diciembre de 2007 llegaron a Catalunya 735.000 inmigrantes… y si añadimos lo que ya había llegado antes de esa fecha y lo que llegó después estamos ante 1.350.000-1.450.000 inmigrantes, lo que supone un 20% de la población catalana, cifra que, por todos los medios la Generalitat pretende evitar reconocer. A esto se une, además que desde 1996 –cuando se inició la oleada migratoria- Catalunya ha ido perdiendo una media de 5.000 ciudadanos autóctonos que se han ido trasladando cada año a otras autonomías.

La Generalitat oficialmente reconoce hoy sólo la presencia de 1.150.000 inmigrantes… cifra que, que data de principios de 2008 y de contabilizar solamente a empadronados, cuando a esta cifra habría que sumar los no empadronados y los que han llegado a lo largo de todo el 2008 y el 2009… que nos dan esa cifra de 1.350.000-1.450.000 inmigrantes a la que hemos aludidoantes. En 2000 se enunciaron proyecciones demográficas erróneas y ahora se ocultan 250.000 inmigrantes. ¿Error deliberado o involuntario? No existe “excepción catalana”, en otras autonomías ocurre exactamente lo mismo.

En 2000 y mucho más ahora en plena crisis económica, el maquillado de las cifras sobre inmigración, tanto en Catalunya como en el resto del Estado, ha sido reiteradamente justificado para no crear “alarma social” y, mucho más en Catalunya a la que le cabe el dudoso honor de tener una inmigración mayoritariamente islámica… provista de una tasa de reproducción más alta. En España las estadísticas oficiales no se rigen por criterios científicos, sino por necesidades de gobierno.

La demografía islámica: conquista silenciosa

Hasta no hace mucho, la Libia del coronel Ghadaffi era uno de los grandes exportadores de terrorismo islámico a todo el mundo. El Caso Lockerbie está ahí para recordar aquel período siniestro. Sin embargo hace tres años, Ghadaffi cambió de orientación. A nadie en Europa le interesaron los motivos por los que renunció al uso del terrorismo. Y son significativos por que el mandatario libio lo explicó: “Alá garantiza la victoria islámica en Europa sin espadas. Los 50 millones de islamistas que viven en Europa lo convertirán en un continente islámico en poco tiempo”. Efectivamente, ¿para qué desenvainar la espada?

Las cifras en toda Europa son absolutamente escalofriantes y parecen no importar a nuestros gobiernos tan solo preocupados por captar el voto islámico. Repasemos la situación: en Bélgica el 25% de los jóvenes menores de 20 años son islamistas, pero el 50% de los recién nacidos hoy ya nacen en esa religión; en el 2029 el 50% del país será islamista. En Holanda las cosas están todavía peor: hoy el 50% de los bebés ya nacen islamistas y en 15 años el 50% de los residentes en aquel país será islamista. Gran Bretaña, por su parte, tenía en 1979 a 80.000 islamistas, hoy son 2.500.000 que acuden regularmente al millar de mezquitas, buena parte de la cual antes eran iglesias católicas o anglicanas. En Francia la situación es espeluznante: mientras la población francesa tiene una tasa de natalidad de 1,8 hijos por pareja, los islamistas tienen una tasa de ¡8,1 hijos por pareja!; en el sur de Francia ya existen más mezquitas que iglesias católicas; el 30% de los menores de 20 años son islamistas y en ciudades como Niza, Marsella o París, llegan al 45%. De seguir así las cifras, en 2059 Francia será una república islámica. En España, naturalmente, no hay cifras, pero la presencia de 1.250.000 islamistas magrebíes, subsaharianos y paquistaníes no da lugar al optimismo como veremos más adelante.

En todo el continente existen hoy 50 millones de islamistas que se habrán convertido en 102 en 50 años, incluso aun cuando no llegaran más inmigrantes al continente (…y siguen llegando). Las cosas son todavía más dramáticas si tenemos en cuenta que desde 1990 el 90% del crecimiento demográfico en la UE se ha debido a los islamistas.

Los demógrafos progresistas sostienen que las elevadas tasas de natalidad se deben al subdesarrollo y al analfabetismo. Dadas las malas condiciones de vida del tercer mundo, no basta con dos hijos por familia para asegurar el futuro, sino que es preciso recurrir a muchos hijos, de los cuales algunos morirán siendo niños, durante el parto o poco después. En el momento en que los islamistas se integren en los parámetros de la cultura europea –nos explican los demógrafos progresistas como Emmanuel Todd-  esas elevadas tasas de natalidad irán descendiendo. Así pues, el énfasis hay que colocarlo en la “integración”. Error garrafal: los islamistas vienen llegando a Europa desde hace más de 30 años. Deberían haber tenido ocasión de “integrarse” y moderar sus tasas demográficas: no ha ocurrido ni remotamente eso, sino todo lo contrario. Se han ido reforzando en su identidad y, los subsidios por recién nacido, han servido para estimular todavía más la natalidad. En Francia se ha conocido el caso de un camerunés con tres esposas y 24 hijos, cifra record pero no muy alejada de miles que tienen entre 8 y 12 hijos, a los que el Estado acomoda en pisos gratuitos y a los que da jugosos subsidios por hijo que hacen innecesario el trabajo.

¿Por qué es importante atender a las tasas de natalidad? Por que la historia demuestra que para que una cultura sea “viable” (es decir pueda transmitirse de padres a hijos) debe tener una tasa de natalidad superior a 2,11 hijos por pareja. Si tiene cifras inferiores, tiende a decaer y por debajo de 1,3 se extingue en menos de un siglo y se discute si hoy es posible recuperarse en tasas de natalidad inferiores a 1,9. La comunidad autóctona tiene en España una tasa demográfica de 1,1…

Si dos parejas (4 personas) tienen una tasa fecundidad de “1” esto querrá decir que tienen un hijo por pareja, es decir que 4 personas se convertirán en 2 en una generación. Si esta tasa se mantiene y estos dos nacidos, al adquirir edad fértil, tienen solamente un hijo, al cabo de 50 años (2 generaciones) las 4 personas iniciales se habrán convertido en 1. Imaginemos lo contrario: si 4 personas de religión islámica tienen una tasa de fertilidad de 6, esto querrá decir que dos parejas tendrán sumadas 12 hijos y al cabo de otra generación ya serán 36. Los cuatro islamistas iniciales habrán pasado a ser 36, mientras que los 4  europeos se habrán convertido en 1… ¿Alguien cree que nada va a cambiar en Europa en los próximos 50 años en un continente con mayoría islámica? Si, nuestra clase política que mira a otro lado.

La peor noticia de 2009: 40.000 inmigrantes más al mes

Durante año y medio el gobierno y los medios han ido alimentando una ficción: que la inmigración estaba retornando. Incluso establecieron flamante “Plan de Retorno Voluntario” para estimular la repatriación a la vista de que el mercado de trabajo español visiblemente no puede integrarlos. Por una parte los inmigrantes estaban retornando y por otro no llegaban más o llegaban en una cantidad mínima. En gobierno afirmó por activa y por pasiva que en todo el 2009 apenas iban a llegar 200.000 inmigrantes, añadiendo que la mayoría entrarían a España de manera legal. En 2007 habían entrado 600.000 (que, finalmente fueron 716.257 para el Eurostad y 958.000 para un estudio del INE); en 2008, según el gobierno descendió a 400.000 (que luego han resultado ser 443.930), de tal manera que los 200.000 esperados para este año certificaban una obvia desaceleración. Todo era mentira.

Lo hemos sabido el sábado 14 de noviembre, cuando, seguramente por un fallo de coordinación entre oficinas paraestatales, al Instituto Nacional de Estadística se le escapó el dato capital para entender la situación actual de la inmigración en España. Copiamos la noticia de El Confidencial: “En concreto, y según las estimaciones del INE, durante los primeros nueves meses del año nada menos que 371.226 inmigrantes se han inscrito en los distintos padrones municipales. La horquilla se ha movido entre los 45.072 inmigrantes que se inscribieron en el mes de marzo y los 35.148 registrados en agosto, lo que da idea de la intensidad del fenómeno migratorio. Esto significa que cada mes se inscriben (como media) 41.247 inmigrantes en los registros oficiales, lo que ha sorprendido a los estudiosos en cuestiones de inmigración, que esperaban un reflujo más importante en la entrada de inmigrantes en un contexto económico tan negativo como el actual: la mayor recesión en medio siglo”.

Una media de 41.247 al mes implica que en 2009 entrarán 494.964. Medio millón de personas que es ¡la misma cifra de inmigrantes que ha entrado como promedio en los últimos 14 años, los grandes años del “crecimiento económico”!

Algunos, ciertamente, retornan. Nuevamente copiamos de la agencia AP y pegamos: “Cerca de 9.000 personas, casi todas ellas de origen latinoamericano, solicitaron acogerse al plan de retorno voluntario para inmigrantes desempleados, que contempla el abono acumulado y anticipado de la prestación por desempleo”. Según los números facilitados por el gobierno, las 8.724 solicitudes cursadas fueron en un 44% de ciudadanos ecuatorianos y en un 18% de colombianos. La cuantía media de las prestaciones por desempleo recibidas por los extranjeros ascendió a 9.148 euros (13.588 dólares) por persona. Se ha tratado de un nuevo traspié del gobierno que esperaba que retornara algo más del doble… como si el retorno de 20.000 inmigrantes hubiera supuesto algo en relación a los más de 7.000.000 que han ido llegando desde 1996.

Obviamente retornan otros sin acogerse al “Plan de Retorno Voluntario”… Este año han faltado 316.873 en los padrones municipales, pero ¿han retornado? Sólo algunos: los que ya disponen de doble nacionalidad y por tanto pueden entrar y salir con pasaporte español. Si el mercado de trabajo está mal aquí se van a su país de origen y si luego oyen que en España remonta, vienen de nuevo. Son, en cierto sentido, unos privilegiados. Pero no todos. Cada año hay desfases en el padrón en relación al anterior, sin que se hayan producido modificaciones reales, debido a que los inmigrantes están obligados a inscribirse en el padrón municipal y luego a renovar su inscripción cada año… sin embargo, a partir del primer año, cuando obtienen la tarjeta sanitaria y la inscripción en la escuela de sus hijos o en la asistencia social, pueden prescindir completamente de renovar su inscripción, algo que hacen, especialmente los extranjeros residentes en España procedentes de la Unión Europea.

Lo más terrible es que da la sensación de que el propio gobierno ignora las cifras. Los datos de las inscripciones en el padrón municipal se conocen varios meses después de haberse producido las altas. Por otra parte, es rigurosamente cierto que se trata de una cifra que se presta a equívocos: existen muchos inmigrantes que no renuevan su padrón y otros que han entrado ilegalmente que no juzgan necesario inscribirse. Por tanto, en estos momentos, el gobierno ignora completamente la cantidad de inmigrantes que han decidido vivir en España, pero, en cualquier caso, debe estar en torno a los 7.000.000 según los más optimistas, aproximándose a los 7.500.000 para los más pesimistas. Tampoco hay que olvidar que en torno a 350.000 han obtenido la nacionalidad española en los últimos años desapareciendo de las listas de inmigración y reapareciendo como por encanto en la de “nacionales”.

¿Hasta cuándo aumentará la inmigración?

El pasado 20 de noviembre, varios medios de comunicación publicaron la noticia de que a población española llegará a principios de 2010 a los 46 millones de habitantes, cinco más que en 2002, aumento debido únicamente a la inmigración. Para restar dramatismo a la noticia (si antes de 2002 estaban presentes 2.500.000 de inmigrantes, una simple suma demostraría sin mucha dificultad que estamos por encima de los 7.000.000 de inmigrantes) se añadía que la llegada de inmigrantes se había “frenado”, moderándose el crecimiento del 1’20% en 2008 al 0’4 en 2019… Se reconocía eso sí que entre 2002 y 2008 el crecimiento demográfico de nuestro país se ha debido hasta un 92% a la inmigración.

Llama la atención que estas cifras del INE reconocieran que en 2007 llegaron casi un millón de inmigrantes (958.000) y se felicitaran de que en 2009 solamente lo hicieran 400.000 (si bien, una semana antes, el propio INE había dado como media la entrada de 40.000 inmigrantes mes en España en 2009, lo que hace un total de 480.000). De todas formas el INE no podía dejar de reconocer el impacto extraordinario de la inmigración sobre la natalidad de nuestro país. La edad media en el que las mujeres empezaban a tener hijos era de 31 años, añadiéndose “gracias a la inmigración”. En atención a lo políticamente correcto y a imitación de Francia, no se daban cifras por grupos étnicos. Tampoco hacía falta: estaba claro que cada vez los autóctonos somos menos y más mayores y los recién llegados más y con menos edad.

Es sorprendente que estas monstruosas cifras de llegada de inmigrantes no sean presentadas como dramáticas señales de alerta: el casi medio millón de inmigrantes que llegará en plena crisis económica a España, si bien supone un descenso en relación a 2007 (año récord de la inmigración), corresponde a la media de inmigrantes que ha llegado a España en los últimos 14 años: 450.000 inmigrantes cada año ¿dónde está la buena noticia? ¿no es una tragedia admitir a medio millón de inmigrantes que será imposible acomodar en el mercado de trabajo y deberán vivir de la delincuencia o de la caridad pública?

Otro dato interesante era el relativo al envejecimiento de la población: en los próximos 10 años el segmento que más va a aumentar son los mayores de 64 (habrá 1,29 millones más), que pasarán de representar el 16,6% al 19% en 2019. La esperanza de vida continuará creciendo, más para los hombres -casi dos años- que para las mujeres, que con 1,6 años más llegarán a los 85 años. Ellos, a los 79. La edad media de los inmigrantes, en cambio, se sitúa en los 31.

Las cifras publicadas por INE el 20-N no han sido más que una estadística de urgencia publicada para restar dramatismo a la información publicada sólo una semana antes (el 14 de noviembre) en la que se informaba de que en plena crisis y con una deuda pública disparada seguían llegando inmigrantes atraídos, no por inexistentes posibilidades de trabajo, sino por el sistema de coberturas, subsidios y garantías sociales de nuestro país.

Es significativa la forma con que las agencias de prensa internacionales recogieron la noticia. Associated Press titulaba la noticia: “España prevé descenso de inmigrantes en los próximos 10 años”… La agencia norteamericana evitaba dar cifras: el titular era lo que contaba y tanto en Europa como en los EEUU lo políticamente correcto consiste en difundir noticias que “quiten hierro” sobre la gravedad de la actual oleada migratoria.

Leyendo todos los informes del INE se percibe que la esperanza de que la inmigración disminuya su flujo de llegada a España no se apoya en ningún dato sociológico interpretado científicamente, sino que es meramente una opinión. El INE en España no es más que un espejo distorsionador de la realidad de la inmigración en España, en lugar de un organismo especializado en aportar fotografías instantáneas de la sociedad española que permitan percibir su realidad en cada momento. Esta es la España de ZP, la España del maquillaje estadístico y de la política del avestruz. Mientras el país camina con paso firme hacia el precipicio.

 

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¿Un país para viejos?

IDESCAT, Institut d’Estadística de Catalunya, acaba de elaborar una de sus proyecciones demográficas de carácter quinquenal. A pesar de que el estudio está vinculado a lo políticamente felicitándose por el “descenso” en la llegada de inmigrantes (sin alertar sobre lo relativo de ese “descenso”), como siempre, se filtran datos interesantes y significativos.

En el año 2012, Catalunya habrá llegado a los ocho millones de habitantes, pero se tratará de una población muy envejecida. Si la población catalana crece no es, desde luego, gracias a los catalanes, sino a la inmigración residente en Catalunya. Los que sí envejecen son los catalanes. En el 2042 Catalunya tendrá 2,3 millones de personas con más de 65 años, el 26,6% de la población. Para esa época –y eso es lo que IDESCAT prefiere eludir- es que entre el 40 y el 50% de los residentes en Catalunya sean procedentes otros grupos étnicos no europeos.

Los responsables de IDESCAT, durante la presentación del estudio recordaron que “la pirámide de la población catalana va envejeciendo. Descenderá el número de nacimientos y crecerán las defunciones. Y, sin embargo, se prevé que la población en edad escolar, de 0 a 15 años, crecerá por efecto de la reagrupación familiar de los inmigrantes (…) una de las consecuencias sociales más llamativas es que harán falta más escuelas.

 

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La Clave: irresponsabilidad en el poder

¿Por qué el gobierno permite que en plena crisis lleguen 500.000 inmigrantes más?

¿Cómo es posible que el gobierno por ciego e inepto que sea pueda permitir el establecimiento de medio millón de inmigrantes más en un momento en el que los presupuestos públicos tienen un déficit que se tardará años en remontar? ¿Cómo admite que en un momento en que el mercado de trabajo está literalmente hundido, con 5.000.000 de parados reales, maquillajes aparte, entre medio millón de inmigrantes sin la más mínima esperanza de acomodarse en el mercado laboral? Todo tiene una explicación, por absurda que sea.

En 2009 el PIB caerá entre un 3’6% según las previsiones oficiales y un 4% según observadores independientes. ¿Qué mide el PIB? El movimiento económico, la cantidad de lo comprado, lo vendido, lo producido. Durante años algunos hemos advertido que el crecimiento económico español en los años del ladrillazo era ficticio: subía el PIB, pero no aumentaba la riqueza, aumentaba el movimiento del dinero y el endeudamiento. Y si el PIB subía, decíamos, era simplemente porque cada año se han ido inyectando en la sociedad española entre 500 y 700.000 inmigrantes al año, esto es, cientos de miles de consumidores adultos que, por su mera presencia, hacían subir el PIB.

Un ejemplo lo demostrará con más claridad: en un pueblo de 1.000 personas, aparecen bruscamente 200 vecinos nuevos. Estos 200 vecinos precisarán comer, vestir, desplazarse, consumir servicios, y todo lo que es esencial para llevar un nivel de vida similar a los primitivos vecinos de ese pueblo. Al cabo de pocos meses está claro que en ese pueblo se producirá un aumento del movimiento económico, esto es, del PIB, pero esto no quiere decir que aumente la riqueza, sino que lo más probable es que la capacidad adquisitiva media haya disminuido e incluso que la comunidad en su conjunto se haya empobrecido:  para mantener los 200 vecinos nuevos, a la vista de que no pueden encontrar un puesto de trabajo, deberán pagar más impuestos solo una parte de los cuales retornará en forma de gasto por parte de los recién llegados (en comercios, vivienda y poco más)… sin olvidar que con que un 3% de estos recién llegados sean “conflictivos” o que exista una brecha cultural y antropológica muy acusada entre la comunidad receptora y la recién llegada, los problemas generados excederán con mucho las ventajas parciales del aumento del PIB. Pues bien, eso es justamente lo que ha ocurrido en España.

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Europa superpoblada

Europa figura entre las zonas más pobladas del planeta. La densidad de población de algunos países alcanza los 473 habitantes por kilómetro cuadrado y en España a 92,5 habitantes. Sin embargo, el área metropolitana de Madrid y la de Barcelona ocupan los puestos tercero y octavo de la Unión Europea y figuran como zonas superpobladas. Sin embargo, otras zonas (Zaragoza, Córdoba, Valladolid) sufren un despoblamiento creciente.

Algunos sociólogos y demógrafos han estimado que la densidad de población ideal para un país no debería ser superior a 70-80 habitantes por kilómetro cuadrado, que permiten alternar progreso económico-social con dominio privado. Más allá de esa densidad se producen problemas de masificación con todo lo que implican. Si bien la sociología políticamente correcta se obstina en negar que las diferencias étnicas sean esenciales, el sentido común, la lógica y la historia indican que cuanto más homogénea es una comunidad, mejor funciona. Eso o comunidades multiétnicas en la que desde los ilotas de Esparta a los negros de los guetos norteamericanos, las minorías están sometidas a una oligarquía económico-social perteneciente a otra raza. En la historia no existen sociedades multiculturales estables, lo que debería bastar para prevenirse de los riesgos de la inmigración masiva.

Es esencial considerar este punto: un descenso en el número de habitantes de una comunidad no es necesariamente una tragedia. La tragedia radica en compensar esta disminución demográfica con importación de masas desarraigadas de inmigrantes que alteran el sustrato étnico de una comunidad y, por tanto, modifiquen sus costumbres, su cultura y su tradición.

Desde el punto de vista económico el descenso de la población (con el consiguiente aumento durante un período de la edad media) implica solo un mayor esfuerzo en pensiones y previsión social y una mayor optimización del mecanismo económico. Nada que no pueda superarse. Es simplemente un esfuerzo de adaptación económico lo que se precisa, nada más. Por otra parte, los descensos de población pueden compensarse en apenas dos décadas mediante una adecuada política de natalidad, mientras que la inestabilidad de una sociedad multiétnica dura siempre.

En toda Europa van surgiendo voces de alarma que rompen el muro de silencio criminal de lo políticamente correcto. En Alemania estas voces están alcanzando un particular eco. Recientemente varios expertos de la Oficina Federal de Inmigración, en Alemania alertaron sobre que la inmigración de personas procedentes del Tercer Mundo hacia Europa y otras naciones industrializadas continuará aumentando en años próximos. El secretario de Estado parlamentario de Interior, Ole Schröder, señaló durante una reunión de dicha oficina en Nuremberg, al sur del país, que “actualmente viven en Europa unos 64 millones de inmigrantes, lo que equivale a la población de Francia”. “El número de inmigrantes (del Tercer Mundo) aumentará claramente en los próximos años a nivel mundial”, advirtió el político durante la reunión. Nunca se ha invertido tanto dinero en el Tercer Mundo (el famoso 0’7%), ni nunca como hoy la incapacidad de las autoridades de esa zona geográfica ha ocasionado un estallido tal de población.

Europa –y concretamente España- no pueden ser víctimas de la incompetencia de las autoridades del Tercer Mundo para regular sus estados y satisfacer las necesidades de sus poblaciones. Urge, pues, el cierre de fronteras y la repatriación de los excedentes de inmigración.

© Ernest Milà

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Anders Behring Breivik: Lo que no es, lo que cree ser, lo que es, lo que podría ser y a quién sirve su crimen

Es preciso leer los 1.500 folios escritos por el autor de la masacre de Oslo con la intención de situar su locura en el panorama político. Vaya por delante que los locos –y asesinar a 73 personas define, por sí misma, su personalidad– no merecen la molestia de leer los productos de su alienación mental, pero si en este caso es necesario repasar su escrito es solamente para poder establecer los contornos ideológicos precisos que asumía. El único testimonio que tenemos de él es el documento titulado “2083, Una declaración de independencia europea – De Laude Novae Militia – Pauperes Commilitones Christi Templiqui Salomonici” y firmado por el propio interesado By Andrew Berwick, London – 2011”.

El documento es frecuentemente contradictorio, da la impresión de que está escrito por varias manos y en algunas partes parece que el autor haya intentado realizar una investigación “seria” mientras que en otras se muestra simplemente como un loco; desde luego, la primera impresión que se tiene en la parte relativa al diario donde cuenta cómo elaboró la bomba y preparó sus crímenes, hay errores incluso de expresión que dan que pensar sobre si se trata de un texto manipulado escrito por otra persona, no por el autor de los atentados. Aún así, vamos a dar el documento por bueno, especialmente en la parte “doctrinal” lo que nos permitirá tener una visión aproximativa del pensamiento de Anders Behring Breivik

1. Lo que no era Anders Behring Breivik

En esta Europa construida a golpes de fraudes económicos, insuficiencias políticas, simplicidad educacional e insolvencia mediática, la imagen que tenemos del “asesino de Oslo” ha pasado a ser la de un militante político fanático que por originalidad se metió en la francmasonería pero que en realidad era un neonazi que apoyaba a los partidos identitarios situados en la extrema–derecha del espacio político. Pues bien, ni una sola de estas sugestiones generadas y transmitidas por los medios tiene razón de ser. Veamos:

a.– No era un militante político

Se ha querido ver en Breivik a un militante de extrema–derecha e incluso en cada país europeo se han emprendido campañas contra organizaciones y militantes identitarios y anti–inmigración presentándolos como émulos del asesino de Oslo. Y sin embargo, la militancia política de Anders Behring Breivik es quizás más tenue que cualquiera otra de las características que le han atribuido. En una entrevista concedida al diario El Periódico (28 de julio de 2011), el líder de las juventudes del Partido del Progreso, Ove A. Venbo, explicaba que en el momento de cometer la masacre, Breivik ya no era miembro de las juventudes del partido en las que militó entre 1997 y 2007 añadiendo que Hemos hablado con gente que estuvo en contacto con él y nos dicen que como miembro de las juventudes del Partido del Progreso era muy pasivo”. Dicho con otras palabras: la militancia política nunca le interesó lo más mínimo, ni siquiera cuando estaba afiliado a las juventudes del partido, pero no participaba en sus actividades. Venbo recordó que Breivik había perdido la fe en el Partido del Progreso: “Decía que éramos parte del problema”. Su opinión tenía muy poco que ver con criterios políticos: estaba convencido de que era necesario forzar un enfrentamiento directo con el Islam y estaba dispuesto a utilizar –como luego se vio– el terrorismo como estrategia. La política, por tanto, no podía interesarle. Si le hubiera interesado, habría estado en condiciones de advertir que el terrorismo SIEMPRE daña a la causa que se pretende defender en la medida en que genera una reacción en dirección contraria a la que el grupo terrorista pretende suscitar: le ocurrió a Al Qaeda, le ocurrió a ETA y le ocurrió al GRAPO, por citar unos pocos ejemplos más habituales en nuestro país. Pero Breivik lo ignoraba todo sobre las leyes de la política y de la sociología (las 1500 páginas de su escrito nos hablan de las cosas más inverosímiles pero no se adentran en terrenos de la política y cuando lo hace sus interpretaciones resultan delirantes y demuestran la falta de solidez de sus conocimientos sobre la materia.

El moderantismo del Partido del Progreso (del que la entrevista citada con Venbo es una clara muestra) debió ponerle en la puerta de salida del mismo. Breivik precisaba posiciones más radicales y agresivas, posiciones que, en realidad, no defendía ninguna organización con mínima entidad de la extrema–derecha europea. Afirmaba que el Partido del Progreso no era la solución sino una parte del problema y, por tanto, jamás manifestó entusiasmo ni interés por realizar un trabajo político bajo esta filiación. Breivik cita en 46 ocasiones al Partido del Progreso y confirma las explicaciones dadas por Venbo:

“Traté de formalizar la cooperación entre el Partido del Progreso y del documento (tanto los moderados como culturales entidades conservador), al menos en un período de incubación. Sin  embargo, después de discutir esto con tanto en fibra de vidrio y Hans, parece como que no quieren tomar parte en cualquier forma de la cooperación entre nosotros” (pág. 1416).

“Voy a suspender mi participación en el Partido del Progreso noruego, he perdido la fe en la lucha democrática para salvar a Europa de la islamización. Después de 65 años de duras la opresión política, la demonización y ridiculización de la cultura comunista-globalización establecimiento, dirigido a todo aquel que se opone al multiculturalismo, todavía no hay indicios de que esta hegemonía comunista-globalización nunca permitirá que PP para tomar el control. Mi
partido es sistemáticamente vilipendiada y saboteado por un medio de comunicación unidos ante todos y cada uno elección. E incluso si alguna vez se las arregló para formar un gobierno de mayoría con Høyre (el Partido Conservador), sus principios y programa del partido no serían suficientemente conservadores para poner fin a la actual guerra demográfica islámica o aumentar la tasa de fertilidad de la etnia noruega del 1,4 a 2,1. Lo único que el PP ha logrado hasta ahora es dar falsas esperanzas a noruegos. Dicen que la lucha democrática es la única solución, cuando  claramente ya se ha perdido. ¿Cómo podemos competir democráticamente con un régimen que importa a masas de cientos de miles de nuevos votantes? El PP pacifica a los noruegos, dándoles falsas espero y me niego a seguir teniendo participación alguna en esto. La lucha armada aparece
inútil en este momento, pero es la única manera de avanzar.” (pág. 1414)

Estos juicios se repiten en varias ocasiones a lo largo del texto.

El Fremskrittspartiet (FRP) o Partido del Progreso, había conseguido asentarse cómodamente como segundo partido del país aventajando a la socialdemocracia que había quedado en las últimas legislativas de septiembre del 2009 en tercer lugar. En esa ocasión logró el 22,9% de los votos y 41 escaños en el Parlamento. No se trata, en absoluto, como han repetido por activa y por pasiva, los medios de prensa de Europa Occidental, de un partido “extremista y xenófobo”: ni siquiera pide la expulsión de los islamistas presentes en aquella sociedad, sino tan solo su integración. Desde el punto de vista económico es un partido liberal (en su programa pide la bajada de impuestos, la desregulación de la economía y el libre mercado) y desde el punto de vista político es conservador y populista (propone límites estrictos a la entrada de inmigrantes y en política internacional no se diferencia en nada de cualquier otra opción conservadora de Europa del Sur: limitar y regular las llegadas de inmigrantes, aumentar la cooperación con la OTAN, con los EEUU y con el Estado de Israel, junto a la descentralización del Estado).

El partido fue creado el 8 de abril de 1973 por Arders Lange que aspiraba a impulsar un movimiento de protesta contra la socialdemocracia y sus principios intervencionistas en la vida pública y económica. Durante sus primeros cuatro años se llamó en realidad “Partido de Anders Lange para una reducción de impuestos, tasas y del intervencionismo público”. Solamente en 1977 tomó su nombre actual. Su primer éxito tuvo lugar a poco de su fundación cuando en septiembre de 1973 recogió el 5% de los votos y cinco diputados en las legislativas. En 1978 Carl Hagen asumirá la presidencia del partido que ostentará hasta 2006, período en el cual de ser un partido marginal pasará a ser el segundo partido nacional de Noruega. En 1997 obtendrá su primer gran resultado: el 17% de los votos en las municipales obteniendo decenas de concejales y algunos alcaldes.

La vida de este partido no estará exenta nunca de problemas interiores, luchas fraccionales y escisiones. Surgirá de su interior en 1983 una tendencia “libertariana”, más adelante aparecerán tendencias “populistas” que terminarán yéndose del partido y formando el grupo Los Demócratas presidido por Vidar Kleppe que ya antes había protagonizado la escisión de los “solistas”. A pesar de los frecuentes problemas internos que aparecen en su interior será a partir de las legislativas de 2005 cuando el partido inicia la progresión que ha durado hasta el atentado de Oslo: el 22,1% en las legislativas de 2005, 27,8% en las elecciones legislativas de septiembre de 2009 ascendía hasta el 22,9% (los laboristas obtenían el 34,5%) con tres diputados más que no son suficientes para forzar una coalición de derechas con el Partido Conservador (86 votos para la izquierda contra 84 para la derecha).

Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, y a diferencia de los populismos de la Europa central y del Sur, el Partido del Progreso menciona el tema de la inmigración como una más de sus ejes de propaganda –en absoluto el central- que, en realidad, tienen mucho más que ver con la economía y la reducción de impuestos, especialmente de impuestos para las rentas procedentes del trabajo, y sobre el precio de los alimentos. Contrario a las regulaciones en el mercado de trabajo, lo es también a la intervención del poder en la economía y partidario de un “adelgazamiento” del aparato del Estado y la privatización de los servicios públicos. Así pues, en el supuesto de que Breivik hubiera asumido la ideología del partido en el que militó 10 años (con interés decreciente), se trataría de una doctrina ultraliberal que tendría que ver más con posiciones sostenidas por Margaret Tatcher o Ronald Reagan a principios de los años 80 que con las actitudes de Marina Le Pen, Jörg Haider o cualquier otro líder de la derecha radical antiinmigracionista de la Europa del Sur.

Es cierto que durante los años 90 y a la vista de su ascenso, el Partido del Progreso recibió cada vez más en su país la calificación de “extrema derecha” e incluso de “derecha radical extremista”. Este cambio en la valoración (hasta entonces había sido calificado como “partido populista” o “partido anti-impuestos”, pero nunca implicado en el radicalismo político), es comprensible. A partir de ese período el ascenso del Partido del Progreso amenaza el estatus del centro–derecha y del centro–izquierda noruegos y estos no pueden permitir que un club político nuevo compita con ellos, porque si se produce el ascenso de una nueva fuerza política, nada garantizará que otras no hagan otro tanto y ambos partidos pierdan el monopolio del ejercicio del poder. Pero, en realidad, ni la dirección del partido, ni su base militante, se han implicado jamás en episodios de violencia política o social, ni siquiera habían protagonizado declaraciones racistas o xenófobas. La excusa para esta radicalización de las opiniones en contra procedía de la consideración –a partir de 1995– de la inmigración como problema. El cordón sanitario creado por los partidos noruegos tradicionales (y apoyados por la extrema–izquierda) ha persistido desde esos años, pero su crecimiento electoral en las últimas elecciones permitía pensar antes de los atentados de Oslo y Utoya que la derecha conservadora terminaría pactando con él en caso de no obtener mayoría absoluta para batir a los socialistas.

Pero hay poco de radical en las propuestas del Partido del Progreso en materia de inmigración. A penas propone otra cosa que la aceptación de los inmigrantes que trabajen en el país y la expulsión de los inmigrantes que hayan protagonizado episodios de delincuencia. Por otra parte, el partido criticó en la campaña electoral de 2007 la política de inmigración a la que calificó de “fracaso”, pero no aludía a la integración, sino a que los inmigrantes que habían protagonizado delitos no fueran expulsados. Las estadísticas les dan la razón: en el informe titulado Kriminalitet gjennom ungdomstiden blant nordmenn og ikke–vestlige innvandrere (“La delincuencia juvenil entre los noruegos y los inmigrantes no occidentales”, que puede ser leído en Internet gracias a la traducción automática al castellano en http://www.ssb.no/emner/03/05/notat_200633/notat_200633.pdf , Torbjørn Skarðhamar, Oficina Central de Estadísticas de Noruega, 2006), se demuestra que la delincuencia crece entre los adolescentes del grupo de inmigrantes a mayor velocidad que entre los adolescentes autóctonos. En las conclusiones se apunta: “Los inmigrantes no occidentales están sobre representados en las estadísticas de personas acusadas en relación con el grupo de comparación de personas no inmigrantes. Ese exceso de representación en las estadísticas también se ha detectado en otras actividades y no es nueva en sí misma”. El Partido del Progreso siempre ha negado tener huellas de racismo y ha insistido en que sus propuestas en materia de inmigración se limitan a controlar a los delincuentes extranjeros y a evitar que se falseen las peticiones de asilo político. En 2005, la publicación de un panfleto del partido en el que se mencionaba la nacionalidad de un criminal le valió ataques desproporcionados por parte de los democristianos a pesar de que en el mismo panfleto se repetía que no había nada en contra de la inmigración y se pedía respeto por las leyes que defienden a la sociedad noruega de cualquier discriminación basada en el color de la piel y los orígenes étnicos o religiosos.

No es raro pues, a la vista de la línea política extremadamente centrista y moderada seguida por el Partido del Progreso que Anders Behring Breivik no hubiera ido más allá de afiliarse a este partido sin tener protagonismo alguno (se presentó como candidato en una lista del partido en 2002 y fue vicepresidente en 2002-3 de la juventudes del partido en Olso-Este, según explica en la pág. 1.399). La moderación no correspondía a su análisis; tan sólo veía una estrategia en la lucha armada, los atentados terroristas, las ejecuciones sumarias de traidores (eso fue precisamente lo que le llevó a disparar a jóvenes socialistas en Utoya en lugar de apostarse ante una mezquita y realizar la carnicería en la piel de sus odiados islamistas). Cuando comenta su presentación como candidato a las elecciones escribe: “Ese momento supuso para mi una “encrucijada”. En esos momentos estaba decidido a abandonar la política convencional (y la carrera que podía hacer como político convencional) o aprovecharla como solución para adquirir fondos para la futura operación o abandonar la política convencional completamente y dedicarme a impulsar una iniciativa empresarial como fuente de  financiación para mi participación en la futura y clandestina Movimiento de la Revolución Conservadora Paneuropea Movimiento / Movimiento de  Resistencia Paneuropeo”. Pero luego fundó su orden neo-templaria de la que dice, no sin cierta ingenuidad, que fue uno de los primeros “comandantes justicieros templarios” (pág. 1.399)

Ni antes ni después mantuvo contactos tampoco con otras fuerzas del populismo noruego a las que cita únicamente de pasada en su enumeración de grupos anti-inmigracionistas del continente Europeo; de su país menciona a otros dos grupos, además del Partido del Progreso, el NorgesPatriotene y el Federlandspartiet. El primero, cuyo nombre traducido es Patriotas de Noruega (NP) es un verdadero partido antiinmigración fundado en 2007 al que se incorporaron los Demócratas Nacionales un año después. A diferencia del Partido del Progreso, este grupo es particularmente beligerante en materia de inmigración y de islamismo. Cabría pensar que Breivik, por pura lógica, debería haberse aproximado a esta organización que hacía gala de cierto radicalismo político e incluso anti–islámico. No lo hizo. Se trata, en realidad, de una partido identitario próximo a los de Europa Occidental y más en concreto a la Lega Nord, el BNP inglés o al Vlaams Belang. En las elecciones de 2009 obtuvo un número despreciable de votos y algunos militantes fueron procesados y condenados por amenazas al ministro de Justicia, Knut Storberget. En junio de 2009 en el curso de una manifestación autorizada del partido, la extrema–izquierda realizó ataques produciéndose algunos incidentes que causaron estupor en la balsa de aceite noruega. El 28 de agosto de 2009, el presidente del partido Øyvind Heian fue atacado en el curso de un debate. La interrelación entre los malos resultados, los procesos judiciales abiertos y los ataques de la extrema–izquierda, determinaron que la cúpula del partido anunciara que la organización entrara en letargo 17 de septiembre de 2009. La propia web de la organización dejó de existir poco después. Parecido sendero recorrió el Fedrelanspartiet o Partido Patriótico fundado en Bergen en 1990 y de carácter nacionalista, que obtuvo su mejor resultado en las elecciones de 1993 (el 0’5% de los votos y algo más de 11.000 votos) autodisolviéndose el 31 de diciembre de 2008.

Llama la atención que Breivik en su listado de “partidos antiinmigración europeos” (págs. 1244–1252) cometa errores de bulto, lo que no es tan comprensible es que cite junto al Partido del Progreso a otras dos fuerzas bastante más radicales pero que ni siquiera existían desde hacía tres años. Si comete estos errores en su “testamento político” es precisamente porque no creía en las posibilidades de la lucha electoral y permanecía ajeno y de espaldas a ella. Los errores no son menores cuando habla de otros países, España, donde realiza una enumeración incompleta del “freakysmo nacional”, cuyas informaciones se remontan… al año 2007 las más recientes. Cita por ejemplo a la “Plataforma España” (en realidad, España 2000) “creada por Democracia Nacional ese año”. En el colmo de la desinformación llega a decir que el minúsculo partido Democracia Nacional obtuvo tres diputados en 2007 y da a Fuerza Nueva como todavía existente (partido disuelto en 1983), o menciona al Partido de Acción Demócrata Española (PADE), disuelto en 2008 como poseedor de 20 concejales y finalmente llega a decir que en las elecciones de 2007, resultaron electos 50 concejales anti–inmigración. En otros países los desfases entre la realidad y la versión que Breivik se ha construido rozan casi el surrealismo más absoluto, lo que demuestra muy a las claras que el autor de la masacre de Oslo ni siquiera había sido capaz de establecer a través de Internet relación con grupos de extrema–derecha europeos o con grupos antiinmigración.

En absoluto se trataba de un militante “antiinmigración”, sino exclusivamente anti islámico. Su obsesión anti-islámica llega hasta el extremo de explicar la expulsión de los gitanos de la península indostánica como una iniciativa de los islamistas y, por tanto, los “rom” (los gitanos rumanos a quienes cita elogiosamente en 18 lugares de su manifiesto) pasan a ser considerados como aliados en la lucha anti-islámica y les promete que tendrán un Estado independiente en Europa. No le interesa en absoluto que el rechazo que buena parte de la población europea a la presencia de Roms es, frecuentemente, mucho más intenso incluso que en relación a buena parte de la inmigración islámica. No es la inmigración lo que le interesa sino la lucha contra el Islam.

Todo esto demuestra, en definitiva, que la acción política no era precisamente aquella actividad para la que estaba predispuesto, al menos desde 2002, seguramente por una deformación mental que incluiría desde paranoia hasta rasgos propios del psicópata, lo único que le interesaba era la salida “caballeresca” que en su peculiar manera de entender el mundo, se reducía al terrorismo en tanto que “caballero justiciero”. Esto explica la propensión de Breivik a considerarse heredero de los templarios, los guardianes de Tierra Santa a la que otorgaba un protagonismo en la lucha anti-islámica y su alejamiento de cualquier forma de acción política. De paso, esta constatación es suficiente para establecer que jamás tuvo relaciones con grupos organizados de extrema–derecha, ni con partidos anti–inmigración, ni siquiera con militantes de base de estas formaciones en las distintas naciones europeas. Y esto explica la segunda confusión con la que Breivik ha aparecido ante los medios de comunicación.

b.– No era un miembro integrado en la francmasonería

La prensa de derechas ha insistido mucho en la militancia masónica de Breivik. En la derecha rige la misma hemiplejia mental que en la izquierda. Si ésta última se obsesiona en sostener que el asesino de Oslo es “de extrema–derecha”, la derecha, por su parte, se aferra a su condición de francmasón. En realidad ambas posiciones son erróneas e interesadas.

Efectivamente, Breivik militó durante unos años en la francmasonería noruega; para quien conoce la triste realidad de la masonería moderna sabe perfectamente que esa militancia supone muy poco. En efecto, en la masonería actual nos encontramos con una inmensa mayoría de afiliados que han entrado para “buscar algo”, y no precisamente la “palabra perdida”; buscan, por lo general, mejorar su posición y sus contactos, habitualmente para realizar buenos negocios o simplemente buscar un empleo. Nada más. El documento de Breivik no da la sensación de que estuviera particularmente integrado en la masonería, sino más bien que buscaba allí apoyos para su enloquecido proyecto y especialmente miembros que engrosaran la orden neotemplaria que había constituido en 2002. No era la primera vez en la historia de la masonería que alguien entraba en sus filas para reclutar allí con facilidad a miembros para los más variados proyectos: lo hizo Adam Weishaupt en el siglo XVIII para encontrar nuevos miembros para su Orden de los Iluminados de Baviera creando una tradición que han realizado la mayoría de entidades neo–templarias, neo–rosacrucianas y neo–ocultistas desde entonces. En ocasiones –y tal parece ser el caso de Breivik– además de utilizar a la masonería como lugar de reclutamiento, también es posible que la utilizara para inspirar los rituales de su orden neotemplaria.

Este detalle no ha pasado desapercibido del investigador católico Massimo Introvigne quien publicó un primer y breve informe sobre la personalidad del asesino realizado en base a las 1.500 páginas de su manifiesto. En efecto, en el documento existen apenas tres referencias a la masonería (pág. 815 y dos en la página 1.865… pero estas dos últimas alude apenas a la “albañilería” que en lengua inglesa tiene el mismo nombre a causa de su origen –las corporaciones de constructores del siglo XVIII–  que la orden secreta; la distinción se establece añadiendo el prefijo “free” para referirse a ésta), sin embargo existen en el mismo documento 207 referencias a los “caballeros templarios”, especialmente de las páginas 812 a 833 en donde describe los objetivos, los rituales, la uniformidad y los distintivos y la historia de la Orden histórica de los templarios y la reconstrucción que él mismo ha hecho. Y es aquí en donde Introvigne encuentra distintas influencias de los “grados templarios” del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Franc–Masonería escribiendo al respecto: “El terrorista habría fundado, en 2002, en Londres, junto a otros activistas, la orden templar de los Pobres Compañeros de Cristo del Templo de Salomón, inspirado en los grados Templarios de la  Masonería – una organización de la que forma parte Breivik y a la que alabó por su “papel esencial”, pero a la que considera incapaz de pasar a la acción militar”. Pero Breivik pertenecía a la Logia Søilene que practicaba el Rito Sueco (adaptado para “hermanos” de origen cristiano y resulta incomprensible que abandonara la masonería pero, sin embargo, colocase en su perfil de Facebook en 2011 su foto con el mandil masónico con la nota “Mi logia…”

En realidad, lo que Breivik ha escrito en la página 815 de su manifiesto era muy interesante porque sitúa el papel de la “caballería” y de la “masonería” en su pensamiento. Escribe: “Las modernas organizaciones de caballería no tienen nada que ver con la caballería, el martirio, valentía y honor a través del servicio militar (para la protección de los europeos o de la cristiandad). La Caballería se erosionó gradualmente en una tradición corrupta y ahora está principalmente orientada a conferir prestigio a las personas, muy a menudo los productores de música, los deportes, estrellas u otras personalidades de la cultura. Masonería y similares órdenes cristianas no son más que las redes de la novedad y completamente apolíticas. No obstante, debe ser elogiada por su labor en la conservación de los antiguos rituales”.

Breivik tiene una concepción extremadamente limitada de la “caballería” a pesar de estar fascinado por ella. Sólo ha retenido de ella una idea: asumió la lucha contra el Islam. Olvida que existió una “caballería errante” como realidad histórica (véase la obra de Martín de Riquer sobre Caballeros andantes españoles y que las órdenes “caballerescas” tuvieron otros enemigos además del Islam). Esa analogía abusiva “caballería – anti islamismo” le lleva a considerar que la masonería, junto con algunos autores como heredera del templarismo, en otra interpretación no menos abusiva que debería limitarse como máximo a determinadas logias escocesas del siglo XVII cuyo origen estaría en los templarios franceses que huirían a Escocia cuando se produjo la persecución de la orden por Felipe el Hermoso y que participaron en la batalla de Bannockburn junto al Rey Bruce. El resultado victorioso de la batalla determinó que Bruce creara para ellos la Orden de San Andrés del Cardo (símbolo de Escocia), en la que algunos historiadores masónicos sitúan el origen del Rito Escocés Antiguo y Aceptado compuesto por 33 grados, algunos de los cuales remiten a temas templarios.

Es evidente que la desproporción entre el tratamiento que Breivik da a la masonería (citándola en apenas una ocasión) y la que otorga a los caballeros templarios (207 menciones) así como el hecho de que él mismo fuera el fundador de una nueva orden neo–templaria en 2002, indican muy a las claras cuáles eran sus simpatías y porqué entró en la masonería.

Breivik consideraba que dentro de la masonería había pervivido la tradición cristiana en una de sus formas originales y lo que le interesa, a pesar de ser completamente agnóstico, es disponer de un trampolín que le permita abordar una lucha contra el islam. Se fija en la Edad Media –y en particular en la Reconquista de los reinos ibéricos en la Edad Media–, le llama la atención el papel del templarismo en la lucha contra el Islam e intenta reproducir el mismo esquema 700 años después de la disolución de la Orden. De hecho, cita en 14 ocasiones la palabra “reconquista” en su forma castellana, en ocho ocasiones con mayúsculas, y no en su forma inglesa –en la que está escrito el manifiesto– “reconquest”.

La orden que dice haber creado en Londres tiene como siglas latinas PCCTS de Pauperes Commilitones Christi Templique Solomonici (Pobres Soldados de Cristo y del Templo de Salomón), cuyo nombre y símbolo –la cruz templaria– aparecen en la portada y en la firma del documento de 1.500 páginas. Por algún motivo confuso, considera que la orden no es solamente una orden combatiente contra el Islam sino también un “tribunal” encargado de impartir justicia y de cumplir sentencias. Y este tema será clave a la hora de establecer porqué cometió el crimen de Oslo y de Utoya: cumplir una sentencia (él mismo se había otorgado el nombre de “Caballero de la Justicia”) contra los socialistas noruegos considerados como marxistas y multiculturalistas, quinta columna del islam. Fija como objetivo de su orden “la defensa de Europa, la defensa de la cristiandad europea, la  destrucción del marxismo y la reconquista. Explica (todo ello en las págs. 832–834) que la orden debe lealtad a “los pueblos indígenas libres de Europa y los católicos europeos, Iglesia Protestante y Ortodoxa”. Para actuar precisa “entre 15 y 80 caballeros”. Su patrón y protector es Bernardo de Claraval y Jacques de Molay, su Santo Guardián San Jorge de Lydda y su bandera “la Cruz de los mártires”. Y el lema “El martirio antes que la dhimmitud”, palabra procedente del francés como neologismo, derivada del término árabe dhimmi que significa tanto sumisión de los no musulmanes a la autoridad musulmana como relación del no musulmán con el mundo islámico. Es evidente que Breivik lo toma en la primera acepción.

Las características de la orden serán “el amor fraternal, la obediencia fiel, la aceptación del martirio y la pobreza voluntaria. El “tipo de organización” la define como “orden militar y tribunal penal” considerándolo como “uno de los muchos movimientos patrióticos de resistencia armada en Europa, movimiento de los derechos de los indígenas europeos y movimiento paneuropeo de cruzados. Los objetivos no eran menos delirantes: “plan para hacerse con el poder político y militar en todos los países de Europa occidental y destrucción del marxismo político y cultural (el multiculturalismo), como política y la expulsión del Islam por tercera vez. No oculta sus intenciones terroristas en la táctica: la destrucción del multiculturalismo y del marxismo se hará, nos dice: “A través de golpes militares, derrocar a todos los multiculturalistas (cultural marxista) en los regímenes de Europa occidental en el año 2100 y reemplazarlos por los gobiernos (…) conservadores y nacionalistas, siempre demócratas, dentro de un nuevo ordenamiento constitucional que restringa los derechos “de las compañías mediáticas, de los periodistas independientes y de la globalización”. Acto seguido explica su plan estratégico:

– Fase 1 (1999–2030): ataques basados en células de choque, el sabotaje, etc.

– Fase 2 (2030–2070): Igual que el anterior, pero las células más grandes y redes, creación de milicias armadas.

– Fase 3 (2070–2100): golpe de Estado y asunción de responsabilidades en materia de seguridad y las ejecuciones de (…) traidores.

Este proyecto debería culminar en el 2083 con la constitución en Europa de un “modelo japonés, Corea del Sur (un monocultivo, muy desarrollado y progresista de la sociedad)”. Solamente después de la expulsión del Islam habrá –sigue– que pensar en la creación de la Unión Europea con forma federal que define como “un sistema descentralizado de la UE con un fuerte énfasis en la soberanía nacional, una nueva hegemonía cultural conservadora / nacionalista (anti–marxista)” con puentes hacia Rusia, EEUU, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Es proyecto será llevado a cabo –Breivik prosigue su delirio– mediante una “dirección descentralizada con una estructura de liderazgo y una red de código abierto, en lugar de una estructura jerárquica típica”. Al frente de cada célula estará “un auto designado comandante de células voluntarias (Justiciar Knight Commander) que mandará a dos colaboradores operativos, los Knight Justiciar (caballeros justicieros), o que hizo pensar a la policía que Breivik había contado con dos colaboradores para cometer los atentados de Oslo y Utoya a la vista de que él mismo se había atribuido el título de Justiciar Knight Commander. Cada célula será “independiente y autónoma” en un estructura celular piramidal.

El diseño de la orden neotemplaria prosigue dando cada vez más la sensación de que se trata de un delirio casi infantil y que haría sonreír de no ser por los 73 asesinados. Ni es la primera ni la única, si la última orden de este tipo que alguna mente calenturienta ha diseñado sobre el papel y que jamás ha contado más que con su presencia y la de unos pocos amigos. Breivik menciona que la orden fue constituida en Londres por 9 personas pertenecientes a ocho nacionalidades diferentes “cuyos nombres son confidenciales”. Sin embargo, 15 días después del atentado no se conocía ningún dato nuevo sobre la orden más allá de lo contenido en las 1.500 páginas del manifiesto redactado por Breivik, lo que hace pensar que la orden jamás tuvo existencia real y nunca, por supuesto, hizo trabajos de reclutamiento.

Ninguno de estos proyectos pasa por nada que se haya conocido en la masonería que aparece sólo tangencialmente en el escenario que rodeó al asesino de Oslo y que solamente ha sido resaltado por la prensa de derechas, de la misma forma que solamente los grupos ateos militantes destacaron que Breivik insistía en que toda su acción tenía como finalidad apelar a la herencia cristiana de Europa como punta de lanza para su lucha contra el islam, olvidando que el llamamiento de Breivik iba dirigido a “cristianos, cristianos–agnósticos y ateos–cristianos”, esto es a todos los que reconocían la importancia del cristianismo en la formación de la personalidad del continente. Incluso iba más allá: llamaba también a “paganos y nórdicos” a incorporarse a la lucha en tanto que enemigos del islam. Los judíos, de hecho, son nombrados en 155 ocasiones en el manifiesto y siempre de manera elogiosa, alude en 22 ocasiones al “mutacionismo” pero en relación a otros genocidios y nunca pone en duda la muerte de los 6.000.000 de judíos atribuidos al “holocausto” y a la persona de Adolf Eichmann como su ejecutor (págs. 16, 134, 640, 712, 735, 1.366, especialmente). La obsesión de Breivik es el Islam y todo lo mide en función de quién puede apoyar su lucha contra esta religión y poco le importa si estas fuerzas anti-islámicas son, en sí mismas contradictorias: ahí está para él la masonería (como expresión de los “rituales cristianos”), los judíos (enfrentados a los palestinos islámicos), los EEUU (que proclamaron la lucha contra el “terrorismo internacional”, especialmente de matriz islamista), los liberales (cuyos conceptos están enfrentados a los de la economía islámica), los armenios (masacrados por los turcos tras la I Guerra Mundial) y un largo etcétera.

Breivik, finalmente, entra en la masonería en 2008, pero seis años antes da la fecha de fundación de su orden neotemplaria con la que firma su manifiesto, por lo que es forzoso reconocer que para él su paso por la masonería, era puramente instrumental –acaso, como hemos dicho, para captar miembros para su orden, habida cuenta de la importancia que el Rito Escocés atribuye a los “grados templarios”, o acaso para inspirarse en sus rituales para crear el de su propia orden. Sea como fuere, no hay nada profundo en la presencia de Breivik en la masonería, ni por supuesto nada que comprometa a esta estructura en los atentados de Oslo y Utoya.

Resulta imposible atribuir a Anders Behring Breivik una inspiración masónica en su crimen.

c.– No era un neo–nazi

Algunos medios de comunicación se obstinarán en llamarle por tiempo indefinido como “neo–nazi” a pesar de que en los 1.500 de su manifiesto en muchísimas ocasiones sitúa al nazismo al mismo nivel que el comunismo o el Islam y lo considera como su tercer enemigo. Esto, por supuesto, no importa mucho a los constructores de la opinión pública que realizan el siguiente razonamiento: “el nazismo es el mal absoluto, Breivik ha realizado un atentado criminal incomprensible… luego Breivik es neo–nazi”. Razonamiento falaz donde los haya y que demuestran la pereza mental de ciertos comunicadores que no afrontan el coste temporal de leer los 1.500 folios de su manifiesto.

Breivik menciona en 30 ocasiones al nazismo en su manifiesto. En ni una sola ocasión lo hace de manera encomiástica. La principal crítica que hace al nazismo es el haber sido “amigo” de los árabes y ser “socialista”. Llega incluso a afirmar que el socialismo de los países nórdicos es altamente tributario del nacional–socialismo hitleriano. En la página 638 escribe: “Los nazis estuvieron, por lo tanto, económicamente a la izquierda, en comparación con muchos de los partidos obreros de Europa occidental en la actualidad”. Como Adolf Hitler declaró –Breivik lo cita- en 1927: “Somos socialistas, enemigos, enemigos mortales de la economía capitalista actual sistema con la explotación de los económicamente débiles, con la injusticia de los salarios, con sus evaluación inmoral de los individuos de acuerdo a la riqueza y el dinero en vez de la responsabilidad y el logro, y estamos decididos en todas las circunstancias para erradicar esta sistema”. En la misma página denuncia que los socialistas suecos aplicaron en su país medidas eugenésicas antes de que el nazismo hubiera llegado al poder.

En su manifiesto, la palabra nazismo aparece siempre acompaña de una connotación crítica y negativa: ya sea por su “socialismo”, por el apoyo que prestó a los árabes, o, finalmente, por su real o supuesto anticristianismo. Breivik no es cristiano, pero considera que el cristianismo es “una herencia”. De ahí que cuando constituyó en 2.002 en Londres –o al menos eso es lo que dice en su manifiesto– la Orden Templaria de los Pobres Compañeros de Cristo del Templo de Salomón, la hace “abierta a “los cristianos, cristianos–agnósticos y ateos–cristianos”, es decir, a todos aquellos que reconocen la importancia de las raíces culturales cristianas, “pero también a las judías e ilustradas”, así como a las “paganas y nórdicas” por oponerse a los verdaderos enemigos, el Islam y la inmigración.

En la página 1.162 dice: “Cuando alguien me pregunta si soy un nacional–socialista me siento profundamente ofendido. Si hay una figura histórica y líder germano al que odio es Adolf Hitler. Si pudiera viajar en una máquina del tiempo para Berlín en 1933, sería la primera persona en ir a ver con el propósito de matarlo. ¿Por qué? Ninguna persona ha cometido un crimen más horrible en contra de su pueblo que Hitler. Gracias a él, las tribus germánicas se están muriendo y pueden desaparecer por completo a menos que consigamos ganar dentro de 20–70 años”. De hecho, Breivik propone en varias páginas de su manifiesto una gran alianza de los pueblos nórdicos y los judíos para luchar contra el enemigo que le obsesiona, el Islam (véase página 1.163).

En tanto que “neo–templario” se muestra obsesionado por la “liberación de los Santos Lugares”. Escribe en página 1163: “Si verdaderamente amamos a nuestra tribu, las tribus nórdicas o cualquier tribu europea, debemos reconocer que Hitler es un traidor a Alemania y a todas las tribus europeas, NO es un héroe. Hitler tenía las capacidades militares necesarias para liberar a Jerusalén y la las provincias cercanas de la ocupación islámica. Fácilmente podría haber elaborado un acuerdo con el Reino Unido y Francia para liberar a los antiguos territorios cristiano–judíos con la propósito de dar a los Judíos de nuevo sus tierras ancestrales”, fragmento que, además nos pone en la pista de otro elemento que lo hace incompatible con el nazismo pero que se repite con cierta frecuencia en el texto: sus posiciones favorables al Estado de Israel y a la causa judía (que ya trataremos en otro lugar).

Para Breivik uno de los errores de Hitler fue el haber roto contra la tradición cristiana debido a su ideología político–religiosa “pro–semita” y “pro–israelí”. En la página 687 compara a Hitler con Stalin y con Saddan Husseim. En la página 712 afirma que el Holocausto estuvo inspirado en el genocidio armenio, cometido por islamistas turcos. Más adelante, en la página 805 escribe: Hitler, Stalin y Pol Pot eran idealistas a su manera equivocada. Independientemente de sus intenciones torcidas todos son todos los asesinos en masa y deben ser tratados como tales”. En la página 1.261 considera que las juventudes socialistas son las “nuevas Hitler Jugend”… hasta el punto de que cabe recordar que su masacre tuvo como escenario un campamento de los jóvenes socialistas noruegos.

Sin duda, en los capítulos en donde más se percibe el alejamiento del autor del nazismo es en los relativos a la “orden neo–templaria” que constituyó. Escribe, por ejemplo, en la página 1.102: “El saludo militar de la PCCTS, los Caballeros Templarios es el saludo puño en alto. Consiste en levantar el brazo derecho con el puño cerrado (preferiblemente con un guante blanco). El puño simboliza la fuerza, el honor y el desafío contra el marxismo tirano de Europa, mientras que el guante blanco simboliza la pureza, el deber, el parentesco y el martirio. Utilizar el brazo derecho simboliza la tradición de la “Oposición de Derecha”. Nuestro saludo militar no tiene nada que ver con el llamado “poder blanco” o con el “saludo romano” (Saluto Romano), con la palma de la mano y los dedos extendidos, a menudo conocido como el saludo de Hitler utilizado por los nacionalsocialistas”…

No nos resistimos a dar una última prueba de que Breivik, el asesino de Oslo distaba mucho de ser un neonazi. En la página 1097 el autor describe cómo es la insignia de “Caballero Justiciero”, uno de los grados de la orden neo–templaria que dice haber constituido en 2.002. Si traemos a colación este apartado es porque gráficamente resulta inapelable:

La insignia, tal como puede verse en la ilustración que acompaña el texto de Breivik, como el mismo explica está compuesto por “una calavera blanca, marcada con los símbolos del comunismo, el Islam y el nazismo en la frente, junto a la cruz de los mártires clavada y sobre fondo es negro. La insignia de Caballero Justiciero Mayor ilustra nuestra lucha patriótica / oposición contra las tres ideologías de odio primario de nuestro tiempo: el Islam, Multiculturalismo (el comunismo) y el nazismo. La insignia de Caballero Justiciero Mayor se lleva en la parte superior izquierda brazo, mientras que la bandera nacional se lleva en la parte superior del brazo derecho. Nuestro uniforme militar con menciones, insignias y tarjeta de identificación deberán ser usados después de cualquier operación exitosa en los casos en que el Caballero Justiciar sobrevive”. A modo de curiosidad, el autor añade en una letra de cuerpo menor: “Pedí dos insignias a la Compañía de Arte Indio (indianartco@gmail.com) que poseen una imagen de alta resolución en el archivo (nombre de archivo: daga y el cráneo). Las dos insignias me ha costado un total de 220 USD (150 USD para las insignias y otros USD 70 por Fedex gastos de envío)…

Esta obsesión por equiparar nazismo – comunismo – Islam estuvo presente a lo largo de los últimos años de Breivik. Así, por ejemplo, en el blog noruego http://www.document.no (que define como “blog noruego de derechas equivalente en contenidos a BrusselsJournal.com, GatesOfVienna.blogspot.com, JihadWatch.org o AtlasShrugs2000.typepad.com”, pág. 670), al que en los tres últimos años envió numerosos posts, aparece uno fechado el 17 de febrero de 2.010 en el que concluye: “El Islam ha conducido históricamente a 300 millones de muertes.  El comunismo ha conducido históricamente a 100 millones de muertes. El nazismo ha conducido históricamente a 6–20 millones de muertes. Todas las ideologías de odio deben ser tratados igualmente”.

¿Todavía hay alguien que siga sosteniendo seriamente que Breivik es un neo–nazi?

2. Lo que sí creía ser Anders Behring Breivik

A pesar de que Breivik cite a numerosos autores en sus escritos, a poco que uno se adentra en las 1.500 páginas de su manifiesto percibe el caos que llevaba en su interior: mezcla de autores mal asimilados, búsquedas inorgánicas en Internet que no tenían en cuenta el paso del tiempo y el que informaciones exactas hoy se van modificando a medida que avanza la flecha del tiempo, una ausencia completa de evaluación sobre la solvencia de las fuentes y, finalmente, errores metodológicos debidos a su particular ecuación personal con mucho de psicópata y mucho más de paranoico.

Anders Behring Breivik tenía una percepción alterada de sí mismo: tendía a sobrevalorar su ego tal como lo demuestra el que incluyese un amplio capítulo sobre cómo elaboró la bomba; esta egomanía la confirma el hecho de que jamás se sintiera integrado en organizaciones creadas por otros hasta el punto de que en 2002 sintió la necesidad de crear su propia orden neo–templaria. La egolatría es, siempre, uno de los rasgos más acusados de la personalidad del psicópata.

Pero Anders Breivik se veía a sí mismo de una manera muy diferente a cómo lo veían los que le rodeaban. Ya hemos visto lo que no era (la imagen que los medios han pintado de él) falta saber ahora qué visión ideológica había asumido y en función de la cual realizó las masacres de Oslo y de Utoya… y lo que encontramos no tiene nada que ver con lo que las grandes cadenas mediáticas han dicho sobre él. Una vez más, para saber por dónde discurría el pensamiento de Breivik hay que recurrir a la única fuente a nuestro alcance: su manifiesto de 1.500 páginas. Y mientras alguna orientación es obvia (la anti islamista), otras son encuentros imprevistos con familias ideológicas de las que los medios de comunicación se han guardado mucho de mencionar.

a.– Un anti–islamista

La palabra “Islam” es, con mucho, la que más veces aparece en el manifiesto de Breivik, exactamente en 1.465 ocasiones e “Islamic” en 1.358 ocasiones y “Muahmmad” en 232 ocasiones. Estas palabras son siempre citadas hostilmente por distintos motivos. Sin embargo, la palabra “immigration” aparece solamente en 486 ocasiones. Esto da que pensar: para Breivik el problema no es la inmigración masiva que están soportando los distintos Estados europeos, sino el hecho de que buena parte de esta inmigración procede de países islámicos… ¿Y qué ocurre con la inmigración procedente de países no islámicos? Andinos, subsaharianos, romanís, etc…, no parecen importar gran cosa a Breivik: en realidad, carecen de un proyecto político–místico expansionista, no tienen fedayines, ni muhaydines, ni talibanes, ni nada parecido, pertenecen a pueblos muy diversos sin denominador común, así que para él no constituyen absolutamente ningún peligro, o si los considera como tal se trata de un peligro muy secundario, casi irrelevante. Los “hombres negros” solamente son mencionados en cuatro ocasiones y de manera particularmente benévola: en la pág. 633, por ejemplo, considera que el rap es perjudicial incluso para la comunidad negra y en cuanto al hip–hop, explica en la misma página, que “[sus] expresiones y gestos (…) pueden impedir a un joven negro interactuar cómodamente con los compañeros de trabajo y clientes”, por lo que alarmará a los empleadores. Y en la página 1.147 elogia a los negros norteamericanos “que debieron desarrollar juntos la fuerza, la perseverancia y la resistencia para sobrevivir”. Estos párrafos, por sí mismos bastarían para ver en Breivik a alguien carente de prejuicios racistas. El tema racial le interesa pero casi de manera erudita. Es capaz, por ejemplo, de elaborar un listado de “cruces étnicos” (véase página 1.165) pero en absoluto extrae consecuencias y las que extrae son meras divagaciones y en absoluto radicales. Dice, por ejemplo, en esa página que “Cada tribu tiene que hacer absolutamente todo lo posible para que no ser atacada por otra tribu mediante la demografía, la inmigración o la tasa de natalidad”.

Noruega tiene una población inmigrante del 15%, entre 70 y 750.000 personas (incluida la población considerada como noruega administrativamente, pero compuesta por inmigrantes naturalizados), constituida por somalíes, árabes, albaneses, turcos y paquistaníes. Solamente en 2010 entraron 73 852 inmigrantes… El número de inmigrantes en Noruega es parecido al que hay en Cataluña (un 17-18%). La Oficina Central de Estadística Noruega prevé que la cantidad de inmigrantes y nacidos de padres inmigrantes aumentará desde la cifra actual que considera esta misma oficina, 0,6 millones en 2011 hasta 1,7 millones en 2060. En Oslo el número de inmigrantes alcanza el 34% de la población total. El número de islamistas en relación a la población en 2009 era de un 4-5%. Estas cifras, aun siendo tres veces más altas que las que da Wikipedia  (http://es.wikipedia.org/wiki/Noruega ) no explican la paranoia antiislámica de Breivik.

…Ahora bien, no todo el texto ha sido escrito por Breivik, en varias ocasiones éste cita artículos o fragmentos de artículos pertenecientes a un misterioso “Fjordman”: concretamente 37 artículos aparecidos en el blog http://fjordman.blogspot.com cuyo autor en total está citado en 111 ocasiones. La sensación que da es que “Fjordman” es el mentor ideológico de Breivik o al menos alguien en el que confía y al que le debe buena parte de su formación ideológica y de sus opiniones. Fjordman: ¿quién es Fjordman? Tardó poco en ser identificado después de los crímenes de Oslo y Utoya. De hecho, se trató de la persona más buscada en las horas siguientes a los atentados.

El verdadero nombre de “Fjordman” es Peder Jensen Nøstvold, un blogero noruego activo en el movimiento contra la jihad islámica y que sostiene que el multiculturalismo y muy especialmente la inmigración musulmana constituyen una amenaza a la civilización occidental. Pocos días después de la masacre, Jensen concedió una entrevista al informativo digital VG–Nett (que puede leerse en inglés en http://www.vg.no/nyheter/innenriks/oslobomben/artikkel.php?artid=10089390) en el curso de la cual expresa su sorpresa por haber sido citado por Breivik y considerado como inspirador doctrinal de la masacre. Fjordman–Jensen fue interrogado durante horas por la policía. Se trata de una persona de 36 años cuya vida quedará, a partir de ahora, condicionada por el atentado y por la utilización que Breivik hizo de sus textos. Al ser entrevistado (el jueves después de los atentados, es decir seis días más tarde) manifestó que no le quedaba más remedio que entrar en clandestinidad. El periodista que lo entrevistó lo definió como “De voz suave y sencillo, vestido con una camiseta blanca y jeans oscuros. Dice estar horrorizado por haber citado un total de 111 veces en el manifiesto Breivik”.

Jensen explicó que entre 2009 y 2010 recibió varios correos electrónicos de Breivik en los que le comunicó que estaba escribiendo un libro. En uno de estos intercambios de emails, hacia finales de 2009, Breivik le pidió conocerlo personalmente a lo que Jensen se negó. Explica: “No sé por qué quería reunirse conmigo, pero me negué. No por sus puntos de vista extremistas, sino porque no parecía interesante. «Castillos en el aire», me dije a mí mismo cuando volví a leer los correos electrónicos”. Explica luego que se siente obligado a dar una explicación a toda la nación y que la policía confiscó su ordenador en un intento de implicarlo en los crímenes.

Afirmó que solamente había tocado un arma durante su servicio militar obligatorio y que había cursado estudios de cultura y tecnología en la Universidad de Oslo, y ha estudiado árabe en la Universidad de Bergen y en la Universidad Americana en El Cairo. Es, pues, un hombre bien informado sobre la realidad de los países islámicos y su tesis trató sobre la censura y los blogs en Irán. Jamás ha militado en ningún partido político. Había nacido en el seno de una familia de izquierda socialista y durante un período militó en las Juventudes Socialistas.

Explica más adelante que “el punto de inflexión en la vida de Jensen llegó cuando era un estudiante en El Cairo durante los ataques del 11–S”. Explica: “la prensa occidental afirmó que los árabes no estaban contentos con los ataques. Esto no es cierto. Algunos de mis vecinos celebraron el acontecimiento con una fiesta espontánea, y sentían que los ataques habían sido geniales”. Después de esto, Jensen comenzó a enviar comentarios a los principales diarios de Noruega, pero sus opiniones ya anti–islamistas no fueron publicadas por los medios lo que le decidió a lanzar su propio blog utilizando el alias de “Fjordman” en 2005. Desde principios de 2002 hasta mediados de 2003, trabajó como observador para el ministerio noruego de Asuntos Exteriores y formó parte de la Misión Internacional en Hebrón. Sus escritos fueron reproducidos en blogs belgas y austríacos y una selección de ellos fue impresa por la editorial virtual lulu.com. Su blog consta de cientos de artículos sobre los temas más variados “desde la astrofísica hasta la historia del chocolate y la cerveza”. Sería difícil ver en estos millones de palabras –dice que ha publicado unos 2.000.000 de palabras y que ha sido leído por millones de personas– rastros de extremismo político. Por supuesto, los textos más polémicos, los que han tenido más lectores y los que se han reproducido en más blogs son los anti–islámicos.

Su reacción inmediata tras los atentados fue malentendida por la policía: pocos minutos después de que se difundiera la noticia del atentado de Oslo definió al primer ministro noruego, Jens Stoltenberg como  “un tonto patético para el islam” y tras conocerse el tiroteo de Utoya  –cuando todavía no se sabía exactamente qué es lo que había pasado ni quién era el responsable– describió a los jóvenes socialistas como una “banda anti israelí y pro palestina”. Solamente más tarde, cuando se enteró de que Breivik lo consideraba casi como su inspirador intelectual, en un reflejo de autodefensa, lo definió como un “psicópata violento”.

El blog de Fjordman contiene artículos en inglés y en noruego sobre el Islam, la democracia, el multiculturalismo, la Unión Europea y la cultura occidental. Las tesis que sostiene son las conocidas como “Eurabia”, proyecto que Breivik asume sin fisuras (cita este concepto en 112 ocasiones siempre elogiosamente). La Agencia de Noticias de Noruega definió a Fjordman como “una voz central de extrema derecha anti–islámica en Europa” (lo que, como mínimo parece aventurado… especialmente porque el proyecto Eurabia apunta más a fuerzas conservadoras de derechas como veremos más adelante). En cambio Fjordman negará ser un supremacista blanco, rechazará ser racista si bien sostendrá que solamente los pueblos blancos se aferran al universalismo mientras el resto de pueblos defienden especialmente a su propio grupo étnico. También, como Breivik, se declara antinazi y llega incluso más lejos acusando a los actuales gobiernos europeos de ser “nazis invertidos” al dar por sentado “que los pueblos blancos deben tener menos derechos que otros y pueden ser colonizados y sometidos a limpieza étnica impunemente”.

La idea de Breivik de que lo esencial de la violencia racista en los países occidentales está protagonizada por pueblos no europeos contra los europeos procede de Fjordman, de la misma manera que la idea de que los culpables de esta situación son “los socialistas”. Para ambos –pero los criterios de Breivik pertenecen a su mentor, Fjordman– “Occidente” no ganó la guerra fría en la medida en que todavía sigue existiendo el “socialismo”. Ninguno de los dos realiza una distinción clara entre “socialismo”, “socialdemocracia” y “comunismo”. Fjorman explica en su blog: “Los medios de comunicación occidentales trata a los musulmanes que atacan a la civilización occidental con más indulgencia que a los blancos que tratan de defenderse”. Y añade: “Las posiciones crítica ante la inmigración masiva son sistemáticamente satanizados como racistas, intolerantes, “extrema derecha” o de los fascistas y los nazis… Sin embargo, los grupos musulmanes que apoyan el terrorismo y quiere destruir la civilización occidental se llaman moderados en los medios occidentales”.

Ahora ya sabemos de dónde procedía la obsesión anti islamista de Breivik: procedía de un bloguero situado en la línea de la “Operación Eurabia”. ¿Qué es y que implica este concepto?

Se trata de un concepto que proclama que en apenas unas décadas la cultura dominante en Europa será la islámica a causa de la inmigración masiva que padece el Viejo Continente. Se trata, obviamente de una exageración malintencionada difundida por una autora judía, Bat Ye’or (?? ????, literalmente “Hija del Nilo” y de verdadero nombre Giselle Littman, nacida en Egipto, apátrida y residente durante muchos años en el Reino Unido y Suiza, que ha pronunciado conferencias en el Congreso de los EEUU y en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU) en un intento de beneficiar propagandísticamente al Estado de Israel y tratar de cambiar la opinión de los países europeos en relación al conflicto de Oriente Medio. La táctica consiste en aprovechar las resistencias que está encontrando la presencia de inmigrantes procedentes de países islámicos en Europa para sugerir a los europeos que ellos están del mismo lado que el Estado de Israel en la común lucha contra los árabes.

El centro de la reflexión de Bat Ye’or es la situación de los “dhimmis” (nombre con el que se conocen a los judíos y cristianos que viven en territorios islámicos). Menciona a Bashir Gemayel, el jefe de las milicias falangistas libanesas pro–israelíes, asesinado en 1982, como creador del concepto de “dhimmitud” que sería la sumisión al dominio islámico de las tierras y de los pueblos. La “dhimmitud” se hace efectiva cuando los no musulmanes pagan un tributo al poder islamista a cambio de recibir protección (“dhimma”). En su último libro, Eurabia: The Euro–Arab Axis, (2005, Fairleigh Dickinson University Press) expone la teoría de la colonización islámica de Europa mediante la inmigración.

En su obra Islam and Dhimmitude: Islam and Dhimmitude: Where Civilizations Collide (2001, Fairleigh Dickinson University Press) relata la destrucción de la comunidad judía egipcia (a la que pertenecía) y realiza una equivalencia entre “dhimmitud” e inseguridad y humillación de los infieles. Termina explicando que la “dhimmitud” es la consecuencia y el objetivo último de la Jihad (la guerra santa). De manera demasiado aventurada explica que la política de la Unión Europea en relación a Oriente Medio es pro–árabe (en realidad es más bien neutralista) desde la primera crisis del petróleo en 1973 que coincidió con el aumento de la presencia de inmigrantes islámicos en ese país. Francia pretendía –según esta interpretación– ganar poder para disminuir el poder de los EEUU, congraciarse con los regímenes árabes y asegurar el suministro de petróleo. El resultado fue una política anti–israelí desde entonces por parte de los gobiernos europeos (cuando en realidad, se trató y se trata de una oscilante política limitada de conciliación entre las dos partes).

Esta concepción de “Eurabia” ha ganado adeptos en la derecha y especialmente en algunos grupos anti–inmigración europeos. Guillaume Faye ha asumido en gran medida esta tesis de la identidad de destino entre Europa, Israel y EEUU. Y en los medios anti–inmigración europeos se suelen leer la treintena de webs y blogs que difunden las tesis de Eurabia. Y esto es peligroso para este sector político, porque Eurabia no es un concepto político o geopolítico: es una operación de inteligencia destinada a hacer aumentar la opinión favorable al Estado de Israel en Europa. Para ello, los blogs “Eurabia” suelen distribuir “información averiada” sobre el Islam y nunca puede saberse si los datos contenidos en ellos son reales o falsos. Así, por ejemplo, las acusaciones que suelen difundir estos blogs sobre la “pedofilia” de Mahoma o sobre prácticas pedófilas realizadas en los países árabes son completamente falsas y demuestran precisamente que se trata de operaciones psicológicas dirigidas desde Israel y probablemente ejecutadas por las agregadurías de prensa de las embajadas judías en Europa. A Israel no le basta que la Unión Europea promueva una política de negociación, estimule encuentros entre las partes enfrentadas en Oriente Medio y mantenga equilibrios entre las partes: Israel practica el principio de “el que no está conmigo está contra mí” y aspira a lo imposible: cambiar la percepción hostil que suele ser habitual en Europa hacia la política judía, frecuentemente intolerante, belicista y agresiva, por una política de solidaridad y apoyo plenos… ¿Y la presencia islámica en Europa? A Israel le importa poco que los núcleos islamistas en Europa crezcan más o menos: lo único que le importa es su causa, la supervivencia del Estado de Israel que precisa, no solo del apoyo de los EEUU, sino también de la Unión Europea. El enfrentamiento entre judíos y palestinos dura ya casi 70 años y ha ido empañando progresivamente la imagen de Israel especialmente en Europa. A diferencia de en los EEUU en donde el judaísmo tiene una influencia decisiva en medios de comunicación, industria del cine, comunicaciones y finanzas, en Europa el rol efectivo de los ciudadanos de origen israelita es mucho menor. Además, el judaísmo europeo está incluso dividido en relación a la percepción del problema de Palestina y carece de capacidad efectiva para que su presión sobre los gobiernos europeos sea decisiva y capaz de influir en la actitud de la Unión Europea en relación a este conflicto. Israel ha utilizado históricamente la cuestión del “holocausto” para congraciarse con la opinión pública europea. Ha bastado cualquier repunte de la conflictividad en Palestina para que los “agentes de influencia” israelitas distribuidos por todo el mundo pasaran a la ofensiva contrabandeando el desprestigio del Estado de Israel en estas cuestiones acentuando la victimización apelando al sentimentalismo y la emotividad europea con recuerdos sobre lo que se ha dado en llamar “holocausto”.

Sin embargo, esto ha logrado mantener solamente una especie de cordón umbilical emotivo, pero muy tenue, entre Europa e Israel que nunca ha ido muy lejos, especialmente porque en materia de política internacional los gobiernos europeos han mantenido la cabeza fría e Israel ha sido considerado como una especie de portaviones norteamericano en Oriente Medio y un foco permanente de conflicto. En momentos en los que Europa ha mantenido deseos de autonomía en relación al “imperio”, se ha acentuado la tendencia a participar en “procesos de paz”, facilitar negociaciones y ayudar a Palestina a que tenga algo parecido a un Estado. Por el contrario, en momentos en los que los gobiernos europeos han sido más partidarios del alineamiento pro–norteamericano, más se han inhibido de participar en iniciativas políticas en Oriente Medio, dejando al binomio EEUU–Israel la resolución del conflicto.

Pero a principios del milenio se puso de manifiesto una nueva variable en la ecuación. Desde el 11–S y más especialmente desde los meses previos al ataque a Irak, la opinión pública norteamericana tiene tendencia a considerar a Europa como “continente en fase de islamización”. De un lado se difunde la idea de que “París es islámico”… (que no está completamente desprovisto de sentido si tenemos en cuenta que el número de menores de 25 años de origen magrebí en París y Banlieu ya es superior al número de franceses de etnia europea y mucho más si tenemos en cuenta que el número de mezquitas aumenta en Europa más que en lugar alguno del mundo). Para colmo Turquía y Marruecos, avalados por algunos Estados europeos (entre ellos España) mantienen sus aspiraciones a ingresar en la Unión Europea y, entre tanto, colonizan los mercados continentales con sus productos agrícolas.

Formulado en forma de “teoría política”, “Eurabia” apenas es un mecanismo ideológico destinado, no tanto a ganar adeptos para la causa israelí, como a aumentar la brecha entre Europa y los regímenes árabes… que, en consecuencia, tiende a beneficiar al Estado de Israel.

Los principios de Eurabia son falsos:

– No es Europa quien ha pactado de espaldas a su aliado, EEUU, con los países árabes, sino EEUU quien ha hecho precisamente eso. Léanse las obras de Alexandre del Valle para conocer los apoyos documentales sólidos que demuestran que EEUU mantiene alianzas con buena parte del mundo árabe, incluso con los regímenes como el de Arabia Saudí más fundamentalistas y ello desde los años 30, siendo una constante de la política norteamericana desde entonces.

– La crisis iniciada con la guerra del Yon Kippur en 1973 sirvió, no para alinear a Europa con el Mundo Árabe, sino para romper y dividir al mundo árabe y lograr que algunos países que hasta  ese momento habían estado alineados con la URSS (Egipto, especialmente) pasaran a situarse bajo la órbita de EEUU.

– No es Europa quien se ha aproximado a Turquía y Marruecos, sino los EEUU los que desde hace más de diez años presionan a estos gobiernos para que entren en la UE y en ambos, en ambos, existen bases militares norteamericanas operativas.

– En cuanto al olvido de las “raíces cristianas” de Europa en el proyecto de Constitución Europea se produjo en un momento en que la socialdemocracia gobernaba en buena parte de Europa, exactamente en doce de los diecisiete Estados de la UE de la época. Hoy, cuando el socialismo gobierna en apenas tres países europeos, ni una sola fuerza política continental de peso apoya la entrada de Turquía en la UE (salvo en España que, como efecto precisamente la presión norteamericana, pues tanto Aznar como ZP la siguen apoyando…). No es “Europa” quien oculta esas “raíces cristianas”, sino la socialdemocracia europea… que hoy está sin duda atravesando una crisis histórica previa a su descomposición continental.

– En cuanto a la compatibilidad entre Islam y democracia, se trata de una doctrina norteamericana puesta en marcha en Afganistán e Irak convocando elecciones democráticas, no la actitud europea que se ha limitado –como máximo– en ir a remolque.

El objetivo de esta operación era: transformar el miedo del europeo medio al islamismo en una visión hostil hacia el binomio inmigración–etnia–religión–islamismo que generase en el objeto receptor del mensaje una situación mental predispuesta para apoyar y “comprender” al Estado de Israel y a su actuación en Oriente Medio por aquello de que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, que a fin de cuentas era lo que se buscaba.

Frecuentemente hemos visto como difundían material burdamente falsificado haciendo especial énfasis –no en vano el actual jefe de operaciones psicológicas del Mosad tiene formación freudiana– en las perversiones sexuales del Islam. La habilidad de esta operación psicológica ha consistido en mezclar elementos auténticos, chocantes para la cultura europea (poligamia, harenes, velo, cierto menosprecio por la condición femenina, ablación del clítoris que, a fin de cuentas, es una costumbre pre–islámica extendida en África negra), con episodios pura y simplemente inventados que hacen alusión a la pederastia (hace unos meses estos medios difundieron fotos de una “boda” entre palestinos y niñas de 6 a 8 años… que resultó ser algo muy diferente: un homenaje a los huérfanos palestinos). Lo que se pretende es generar la náusea hacia las “prácticas islámicas”… Y hay que reconocer que para un público poco exigente desde el punto de vista cultural, habitualmente poco informado sobre el mundo islámico y sin conocimientos sobre esa religión, esa operación psicológica ha cosechado algunos éxitos especialmente entre grupos anti–inmigración europeos.

Por todo esto es preciso alertar sobre los riesgos de visitar las páginas rotuladas como “Eurabia”, reproducir su material y elaborar, a partir de estas fuentes, otros artículos. Se trata casi completamente como hemos dicho de “mercancía averiada”. En cuanto a los “análisis” sobre la religión islámica, formuladas desde las páginas web que se reclaman de esta tendencia, todas, absolutamente todas, parten de los laboratorios de operaciones psicológicas del Mosad y ni uno sólo está avalado por departamentos universitarios especializados en historia de las religiones. Se trata siempre de material “interesado”, mera intoxicación informativa. Y este es el gran problema: porque si existe el “terrorismo islámico” en la forma en la que ha sido presentado desde los EEUU ¿qué necesidad hay de desviar la atención hacia la religión y falsear burdamente lo que es la religión islámica como se hace constantemente desde las webs de “Eurabia”? Ninguna… Lo que se busca no es “conocer la verdad” sobre el Islam: sino predisponer a los europeos a favor de quienes combaten verdaderamente al Islam, esto es, el Estado de Israel…

Afirmar, por ejemplo, la pederastia de Mahoma, supone ignorar las tradiciones de las tribus árabes en las que nació Mahoma y a las que transformó en “pueblo”. La pederastia no existe en el Islam más que en cualquier otro horizonte cultural. Por otra parte, a otras latitudes, otras tradiciones y a otros siglos otras costumbres. Si tenemos en cuenta que los países islámicos mantienen un atraso secular de entre 3 y 4 siglos (o 10 en el caso afgano) se entenderá perfectamente que algunas costumbres árabes sean chocantes para un europeo laico del siglo XXI. A finales del siglo XVIII la guillotina era mucho más habitual en Francia de lo que hoy es la lapidación en cualquier estado islámico… Hoy en cambio, la guillotina revuelve las tripas de todo europeo y habrán de pasar unos siglos todavía para que ocurra lo mismo con la lapidación en el mundo árabe.

Por otra parte, quien recuerde que Mahoma “esposó” con una niña de 9 ó 12 años, se arriesga a que le repliquen –entre decenas de ejemplos– que Abraham hizo pasar a su esposa por “hermana” a fin de que copulara con egipcios y poder extraer ventajas, por no hablar de la edad de la Virgen María cuando esposó a San José… Sin olvidar que, tal como ha demostrado Mircea Eliade y tantos otros, los “textos sagrados” no son relatos históricos sino narraciones con fines moralizantes y esotéricos que frecuentemente incluyen conceptos de numerología y claves simbólicas, y así ocurre con el Islam y con cualquier otra religión tradicional.

Eso por lo que a la historia sagrada de cada religión. Y en cuanto a la actualidad de la pederastia, unos pueden recordar a un imán huido de España por ese motivo… y otros pueden recordar los casos de pederastia que han estallado en los últimos años en el ámbito de la cristiandad y entre sus ministro… La objetividad y el amor por la verdad es una de las características propias de Europa: la verdad en Europa lo es todo desde el “Amigo de Platón, pero más amigo de la verdad”.

No, el “frente religioso” no es, desde luego, el mejor para afrontar la polémica de la inmigración. Este “frente religioso” sirve sólo para idealizar a quienes combaten a los islamistas en Oriente Medio: esto es a Israel, “rodeado de pueblos salvajes que practican una religión salvaje” tal como sugiere la “Operación Eurabia”. Y aquí no pretendemos entrar ni salir sobre la naturaleza de ese conflicto lamentable que conocen cuatro generaciones de palestinos e israelitas.

La idea de Eurabia hubiera pasado casi completamente desapercibida de no haber sido porque la periodista italiana Oriana Fallaci asumió sus tesis con posterioridad a los ataques del 11–S de 2001. En efecto, la periodista que hasta ese momento se había declarado apolítica, pero también antifascista, que junto con su amante Alekos Panagulis, había visto una increíble intencionalidad política en el asesinato de Pier Paolo Passolini, un mero crimen entre homosexuales, que había expresado su feminismo radical en muchas ocasiones y que se había sido al Partido Radical, se convertía en la última etapa de su vida, cuando ya estaba aquejada de un tumor incurable, en despiadada combatiente contra el fundamentalismo islámico. La Fallaci advirtió –en la línea de Bat Ye’or– a principios del siglo XXI que la presión inmigrante sobre Europa suponía la difusión del Islam en el continente. También en sus últimos años experimentó un giro en sus opiniones religiosas: la atea y anticlerical de toda la vida, se redefinió como “atea–cristiana” (véase la coincidencia en este terreno con las opiniones de Breivik, como veremos más adelante) e incluso se entrevistó con Benedicto XVI. Ese giro copernicano a las opiniones que había expresado a lo largo de toda su vida se prolongó entre el 11–S de 2.001 y la fecha de su fallecimiento en 2.006. El leit–motiv de su producción periodística en esos años fue la denuncia de un proceso de islamización de Occidente que habría contado con la complicidad de la izquierda europea: “Eurabia”. Y es aquí en donde la obra de las dos escritoras converge y termina influenciando en las apreciaciones de Breivik y de su mentor, Fjordman.

Pero, Bat Ye’or, mucho más que la Fallaci, condena la política “europea” (y no solo de la izquierda europea) por dos motivos: por considerarla anti–estadounidense y anti–sionista… La obra de Bat Ye’or es pues inseparable de los intereses de la política norteamericana en Oriente Medio y, naturalmente, de los intereses del Estado de Israel. Y, en realidad, mucho más inseparable de lo último que de la primero, pues, por ejemplo, en temas como la entrada de Turquía en la Unión Europea, Bet Ye’Or (y la Fallaci) se declaran radicalmente en contra, mientras que los últimos presidentes de los EEUU y en España tanto Aznar como Zapatero, se han erigido en los defensores de la candidatura turca. Por otra parte, sirve también a los intereses de la política exterior norteamericana pues, efectivamente, teme la aparición de un régimen autosuficiente en Europa y en buenas relaciones con el mundo árabe. Para filtrar esta posición aborda temas “sensibles” en Europa: la incompatibilidad cierta entre Islam y democracia (¿por qué la democracia debería ser un régimen exportable a todo el mundo?) y la defensa de las raíces cristianas de Europa (que serían las mismas que las raíces de los EEUU, “pueblo elegido de la modernidad” y, por tanto, resultante del “pueblo elegido de la antigüedad”, esto es, Israel. Tal es el esquema de Bat Ye’or popularizado y divulgado por la Fallaci. El esquema de Anders Bherin Breivik transformó en pesadillo. Éste conocía a la perfección la obra de Bat Ye’or a la que cita en su manifiesto en 65 ocasiones, directamente o a través de Oriana Fallaci (a la que cita 10 veces). Y, por supuesto, se identifica con el concepto “Eurabia” que cita en 174 puntos… No hay duda pues sobre el “anti–islamismo” que practicaba Breivik y sus implicaciones: defensa de Israel y del sionismo como aliado natural de “Occidente” (Europa + los EEUU) frente a la penetración árabe…

c.– Un defensor del “cristianismo cultural”

El cristianismo aparece en 1.140 ocasiones en el manifiesto de Breivik. Pero no siempre es tratado de la misma manera: existe desde una hostilidad manifiesta en algunos puntos y una admiración desmesurada en otros. Para Breivik el cristianismo es el artífice del mejor momento de la civilización cristiana, la Edad Media, en la que aparece una decidida voluntad de lucha contra el Islam en las Cruzadas y en la formación de órdenes ascético-militares de las que los templarios será aquella con la que realizará una identificación enfermiza.

En la mente simplista de Breivik, completamente agnóstico, el cristianismo es una palanca para impulsar la lucha anti-islámica en Europa que, a la posterior, no es sino la lucha en defensa del Estado de Israel y de los EEUU, pues en su criterio, todo, todo esto es “Occidente”. Israel es citado en 224 ocasiones, Occidente (West) en 434 y los EEUU (USA) en 62 ocasiones…

El manifiesto de Breivik llegó a conocimiento de la opinión pública siguiendo una extraña senda que Massimo Introvigne ha podido reconstruir apenas en parte (véase artículo publicado en http://www.ilgiornale.it/interni/perche_voleva_colpire_litalia_ratzinger/25–07–2011/articolo–id=536757–page=0–comments=1 ). Pocas horas antes del primer atentado de Oslo, el 22 de julio, Breivik envió el manifiesto a un cierto número de personas. Al día siguiente, Kevin Slaughter publicó el manifiesto en su blog ( http://www.kevinislaughter.com/2011/anders–behring–breivik–2083–a–european–declaration–of–independence–manifesto/ ). Pero lo que sorprende es que Slaughter no es un cristiano fundamentalista, ni siquiera un ateo agnóstico, es algo muy diferente a todo ello: es miembro de la Iglesia de Satán fundada por Sandor La Vey en los años 60 y que, según Introvigne, cuenta en Escandinavia actualmente “con el mayor número de adeptos”. Slaughter afirmó no conocer a Breivik ni haber mantenido contactos con él. El 28 de julio publicó en su blog este comunicado: “Ha comenzado a aparecer en la prensa extranjera sobre todo, que Breivik estaba en contacto conmigo. Ha quedado claro en varias ocasiones dónde y cuando encontré este documento en línea. Yo no había oído hablar ni había estado en contacto con Breivik ni conocía este documento antes de sus acciones terroristas en Noruega”. El misterio subsiste pues: ¿Quiénes fueron las personas a las que Breivik envió su manifiesto y porqué es precisamente un miembro de la Iglesia de Satán quien lo difunde en Internet?  ¿Cómo llegó el documento a Slaughter?

A Introvigne no se le escapa el hecho de que uno de los elementos que más han llamado la atención en el manifiesto de 1.500 páginas (y que los medios de comunicación de todo el mundo han soslayado y silenciado de manera increíble y al unísono) es la defensa del Estado de Israel partiendo incluso de conceptos muy populares en el siglo XIX en donde a través de los escritos de Chamberlain se consideraba que los judíos (y más concretamente, los galileos) eran “étnicamente afines a los pueblos del Norte de Europa” y lanza un concepto nuevo como autodefinición ideológica: “cultural Christian”, cristiano cultural. Por ejemplo, cuando describe los “Requisitos para convertirse en Gran Maestro Supervisor” de su orden neo–templaria, escribe: “El individuo necesita un historial no necesariamente militar de cristiano cultural conservador y activista (anti–Jihad). El individuo tiene que ser un cristiano europeo, y como tal debe ser compatible con las tradiciones judeo cristianas. En otras palabras, el individuo tiene que oponerse a la islamización
de Europa y al multiculturalismo (…) No debe tener un historial de racismo o de apoyo al conservadurismo racial” (pág. 1.073). “… Hay que apoyar a los conservadores, anti–pacifistas, de los líderes cristianos culturales y asegurarse de que son capaces de influir en las iglesias europeas. No obstante, hay que distinguir claramente. La Iglesia no debe poner ningún límite alguno sobre cuestiones relacionadas con la ciencia, la investigación y desarrollo. Europa seguirá siendo el centro mundial de investigación y desarrollo en todas las áreas, reforzado por una predecible y “inmutable” marco cultural. De nuevo, esto reforzará considerablemente la cohesión de la sociedad europea y por lo tanto contribuirá a la formación de sociedades sostenibles, donde la armonía, el progreso, la libertad y la promoción de la humanidad sean los pilares primarios de la civilización” (pág. 1308).

A la pregunta que se auto formula sobre si ateos u odinistas podrían unirse a su orden neo–templaria a pesar de no ser ni cristianos ni católicos, él mismo se responde: “Si quieren luchar por la cruz y morir bajo la “cruz de los mártires”, es necesario que sean cristianos practicantes,  agnósticos o ateos cristianos (cristianismo cultural). Los factores culturales son más importantes que su relación personal con Dios, Jesús o el Espíritu Santo. Incluso los Odinistas puede luchar con nosotros y serán considerados como hermanos en esta lucha, siempre y cuando acepten los principios fundadores de los Caballeros Templarios y estén de acuerdo en luchar bajo la cruz de los mártires. La esencia de nuestra lucha es derrotar a los regímenes marxistas culturales y multicultural de Europa Occidental”, añadiendo: “He estudiado la mitología nórdica y tengo un gran respeto por las tradiciones odinistas. Me considero cristiano, pero el Odinismo es todavía y siempre será una parte importante de mi cultura y la identidad”. (pág. 1.360). Cabría añadir que el término “odinismo” aparece en 6 ocasiones en el documento. Y, finalmente, “Como cristiano cultural, creo que la cristiandad es esencial por razones culturales. Después de todo, el cristianismo es la única plataforma cultural que puede unir a todos los europeos, algo que se necesitarán en el próximo período en la tercera expulsión de los musulmanes” (pág. 1.361).

Los padres de Breivik eran agnósticos pero él eligió voluntariamente ser bautizado y confirmado en la Iglesia Luterana Noruega, para convencerse más tarde de que el protestantismo nórdico es el responsable de la entrada de inmigración islámica: “Creo que los protestantes han perdido “identidad” mientras que la Iglesia Católica mantiene un mínimo de la misma”, escribe. Pero no hay que considerar a Breivik como un “fundamentalista cristiano”, se mire como se mire, es agnóstico y el concepto de “cristiano cultural” es para él simplemente una forma de aprovechar lo que queda de positivo en el cristianismo como palanca para luchar contra el Islam. Su posición ante el cristianismo es ambigua y oportunista: al igual que su mentor intelectual, Fjordman, opina que “tras el Medievo, el cristianismo, cuyos únicos aspectos positivos eran de origen pagano, se convirtió para Europa en una amenaza peor que el marxismo”. Piensa que el Papa ha traicionado al cristianismo al haberse entrevistado con líderes islámicos en el marco del ecumenismo y acusa a Benedicto XVI de “Papa cobarde, incompetente, corrupto e ilegítimo”.

Se tratará pues de convocar un congreso “Cristiano Europeo” del que nacerá una nueva “Iglesia Europea” que será “identitaria y anti–islámica”. Quien se oponga será objeto de las acciones de los “justicieros templarios”, esto es víctimas de atentados terroristas, que les harán “odiados por todos: pero se tratará de una forma de “martirio templario” destinado a despertar conciencias”. Esta idea del “martirio templario” (una verdadera pulsión sado–masoquista propia de una personalidad enfermiza propensa a buscar justificaciones para matar y morir) es una idea que para Breivik resulta obsesiva y se repite en 60 ocasiones a lo largo del texto (“Templar martyrdom”).

Como maestro de la arsenical de perjuicios racistas de Breivik cabe citar el hecho de que en su manifiesto aluda frecuentemente a la situación del cristianismo en África y, en particular en Liberia, un país que le preocupa sobremanera, a causa de su guerra civil y que es citado por esta causa en 11 ocasiones… Pero también alude a Liberia como el país en donde sus “justicieros templarios” han sido entrenados por “extremistas serbios próximos a Karadzic fugitivos en África” (pág. 1.378) añadiendo algo que en estos momentos se ignora si la policía noruega ha podido confirmar: “A través de Internet me puse en contacto con conservadores culturales serbios. Este contacto inicial con el tiempo daría lugar a contactos con varias personas clave en toda Europa y con la formación del grupo que más tarde restablecería la orden militar y el tribunal de los Caballeros Templarios. Recuerdo que me hicieron una selección completa y verificaron mis antecedentes para asegurar que daba la talla deseada. Dos de ellos tenían reservas a invitarme  debido a mi corta edad, pero el líder del grupo insistió en mi candidatura. De acuerdo con uno de ellos, estaban considerando varios cientos de personas en toda Europa para un curso de formación. Me reuní con ellos por primera vez en Londres y luego en dos ocasiones en el Baltikum. Tuve el privilegio de conocer a uno de los más grandes héroes vivos europeos de la guerra en ese momento, un cruzado de Serbia y héroe de guerra que había matado a muchos musulmanes en combate. Debido a la persecución de la UE por supuestas crímenes contra los musulmanes entonces estaba viviendo en Liberia. Lo visité en Monrovia, justo antes de la fundación en Londres el año 2002”… Es difícil saber si este relato corresponde a un hecho auténtico, o si se trata del reflejo de un mitómano a fin de dar la sensación de que dispone de una amplia red de contactos, o simplemente es una extrapolación realizada a posteriori por alguien que pretende beneficiarse del “caso Breivik”, una intoxicación oportuna: no hay que olvidar que los atentados tuvieron lugar el día 22 de julio y que dos días antes, el 20 de julio, había resultado detenido Gozan Hadzic, el último de los prófugos serbios buscados por el Tribunal Internacional de La Haya. Hadzic fue el líder de la efímera República Serbia de Kraína, formalmente perteneciente a la República Croata que fronteriza con Serbia y poblada mayoritariamente por serbios. La inserción de esta historia (o “historieta”) en el mamotreto de Breivik en la que aparece “uno de los más grandes héroes vivos” es inseparable de lo ocurrido dos días antes y el texto parece sugerir que el personaje que dice haber conocido en Monrovia debería ser Goran Hadzic… cuyas responsabilidades en la guerra civil yugoslava quedarían así “actualizadas” y vinculadas a la masacre de Oslo.

Breivik explica que lo que le llevó presuntamente a Liberia fue el “cristianismo” de ese país enfrentado a los islamistas locales (como en otros países africanos) y fue allí en donde habían encontrado refugio los “cristianos” serbios que se habían enfrentado a los islamistas bosnios, albaneses y macedonios. En su obsesión anti–islámica esta perspectiva tiene cierta coherencia en el particular pensamiento de Breivik… salvo que el documento de 1.500 páginas haya sido “podado” en unas partes mientras que en otras se hayan realizado “injertos” antes de su publicación on line. Y si esto ha sido así –y nosotros apostamos a que así ha ocurrido– la mención a los “cristianos” serbios se explica solamente por la detención dos días antes de Goran Hadzic y con toda probabilidad es una interpolación de última hora: en efecto, ambos personajes se retroalimentaban, el hecho de que un “criminal serbio” indeterminado mantuviera relaciones con el “asesino de Oslo” contribuía a enfatizar, dramatizar y multiplicar en ambas direcciones la sensación de horror y el rechazo hacia el terrorismo. Pero esto tiene más aroma de operación de inteligencia y, concretamente, de operación psicológica que de otra cosa.

Anders Behring Breivik, contrariamente a lo que se ha dicho, no era un “fundamentalista cristiano”. Ni siquiera era cristiano. Su concepto de “cristianismo cultural” lo entendía como agnosticismo respetuoso con la tradición cristiana de Europa. Nada más. El hecho de que gustara difundir en Facebook su fotografía con el mandil masónico y que hubiera militado en la Logia Søilene (“Pilares”), que practica el Rito Sueco, muy hostil al fundamentalismo cristiano, indica que Breivik no tenía nada que ver con esta corriente.

El ocio que practicaba Breivik parece bastante siniestro. No se explica como éste “cristiano cultural” pudiera estar obsesionado por el juego de rol  on line World of Warcraft (https://eu.battle.net/account/creation/wow/signup/index.xml?gclid=CPLr3t39uqoCFcUMtAodXT4I5A , cuyo contenido se explica en http://es.wikipedia.org/wiki/World_of_Warcraft ) típico juego de “dragones y mazmorras” que cuenta con 11 millones de jugadores en todo el mundo y juego, en definitiva, que traslada a un mundo mágico repleto de brujas, magos, chamanes, etc, o qué le atrajo de una serie tan siniestra como Blood Ties (en España “Hijos de la Noche”), cuya protagonista, una ex policía de Toronto se une a un vampiro de 480 años de edad.

El hecho de que explique en la página 1.424 que reservó 2.000 dólares para contratar a una prostituta “de alta calidad (…) que contribuirá a aliviar mi mente” antes de la “ejecución de la misión” (alude a los atentados de Oslo y Utoya) “justo antes o después de asistir a la Iglesia Frogner”, o el que considere a Pin Fortuyn (al que cita junto a Theo van Gogh en 9 ocasiones) como uno de los modelos a imitar a pesar de su homosexualidad poco compatible con su “cristianismo cultural”, o la relajación condescendiente con la que aborda el problema del aborto, incluso sus visitas (en caso de ser real el informe de la policía noruega) a la principal página de sexo noruega, sirven para que el vicepresidente de la Alleanza Cattolica, Massimo Introvigne niegue por completo la adscripción de Breivik al espacio “cristiano”.

Escribe Introvigne: “Si Breivik tiene un enemigo, el islam, también tiene un amigo imaginario, con el que no parece que haya tenido grandes contactos directos: el mundo judío que considera como el baluarte anti musulmán más seguro. El terrorista muestra un verdadero culto hacia el Estado de Israel y a su fuerza militas que corresponden a una viva aversión al nazismo”. Breivik llega incluso a sugerir en un foto neonazi de Internet que “el error más espectacular de Hitler ha sido el no entender que los occidentales más puros y nobles son los judíos y que si se hubiera tenido que exterminar a alguien debería haberse hecho antes con los musulmanes de Oriente Medio”. Su ilimitada admiración hacia el Estado de Israel le lleva incluso a recuperar la vieja idea decimonónica, muy difundida en los ambientes masónicos nórdicos de esa época, según la cual “los habitantes de la Europa del Norte son también hebreos, descendientes de las tribus perdidas de Israel: el nombre de los “daneses” alude, por ejemplo, a la tribu de Dan, según explica. El movimiento anglo–israelita se escindió en el siglo XX en dos troncos. El mayoritario, violento y responsable de atentados en los Estados Unidos, sostiene que los europeos del Norte son hoy los únicos “hebreos” auténticos, mientras que los que se hacen llamar hebreos en Israel y en otros lugares, no lo son étnicamente, ya que serían mayoritariamente Khazaríes miembros de un tribu centro–asiática convertida al hebraísmo entre los siglos VIII y IX. De ahí la aversión del “movimiento de la identidad” de origen anglo–israelita contra Israel y sus lazos con grupos antisemitas y neonazis”. En los Países Nórdicos domina la corriente que considera que los judíos son “los verdaderos herederos de la tribu de Judá, a la espera de reunirse con los hermanos anglosajones y escandinavos de las tribus perdidas. Quien mantiene esta visión considera pues a los europeos del norte como hermanos de los hebreos y, lejos de ser antisemita, defiende de una forma muy extrema al hebraísmo y al Estado de Israel” (Introvigne).

Estas ideas delirantes tienen, por supuesto, una vertiente política: suponen municiones para reforzar el vínculo con el Estado de Israel de la misma intensidad que el delirio geopolítico de Bat Ye’or o de Oriana Fallaci. No se trata en absoluto de ideas “cristianas”, ni siquiera nada que tenga que ver con el “fundamentalismo cristiano” (que es otra cosa en sus distintas acepciones, un exceso de fe en la misión de esta religión y un retorno a sus consideradas fuentes originarias). Es una doctrina propia elaborada por Breivik, el “cristianismo cultural” que sitúa a la tradición europea como subordinada a la tradición judía en la que, a fin de cuenta, opina, están los “verdaderos” orígenes de los pueblos nórdicos. Ninguno de los caminos seguidos por Breivik conducen al cristianismo, ni mucho menos al catolicismo… todo, en cambio, lleva al Estado de Israel.

c. Un liberal radicalizado

¿Qué tienen en común Adam Smith, John Stuart Mill, Maquiavelo, Orwell, Thomas Hobbes, John Locke, William James o Ayn Rand? Absolutamente nada, salvo que están todos ellos recomendados por Breivik como alternativas a la “sociología marxista”. Salvo Orwell (antimarxista) y Hobbes (teórico del absolutismo político), el resto, empezando por su enemigo, John Locke, contiene una absoluta mayoría de liberales: el propio Locke es padre del liberalismo moderno, el “utilitarista” Stuart Mill fue incluso miembro del Partido Liberal Británico, Adam Smith maestro de la economía liberal clásica y defensor del libremercado, William James teórico del funcionalismo y de la teoría liberal, para terminar la lista de grandes glorias del liberalismo con la ultraliberal rusa devenida norteamericana Ayn Rand. Si tales son las referencias doctrinales de Breivik (que expresa citando a todos estos nombres en la pág. 373–4 de su manifiesto), no cabe otra certidumbre que la de calificar a Breivik como un “liberal”, con el único añadido de anti–islamista y, en su particular óptica, “cristiano cultural”, esto es admirador incondicional del mensaje de Eurabia y del Estado de Israel.

Aynd Rand está citada en tres ocasiones (en realidad se citan tres párrafos de sus textos y recomienda la lectura de sus dos obras Atlas Shrugged y The Fountainhead,), Stuart Mill en cuatro ocasiones, William James en dos (recomendando la lectura de su obra, Pragmatism), Adam Smith en dos (también recomendando la lectura de sus obras), John Locke en cuatro ocasiones (con especial recomendación de su Second Treatise on Government) y, respecto a Orwell (al que cita en 12 ocasiones recomendando sus obras –en especial Homenaje a Cataluña– y citando fragmentos de las mismas virulentamente anti socialistas), confirman que el pensamiento liberal y anti socialista constituía la más nítida referencia ideológica para Breivik. No hay otra en las 1.500 páginas de su manifiesto. Repito: no hay otra y vanamente la buscaríamos.

Está claro que no puede atribuirse al pensamiento liberal co–responsabilidad en los crímenes de Breivik, pero no es menos innegable que él pensaba en términos de liberalismo. Y de una forma muy concreta de liberalismo: el difundido por la escuela austríaca de economía formada en torno a Friedrich Hayek (al que cita en 10 ocasiones especialmente sus ensayos The Intellectuals and Socialism y The Road to Serfdom).

La rehabilitación del liberalismo a finales de los 70 y principios de los 80 se debió primero a Margaret Tatcher y luego a Ronald Reagan, ambos bebieron en las fuentes de Friedrich Hayek, el cual, a su vez lo hizo en Friedrich von Misses. Esta es la escuela de la que se reclama Breivik. Llama la atención la simplicidad de esta escuela economicista y sus planteamientos esquemáticos que en otro tiempo no hubieran superado un examen de acceso a la universidad. Básicamente sostienen que todo lo que no es el “liberalismo” es “socialismo” y que, para evitar caer en el pecado de socialismo el Estado se tiene que abstener de cualquier interferencia en los “mercados” y reducirse a la mínima expresión imprescindible. De ahí el lema “más mercado, menos Estado”… Para Hayek cuando el Estado realiza una pequeña corrección en los mercados es que el “socialismo” se ha manifestado aun cuando esa corrección haya sido formulada por un partido de derechas. No puede extrañar que Hayek considerara a Keynes y a sus colaboradores como “una panda de socialistas”…

La crisis de 1929 desarzonó a todos estos teóricos del abstencionismo estatal. Misses fue durante muchos años olvidado y Hayek vivió durante casi toda su vida en una especie de “exilio interior”. Sin embargo, el ascenso al poder de Margaret Tatcher supuso la resurrección del zombi liberal. Algo antes, Milton Friedman y los “Chicago boys” habían hundido la economía chilena y generado una oleada de paro sin precedentes que fue más costosa para el gobierno del General Pinochet que cualquier medida represiva sobre la izquierda. En efecto, dando vía libre a las importaciones Friedman y sus compinches lograron que una cerilla fabricada en Canadá recorriera desde las Montañas Rocosas hasta los Andes y terminara prendiéndose en Valparaíso o Santiago entrañando la destrucción de sectores enteros de la economía chilena.

En los 15 años siguientes, “reajustes” como éste se dieron en toda Iberoamérica generando paro, miseria, destrucción de la clase media y establecimiento de sistemas democráticos de baja calidad guiados por títeres al servicio de las oligarquías locales y de la finanza internacional. El resultado a medio plazo ha sido la irrupción de un populismo de izquierdas en buena parte de Iberoamérica y, en especial de la “doctrina bolivariana” que hundía sus raíces en la desesperación de sectores de las clases medias en fase de proletarización y de los proletarios en fase de pauperización.

En realidad, la “pasada por el liberalismo” tuvo tres fases: una fase de impacto brutal sobre las economías locales, una segunda fase en el que “las cifras macroeconómicas” empezaron a registrar alzas y los Estados sacaron a flote sus economías (fundamentalmente como efecto de los beneficios obtenidos por la venta de las empresas de los sectores públicos, muy abundantes en Iberoamérica, mucho más que por su buena gestión), lograron atraer inversión financiera… antes de que todo esto se divisara como flor de un día, los beneficios obtenidos por la venta de empresas públicas tardaron poco en dilapidarse, volvió a hacer falta financiación, pero el Estado ya no disponía de sector público que avalase la petición de créditos y, finalmente, se produjeron fenómenos perversos como el “corralito” o vuelcos políticos como el que tuvo lugar en Venezuela, demostrando una vez más –y por si la historia del siglo XX no lo hubiera demostrado hasta la saciedad– que el “socialismo” es el resultado de los excesos del “liberalismo”.

Desde hace 150 el péndulo se decanta unas veces hacia el “socialismo” y luego vuelve hacia el “liberalismo”. Los liberales no reconocen este proceso dialéctico que une los excesos del liberalismo al nacimiento del socialismo y que luego va del agotamiento de éste a la búsqueda de su opuesto, el liberalismo, iniciando un nuevo ciclo. Los liberales de estricta observancia afirman con una seriedad pasmosa que jamás se ha llevado a la práctica su modelo teórico: siempre, en algún momento, el Estado ha intervenido en la economía falseando el mercado. Es una falacia. Habría que añadir que en determinados momentos, si el Estado no hubiera intervenido para salvar al seudo–liberalismo o neo–liberalismo, el propio sistema económico hubiera desaparecido y la última crisis económica en su primera fase así lo demuestra.

En el fondo, lo que subyace es un dogmatismo presente con tanta fuerza como estuvo presente en el marxismo: un enrocamiento en las propias posiciones concebidas de la manera más extrema y una justificación ante los errores afirmando que se habían producido porque la ideología no se había puesto en práctica sin alteraciones. Como si un marxista dijera que el fracaso del colectivismo se debiera a que nunca se fusiló suficientemente a todos los opositores. Más soft, el liberalismo atribuye sus fracasos al incumplimiento relativo y por la mínima del dogma del abstencionismo del Estado en materia de economía.

Esta última crisis económica, sin embargo, se ha producido dentro de una nueva perspectiva: ha sido una crisis del “sistema”, esto es, del liberalismo que desde el período Reagan–Tatcher abrió el camino a la globalización. Esta ha sido la primera gran crisis de la globalización y este modelo económico mundial es la quintaesencia del liberalismo: un mercado financiero mundial y unos Estados que ya carecen de potestad para regularlo dada la desproporción entre su dimensión y la del mercado… ¿Qué más quieren los liberales? Que el Estado desaparezca definitivamente.

Llama la atención que lo más cerca del liberalismo –al menos a nivel conceptual– sea… el anarquismo. En efecto, ambos predican la desaparición del Estado y su reducción al mínimo. A diferencia del liberalismo, el anarquismo predica también la desaparición del mercado y, en este pequeño detalle es donde radica la diferencia. Los EEUU constituyen sin duda el primer Estado liberal aparecido en la historia y aun hoy su población mantiene una extendida desconfianza hacia el aparato estatal al que frecuentemente atribuyen todos los males. El liberalismo pasa así como una forma diferencia al anarquismo al que, al igual que a éste, le repugna la presencia del Estado.

Y ¿qué es el mercado? Breivik lo tiene muy en cuenta, lo menciona en 118 ocasiones y no precisamente para criticar los resultados indeseables para la sociedad que conlleva su desregulación. El mercado es el escenario en el que discurre el juego de la oferta y de la demanda. Las “leyes del mercado” jamás podrán cumplirse tal como fueron concebidas teóricamente porque los procesos de acumulación de capital generan desequilibrios y asimetrías que falsean la libre competencia. Breivik, en perfecta ortodoxia “hayeckiana”, se declara partidario del capitalismo y del libremercado (pág. 1.355) con una sola reserva. Afirma: “Esto ni siquiera es una lucha entre capitalistas y socialistas, se trata de una guerra cultural entre nacionalistas e internacionalistas. Yo me considero un defensor del sistema capitalista, aunque no el capitalismo globalizador (donde las corporaciones internacionales dictan las reglas)”. Pero si está contra el capitalismo en su fase globalizada es porque facilita el “internacionalismo económico” y, en consecuencia, el cosmopolitismo que abre el camino al socialismo y a sus valores multicuturalistas, esto es, en su óptica… pro–islamistas. La alternativa que plantea Breivik (pág. 1.355) es la de los “bloques económicos homogéneos” (algo que ya había teorizado Guillaume Faye en su obra El Arqueofuturismo (http://www.quedelibros.com/libro/20081/El–Arqueofuturismo.html), pero siempre dentro del concepto de capitalismo liberal sin correcciones por parte del Estado y sin monopolios.

Breivik olvida que cuando un grupo de empresas (un oligopolio o un monopolio) alcanzan una posición hegemónica en el mercado tienden a utilizarlo a su antojo y a evitar que otras empresas puedan posicionarse en el mismo. Y, finalmente, cuando determinadas acumulaciones de capital superan –tal como ocurre hoy– el PIB de la mayoría de países, son los mercados los que imponen su tiranía a los Estados. Hace falta recordar que mientras los mercados son, en realidad, el teatro preferencial de la actividad de inversores y especuladores, el Estado somos –al menos en teoría– todos. Así pues, el liberalismo es el mejor escenario para que los tiranosaurios se coman a los humanoides… Porque si hay una idea que sea ajena al liberalismo es la idea de justicia social… Y si existe hoy una idea necesaria cuando una cuarta parte de la sociedad está rozando el umbral de la pobreza o zambullido en él, es precisamente la de justicia social.

Breivik olvida igualmente que el liberalismo ha generado la globalización y la globalización es la madre de las migraciones humanas y de  las deslocalizaciones industriales. La globalización tiende a que los rasgos de identidad de los pueblos se diluyan: a un mercado mundial, corresponde un melting–pot en donde cualquier producto tienda a poder venderse en cualquier lugar, fabricarse en donde sea más barato.

Y esto ha generado dos fenómenos peligrosos cuya responsabilidad descansa únicamente en el liberalismo: de un lado la deslocalización empresarial, fuga de las plantas de manufacturas a los países en donde el precio de la mano de obra es más barato… que no pueden ser sino países “socialistas”, como China en una curiosa colusión de intereses que atenta contra los trabajadores del Primer Mundo (que ven inevitablemente contraído el mercado de trabajo en sus países) y del Tercer Mundo (que ven cómo la riqueza para sus élites económicas se realiza a costa de salarios de hambre y trabajo semi–esclavo).

Pero hay otro fenómeno generado por la globalización liberal que constituye un verdadero atentado no sólo contra los pueblos sino también y sobre todo contra la historia: el facilitar el desplazamiento de millones y millones de personas hacia Europa para abaratar el coste de la mano de obra. Aznar, en este sentido, fue paradigmático en su política de generar un modelo económico liberal basado en salarios bajos, inmigración masiva, crédito fácil y beneficios rápidos para los inversores con un sector hipertrofiado de la construcción. Borrar los rasgos de identidad de los pueblos, tender a uniformizar (al abaratamiento y a la baja) los mercados de trabajo es algo que no puede hacerse sin insertar en Europa masas de población alógena. Y esto es lo que el liberalismo salvaje ha hecho contando con la ayuda inestimable del humanismo universalista socialdemócrata.

En realidad, el liberalismo es hijo de la burguesía; fue este grupo social el que reivindicó en el siglo XVIII la primacía como clase hegemónica de la sociedad en detrimento de la aristocracia. Hoy, sigue queriendo tener la primacía pero se ha convertido en una aristocracia económica. No aspira a controlar a los Estados directamente sino a través de los mercados.

En la actualidad, para salir de la crisis, el Estado tiene que ampliar sus poderes. De una sima como la que estamos no salimos con los mercados… sino con la planificación. Y eso solamente corresponde a los Estados. El mercado no puede planificar porque está sometido a las leyes de la oferta y la demanda, corregidas y condicionadas por el peso de los grandes capitales financieros y de las gigantescas concentraciones de capital. El “mercado” no tiene necesidad de salir de ninguna crisis, simplemente porque no la percibe: se beneficia de ella (esto es, se benefician quienes controlan los mercados). Pero no ocurre lo mismo con el conjunto de las poblaciones sí. Y para eso hace falta justamente el remedio contrario al que propone el liberalismo: planificación, planificación y planificación. Y mucho más en España en donde desde el franquismo el modelo económico se ha basado en turismo y construcción.

Un somero repaso a la situación de la economía mundial (capitalismo liberal) y del sistema político que le acompaña (democracia liberal) indican muy a las claras que las dos opciones políticas sobre las que se mantiene el sistema político (centro–derecha y centro–izquierda, socialdemocracia liberal y liberalismo conservador) son dos formas de un mismo sistema que se está desintegrando ante nuestros ojos. Si hoy la socialdemocracia solamente gobierna en dos países europeos y si partidos de derecha y de centro–derecha se enseñorean por toda Europa, no es más que porque el “pensamiento único” ha hecho imposible la emergencia de otras opciones. Pero ambos están agotados: la socialdemocracia porque, en su intento de insertarse en el “pensamiento único” y multiculturalismo y en su aceptación del liberalismo, lo ha gestionado de manera atroz mientras ha permanecido en el poder, y el liberalismo conservador, habitualmente identificado con partidos de centro–derecha, de derecha e incluso extremo–liberalismo (caso de Gert Wilders), ha fracasado a causa de su absoluta insensibilidad en materia social. Breivik es un reflejo, precisamente, de esa insensibilidad: en ninguna de las 1.500 páginas de su manifiesto aparece ninguna referencia a los “problemas sociales”.

Incapaz de hacer un análisis histórico sobre el origen del liberalismo y sobre los últimos 200 años de vida europea, Breivik, obsesionado por la presencia del Islam en Europa, olvida que el liberalismo está tan avejentado como el viejo marxismo y huele a tanto alcanfor como su colega el anarquismo. Ideologías surgidas hace 200 años y en el caso del liberalismo, cuya matriz se remonta a 250 años en pleno siglo XVIII, ya no están en condiciones de aportar nada a las sociedades del siglo XXI, como no sean su cadáveres siempre en condiciones de ser triturados y aptos para fermentar como cualquier estiércol, a la tierra. Hoy es el tiempo en el que no se trata tanto de rescatar cadáveres como de abordar la creación de nuevos modelos que trasciendan tanto al liberalismo como a la socialdemocracia.

Creemos que la adscripción de Anders Behring Breivik al pensamiento liberal más difundido en la actualidad (en torno a Hayek con los fundamentos morales que pretendió aportar Ayn Rand) es el único con el que puede emparentarse tras la lectura de sus 1.500 páginas de su manifiesto. Breivik es pues un liberal. Obviamente nada que ver entre su liberalismo y el que practican los habituales liberales que se sitúan en un espacio centrista entre la socialdemocracia y el conservadurismo, frecuentemente predispuestos a pactar con lo segundos. La introducción de los elementos anti–islamistas y pro–israelíes en la ecuación ideológica de Breivik (cuyas referencias en el texto son constantes) unido a su radicalismo surgido de una mente enferma, obsesiva, paranoica y psicópata, son los que hacen que, en rigor, pueda aludirse a un “extremismo liberal” si lo que queremos es definir las coordenadas de su pensamiento.

No hay, y en esto somos terminantes, no hay ninguna otra componente doctrinal en las 1.500 páginas de su manifiesto.

3. Lo que era en realidad

Sabemos ahora que rasgos mediáticos le han atribuido los medios de comunicación (lo que no era) y lo que en realidad creía defender (lo que creía ser), sin embargo, el estudio sobre la personalidad y el perfil político de Anders Behring Breivik no estaría completo si no atendiéramos a lo que era en realidad (es decir, a una valoración objetiva de su personalidad, realizada, no en función de los rasgos que le han atribuido los medios, ni de cómo gustaba presentarse a sí mismo). Eso nos dará otro elemento importante en la ecuación personal del asesino de Oslo.

a.– Un desequilibrado

Desde el principio de este análisis hemos repetido en varias ocasiones que alguien que asesina a 73 personas solamente puede ser considerado como un desequilibrado. Las razones que pueda tener un desequilibrado para cometer un crimen son siempre inextricables y derivan de su personalidad desviada. En esta parte de nuestro estudio lo esencial va a ser realizar una aproximación a las alteraciones mentales de Breivik ante las que cualquier definición ideológica que pueda dar de sí mismo o que otros puedan inferir pasa a segundo plano. Un intento de definición de su perfil psicológico nos parece mucho más importante que cualquier otro dato que pudiera aportarse. A fin de cuentas, disponemos de dos elementos para analizar su personalidad: su “obra” (la bomba de Olso y la masacre de Utoya) y su “testamento” (las 1.500 páginas de su manifiesto político). No hace falta mucho más. Los cuatro rasgos que podemos deducir de todos estos elementos son cuatro:

– Paranoia.– Cuando Breivik alude al Islam no lo hace en términos mesurados y objetivos, sino absolutizando su importancia y situándolo en un punto central de su discurso político. Todo gira en torno al Islam. Cualquier cosa que se analice termina llevando al Islam como al gran enemigo y poco importa de lo que se trate, tanto si es política internacional, como sociedad, como convivencia. Si bien explica que ha realizado varios viajes por Europa (véase http://www.larazon.es/noticia/943–breivik–sostiene–en–el–tercer–interrogatorio–policial–que–actuo–solo), en el momento de escribir estas notas tan solo consta –y no con certeza absoluta– el viaje que realizó a Londres en 2002 para constituir su orden neotemplaria. El viaje a Monrovia en el curso del cual conocería a militares serbios que estuvieron presentes en la guerra de Bosnia, parece envuelto en el mayor de los misterios. Tampoco parece claro con quién mantuvo correspondencia en estos últimos años, si bien tenía abierto un perfil en Facebook (que modificó pocos días antes de sus crímenes) y lo único sobre lo que no hay duda es de que tenía una abundante actividad en Internet.

En la web http://www.document.no/anders–behring–breivik/ aparecen refundidos los posts que envió desde el 7 de septiembre de 2009 hasta el 25 de marzo de 2011. La lectura de estos posts resulta curiosa: Breivik se muestra en todos ellos ecuánime y dialogante, aporta argumentos, propone actividades de difusión de ideas, y realiza intervenciones que incluso pueden ser consideradas como brillantes e inteligentes. Véase, por ejemplo: “Estoy totalmente de acuerdo en que Obama es un retórico brillante y un buen comunicador, uno de los mejores que hemos visto en los últimos 30 años. Pero en primer lugar, no puede ni debe compararse la lucha cultural en los EEUU con la de Europa. La retórica debe y tiene que ser diferente. El perfil del ala derecha republicana en los EEUU es “libertariana” (anti–socialista, pero multicultural), mientras que el conservador medio europeo es mucho más anti–multicultural y asume mejor los argumentos basados ??en la resistencia cultural contra la islamización. Los llamados anti–multiculturales en los EEUU con su retórica sobre el etnocentrismo, difiere en gran medida de los europeos. Esta es la razón principal por la que debemos separar la lucha cultural de América y Europa (…) Independientemente de si estamos en los EEUU o en Europa, es esencial que usted tiene pregunte lo siguiente: ¿Es el multiculturalismo una ideología diseñada para deconstruir la cultura europea, las tradiciones, identidad y nación–estado? Si usted apoya a un líder que se declare multicultural, es lo mismo que si se adhiriera a la lucha de clases”. Breivik ni en este ni en otros lugares demuestra una especial agresividad y, pudiéndose estar de acuerdo o no con sus opiniones, resulta evidente que es capaz de defenderlas con argumentos razonables y, más o menos sólidos. Pero ese estilo cambia en su manifiesto de 1.500 páginas en donde la obsesión anti-islámica es constante, seguida solamente y a mucha distancia, por la obsesión contra el socialismo multicultural. Y esto es lo sorprendente y lo que no deja de causar perplejidad: porque si Breivik estaba obsesionado por el Islam ¿por qué no realizó su masacre un viernes a la salida de un mezquita? Y si de lo que se trataba era de atentar contra los socialistas ¿por qué no atacó directamente su sede o alguno de los mítines que se celebrarían dentro de pocas semanas durante la campaña electoral? ¿Por qué prefirió atentar contra las Juventudes Socialistas, cuyos miembros son meros comparsas de la dirección de su partido? Este es quizás uno de los elementos más oscuros de este atentado que quedarán presumiblemente sin explicación.

La paranoia se caracteriza por la presencia de delirios autorreferentes. Un delirio es una creencia patológica falsa derivada de un engaño de los sentidos. El sujeto aquejado de paranoia experimenta sensaciones angustiosas, percibe el futuro como ineluctable en función de su obsesión, cree que tanto a él como a los suyos determinadas fuerzas incontrolables le han programado un futuro destructivo (delirio o manía persecutoria) y que, de paso, él está llamado a redimirlos (delirio de grandeza) y tiene cierta relación con estallidos de violencia en los momentos en los que el sujeto cree ver confirmados sus temores.

La paranoia suele aparecer en sujetos propensos al narcisismo (véanse las fotos que Breivik colocó en su blog y en el manifiesto apareciendo con los uniformes y en las situaciones más diversas e incluso la importancia que se da a sí mismo en su diario, como veremos más adelante), frustraciones (Breivik fue abandonado por su padre cuando era extremadamente joven y no volvió a tener contacto con él, la ausencia de la figura paterna es uno de los elementos desencadenantes de la paranoia) y baja autoestima (lo que aparentemente no era el caso de Breivik que destacaba precisamente por todo lo contrario, si bien queda todavía realizar un análisis forense de su psicología). La paranoia aparece cuando en el sujeto se dispara un mecanismo psicológico para cubrir estos rasgos y empieza a atribuir a otros –siempre a los mismos– la razón de sus frustraciones y conflictos. Se trata también de un pensamiento teleológico en el cual solamente se toman en consideración los propios argumentos selectivos que contribuyen a focalizar cada vez más la responsabilidad del destinatario de la obsesión (una persona, un grupo social o étnico, una confesión religiosa, etc.). Ningún argumento o dato que no contribuya a ese fin teleológico es admitido ni asumido.

Las más de 2.000 alusiones al Islam, al islamismo, al Corán, a Mahoma, que aparecen en las 1.500 páginas de su documento demuestran a las claras que en el cerebro de Breivik había lugar solamente para una paranoia, la manía anti–islámica, seguirá por la manía anti socialista y multiculturalista. Para él ningún otro problema real existía, todos derivaban de éste único y reduccionista planteamiento unidimensional.

– Egolatría.– Ya hemos visto que Breivik era incapaz de militar en Breivik era incapaz de militar en cualquier actividad colectiva: como masón fue un fracaso, no demostró el más mínimo interés en integrarse en las actividades de su logia; como miembro del Partido del Progreso fue también incapaz de asumir los objetivos, los métodos de la organización e integrarse con sus compañeros de partido; ni siquiera demostró interés en afiliarse a alguna de las muchas órdenes neo–templarias actualmente existentes, tuvo que crear una propia y allí sí, allí efectivamente se encontró a gusto (a pesar de que hoy no se sabe a ciencia cierta si se trataba de una orden neotemplaria real o virtual, teniendo más posibilidad esto último). Este simple hecho permite describir su personalidad como dotada de un fuerte sentimiento de distancia y superioridad: en las 1.500 páginas de su escrito no se perciben rasgos de empatía con ningún grupo social (salvo algunas frases en relación al pueblo judío). Solamente le interesa la lucha anti-islámica y no precisamente para mejorar la situación de los trabajadores europeos aquejados de dumping laboral.

Es curioso que una parte importante de su manifiesto sea una especie de diario personal sobre cómo preparó el atentado que empieza con la constitución de su orden neo–templaria en abril–mayo de 2.002 (pág. 1.414) y se prolonga hasta unas horas antes de los atentados (pág. 1.472). La inclusión de este verdadero “diario de un terrorista” complica mucho más las cosas de lo que parece (como veremos más adelante).

Anders Behring Breivik ha sometido a cirugía plástica en varias ocasiones, según declaró un amigo de la infancia (cirugía de nariz, frente y barbilla en los EEUU hace varios años) al diario noruego Dagbladet. Según algunos de sus amigos comenzó a tomar esteroides en su adolescencia, algo que también admitió en su manifiesto donde existen nueve referencias imprevistas a los “steroids”. Así mismo, en 145 ocasiones hace, con distintas excusas, referencia al “look” (la imagen), algo que le preocupaba mucho e incluso realiza recomendaciones para que sus partidarios asuman la imagen correcta.

Los esteroides posiblemente explican en cierta medida su comportamiento, pues no en vano sus efectos incluyen acné, crecimiento benigno de la próstata, aumento de la agresividad e ira incontrolable, alteración en la velocidad de coagulación de la sangre,  cambios en el sistema inmunológico, hipertensión arterial, problemas hepáticos, alteraciones cardiovasculares, atrofia testicular, choques anafilácticos, interrupción en el crecimiento si se toman desde la adolescencia, depresión nerviosa, daños renales (a causa de la retención de agua) disfunciones en el sistema reproductivo, cefaleas, calvicie y finalmente ginecomastia. Algunos de los efectos secundarios de los esteroides pueden interferir y potenciar otras componentes psicológicas de su personalidad, especialmente la agresividad factor característico en los psicópatas.

– Mesianismo.– El mesianismo supone una hipertrofia de la egolatría y, en el caso de Breivik está tamizado por la paranoia anti-islamista. El sujeto encuentra argumentos para demostrar que sólo él (y, eventualmente, su pequeño círculo) son los únicos que están en posesión de la verdad y que, por tanto, están legitimados para actuar en solitario en defensa de sus ideas. Es frecuente que ellos mismos se consideren los “más puros”, de hecho, los “únicos puros” y todo lo que observan a su alrededor, incluso grupos que mantienen objetivos muy parecidos, son criticados por un motivo u otro. En los ambientes extremistas, el mesianismo es habitual: grupos excepcionalmente reducidos, casi unipersonales (como en el caso de Breivik) sostienen que ellos son los únicos detentadores de la “verdad” y encuentran siempre alguna fantasía que achacar a otros para justificar el no viajar en el mismo vagón. Era el caso de Breivik criticando al Partido del Progreso por ser “moderado” o en nuestro horizonte nacional los ataques formulados por algunos antisemitas a todos aquellos que, sin haber exaltado jamás al sionismo, o sin haberlo mencionado, son considerados como “pro–sionistas”. En el caso de Breivik ocurre algo parecido: los tibios en la lucha contra el islamismo, son considerados, simplemente, como pro islamistas. Escribe por ejemplo: “Para Europa, la cosa más importante ahora es desmantelar la Unión Europea en su forma actual, y recuperar el control nacional sobre nuestras fronteras y nuestra legislación”. Esto puede ser incluso aceptable y asumible, pero ¿por qué Breivik pide esto? Él mismo responde: “La UE está profundamente viciada como organización, y fuertemente infiltradas por Eurabia y por el pensamiento islámico que simplemente no puede ser reformado. Y vamos a terminar con el apoyo estúpido los palestinos que los eurabianos han alentado, y empezar a apoyar a nuestra cultura primo, Israel” (pág. 330).

El rasgo habitual del mesianismo es “yo sólo contra el universo”. No importa el desequilibrio de fuerzas y las posibilidades de victoria, no importa siquiera que el combate no se plantee en términos de pragmatismo, sino de locura, lo único que importa es que “sólo yo (y nadie más que yo) puedo salvar al universo”. En la mayoría de los casos en los que el mesianismo está presente, éste queda en la esfera de los delirios teóricos, pero solamente en algunos raros casos, desciende al nivel de la práctica y solamente en alguno pasa a la acción terrorista. En estos últimos casos la personalidad mesiánica y paranoica debe coincidir con la personalidad propia al psicópata.

– Psicopatía.– Con cierta frecuente en la historia de estos últimos 11 años, los psicópatas han aparecido en la historia de España protagonizando clamorosos asesinatos. José María Silva Sande, dirigente de los GRAPO tenía los rasgos y el comportamiento propios del psicópata, llegó a pisar el cadáver aun caliente y despanzurrado de su compañera a la que le había estallado una bomba-lapa para abalanzarse sobre el agujero abierto en el furgón blindado y llevarse la bolsa con el dinero; entre los militantes de ETA se encuentran hombres y mujeres que ante los tribunales de justicia, por sus actitudes y comentarios, han demostrado ser psicópatas típicos tanto por sus expresiones como sus declaraciones. En realidad, la figura del psicópata no es rara en las sociedades occidentales y resulta una constante entre los grupos terroristas. El 10% de la población española presenta algún rasgo de psicópata y un 2% los tiene todos. En otra palabras 2 de cada 100 personas que nos cruzamos al cabo del día son psicópatas peligrosos. La mayoría son “psicópatas integrados” (220.000 en España). La justicia española sólo ha detectado (y condenado) a unos 10.000 psicópatas. ¿Dónde están los 210.000 restantes? Muy cerca nuestro, sin duda. Si pueden, intentarán engañarnos, estafarnos, arruinarnos y no experimentarán la más mínima sensación de culpabilidad. Las cifras en Noruega no deben de ser muy diferentes, pero sólo uno ha protagonizado las masacres de Oslo y Utoya.

En EEUU, uno de cada cuatro reclusos es psicópata. Entre 1960 y 1980 aumentaron un 300%, se redujeron algo en 1984, pero volvieron a aumentar en un 500% en los 90. El incremento en el número de delitos parece tener relación con el “boom” poblacional de los años 60, cuyos individuos han alcanzado la edad adulta en los 90. En Inglaterra las cifras son similares. ¿A qué se deben estos espectaculares aumentos? En la década de los 50 cada niño aprendía en familia a distinguir la verdad de la mentira, pero hoy, uno de cada cuatro niños americanos no vive en una familia tradicional. Uno de cada tres de estos niños ha nacido sin que sus padres estén casados y la mayor parte de sus madres tienen una educación mínima y una escasísima socialización. La proporción de nacimientos ilegítimos ha pasado del 5% en los años 60 al 30% hoy en día. Esto está relacionado con la situación familiar de Breivik: hijo de padres divorciados, cuya educación corrió a cargo de la madre, desde el momento en que el padre reconstruyó su vida en el sur de Francia hace más de diez años y con el que jamás había tenido buenas relaciones. En los psicópatas la figura del padre está casi siempre ausente (o se ha ido del hogar, o ha fallecido tempranamente o, simplemente, se ha despreocupado de hijos). En las páginas 1.386 y 1.387, Breivik explica algunas circunstancias de su infancia: “Mi padre, Jens Breivik, tenía tres hijos de un matrimonio anterior, Erik Jan y Nina, mientras mi madre, Wenche Behring, tenía una hija de una relación pasada, Elisabeth. Mi padres se divorciaron cuando tenía un año de edad”. El padre era diplomático y destacado a la embajada noruega en Londres y luego en París. Estos datos implican que, así como el padre dejó de tener contacto con el hijo en torno a 1.999, éste, en cambio, siguió interesándose por él y siguiendo su carrera diplomática. Los padres, reconoce, no militaban políticamente, pero en cambio la nueva compañera de su padre (a la que llama “mi madrastra”) era “marxista y feminista”, mientras que su padrastro (casado con su madre biológica) era “moderado”. En cuanto a sus padres biológicos eran simpatizantes del Partido Laborista Noruego. El padre biológico y la madrastra terminaron separándose cuando Breivik tenía 12 años pero él siguió manteniendo contacto con ella. Por su parte rompió completamente con el padre desde que hubo cumplido 15 años. A pesar de que escribe que no le guarda ningún rencor, también añade que “La cosa es que él es simplemente no es muy bueno con la gente. He intentado contactar con él hace cinco años, pero dijo que era no mentalmente preparado para una reunión debido a varios factores, siendo su mala salud uno de ellos”. La enfermedad del padre parece haber sido (y ser) la depresión, una enfermedad que suele transmitirse, en un amplio porcentaje, a los descendientes. Tampoco parece apreciar mucho a su padrastro: “trabajó como un comandante en el ejército noruego y ahora está jubilado. Aún mantengo contacto con él, aunque pasa la mayor parte de su jubilación con  prostitutas en Tailandia. Es una bestia sexual muy primitiva, pero al mismo tiempo muy agradable y bueno. No puedo decir que yo apruebo ese estilo de vida…”. A pesar de todo, como resumen final, escribe: “Me considero privilegiado y siento que he tenido una educación privilegiada con la gente responsable e inteligente a mi alrededor. No estoy de acuerdo con la super–liberal, la educación matriarcal, que carece por completo de disciplina y ha contribuido a feminizarme en cierta medida”.

El psicópata desde pequeño es radicalmente diferente de otros niños. Muestran un ego particularmente crecido y hostil –hasta el ataque de nervios– ante cualquier crítica. Aprenden a mentir y a enmascarar sus sentimientos; se consideran por encima de los demás y suelen despreciar a sus compañeros de clase. Sus padres comprueban que cambian pronto –y continuamente– de amigos. En su edad adulta no les quedan amigos de infancia. Ni les interesan los estudios, ni mucho menos el daño que puedan hacer a sus compañeros.

Algunas de los rasgos con los que Breivik se autodefine nos lo siguen situando como psicópata: las relaciones sexuales de estos enfermos son curiosas, habitualmente adoptan rasgos bisexuales. Les interesa muy poco la sexualidad como no sea como un medio para alcanzar un fin: la obsesión del momento, el escalar, el asegurarse una tranquilidad económica, el obtener, en definitiva, cualquier tipo de beneficios.

El psicópata funciona con una lógica propia: todo lo que le favorece y le facilita alcanzar sus objetivos es bueno, todo aquello que le impide llegar a ellos, es negativo. La ética y la normal moral, la ley unánimemente aceptadas, son para él peligrosas y, por tanto, es hostil a ellas. Al psicópata no le importa –y esto es particularmente importante en el caso de Breivik– hacer daño, estafar, engañar, arruinar a alguien e incluso asesinarle sin sentir el más mínimo complejo de culpabilidad. Para él, las personas con “cosas” destinadas a satisfacer sus fantasías, obsesiones y ambiciones. Jamás experimenta la más mínima sensación de remordimiento. Ahora bien, si es cierto que en determinados sujetos, especialmente en aquellos que han sido educados en ambientes católicos, se evidencia un complejo de culpabilidad latente que es causa todavía de mayores perjuicios: tiende a sublimar su complejo de culpabilidad encontrando siempre a alguien más culpable que él: los islamistas, por ejemplo, o los nazis, o los “marxistas”. Y eso lo repetirán una y otra vez a lo largo de su vida. Carecen completamente de empatía con los demás, no perciben cuando hacen daño a otros, ni tampoco les interesa, solamente trabajan por la satisfacción de su ego. Su encanto es superficial, causan una buena primera impresión que se va diluyendo a medida que se les conoce mejor, tienen pocas reacciones afectivas, en ocasiones suelen recurrir al suicidio o amenazar con él, su capacidad de razonamiento es insuficiente, no aprenden con la experiencia, experimentan una imposibilidad manifiesta para amar, suelen ser muy mentirosos y propensos a fantasear, sus códigos de comportamiento son propios y no tienen nada que ver con los demás. Estas características –que todos los manuales sobre la psicopatía consideran como rasgos habituales de esta dolencia– están indiscutiblemente implícitas en los 1.500 folios del manifiesto de Breivik–.

Otro rasgo del psicópata es su mala memoria patológica. Suelen olvidar lo esencial de lo que han hecho el día anterior. Llama la atención, por ejemplo, que en el diario de Breivik aparezcan algunas contradicciones: da cifras diferentes sobre el dinero que consiguió reunir para preparar los atentados pero no explica cómo lo obtuvo, menciona algunos episodios cuestionables y ni siquiera está claro si la orden neotemplaria que fundó contaba con algún miembro más aparte de él. Algunas peripecias –como el intento de comprar armas en los medios de la delincuencia en Chequia (pág. 1421) son novelescas y prácticamente increíbles, como sus contactos en Monrovia– y, finalmente, en la última página del diario explica que se le están acabando los fondos (que sólo unas páginas atrás hacia establecido en 500.000 euros en un lugar y en 4.000.000 euros en otro). Es inevitable percibir el aroma de la mentira deliberada en estos fragmentos, agravada por la proverbial falta de memoria propia de los psicópatas.

A pesar de que en el momento de escribir estas líneas da la sensación de que faltan elementos para completar la ecuación personal de Breivik (éste se ha negado a ser examinado por psiquiatras noruegos y ha puesto como condición incomprensible el que lo hagan psiquiatras… japoneses), lo cierto es que hay una serie de rasgos indelebles, deducidos de su escrito, que coinciden con los rasgos de la personalidad psicopática.

2.– Un autodidacta

La preparación intelectual de Breivik no era mala, conocía –como hemos visto en el capítulo anterior– lo esencial del pensamiento liberal, desde el clásico hasta el contemporáneo. Precisamente ese detalle y el hecho de que no realizara ninguna crítica al liberalismo es lo que nos ha permitido llamarlo “ultraliberal”. Como hemos resaltado en ese momento, no hay huellas de otro tipo de pensamiento, ni siquiera se ha interesado por la obra de los intelectuales identitarios (Faye), por la nouvelle droite (Benoist) o por cualquier otra corriente de pensamiento. Su formación tiene a Internet como centro. Era lo que podía ser considerado como “adicto a la red”. No recomienda apenas la lectura de libros, pero, en cambio, cada capítulo de su obra está seguido por un número variable de referencias a Webs, blogs y foros informáticos. Salvo la obra de Fjordman que aprecia y en la que se inspira, citándola a menudo como hemos visto, no le interesa ningún otro intelectual. Ha leído la obra de Bat Ye’or (a la que cita en 24 ocasiones), pero solamente porque elogia a Israel y alude al peligro islámico en Europa.

No es un hombre ordenado, sistemático, minucioso. La sensación que da su obra es la de ser un inmenso caos inorgánico en donde aparecen integrados elementos que nunca antes nadie se había arriesgado a unir: liberalismo con templarismo, recetas de explosivos con Friedrich Hayek, sexualidad (las referencias al sexo superan el centenar) con historia sui generis del peligro islámico, look con anti nazismo, y así sucesivamente.

Es lo propio del autodidacta. Aquella persona que no ha recibido una formación orgánica en una materia y que ha querido investigar por sí mismo, tiene siempre cierta tendencia a perderse. La egomanía le impedía admitir que tenía un maestro formador e incluso le impedía buscarlo. Su búsqueda se resolvía siempre en Internet y su falta de capacidad crítica hacía que no fuera capaz de operar la distinción entre las fuentes “fiables” y las fuentes “indignas de crédito”. El resultado es una amalgama inorgánica, un cut and paste de materiales muy diversos con el resultado de un mamotreto difícilmente digerible, contradictorio en algunos extremos, además de confuso y delirante. Decepciona para quien aspiraba a encontrar raíces profundas y un pensamiento –por delirante que fuera– cerrado y acabado con referencias a los grandes intelectuales europeos (a Nietzsche, por ejemplo, que solamente es citado una vez, Schopenhauer que ni siquiera aparece, como no aparecen Descartes, Platón, Séneca, Heidegger, etc. La filosofía no era lo suyo: lo suyo era, simplemente, la obsesión anti islamista y para satisfacerla surfeaba en los blogs de Eurabia, en webs anti islamistas, aludía al marxismo como si todavía viviera su mejor momento y no percibía que hacía ya 30 años que había sido arrojado al basurero de la historia. Confundía términos: hablaba de marxismo refiriéndose a la socialdemocracia (que había iniciado el abandono del marxismo desde el ya remoto Congreso del SPD en Bad Godesberg), reducía todo el “multiculturalismo” al “socialismo” (y, como Hayek, para quien cualquier cosa de no era capitalismo era “socialismo”, para él cualquier cosa que era “multiculturalista” era, por eso mismo, socialista), no había identificado siquiera el foco emisor del multiculturalismo (tan solo menciona en cinco ocasiones a la UNESCO y siempre relacionada con eventos de promoción del islamismo) y así sucesivamente.

Llama la atención que un pensamiento tan mal construido, tan limitado, tan contradictorio, fuera capaz de expresarse con semejante brutalidad y la irrelevancia doctrinal de sus 1.500 folios contrastan con el horror ilimitado que causó su acción y que, como hemos visto, es mucho más fácil interpretar en clave psicológica que en clave política.

4. Lo que podría ser Anders Behring Breivik: una personalidad manipulada

La característica común a la inmensa mayoría de los macro atentados que han tenido lugar en Europa en los últimos 50 años es que siempre han dejado agujeros negros inexplicables y misteriosos. Desde las strage di stato (masacres de Estado de la Italia de los años 60 y 70) hasta el crimen de Anders Behring Breivik, las “versiones oficiales” de los atentados tienen una irreprimible tendencia a mostrar zonas inexplicables y no resueltas por las autoridades. Hasta la aparición de Internet, la réplica contra las “versiones oficiales” no encontraba espacio en los medios de comunicación, sin embargo, a partir de la irrupción de la red como forma habitual de comunicación aparece el contraste entre la aceptación unánime de las “versiones oficiales” por parte de los medios convencionales y la proliferación de versiones alternativas aparecidas en la red lanzadas por grupos críticos que creen haber encontrado eslabones débiles en las explicaciones dadas por los gobiernos y los servicios policiales.

Así mismo, no hay que perder de vista que las organizaciones terroristas con finalidad política tienen en su mente planes criminales guiados por una estrategia implacable de conquista del poder político (caso de ETA o de las Brigadas Rojas, por ejemplo), por tanto nunca han practicado atentados indiscriminados contra una población entre las que se podrían encontrar sus propios partidarios; su terrorismo ha sido selectivo, y siempre las “versiones oficiales” carecen de “agujeros negros”. Pero, junto a este terrorismo de paternidad indubitable, existe otro especializado en macro atentados que no aparece como apoyado por ninguna organización tangible ni reconocible y que se trata siempre de atentados “únicos”: Mc Veigth no volverá nunca a repetir su ataque al edificio federal de Oklahoma, Oswald no tendrá ocasión de matar a nadie más que a JKF, Breivik permanecerá toda su vida en la cárcel, su crimen no tendrá continuación… son terroristas aparentemente solitarios, que pasan de no haber roto literalmente un plato durante toda su vida, a ser capaces de cometer un macro atentado superando incomprensiblemente todas las dificultades que frecuentemente llevan a los miembros de organizaciones terroristas a ser detenidos. Siempre es posible que aparezcan “locos solitarios”, pero da la sensación de que no todos ellos, aun estando locos, son tan solitarios y en muchos casos aparece la posibilidad de que hayan sido teledirigidos por alguien.

¿Quién tendría interés en manipular a alguien para cometer un macro atentado? El terrorismo, sobre todo si mueren decenas de ciudadanos, encierra un potencial emotivo superior a cualquier otro episodio: es la señal de que todos, nosotros y nuestros seres queridos, somos vulnerables, por tanto difunden el pánico entre la sociedad. El pánico impide pensar y el pensar hace que la sociedad reaccione siempre de manera previsible: en ocasiones la sociedad se refugiará bajo el paraguas protector del Estado (lo que ocurrió durante la serie de atentados conocido como strage di stato en Italia), en otras aceptará recortes a sus libertades (véase la aceptación del Acta Patriótica tras los ataques del 11–S, tras la “crisis del ántrax” y tras una veintena de alarmas terroristas), en otras contribuirá a hundir a un político y elevar a otro por mediocre que sea (inevitable recordar los atentados del 11–M en Madrid), otros contribuirán a culpabilizar a determinadas opciones políticas… y este último parece ser el caso del atentado de Oslo (como veremos en la última parte de este estudio). Sí, los interesados en cometer o aprovechar un macro atentado pueden ser muchos y el principio ancestral de investigación criminal implica la necesidad de partir siempre del principio “¿a quién beneficia el crimen?”. Sin embargo, en todos estos macro atentados jamás se tiene presente este principio de investigación…

¿Podemos encontrar “agujeros negros” en el atentado de Oslo? ¿Fue Breivik un ciego instrumento de algún centro de poder que considerase oportuno para la defensa de sus intereses el que cometiera esa masacre en ese preciso momento? La respuesta a esta pregunta es simple: si la “versión oficial”, con el paso del tiempo, se va demostrando que tiene “agujeros negros” completamente inexplicables, habrá que convenir que hay un misterio que se hurta a la opinión pública.

Él primer elemento sospechoso es la unanimidad con que los medios noruegos y la prensa internacional ha presentado el crimen: “se trata de un racista neonazi fanatizado y dispuesto a matar, obsesionado por la inmigración y cuyas opiniones fundamentales coinciden con los partidos de la extrema–derecha europea”… El estudio que hemos realizado hasta ahora a partir de la única fuente que está al alcance del público (el manifiesto de 1.500 páginas) nos muestra a un Breivik completamente diferente. Sin embargo, en cada país europeo, el atentado ha servido para criminalizar a las fuerzas sensibilizadas por la inmigración masiva. A toque te silbato, toda la prensa europea ha reaccionado de la misma manera. Y esto no es asumible en la medida en que un mínimo repaso al documento escrito por Breivik hubiera dejado claro que éste era un ultraliberal, filosemita, antinazi, lobo solitario sin vínculos con partidos identitarios y exclusivamente anti islamista, que incluso aspiraba a que los gitanos rumanos instalados en Europa Occidental se integraran en la lucha contra el islamismo… Esta unanimidad en la reacción por parte de todos los medios de comunicación, así como la negligencia a la hora de estudiar documentos que están al alcance de la mano, es absolutamente sospechosa.

El segundo factor de sospecha deriva de la lectura del manifiesto de Breivik. No solamente es caótico sino completamente incoherente. El manifiesto político que escribió estaba destinado a: 1) Dar a conocer la existencia de su orden neo–templaria, 2) dar a conocer las razones de su anti islamismo, 3) dar a conocer los principios de su combate y 4) realizar un diario sobre cómo planteó los atentados de Oslo y Utoya… ¿Tiene sentido dentro de este contexto explicar detalles irrelevantes sobre su vida personal como el que su madre tuvo un herpes genital transmitido por el que sería su segundo marido que, por su cuenta, mantuvo “más 500 relaciones sexuales con otras mujeres” (pág. 1.171)? ¿O que explique se fue a vivir con su madre para ahorrar y que le pagaba 450 euros por utilizar una habitación y comer (pág. 1.424)? Sin olvidar que sus referencias al dinero que consiguió para preparar el atentado no están en absoluto claras y que, más que resolver misterios, contribuyen a aumentarlos.

El viernes 22 –inmediatamente antes de los atentados– escribe: “Día 82: Iniciar secuencias de voladura en sitios pre–determinados. Prueba de pureza por gramo de oro por kg. Tienen suficiente material para al menos 20 explosiones. Inicio de capitalización del proyecto tan pronto como haya resultados. El tiempo se agota. Llamada y correo electrónico a todos mis contactos con los inversores actualizado documento en línea / pdf. Esto va a ser un escenario de todo o nada”. Parece, efectivamente, que vaya a cometer un atentado (un atentado del que no va a volver porque Utoya es una isla de la que debería saber que le iba a ser posible escapar cuando llegara la policía), pero inmediatamente después del texto anterior añade de manera incomprensible: “¡Tengo que completar la capitalización del proyecto de extracción de minerales en agosto a más tardar!” (pág. 1470).

Explica en el diario que en noviembre de 2010 inicia la “fase de investigación de los explosivos”, una fase que resulta completamente surrealista (en esa parte explica también que el atentado tendrá lugar en otoño de 2011). Internet está repleto de webs en donde se informa sobre cómo fabricar los explosivos más simples. Habitualmente se trata de páginas anarquistas o ultraizquierdistas. La que utiliza él precisa de una cantidad desmesurada de productos farmacéuticos y, al mismo tiempo, de productos de fácil adquisición y nulo control en droguerías y en tiendas de fertilizantes agrícolas. De hecho, la fórmula que utiliza hubiera podido ser sustituida ventajosamente por otras infinitamente más fáciles de fabricas: el colodión, la gelignita, el fulminato de mercurio, etc, etc. Pide por Internet a empresas distantes aluminio en polvo (que podría haber sustituido por purpurina de plata), pide azufre (que se vende en sacos de 40 kilos en empresas de fertilizantes agrícolas), etc que paga mediante VISA y PayPal, como queriendo dejar huellas que de haber comprado todo este material al contado jamás hubiera dejado. Explica que mientras está haciendo el explosivo en la granja ve a un hombre haciendo fotos del lugar y dice que le parece que es un policía. El jueves antes del atentado explica que iba a conducir hasta Kautokeino (situada a casi 2.000 km de distancia de donde tuvieron lugar los atentados), para concluir el diario al día siguiente con anotaciones incomprensibles en las que parece entenderse que los explosivos de los que ha hablado serán utilizados en minería.

La policía ha presentado el documento de 1500 páginas como la prueba incuestionable de que Breivik preparó el atentado, lo protagonizó y lo ejecutó él mismo… cuando la primera duda que subyace es sobre la paternidad del documento y cómo fue colocado y difundido en Internet. El documento, como se sabe, ha circulado en versión PDF, pero también en versión Docx, formato de archivo que deja rastros –a través de la función “propiedades”– sobre el origen del documento. Y es ahí en donde la hora de la última anotación de Breivik (el viernes 22 de julio a las 12:51 horas) no coincide con lo que indica el documento Docx (las 11:31) de ese viernes. Breivik afirmó que había empezado a escribir el documento en 2009, pero éste indica que lo empezó el 7 de marzo de 2011.

No han quedado rastros de los explosivos –que se sepa– en la granja que utilizó como base, ni tampoco se sabe, ni él mismo lo explica qué utilizó como detonante para la explosión. Las explicaciones que da –muy completas en lo accesorio– sobre el explosivo, son excepcionalmente ambiguas –especialmente en lo esencial–. Para colmo, las redes sociales Twitter y Facebook borraron los perfiles que había construido Breivik. El borrado en Twitter, de todas formas, no se debió a una iniciativa corporativo sino al grupo de piratas informáticos que se presentan como miembros del colectivo Anonymous, ¿motivo? “Queremos que Anders sea olvidado. Etiquetas como ‘monstruo’ o ‘maníaco’ tampoco nos sirven. Los medios de comunicación considerarle patético, un donnadie”. Pobre y extraña justificación que ha impedido a los blogueros e investigadores de a pie completar el cuadro ideológico y político de Breivik.

Para colmo, la agencia de prensa oficial rusa RIA Novosti difundió en lengua inglesa un parte que su antena española no ha traducido (y que si lo fue en América Latina): “Breivik se sometió a entrenamiento paramilitar en Bielorrusia”. La fuente originaria – Mikhail Reshetnikov, “un político de la oposición bielorrusa, citando fuentes de seguridad”– indicaba que “Breivik visitó Belarús en varias ocasiones en la primavera pasada como parte de sus preparativos para sus ataques. Visitó Minsk, donde recibió entrenamiento en un campamento paramilitar secreto”. Reshetnikov es líder del Partido de los Patriotas, uno de los partidos de oposición al actual presidente Alexandr Lukashenko. La noticia apareció originariamente en el diario online Gazeta.ru y declaró que sus fuentes eran “organismos de seguridad”. En realidad Breivik menciona a Bielorrusia (Belarus) en 18 ocasiones en su manifiesto, afirma tener allí partidarios (pág. 1.411) y haber viajado personalmente allí para observar los efectos de la explosión de Chernobyl (que menciona en 33 ocasiones) en 1986 que atribuye a un atentado terrorista. RIA Novosti confirmó que la Agencia de Fronteras del Estado Bielorruso confirmó que efectivamente estuvo presente allí en marzo de 2005. Reshetnikov también afirmó Breivik habían participado en el “ejercicios de terrorismo y sabotaje ” impartidos por un ex oficial bielorruso del servicio especial y que había utilizado un pasaporte falso para entrar en Bielorrusia. Añadió: “Su nombre clave en el KGB de Bielorrusia era Viking“. Imposible, por supuesto, de confirmar. A pesar de que la noticia fue difundida en Iberoamérica por Novosti, en España pasó completamente desapercibida y no se encuentra en la base de datos de la agencia en nuestro país. Pero, en cualquier caso, hay un extraño nexo que une Breivik a Bielorrusia y una obsesión por considerar que lo ocurrido en Chernobyl fue una atentado. La información sobre el adiestramiento paramilitar de Breivik, en cualquier caso, está sin confirmar.

Hay otros dos extremos que tampoco están confirmados y que son importantes: ¿por qué Breivik eligió un campamento de jóvenes socialistas para cometer su masacre?, y ¿por qué la policía tardó tanto en llegar permitiendo que la masacre fuera aumentando? La primera pregunta está envuelta en el misterio más absoluto. Cualquier otro objetivo hubiera sido menos impopular y más acorde con su visión obsesiva: una mezquita, un centro cultural islámico, un coche bomba en un barrio con aglomeración de inmigrantes islamistas, etc. Incluso si atribuye responsabilidades a los “multiculturalistas” e identifica a los socialistas como el vector más numeroso de esta corriente, apunta su fusil ametrallador contra los jóvenes socialistas, en su mayoría menores de 20 años, no contra la sede del partido socialista, ni contra su grupo parlamentario, ni siquiera contra algún mitin electoral (puestos a cometer una masacre indiscriminada…). ¿Lo hace contra los más jóvenes para qué el impacto entre la opinión pública sea mayor? ¿Podía ignorar que una masacre de este tipo generaría una corriente de simpatía hacia ese partido en las próximas elecciones noruegas? Decididamente, uno de los extremos más oscuros del crimen es el procedo de decisión por el que Breivik elige como objetivo a los jóvenes socialistas en lugar de blancos mucho más razonables desde su perspectiva. Y su manifiesto no dice absolutamente nada al respecto, ni siquiera menciona a la organización de los jóvenes socialistas noruegos. La única certidumbre es que los ataques beneficiarán electoralmente al Partido Socialista Noruego…

En cuanto a la tardanza en la reacción policial (que le permitió seguir persiguiendo y matando a jóvenes durante una hora), resulta igualmente incomprensible. Un helicóptero averiado, un bote defectuoso, no justifican un retraso de una hora desde que se tiene noticia de los primeros disparos y mucho menos después de la explosión de Oslo. Las horas dadas por la policía son: notificación del tiroteo a las 17:27; agentes llegan al muelle del lado a las 17:52; la unidad especial de la policía llega al muelle de la isla a las 18:09; la unidad especial de la policía pone pie en la isla a las 18:25; esto es, en total 58 minutos en un día de alarma antiterrorista. Un tiempo incomprensiblemente prolongado especialmente porque los jóvenes socialistas asistentes al campamento mantenían el vínculo constantemente con sus familiares y con la policía a través de los teléfonos móviles y era evidente que aquello era una verdadera cacería que justificaba no sólo más celeridad en la intervención sino el envío de más efectivos.

Distintos testimonios confirman que Breivik iba drogado (http://www.infobae.com/notas/595855–El–autor–de–la–masacre–de–Oslo–sonreia–mientras–disparaba–a–sus–victimas.html): “Estaba sonriente, muy frío y se notaba que estaba bajo los efectos de las drogas. Mientras disparaba, sonreía”, aseguró Jürgen, un joven de 18 años que ahora asegura quiere reforzar su militancia política”. El País reprodujo la declaración de Geir Lippestad, su abogado defensor (http://www.elpais.com/articulo/internacional/asesino/frio/siente/ha/iniciado/cruzada/dice/defensa/elpepuint/20110726elpepuint_3/Tes): “Lippestad ha contado que Behring tomó drogas antes de la masacre para sentirse fuerte, eficiente y despierto”… parece cierto, pues, que actuó drogado. Pero hay un pequeño problema para entenderlo: a lo largo de su escrito de 1.500 páginas menciona en 38 ocasiones a las drogas, siempre para considerarlas como un instrumento de la izquierda y del multiculturalismo para neutralizar a la juventud. Critica a las drogas (véase pág. 1.143, 795 –“El multiculturalismo, como las drogas, es un arma insidiosa” y así sucesivamente, hasta en 20 fragmentos dispersos a lo largo de su manifiesto. Alguien con estas opiniones ¿podía asumir el drogarse? El caso recuerda extraordinariamente a Mohadmed Atta, presunto jefe del comando que secuestró los aviones el 11–S y que, a pesar de ser fundamentalista islámico, había sido visto la noche anterior a los ataques en estado de embriaguez…

Las únicas interpretaciones posibles al caso Breivik son dos: o se trata de un psicópata paranoico con la energía suficiente como para preparar un crimen masivo o bien se trata de un individuo con una psicología particular al que se le ha manipulado para cometer el crimen. No existe una tercera opción. La historia nos ha demostrado como la figura del “asesino solitario” solamente es aceptable cuando terminan conociéndose todas las particularidades del crimen de manera indubitable y sin que puedan existir “agujeros negros” en la interpretación.

Hoy sabemos que durante los años de la Guerra Fría las dos superpotencias realizaron experimentos de control mental. El 14 de mayo de 2010, el Pentágono liberó el informe sobre los experimentos de control mental realizados con drogas durante ese período (véase: http://www.wired.com/dangerroom/2010/05/chemical–concussions–and–secret–lsd–military–releases–cold–war–mind–control–report/ ). Antes, existía una amplia literatura que indicaba que en 1948 ya se habían iniciado este tipo de experimentos utilizando como cobayas a prisioneros de guerra de las potencias vencidas. Se observó pronto que los prisioneros sometidos a un clima de estrés constante y a situaciones de terror continuo, terminaban convirtiéndose en mansos corderos capaces de hacer cualquier cosa que les ordenaran sus captores, aunque se tratase de iniciativas autodestructivas. Posteriormente, se conoció la existencia de la Operación Mk–Ultra que durante años fue negada e incluso ridiculizada por la administración americana. Esta operación incluía la introducción de determinadas drogas psicodélicas en las técnicas de control mental. El informe que salió a la luz en mayo de 2010 demostraba que Mk–Ultra no había sido la creación de mentes calenturientas, sino que se trató de una realidad. El informe que salió entonces a la luz se llamaba “Programas de experimentación conducidos por el Departamento de Defensa con patrocinio o participación de la CIA que involucraron a la administración de drogas a seres humanos con la intención de control mental o propósitos de modificación del comportamiento” y había sido escrito hace más de 30 años por el Consejo General del Departamento de Defensa.

En dicho informe se aludía a experimentos para desarrollar técnicas basadas en la utilización de drogas para “inducir una contusión cerebral sin traumas físicos”. Ese programa fue trasladado a la CIA debido a que involucraba “experimentos humanos que no eran fácilmente justificable en los terrenos médico–terapéuticos”. En otra operación, la Mk–Often se estudió los efectos de la dopamina y de la ibogaína (un hipnótico, afrodisiaco y alucinógeno que estimula el sistema nervioso central con efectos similares a las anfetaminas). La Marina norteamericana, por su parte, empleó heroína y mariguana para interrogar a los prisioneros y observar la reacción de voluntarios; fueron tratados ocho desertores soviéticos y seis voluntarios norteamericanos. En Mk–Ultra los cobayas humanos eran voluntarios que fueron tratados con drogas alucinógenas y psicodélicas, especialmente con LSD en los años 60. El programa Mk–Naomi incluía “materiales gravemente incapacitantes y mortales … [y] aparatos para su difusión”. El programa Mk-Chickwit fue diseñado para “conocer las novedades de drogas en Europa y Asia,” y después “obtener muestras”.

Todos estos programas tenían como función responder a la pregunta: “¿Es posible modificar el comportamiento de los sujetos?”. Era una pregunta que parecía interesar mucho a la CIA en los años 50 y 60. Pero hubo otros experimentos similares en la misma época que son mejor conocidos. En los 50, por ejemplo, se realizaron los primeros experimentos con propaganda subliminal que modificaban el comportamiento normal de los sujetos mediante la inclusión de imágenes estimulantes en forma de fotogramas en cintas de cine.

El 6 de enero de 2009 (ver http://www.wired.com/dangerroom/2009/01/mkultra–lawsuit/ ) la asociaciones de excombatientes, Vietnam Veterans of America, demandó a la CIA y al Pentágono por los abusos percibidos durante la implementación del llamado “Mk–Ultra” y de otros proyectos. Seis veteranos sufren de todo tipo de dolencias vinculadas a este “programa de prueba diabólica y secreta”, según un comunicado del abogado de los veteranos. Los experimentos incluían “el uso de tropa voluntaria para poner a prueba gases nerviosos, psicoquímicos y otros productos tóxicos químicos o sustancias biológicas”. El resultado de estos experimentos fueron discapacidades permanentes en civiles y militares a los que no se les explicó en qué consistían los experimentos ni, por tanto, éstos pudieron dar su consentimiento. En un libro publicado en 1998, el ex militar psiquiatra James Ketchum describe un proyecto del Ejército que tuvo lugar en Edgewood Arsenal (Maryland). Ketchum escribió haber visto allí a los sujetos de prueba “mantener una conversación con varias personas invisible durante el tiempo que 2–3 días”, mientras que otros “saludaban a las letrinas” o confundir una máscara de gas con una mujer.

En cuanto a la percepción subliminal hoy es definida como todo aquel mensaje audiovisual (compuesto por imágenes y sonidos) que se emite por debajo del umbral de percepción consciente y que incita al consumo de un producto. El ojo humano no es capaz de percibir conscientemente más de 14 imágenes por segundo, pero puede asumir inconscientemente una imagen insertada en el interior de una secuencia que le induzca a tal o cual comportamiento. Lo sorprendente es que los primeros experimentos subliminales se realizaron en 1957 pero a partir de 1962 se ignora el rumbo que tomaron estas investigaciones e incluso si prosiguieron. De lo que no hay duda es que en 1977 en la película de Walt Disney Los Rescatadores utilizó técnicas subliminales. En una secuencia de esta película aparecía una mujer desnuda en la ventana de un edificio que solamente podía verse conscientemente si se pasaba la película fotograma a fotograma. Comprobada la veracidad de la denuncia, la Disney se defendió afirmando que dicha imagen había sido insertada no por alguno de los encargados del montaje de dicho film (trabajo que había sido subcontratado a una empresa exterior). Miles de copias fueron retiradas del mercado (en http://www.snopes.com/disney/films/rescuers.asp puede verse la escena). Lo que se ignora es hacia dónde han evolucionado las técnicas de publicidad subliminal desde los años 60 y si han interferido con programas como Mk–Ultra. No parece razonable pensar que servicios de inteligencia que han abordado el estudio de técnicas de control mental y generado problemas psíquicos en voluntarios, en un momento dado, cuando sus resultados parecen “esperanzadores”, se abandonen bruscamente.

Mientras se realizaron experimentos con publicidad subliminal sobre los que se han publicado todos los detalles, fue posible saber que un anunció de una marca de té helado veía aumentar sus ventas más allá de las expectativas normales, especialmente entre personas que en aquel momento tenían sed. Esto indicaba que había un segmento del público predispuesto a asumir más fácilmente la publicidad subliminal. Y esto nos lleva nuevamente a Breivik: ¿era posible que su obsesión omnipresente contra el Islam le predispusiera a realizar algún acto criminal con una facilidad que no se hubiera dado en otro sujeto en el que esta obsesión estuviera presente?

¿Es Anders Behrig Breivik un sujeto que haya sido objeto de alguno de estos experimentos? No hay ninguna prueba. Salvo que cuando lo detuvieron, éste enemigo de las drogas… estaba drogado.

5. Para lo que va a servir el crimen de Anders Behring Breivik: el contexto histórico

Desde hace 65 años, Europa Occidental está gobernada por partidos que llegaron en el furgón de los vencedores de 1945. Básicamente estos partidos respondían a dos características: en la izquierda, el tradicional movimiento obrero organizado en partidos socialistas, en la derecha las clases medias organizadas en partidos liberales, democristianos o conservadores. El sistema político de Europa Occidental se mantuvo firme desde entonces reposando sobre estas dos columnas: una de centro–derecha y otra de centro–izquierda. Con sus características propias, con sus etiquetas particulares, este sistema atravesó la Guerra Fría, llegó al efímero período de “fin de la historia” y se adentró en la era de la globalización.

Un largo recorrido en el que, en política internacional se pasó del bilateralismo al unilateralismo y hoy se encamina hacia el multilateralismo. Pero así como el tránsito del primero al segundo supuso una victoria de los EEUU sobre la otra potencia mundial, la URSS, el tránsito del unilateralismo norteamericano al multilateralismo no puede ser considerado sino como derrota del “imperio”. Y esa derrota es algo más que la de un país arruinado que soñó durante un breve período –de 1989/91 a 2008, es decir, de la victoria norteamericana en la guerra de Kuwait, paralela al hundimiento del muro de Berlín y del bloque soviético, hasta la llegada al poder de Obama que coincide con la segunda etapa de la crisis económica internacional originada en EEUU en junio de 2007– con ser la única potencia mundial: es la crisis de un estilo de vida, de una forma de Estado, de una concepción del mundo, de una forma económica, de un estilo de organizar los Estados en base a un sistema partidocrático, es, digámoslo ya, una crisis global. Todo lo que hemos visto hasta ahora puede ser considerado como el “viejo mundo”, la etapa que se abrirá en los años que seguirán –que se está abriendo ya ante nuestros ojos y que no vemos todavía porque hemos estado demasiado tiempo con los ojos acostumbrados a la oscuridad– será tan radicalmente diferente a la que conocemos que, en rigor, podemos llamarla el “nuevo mundo”.

Estamos, pues, asistiendo a la desintegración del sistema mundial, no de tal o cual régimen, sino de todo un sistema que cobró forma a partir de 1945 y que ha ido prolongando su existencia, mal que bien, desde entonces. Nuestra generación ha visto como caía uno de los puntales de ese sistema mundial, la URSS, pero todo induce a pensar –y no es un deseo– que veremos también como la potencia norteamericana se extingue y con ella un “nuevo orden” cobra forma. En el tránsito entre lo que se extingue hoy y lo que vendrá mañana se producirán los inevitables dolores del parto: un sistema se niega a desaparecer y utiliza para ellos sus peores armas, otro sistema pugna por nacer y al verse taponado genera períodos de tensión, por otra parte, el tránsito del unilateralismo al multilateralismo no se producirá sin tensiones internacionales extremas.

¿Qué está ocurriendo en Europa en estos momentos? Que las fuerzas sobre las que se mantenían los distintos regímenes políticos de Europa Occidental, están entrando en colapso.

En 1945 las fuerzas políticas y sociales que alumbraron el nacimiento de estos regímenes tenían la iniciativa: la clase obrera organizada en partidos de izquierda era fuerte en el momento en que Europa iniciaba su reconstrucción y, el centro–derecha era la única alternativa apoyada en las clases medias. El atraso secular de los países mediterráneos hizo que este esquema retrasara su aplicación casi 30 años, pero a partir de la caída de Marcelo Caetano en Portugal y de la muerte de Franco, que coincidió prácticamente con el fin de la dictadura militar griega, esta zona del sur también se “normalizó”.

A diferencia de la Europa del Este en donde el tránsito del estalinismo a las democracias formales todavía encuentra problemas de ajuste, en Europa Occidental los distinto regímenes nacidos en 1945 –o a partir de 1975– sufren otros problemas comunes y característicos: falta de representatividad democrática, ascenso de nuevas opciones políticas, crisis económica, corrupción de la clases políticas dirigentes y descenso de su nivel de calidad, incapacidad para resolver los efectos de la crisis económica, deriva partidocrática y plutocrática, imposibilidad de estabilizar un sistema mundial globalizado… En realidad, puede decirse que lo que ha ocurrido es que las fuerzas que eran hegemónicas en 1945 (tanto a nivel internacional como a escala de cada una de las naciones de Europa Occidental) están en crisis y ya no tienen la preeminencia respecto a su momento histórico.

1. “Beneficiarios” y “Damnificados” por la globalización

Socialmente, es posible dividir a la población entre “beneficiarios” y  “damnificados” por la globalización. Entre los primeros se encuentran solamente una élite extremadamente reducida de financieros especializados en operar con capitales internacionales moviéndolos de un lugar a otro del planeta, allí donde hay posibilidades de grandes beneficios, frecuentemente comprando deuda soberana. Esta élite financiera está presente en las bolsas y, desde allí, penetra a las industrias multinacionales, está presente en los grandes conglomerados bancarios, en las instituciones financieras internacionales e impone su política a los gobiernos. Es el poder real que está por encima del poder virtual de los Estados cuyos gestores temporales –las clases políticas– comen literalmente de sus manos. Entre los segundos se encuentran especialmente las clases trabajadoras, las clases medias, los jóvenes, los pensionistas, es decir, la inmensa mayoría de la población. Pues bien, son los primeros los que mantienen su hegemonía sobre los segundos. Ya no hay luchas ideológicas como en la postguerra, ya no hay luchas sociales como hasta finales de los setenta, ya no existen ni siquiera distintos planteamientos globales en el seno del sistema: hemos llegado al pensamiento único que expresa los intereses del capital financiero, sólo eso y nada más que eso.

Pero el sistema globalizado ha cavado su propia tumba y ha sido el artífice de su propia desestabilización.

La globalización, a fin de cuentas, no es más que un intento de optimizar los beneficios del capital a nivel mundial. Para ello era preciso producir más y más barato: no es raro que la deslocalización diariamente se lleve empresas a los países emergentes, por alejados que estén, para lograr el abaratamiento de sus productos, a pesar de que ese proceder es aventurero, irresponsable y efímero: el pico de Hubber que marca el fin de la era del petróleo barato y el inicio del ciclo de agotamiento del crudo, en apenas treinta años, hará que los precios de los fletes encarezcan el transporte desde China (la “manufactura del mundo”) hasta los consumidores; por otra parte, la deslocalización hace que disminuya inevitablemente el consumo en los países del antiguo Primer Mundo cuya disminución apenas es compensada momentáneamente por el abaratamiento de los productos. Los puestos de trabajo perdidos en el sector industrial no son compensados por bolsas de nuevos empleos: el mercado laboral en Europa, poco a poco, se va contrayendo, especialmente en países que se han quedado con un tejido industrial anémico o que han vivido de burbujas especulativas pero no de economía productiva (Portugal, España, Grecia, Italia, Irlanda). Y este es el gran problema…

… Porque la globalización es una autopista de doble dirección: por una parte, la que conduce a la deslocalización, pero también hay otra no menos lesiva para los intereses de Europa Occidental, la inmigración que arroja a grandes masas de población hacia Europa. El fin de la inmigración no es otro que el de arrastrar a la baja a los salarios con el fin de hacer más competitiva los productos producidos. El trabajo en economía liberal no es más que un valor de mercado sometido a las leyes de la oferta y la demanda: más oferta de trabajo, con una demanda decreciente, lleva inevitablemente a descensos salarias virtuales (estancamiento salarial más inflación supone un descenso real del salario percibido) o reales: entre 1999 y 2006 los salarios aumentaron el 3’7%… mientras que la inflación acumulada lo hacía 1,4% en 1998, 2,9% en 1999, 4,0% en 2.000, 2,7% en 2001, 4,0% en 2002, 2m6% en 2003, 3,2% en 2004, 3,7% en 2005 y 2,7% en 2006, lo que globalmente supone un 25,8%, es decir, que durante el período anterior a la crisis (tiempo de gran crecimiento económico–especulativo), el salario global en España disminuyó ¡una cuarta parte! Según el informe anual de 2007 de la OCDE [Employment Outlook, 2007] sobre la situación de la población empleada, que incluye los países económicamente más desarrollados del mundo, España es, de los 27 países, el único que ha tenido durante el periodo 1995–2005 un descenso del salario promedio. El único dato –no hay otro– que permite explicar este fenómeno es la llegada masiva de inmigrantes precisamente en los años de auge económico. Solamente hasta 2007, cuando se inició la crisis, España era el segundo país del mundo en recepción de inmigrantes y solamente detrás de EEUU (2), lo que equivale a decir que España con poco más de 40 millones de habitantes recibía solamente algo menos inmigración que EEUU con ¡ocho veces más población! Anuario de la Comunicación del Inmigrante de 2007 (3) preveía que en 2025 tres de cada diez conciudadanos –unos ocho millones– podría no haber nacido en España o ser hijos de padres extranjeros, un porcentaje que incluso superaría al del país europeo con mayor proporción de inmigración, Suiza, con un 20% de la población llegada del exterior. Otros países europeos con más tradición en llegada de inmigrantes están por detrás de España: Francia (con el 9,6% de inmigrantes sobre 63,4 millones), Alemania (con el 8,9% sobre 82,6 millones) y el Reino Unido (con el 8,1% sobre 60,6 millones). La propia secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí, uno de los miembros del lobby socialdemócrata pro–inmigracionista reconoció que la inmigración «el fenómeno social más intenso que ha sufrido España en décadas»…. Y, en efecto, así es, no solamente en España sino en toda Europa Occidental.

Pues bien, la inmigración es precisamente lo que ha contribuido a decantar a amplias franjas de la sociedad europea hacia las filas de nuevas opciones políticas ante el fracaso de las tradicionales para afrontar el fenómeno. La inmigración, generada por la globalización con la intención de “uniformizar” el mundo, crear un mestizaje universal que aboliera diferencias, quebrara rasgos diferenciales y encajara mejor con el concepto “global” que le interesa defender (ese que convierte en damnificados a las mayorías y beneficia solamente a unos pocos), paradójicamente ha supuesto el trampolín para desestabilizar al sistema.

2.- Las fuerzas políticas del “sistema”: sin futuro

A finales de los años 70, las masas trabajadoras y los intelectuales empezaron a desertar de los Partidos Comunistas, éstos cometieron posteriormente el error de considerar a la inmigración como la “nueva clase obrera” y se lanzaron a una enloquecida carrera para incorporarla a su base electoral: el resultado unánime en toda Europa Occidental (en España, Portugal y Grecia, el fenómeno tardaría algo más en manifestarse) fue que ni los trabajadores europeos (con quienes la inmigración competía en el acceso a los puesto de trabajo y que convivía en sus mismos barrios) entendieron el mensaje sino que lo consideraron como un atentado contra sus propios intereses, sino que la mayoría de trabajadores inmigrantes jamás se sintieron interesados por la política de los países de acogida. Si a esto unimos el descalabro de la URSS, podemos entender el porqué hoy el comunismo es un mal recuerdo de otro tiempo.

En cuando al socialismo, a partir del Congreso de Bad Godesberg del SPD alemán en 1959, la nueva línea quedaba marcada para el centro–izquierda: se renunciaba a Marx y se aceptaba como incuestionable la forma capitalista, tan solo se intentaba corregir algunos de sus aspectos más extremistas introduciendo políticas de bienestar social. Amplias franjas de trabajadores y de clases mediantes se incorporaron a este proyecto que, con mejor o peor fortuna, ha prolongado su vigencia hasta el inicio de la gran crisis económica. A la socialdemocracia europea se le ha perdonado su corrupción consuetudinaria que se ha prolongado durante décadas, se la ha perdonado su ineficiencia a la hora de gestionar la res publica, se le ha perdonado que cada vez con más frecuencia cayera en prácticas partidocráticas y se le ha perdonado su humanismo–universalista que tenía más que ver con las directivas de la UNESCO que con cualquier documento de la izquierda clásica. Pero hay una cosa que las masas no han perdonado a la socialdemocracia: el que, cuando se ha producido la gran crisis económica, tomara partido por la banca, por el gran capital y la alta finanza y que, lejos de defender los intereses de las clases trabajadores hiciera justamente lo contrario.

Y ese error de cálculo ha puesto aún más de relieve el pecado histórico del centro–izquierda europeo: abrir las puertas a la inmigración masiva cuya presencia atentaba y muy especialmente contra los intereses de sus bases electorales. Estos dos elementos son precisamente (junto a la gran crisis económica) los que han entrañado la crisis del centro–izquierda y el fenomenal descalabro que la socialdemocracia ha sufrido en todo el continente en los últimos cinco años.

En cuanto a la derecha, su papel ha sido igualmente poco airoso. Desde 1999 los conservadores se vieron ganados por el neoliberalismo y fueron perdiendo sus signos de identidad para sumergirse en una loca carrera para demostrar quién era más “liberal”, quién proponía más medidas para empequeñecer el Estado, quien encontraba nuevas propiedades públicas que privatizar, y quien iba más lejos a la hora de desregular completamente la economía: cualquier otra consideración pasaba a segundo plano o simplemente desaparecía de los programas del centro–derecha. Aznar fue el paradigma de esta tendencia. Todo fue bien hasta que se desencadenó la crisis económica generada… por ese mismo liberalismo que demostró no ser la solución sino lo esencial del problema. En el momento actual –cuando la crisis cumple ya su cuarto aniversario– el centro–derecha está sumido en plena confusión: es incapaz de asumir soluciones “nacionalistas” y se obstina en aceptar la globalización y la economía liberal como destino ineludible de las naciones. Para colmo, ha permanecido perplejo ante el fenómeno de la inmigración y se ve incapaz de plantear políticas restrictivas limitándose allí donde tiene ocasión a practicar las mismas políticas que la izquierda marcadas por las palabras “integración”, “inmigración ordenada”, y poco más que, en la práctica, se han traducido en fracasos absolutos el más espectacular de los cuales es, sin duda, el de Sarkozy en la vecina Francia.

Hoy, los votos que recoge el centro–derecha se deben en gran medida al fracaso y a la inadecuación crecientes del centro–izquierda, no a sus propios éxitos, ni a la capacidad de movilización de sus temas de propaganda. El centro–derecha es cada vez menos percibido como alternativa al centro–izquierda, tan solo se le ve como la otra cara de la moneda. Su crisis de contenidos se palia momentáneamente gracias a su capacidad para incorporar, cínica y de manera desaprensiva, temas de actualidad a su programa (en la cuestión de la inmigración, por ejemplo) que entiende mal, sobre los que no tiene respuestas y que, una vez en el gobierno, no puede resolver. En cuanto al centro–izquierda, su incapacidad para resolver los problemas, su complicidad con el capitalismo y, consiguientemente, la traición a su electorado natural, deja poco espacio al optimismo sobre su futuro inmediato.

3. El ascenso de nuevas fuerzas políticas a derecha, a izquierda y transversales

Pero ni los votos perdidos por el centro–derecha suelen ir a parar al centro–izquierda, ni los de este sector político terminan en el otro. En realidad, lo que está ocurriendo en los últimos cuatro años es que los índices de abstención, voto en blanco y voto nulo están aumentando situándose globalmente en la mitad del electorado en países como España, unido a la aparición de nuevas opciones tanto a la derecha como a la izquierda, como en espacios políticos nuevos. En otros lugares ya hemos aludido a la formación de Die Linke, la izquierda alternativa alemana, o a la del Nuevo Partido Anticapitalista, o en España a la formación de un espacio alternativo de izquierdas todavía en fermentación en lo que ha sido llamado el movimiento de los “indignados” o Movimiento del 15–M. Luego, naturalmente, están los partidos antiinmigración que, a decir verdad, suelen ser transversales y asumen la defensa de las clases trabajadoras frente a la inmigración masiva. Están presentes de manera creciente en toda Europa.

Y ese es el riesgo para el sistema: que aparezca un nuevo espacio político ya no situado en el centro–izquierda y en el centro–derecha clásica, sino que suponga una nueva forma de radicalismo transversal irrecuperable a diferencia de la “nueva izquierda” (incluido el Movimiento del 15.M) que, a fin de cuentas no se conforma con los principios del humanismo universalista de la “vieja izquierda” sino que los quiere llevar a la práctica. Cuando la “nueva izquierda” llama a “otra globalización”, sigue defendiendo en la práctica un levantamiento mundial de fronteras similar el que ha construido la alta finanza y el capitalismo internacional, pero con el único añadido del humanismo… La “nueva izquierda” aspira solamente a ir más allá de la actual forma de globalización, mientras que la “nueva derecha” quiere ir más acá, a formulaciones nacionalistas que, como máximo permitan niveles de cooperación e incluso de federación entre países del mismo bloque económico: son los partidos populistas nórdicos o los partidos identitarios de Europa del Oeste o los partidos nacionalistas de Europa del Este. En todos estos el elemento antiinmigración está muy presente. Podría hablarse también de partidos liberal–populistas pero solamente haríamos alusión a Geert Wilders y los minúsculos grupos que se sitúan en Alemania en su estela.

En general estos partidos nacionalistas, identitarios o populistas –a diferencia de Wilders– no manifiestan posturas que induzcan a pensar en el mantenimiento del estatus de los EEUU en Europa después de 1945, más se muestran partidarios de opciones “neutralistas”, no evidencian ningún interés por mantener a sus países en la OTAN y mucho menos por seguir a los EEUU en sus aventuras coloniales; mantienen una cuota electoral a costa de defender las conquistas sociales de la postguerra y están poco interesados en salir en defensa de la banca y de la alta finanza. Europa les interesa sólo muy relativamente y, desde luego, no esta Europa construida sobre la base económica y cuyo techo ya se ha alcanzado y a la que sólo le queda decaer a causa de la insolidaridad creciente generada para acudir al rescate de socios en crisis. Desconfían de la globalización y ni uno de ellos ha salido en defensa de esa muestra extrema de neoliberalismo agresivo. Son anti-islámicos pero, a diferencia de Wilders, no se muestran muy predispuestos a salir en defensa del Estado de Israel y la iniciativa de “Eurabia” surgida a principios de la década anterior de las agregadurías de prensa de las embajadas judías en Europa no ha logrado mejorar prácticamente la imagen de este Estado en nuestro continente. En realidad, opinan que el Islam no tiene lugar en Europa y es contrario a los valores tradicionales del continente, pero mantienen silencio sobre lo que ocurra más allá de Gibraltar: cada país debe seguir una línea diferente conforme a su tradición, la democracia no florece en determinados pueblos. Se sienten distanciados de las calidades democráticas de los actuales regímenes europeos, y, desde luego, rechazan unánimemente la partidocracia y el régimen clientelar de corruptelas y nepotismos. Son críticos respecto a la marcha de la educación en Europa, rechazan los valores del mestizaje y hay en ellos un intento de volver hacia “valores nacionales”. Rechazan unánimemente –a diferencia de los partidos tradicionales– la incorporación de Turquía y la aproximación de Marruecos a la Unión Europea, en tanto que países islámicos, así que reconocen implícitamente que Europa es un “club cristiano”, aun a pesar de que todos ellos son partidos laicos y que defienden el laicismo. Laicos, no cristianos, no defienden una religión, pero si una moral. Es un espacio político en efervescencia del que resulta aventurado todavía decir hacia dónde puede dirigirse pero no es tanto percibir qué papel está jugando en estos momentos: está arrinconando, poco a poco, al centro–derecha y al centro–izquierda incapaces de hacer frente a la crisis económica, esto es, a su propio crisis.

A partir de ahora, con las nuevas fuerzas políticas surgidas a la derecha y a la izquierda, surgidas en espacios transversales, el centro–derecha y el centro–izquierda ya no van a poder seguir monopolizando el poder durante muchos años: tendrán que pactar con una nueva izquierda o tendrán que pactar con nuevas formaciones populistas, identitarias o nacionalistas. Eso implica que muchas cosas van a ser cuestionadas en la próxima década: el neoliberalismo, la globalización, la OTAN, el papel de los EEUU en Europa, el poder omnívoro de los partidos, las propias constituciones de cada Estado y la fisonomía que han tenido hasta ahora, etc. Esto no va a ser una reforma: va a ser lo más parecido a una revolución gradual que en un plazo más o menos prolongado –que abarcará todo el tiempo en que se prolongue la crisis del sistema– dará lugar a un “nuevo orden” político y económico.

4.- Las trincheras defensivas del sistema

El sistema se va a defender, no está interesado en permitir el ascenso de nuevos actores políticos en Europa que, además, son imprevisibles y apuntan contra el corazón mismo de la economía financiera mundial y la división internacional del trabajo: apuntan contra la globalización en beneficio de la reivindicación de lo nacional. Tiene todas las armas a su alcance, si bien le falta la mejor de todas ellas: buena salud y posibilidad de prolongar mucho más allá de 20 años su actual estatus. El sistema está atrincherado en sus últimas líneas de defensa. Una de ellas es apelar a la emotividad y al sentimentalismo generado por operaciones terroristas. No sé cómo un chalado ha podido asesinar a casi un centenar de personas en Noruega, no sé –ni puedo saberlo– si ha sido sometido a un programa de “control mental” de los que se sospecha que se ensayaron en laboratorios vinculados a los grandes servicios de inteligencia desde los años 50, ni si se trata solamente de un cerebro enfermo, desorganizado con pulsiones paranoicas y homicidas. Nada más manipulable que un paranoico obsesivo y seguramente con elementos de psicópata. Ni lo podemos saber ni es el centro de la cuestión.

Hasta ahora fenómenos de este tipo han sido propios de la civilización americana: el tirador solitario, el asesino en serie, el alumno vejado por sus compañeros que toma venganza, el mitómano acomplejado amante de las armas y de gatillo fácil, el terrorista solitario a lo Unabomber, etc, han aparecido acompañando a la irracionalidad que late en el fondo del alma americana. Pero esto es Europa. Y dentro de Europa, esta última masacre ha tenido lugar en Noruega. Y de lo que no cabe la menor duda, es que esta masacre se ha utilizado deliberada y conscientemente, contra este espacio político nuevo.

Lo más sospechoso ha sido la rapidez con la que han respondido agencias de información internacionales en toda Europa, señalando al movimiento antiinmigración como “padre ideológico” de la masacre, sin pruebas y de manera a todas luces falaz, como si se tratara de una consigna a seguir. Esa rapidez y esa unanimidad en la reacción implica premeditación: alguien esperaba este atentado para cargar contra el ascenso de los partidos anti–inmigración en Europa. Ha constituido una maniobra arriesgada e insensata. A fin de cuentas, todavía quedan islotes de capacidad crítica en Europa y lo que ha funcionado en países como Marruecos (los atentados del 16 mayo de 2003 no tenían otro objetivo más que detener el ascenso del Partido de la Justicia y el Desarrollo: cosa que consiguieron. Aún subsiste la duda, por supuesto, de cómo se originaron aquellos atentados, por cierto, ni quién los impulsó, ni porque los “suicidas” se inmolaron ante objetivos de muy escasa entidad e incluso ante locales vacíos) o EEUU (sobre el 11–S en la propia sociedad norteamericana ha surgido un movimiento de protesta ante los agujeros negros de la versión oficial, pero es evidente que la llamada “crisis del ántrax” del que, finalmente se supo que la cepa había surgido de un laboratorio militar norteamericano, fue, con absoluta seguridad, un intento de generar miedo en la sociedad de aquel país para que aceptara –el miedo impide pensar– la aprobación del Acta Patriótica con la mínima resistencia), no tiene porqué funcionar necesariamente en el territorio europeo.

De todas formas esta es una discusión y una confrontación de hipótesis que no puede hacer olvidar el hecho esencial: sea quién sea, por el procedimiento que sea que se desencadenó la masacre de Oslo –un loco asesino o una operación “false flag” generada desde algún centro de poder–, no tiene nada que ver con el hecho esencial, a saber, que se ha utilizado el crimen contra las fuerzas anti–inmigración en ascenso en toda Europa y, particularmente, en los países escandinavos bajo su forma populista.

Queda por explicar porqué este drama ha ocurrido en Noruega. Es posible establecer distintas hipótesis la primera de las cuales pasa por el Partido del Progreso que en las pasadas elecciones municipales aventajó a la socialdemocracia con el 23% de los votos. El “surpaso” (la superación de alguno de los partidos tradicionales por la nueva opción) ya se había producido en Noruega. Hay que decir que el nombre más habitual en Oslo es… Mohamed (4) y que otras opciones populistas se han acomodado de manera creciente en los sistemas políticos de los países nórdicos: tanto en Finlandia (Partido de los Verdaderos Finlandeses, 19% de los votos), como en Suecia (los Demócratas de Suecia con sus 20 diputados y el 5,7% de los votos), pasando por Dinamarca (el Partido del Pueblo Danés, presidido por Pia Kjaersgaar, cuyo apoyo es fundamental para el minoritario Gobierno liberal–conservador, que está en el poder desde 2001) hasta llegar a Noruega… Los programas de todos estos partidos pueden leerse fácilmente en Internet (y el obstáculo del idioma ya no es tal gracias a la aproximación que permite realizar cualquier programa de traducción) y es fácil percibir que no hay en ellos absolutamente ninguna llamada al odio, ni al terrorismo, sino propuestas extremadamente sencillas a problemas absolutamente complejos. Y, sin embargo, la criminalización operada a toque de pito por los medios de comunicación los ha presentado a todos, incluso a partidos situados en el otro extremo de Europa (como España), como “cómplices del asesino de Oslo” cuyos puntos de vista “comparten”. El sistema está atrincherado en sus últimos bastiones defensivos: los medios de comunicación de masas que, desde hace décadas merecen más el nombre de “medios de manipulación” que comen de la mano el “viejo orden”.

El problema de la inmigración masiva llegada a Europa ha introducido en el interior del sistema un imprevisto factor de inestabilidad que está afectando a parte de los trabajadores, a las clases medias y a los jóvenes, dotando de base social a partidos de nuevo cuño y, paralelamente, restándosela a las viejas opciones fracasadas y abandonadas por el electorado. Y el sistema se defiende: para él, para mantener su red de intereses cualquier método es bueno.

No es la primera vez que el sistema recurre a la manipulación informativa para salvaguardar sus posiciones, ni tampoco –aun no es ese el extremo al que queremos discutir– la primera vez que recurre al terrorismo (¿habrá que recordar otra vez que durante 15 años, Italia, la Italia democrática del pentapartito, estuvo sometida a una serie de macro atentados criminales que fueron ideados en los laboratorios de los servicios de inteligencia a petición de centros de poder secreto y que se produjeron más de 200 muertos en atentados que fueron atribuidos al neofascismo?). La diferencia es que ahora, el sistema global se encuentra en una crisis terminal y ya no puede responder ni a la crisis económica, ni a la deuda soberana, ni a las contradicciones entre la población inmigrante y la población autóctona, exteriorización dramática de una crisis mucho más profunda experimentada por las masas populares ante la cual éstas responden cambiando la orientación de su voto y abandonando a las opciones tradicionales consideradas como “culpables” de la actual situación.

La lucha contra la inmigración masiva ha generado adhesiones en toda Europa. El sistema ha advertido el riesgo y… se defiende.

El sistema ha generado la inmigración para optimizar los costes de producción en Europa Occidental, como si se tratara de una vacuna. Pero la potencia del virus injertado ha sido insoportable para el organismo –el mismo sistema– y éste ha entrado en crisis cuando determinados grupos sociales –los “damnificados” de la globalización– han generado anticuerpos. Esos anticuerpos son los partidarios que manifiestan estar contra la inmigración masiva desde fuera del marco de los partidos de centro–izquierda y centro–derecha hasta ahora tradicionales. El sistema ha logrado aplazar 20 años los disturbios raciales en Europa a condición de subsidiar a la inmigración (especialmente en Francia y en el Reino Unido). Cuando la crisis ha hecho inevitable la reducción de estos subsidios o cuando se había llegado demasiado lejos en la tolerancia de la delincuencia y se inició un leve retorno a las políticas policiales y represivas, la inmigración inintegrable se ha revuelto en Francia en noviembre de 2005 y en el Reino Unido en agosto de 2011.

Los próximos años van a ser dramáticos: el sistema utilizará sus reflejos de supervivencia para garantizar poder mantener su trayectoria actual; los grupos sociales contrarios a la inmigración masiva vivirán cada vez con más dureza y desesperación el tener que competir en puestos de trabajo y en barrios con una inmigración que no tiene la más mínima intención de integrarse y que genera muchos mas problemas de los que resuelve o que en el futuro protagonizará más revueltas urbanas. Y todo esto sobre el trasfondo de la crisis económica que ya hoy se empieza a intuir que es completamente irresoluble a la vista de los niveles de la deuda mundial.

Los próximos años van a ser años de una dureza sin precedentes en Europa desde la II Guerra Mundial. Y el final de este conflicto solamente puede ser: o bien el sistema consigue desembarazarse –como sea- e integrar a sus adversarios a la derecha y a la izquierda, prolongando unos años más su existencia, o bien de la lucha y del ascenso de estos partidos surgirá una nueva clase política, una nueva voluntad y un nuevo proyecto de reconstrucción de la civilización europea y, por supuesto, de la misma Unión Europea.

La tercera opción (en absoluto a descartar) sería eventualmente que los regímenes de Europa Occidental –empezando por los del sur– se desintegraran a causa de los conflictos sociales que estallarán a partir del hecho incontrovertible de la imposibilidad de pagar la deuda y que las élites dirigentes siguieran optando por penalizar los ingresos procedentes del trabajo antes que hacerlo con las rentas procedentes del capital, triturando a las clases medias, a los trabajadores y a los jóvenes, generando situaciones de volatilización del Estado y conflictos sociales por la supervivencia que no dejarán de ser sangrientos.

Si el problema de la deuda es insoluble hasta que no se reconozca la imposibilidad de pagarla, la cuestión de la inmigración es menos insoluble aún hasta que no se reconozca que la única solución es la repatriación de los excedentes de inmigración y de cualquier inmigrante que no contribuya con su trabajo o con sus impuestos al mantenimiento del Estado del Bienestar. Quien ha venido a trabajar a Europa difícilmente puede permanecer aquí con la misma intención en momentos en los que en sus países de origen hay una situación mucho más favorable si de trabajar es de lo que se trata: el “retorno voluntario” es la única solución. Ahora bien, si se ha llegado hasta aquí para aprovecharse de lo que queda de nuestro Estado del Bienestar y del régimen de discriminaciones positivas impuesto por el lobby pro–inmigracionista, la repatriación forzosa es una obligación de los Estados Europeos.

¿Qué ha sido el atentado de Oslo? Como hemos dicho, poco importa si es la obra de un loco solitario o una operación “false flag”. Lo que importa es que ha sido utilizado para taponar el ascenso de fuerzas que pugnan por la renovación del sistema político–económico y que han surgido al calor de las protestas de los “damnificados” de la globalización para los que la inmigración masiva lesiona sus intereses personales y los de su país. En su última trinchera defensiva, el sistema no duda en utilizar la mentira contra las fuerzas políticamente en ascenso. Esta tendencia irá en aumento en los próximos años. Hay que retener esta idea: los rectores del sistema mundial carecen de ética y de moral, desconocen cualquier principio que vaya más allá de sus propios intereses: son, pues, capaces de las peores mentiras y de las maniobras más criminales. Y las utilizarán contra quienes amenacen sus privilegios. Pero la lógica interna del sistema lleva a la autodestrucción y nada le salvará de la imposibilidad de cubrir el agujero de la deuda o del fracaso de la globalización. El sistema, mediante sus últimas armas, apenas habrá logrado aplazar unos años su desintegración en el mejor de los casos. Como los animales heridos, el sistema se vuelve peligroso en su agonía. Aunque los gestores de la globalización y los partidos del sistema quieran ocultarlo, el hecho es que más allá de la crisis terminal del sistema, un nuevo paradigma político y económico es posible, pero éste ya no se está elaborando en los partidos tradicionales, ni en los laboratorios de la alta finanza, sino en los márgenes del sistema.

Anders Behring Breivik, en conclusión, no ha sido más que una pieza inconsciente en todo este mecanismo. Su locura criminal sino ha sido generada por el “sistema”, al menos sí ha sido aprovechada en un intento de estabilización del “viejo orden” y de criminalización de los partidos anti-inmigración.

© Ernesto Milà 

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