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La Dama de hierro, desgranando el mito

(identitaria.es) La recordaremos ¿como la dama de hierro? ó ¿la enemiga de los trabajadores? La muerte de Margaret Thatcher sin duda ha vuelto a encender el debate sobre una figura que era sin duda importante, pero igualmente polémica. No sólo en Gran Bretaña sino en todo el mundo. La líder del Partido Conservador, como primer ministro desató una guerra en contra de los sindicatos, particularmente contra aquellos del sector minero, pero no sólo estos. Thatcher ganó la guerra, triunfante. Años más tarde, sin embargo, tal vez perdieron no solo los sindicatos sino Gran Bretaña entera.

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La conquista politica pasa por conquistar previamente el poder cultural

Decía el intelectual y teórico marxista italiano Antonio Gramsci que : ” La conquista del poder cultural es previa a la del poder político y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados “orgánicos” infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios ” Continuar leyendo

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Sverige demokratena el largo camino hacia el éxito (I/II)

Sverige demokratena el largo camino hacia el éxito

Introducción

Cuando en septiembre de 2010 los demócratas de Suecia entraron por primera vez en el parlamento sueco sin duda fue una sorpresa para el political stablisment del momento y los cimientos sobre la que se construye la nueva europa se vieron seriamente afectados. Continuar leyendo

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O Gran Acuerdo Nacional o Dictadura Nacional

Identitaria.es.- Resumo la situación: vivimos en una partidocracia acosada por los mercados, esto es, por los “señores del dinero”. El poder de los mercados es tan grande que ningún político, ni en España ni en Europa, se siente con ánimo de enfrentarse a ellos. Bastaría por ejemplo con que cualquier político manifestara una leve insinuación de que está dispuesto a tomar medidas contra la omnipotencia de los mercados o contra las agencias de ratting, sería inmediatamente objeto de una inmisericorde campaña de descrédito que no ahorraría mentiras, exageraría datos y situaciones reales y menoscabaría en un abrir y cerrar de ojos su imagen. Continuar leyendo

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Documento: Manifiesto político de La Destra

Identitaria.es.- Ofrecemos la traducción de este documento publicado en el inicio de la andadura de La Destra, el partido hermano italiano con el que nos unen lazos fraternales de amistad y al que deseamos un resultado espectacular en las elecciones generales que tendrán lugar en la Italia maltrecha por la crisis económico y la actual etapa de gobierno de los tecnócratas al servicio de la alta finanza y del capital internacional

“Siempre hay un momento en la historia humana en que la defensa de la propia tradición cultural significa que todo lo que ha sucedido no ha sido en vano, que el tormento, la alegría, el odio, el amor loco y desmesurado para afirmar la realidad de la pasión continúan viviendo y teniendo un sentido “.

Hacemos nuestras estas palabras de Stephen Zecchi porque representan perfectamente el momento en el que nos hemos reencontrado y reconocido en un común sentir que, desde el inicial intercambio de sentimientos y sensaciones, ahora se trata ante todo de defender un proyecto político.

- Si lo que nos unió al principio era la necesidad primordial de defender una tradición cultural que se sintió amenazada por varios peligros mortales ahora nuestra finalidad es más auténtica, libre de los compromisos anteriores y de las trayectorias individuales de cada uno de nosotros, se trata hoy de ofrecer a cualquier que se acerque a nosotros, un camino a recorrer juntos no en defensa de lo que ha existido ayer, sino el deseo de consolidar un modelo para hoy y para mañana. Actualizando ideas, valores y principios, sin negarlos. Reencontrando la política contra la antipolítica. Vive en nosotros, no sólo porque somos herederos, una profunda conexión con la historia y la tradición de nuestro pueblo, junto con un deseo de innovación futurista y de proyección de Italia para jugar un papel protagonista en el escenario global.

- Actualizar y afirmar nuestra identidad política y existencial, reconciliar políticamente la Tradición –como una forma no estática sino dinámica, que se desarrolla con el cambio de la civilización- con la modernidad y el presente;

- Pensar en la técnica y en su enorme, aunque no infinito, potencial, dependiendo de la vida y no en contra de ella,  desarrollando del pensamiento crítico en las más profundas contradicciones de nuestro tiempo y siempre poniendo al hombre en el centro, para que sea concretamente “dominus” y no deje de tomar fáusticamente posesión de sí mismo;

- Concebir la Libertad ante todo como concreto ejercicio de Derechos –de la persona, de la comunidad, de los pueblos- en coexistencia con las dimensiones de lo sagrado y de lo bello;

- Las opciones individuales con las políticas para la familia como célula fundamental de un cuerpo social más amplio; la política para el pueblo, con el pueblo y no por el poder, identificando los lenguajes y los instrumentos más adecuados para reconstruir un diálogo político desaparecido desde hace décadas;

- Promover la libertad y el diálogo entre las religiones sin necesidad de añadir más leña al fuego del choque de civilizaciones, evitando el riesgo concreto de una pérdida de los valores profundos de nuestra civilización -que es romana y cristiana, y tiene sus raíces en la ley natural- en nombre de un relativismo laicista, último ariete del nihilismo más degradado;

- Pensar en un Nuevo Estado que no sea un abstracto contrato entre individuos atomizados sino entre las generaciones presentes, pasadas y venideras, comunión hereditaria entre los cuerpos intermedios, comunidades y autonomías locales, sistema de las empresas y de las personas; un Estado capaz de frenar el poder anónimo y sin rostro de las grandes centrales financieras y multinacionales, de los poderes supranacionales privados de legitimidad política y democrática; un Estado capaz de afirmar que la política –si quiere ser tal- no puede reducirse exclusivamente a la categoría de curandera de las quiebras de la administración; un Estado que promueva la cultura de la legalidad y proporciona a los ciudadanos una justicia finalmente rápida y eficaz;

- Contrastar la idea materialista que ve el Trabajo exclusivamente en razón de su función económica, sabiendo que el trabajo es también y sobre todo creación, arte, cultura y está profundamente arraigada en los lugares y en las comunidades locales en las que se manifiesta; situar a la persona, al trabajador, en el centro de los desarrollos económicos y productivos, conscientes de que el producto será siempre el resultado del trabajo humano y no puede nunca tener la misma dignidad del hombre que lo ha producido, y por esto precisamente deben ser estimulados todos los modelos que tienden a formas de participación del trabajador en el capital de la empresa;

- Escapar a la idea de que la Vida pueda reducirse al mercado, nueva forma de idolatría que caracteriza a los adeptos a esa ideología mercantilista que se va difundiendo y que representa la síntesis aberrante de los peores supuestos del mecanicismo marxista con el sustrato de cierto liberalismo materialista;

- Promover firmemente la amplia participación de la mujer en la vida política y el mundo del trabajo no sólo a través de la afirmación legítima de los derechos legítimos de las mujeres, sino sobre todo a través de una renovada valorización de los valores verdaderamente femeninos para los que la mujer es entendida como patrimonio constitutivo y fundamental de las sociedades en su papel civil, cultural, institucional y de motor de la familia;

- Vivir la identidad y la pertenencia nacional como misión, superando el derrotismo y la idea de la decadencia, en el respeto de las múltiples identidades locales, de la tierra chica o patria carnal que contribuyen plenamente a definirnos, junto y al lado del sueño europeo, de la natural ambición mediterránea y de una vocación universal que encuentra sus cimientos en nuestra historia más remota;

- Pensar, frente a los fenómenos migratorios y en las necesidades de apoyo cuya carga debe soportar el mundo occidental, la construcción de un modelo anti-xenófobo, alejado de la multiculturalidad, para evitar la falsa idea de fáciles integraciones extrañas a la cultura de los deberes, que separa elegir a quien ofrecer hospitalidad para una convivencia más fácil entre las culturas y que, en el tiempo, sin pretensiones materialistas, pueda llegar a desarrollar un modelo de identidad enriquecida, sobre el presupuesto de la existencia de un dato cultural y antropológico ligado a la tierra, a la cultura y a la historia, de todo lo cual no se puede prescindir si se desea tener una identidad y que esta no se exprese en la negación de los demás, sino como una condición necesaria para la relación y el respeto por nosotros, pensando contemporáneamente en las políticas de cooperación que ayuden a las poblaciones más necesitadas a permanecer en sus países de origen evitando el empobrecimiento y el desarraigo cargados de angustia;

- Construir la acción política en la era post-ideológica sin lanzar al olvido los grandes hechos de la historia, del pensamiento y de la civilización de este Occidente cristiano que -parafraseando al entonces cardenal Ratzinger- tiene que volver a amarse a sí mismo.

- Estos son los temas sobre los que iniciamos el camino del Movimiento Político “la Destra” -expresión vital y necesaria de una comunidad humana y política que los ajustes de cuentas del pasado y los procesos de reactualización, han lacerado y roto- que nace para afrontar con un espíritu renovado los desafíos del hoy y del mañana, eligiendo no por casualidad, desde luego, como emblema una antorcha, que se alza desde un brazo joven, que simboliza la continuidad de una historia que no se agota y al mismo tiempo la irrenunciable aspiración a la Libertad como dimensión fundamental de la acción humana y política, de la persona entendida individualmente y de nuestro pueblo representado por los tres colores de la bandera nacional: ese pueblo del que somos expresión, primer y principal interlocutor al que nos volvemos y al que sentimos íntimamente el deber de responder con nuestra acción.

 

“No se trata sólo de ir hacia el pueblo, sino de sentirse pueblo, expresar directamente la voluntad del pueblo”

Giorgio Almirante.

Hoy en día nuestro pueblo quiere claridad en las opciones políticas y en particular le pide a la derecha que sea más visible y más influyente en la política.

Le pide a quien se dice de derecha que sea verdaderamente de Derecha, sin condicionamientos y sin peros, sin vacilaciones, sin derivas laico-centristas, residuos de un “pensamiento débil” que desde hace años se vive entre aquellos que buscan minar los puntos de referencia reales y vitales para la acción, para el pensar y el vivir de todo un mundo. Todo esto para preparar a los votantes y a los activistas en una confluencia de votos hacia un “partido popular”, considerado como más vendible. En el fondo es una tentación que se inició hace tiempo desde los tiempos del congreso de Fiuggi en adelante.

Lo decimos en voz alta: consideramos que es totalmente inaceptable cualquier propuesta que implique la distorsión de las fuerzas políticas de la derecha italiana hacia una opción improbable de tipo neo-paleo-centrista. Estas propuestas son el resultado de lógicas antiguas, situadas ya fuera del tiempo.

Se afirma, por lo tanto, la necesidad de corregir los defectos propios de una deriva antipolítica en la perspectiva de una auténtica regeneración política, cultural y existencial. Se trata, básicamente, de completar un trabajo que se ha concretado en la formación de un grupo humano, determinado a actuar.

No estamos interesados ??en jugar en la búsqueda de “culpables” de ayer y de hoy, no tenemos la intención de procesar el pasado de tal o cual dirigente, no es nuestra costumbre dividir el mundo entre “buenos y malos”.

Lo que realmente nos interesa es no ser cómplices de los errores fatales, cuyos costes corren el riesgo de ser pagados como si se trataran de desastres políticos e incluso existenciales.

Esto no quiere decir ser nostálgicos. Todo lo contrario.

El movimiento de “La Destra” es una fuerza moderna que no persigue reelaboraciones inútiles y estériles del pasado: porque la tradición política de la derecha política –no vayamos a ser olvidadizos- está lejos cualquier forma de ambigüedad y, por esto mismo, es naturalmente proyectado hacia el futuro. Queremos estar involucrados hasta el final en los procesos de cambio en nuestra tierra, estamos plenamente convencidos de la necesidad de unir en el marco de un virtuoso bipolarismo a todos aquellos que deseen evitar que la antipolítica pueda continuar y completar la obra devastadora iniciada por la cultura política de la izquierda, por esto colaboraremos, nos confrontaremos y eventualmente podremos federarnos con junto a quieren quiera llevar con nosotros al centro-derecha a la victoria sin liquidarse en la homologación del pensamiento único anulador de las diferencias y en la homogeneización liberal-centrista.

 

“Denunciar a los enemigos mortales que están dentro de nosotros: la partidocracia que genera el profesionalismo político contra la militancia; la casta contra el compromiso moral en contra; la burocratización; la corte y los cortesanos; la tendencia a reducir el partido periférico a una red de vendedores de votos, y que conduce a una selección elitista de la clase dirigente según la fidelidad, no a las líneas ideales, sino a las personas que tienen el poder”

Beppe Niccolai

El movimiento político “La Destra” quiere ser sobre todo un verdadero movimiento.

No sólo un nuevo partido, sino un “nuevo partido” en todos los sentidos, partiendo de la intuición de Beppe Niccolai quien identificó en la cuestión moral el nudo no resuelto de una lucha que ha alterado la libertad del mercado.

La crisis de la política a la que nos enfrentamos durante años ha sido y es el tema de estos últimos meses, como síntoma más evidente de la incapacidad de los actores políticos -los partidos- para indicar las directrices a todo el cuerpo social.

No es sólo una cuestión de personas y la organización.

Por un lado asistimos a una caída de la tensión moral e ideal, al surgimiento de formas de lo político cada vez menos influyentes y determinantes respecto a las demás esferas de actuación humana, a una verdadera y propia mutación antropológica de la militancia política.

Por otro lado es precisamente la forma tradicional de partido –verticista y oligárquica pero sin una sombra de  jerarquías naturales, asamblearia pero privada de participación y de democracia- que ha degenerado llevándose consigo las pasiones, los ideales y el espíritu de servicio voluntario que históricamente han caracterizado a los grandes movimientos populares. No queremos con esto ceder a improbables romanticismos, pero no podemos, por otra parte, no darnos cuenta como la misma ley electoral actualmente en vigor –con su nombrar y no elegir a los parlamentarios- no sea otra cosa que el fruto de la escasa consideración de la política hecha por los propios actores políticos parlamentarios-no únicamente el resultado de la falta de consideración de la política de hecha propia por los mismos actores políticos.

La derecha no aspira a ser el enésimo fruto enfermo de la degeneración partidocrática de la política. Si la democracia es un valor indispensable en política, queremos que encuentre aplicación también y ante todo en el interior de los partidos.

Queremos sustituir el liderismo del hombre que está solo mandando –el generalísimo rodeado de coroneles- con la idea plural del líder no oligárquico. Queremos construir un movimiento en el que no existan comisiones disciplinarias internas -siempre controladas desde arriba- para decidir y resolver los conflictos, sino donde exista un garante de los miembros y el respeto por sus derechos encuentre plena actuación en relación a las leyes y al Código Civil se es necesario.

Un movimiento plenamente consciente de la multiplicidad y de las diferencias existentes en todo el territorio nacional y por esto mismo construido sobre la base de una amplia autonomía de carácter federal.

Vamos a luchar por una ley de aplicación el art. 49 de la Constitución que establece el reconocimiento legal de los partidos y movimientos políticos, y las sanciones al incumplimiento con el Estatuto y violaciones de los derechos de los afiliados.

Esto es lo que queremos ofrecer en términos de debate a todos aquellos que se sienten motivados para efectuar una elección que consideramos ante todo como una revitalización de la política, una opción necesaria para nosotros si se desea volver al gobierno de la Nación con una Derecha capaz de incidir profundamente en las opciones políticas fundamentales, para favorecer el bien de nuestro pueblo y de Italia respecto a los pequeños compromisos y a los intereses partidistas que con demasiada frecuencia hemos visto a prevalecer sobre las necesidades políticas y las necesidades y expectativas reales de nuestro pueblo. Por esto será constante y permanente la relación con las categorías productivas, profesionales y sociales, ya sea con las tradicionales y con más raíces que con las que emergen de los cambios de los marcos legislativos y de los usos y costumbres. La derecha quiere mirar hacia el futuro también en la identificación de categorías nuevas a las que asistir a su nacimiento y defender sus instancias.

Ofrecemos esto como base de discusión a quien participa en la Asamblea Constituyente, a quien siente la distancia insalvable entre los partidos existentes y la propia dimensión política, pero cree que es un deber intentar hasta el final reanimar a un mundo que duerme, los que han dado experiencias de vida de las listas de los movimientos civiles locales y regionales y quieren poner los frutos de su trabajo a disposición de toda la comunidad nacional que trabaja por la unidad de las fuerzas de la derecha y no por la fragmentación de un mundo humano, la política y la cultura; a aquellos que han dado vida a experiencias y listas cívicas, a movimientos locales y regionales y quieren colocar el fruto de su propio trabajo a entera disposición de la comunidad nacional trabajando por la unidad de las fuerzas de derecha y no por la parcelación de un mundo humano, político y cultural.

Ofrecemos esto con fuerza todos aquellos jóvenes que sienten la llamada de la militancia política y no quieren ver cortado las alas de su propio compromiso, de su propia creatividad y de su deseo de construir el futuro en los mecanismos devastadores de organizaciones juveniles burocratizadas en la lógica del “partido de los pequeños”, sin alma y sin pasión, convertidas solamente en una olla de oportunistas de la peor especie deseosos de hacer carrera política. A ellos les ofrecemos la idea de un gran movimiento generacional de la derecha con la tarea principal de junto a nosotros a Italia.

 

Sobre la base de la adhesión a estos principios llamamos a la unión del pueblo  de Derecha para una discusión sobre cuestiones concretas de seguridad, del trabajo y de la economía, de los negocios y de las profesiones, de la agricultura y de la artesanía, de los sindicatos, del sector terciario, de la salud y del bienestar, de la familia, de la educación, de la Universidad y de la investigación científica, de la lucha contra las drogas, de las políticas sociales y culturales, de la reforma de la inmigración, del gobierno del territorio, del medio ambiente, de la autonomía energética y de los grandes temas de la política nacional y europea, a partir del federalismo y del Mezzogiorno, a fin de preparar conjuntamente el programa político de la Derecha italiana.

Esto es lo que ofrecemos a aquellos que creen firmemente en la Patria, a quienes creen que vale todavía la pena esforzarse para preservar y defender el orgullo y la dignidad de nuestro pueblo y afirmar la existencia, la importancia y la especificidad de la Civilización italiana, al lado de otras civilizaciones y cultural, en el marco más amplio de la Civilización europea y de la cultura occidental; a quien cree que no deben existir páginas prohibidas en la historia y en la memoria de nuestro pueblo, conscientes de que cada etapa debe ser estudiado, minuciosa y reflexivamente,  sino que constituye un grave error separar la historia de la política y optar por juicios condicionados por objetivos inmediatos y personales de inútiles legitimaciones; a quien considera del todo inútil continuar flagelándose sobre el pasado, vivir nostalgias insensatas del ayer y de anteayer, sino ser personas del tiempo presente, profundamente convencidos de que la democracia es un sistema irrenunciable para afirmar y tutelar derechos y libertades, quiere devolver los valores fundamentales de la Derecha política y cultural de Italia y de nuestro pueblo .

La Destra

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Corruptos y corruptores: Tenemos derecho a saber que…

(Identitaria.es).- “Todos tenemos derecho a saber…” es un catálogo de los horrores que en las semanas pasadas se ha difundido abundantemente en la red. Miles de internautas han experimentado la más profunda de las sensaciones de indignación cuando han leído los datos que siguen a continuación y que pueden confirmarse a través de la misma red. No hay exageraciones, no hay ni siquiera mala fe, simplemente, son datos que están al alcance de todos a condición de buscarlos. Aquí, una mano anónima nos los ha recopilado y esperamos –y pedimos- que el link con esta web se reproduzca lo más posible.

Nos están engañando, una clase política miserable, corrupta y corruptora está aprovechando los recursos del Estado y el dinero público para realizar auténticos disparates y ¡sin que nadie le pida cuentas! Todos los partidos políticos con representación parlamentaria son cómplices de este disparate, insoportable especialmente en estos momentos en los que tenemos sobre la cabeza la peor crisis económica de nuestra historia que se prolongará como mínimo durante diez años.

Tenemos derecho a saber y, lo que es mejor, tenemos derecho a difundir los datos que demuestran que la constitución de 1978 ya ha tocado techo y que todo lo que no sea proceder a una profunda reforma del aparato del Estado y de las estructuras de poder va a suponer mantener este entramado de disparates y de intereses espúreos que nos va a tocar pagar:

Difunde lo más posible mediante links estos datos.

Que nadie se quede sin saber quiénes son los ladrones y cómo nos mienten y roban.

Tenemos derecho a saber…

1.- Con lo que gana un Diputado en un mes, una pensionista vive 2 años con 2 hijos   2.- Tal es el descontrol, que en España no hay ni una sola institución que conozca cuántos políticos cobran del Estado.

3.- Un español tiene una pensión máxima de 32.000 euros anuales, pero los políticos tienen derecho a pensiones  vitalicias muy superiores. 74.000 euros en el caso de los primeros espadas de La Casta. Además estas pensiones no son incompatibles con otros sueldos de la Administración o con otras actividades económicas. Un diputado o senador tiene que estar sólo siete años en el cargo para optar a la pensión máxima, mientras que un trabajador autónomo o por cuenta ajena necesita 35 años cotizados.

4.- La retención de las nóminas de diputados y senadores es sólo del 4,5%.

5.- ¿Sabía usted que paga de su bolsillo las multas que la DGT impone a los políticos? ¿Y que además las paga con recargo?

6.- ¿Viajes innecesarios? Una comisión del Congreso pide permiso para que 60 diputados viajen cuatro días a Canarias a estudiar el cultivo del plátano.

7.-  ARTUR MAS  es el único presidente de la UE que carga sus gastos vacacionales a los presupuestos estatales. Viaja con 100 personas durante tres semanas.

8.- AZNAR, JOSÉ MARÍA: es el único ex presidente del Gobierno que ha solicitado el sueldo vitalicio que supone  sentarse en el Consejo de Estado: 74.000 euros anuales. Nómina que pretendía sumar a la de ejecutivo del magnate de la prensa Rupert Murdoch. Se lo denegaron pero le salió rentable. [Resulta difícil cifrar, como en el caso de otros ex presidentes, cuánto dinero suman sus actividades privadas y públicas].

9.-ABSENTISMO: no existen datos oficiales sobre la falta al trabajo de los políticos o al menos no se han hecho públicos.

10.-AVIONES: los diputados pueden utilizar a su antojo con cargo a las arcas del Estado aviones, trenes o barcos. Disponen de 5.000.000 de euros al año para viajes.

11.-BONO, JOSÉ: entre sueldo y complementos, el presidente del Congreso cobra 13.856 euros al mes: 3.126 por  diputado, 3.605 como complemento, 3.915 para gastos de representación y 3.210 de libre disposición. Las dos últimas partidas suman más de 6.000 euros mensuales para comidas, regalos y actos de protocolo. Todo este dinero  sin contar las indemnizaciones previstas por ley para sufragar «gastos que sean indispensables para el ejercicio de su función».

12.-BOTELLA, JOSÉ: el cuñado de José María Aznar fue fichado en Bruselas, desde las oficinas del PP en esa  capital. En el tribunal que lo examinó para funcionario estaba un miembro determinante, Gerardo Galeote, que presidía la delegación popular en Europa. En menos de dos años el hermano de Ana Botella se blindó con un sueldo europeo para toda la vida.

13.-CALDERA, JESÚS: el ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales recibe 6.319 euros mensuales por su escaño en la cámara baja, donde redondea su sueldo como vocal de la Diputación Permanente y presidente de una comisión. Cuando era ministro subió el salario mínimo a 600 euros. Cuatro años después, su sueldo es 10 veces superior a esa cifra, que recibe simplemente por no abrir la boca. Caldera no ha presentado ni una sola iniciativa ni ha intervenido en el Congreso desde que comenzó la actual legislatura. Al final, cobró en 2009 más de 120.000 euros por los servicios prestados.

14.-CARGOS: Hay 8.112 alcaldes, 65.896 concejales, 1.206 parlamentarios autonómicos, 1.031 diputados  provinciales, 650 diputados y senadores, 139 responsables de Cabildos y Consejos insulares y 13 consejeros del Valle de Arán.

15.-CASTIGO: nunca se ha sancionado a ningún político por incumplir el Código del Buen Gobierno, que se supone que controla las buenas prácticas del Ejecutivo.

16.-COCHES: el lujo de muchos dirigentes autonómicos les lleva a sentar sus posaderas en automóviles de más de 100.000 euros. Gallardón, el alcalde de Madrid, se mueve en un Audi A8 de 591.624 euros. Fue contratado en arrendamiento hasta 2011, así que el alcalde gasta 150.000 euros al año del bolsillo de sus ciudadanos para  moverse por la ciudad y alrededores. Catorce de los 17 presidentes autonómicos usan Audi. El valenciano Francisco Camps tiene varios a su disposición (esa comunidad dispone de 200 vehículos para sus altos cargos, la mayoría de ellos Volvo S80, de 40.000 euros), lo mismo que sucedía con Chaves en Andalucía, cuyo Gobierno cuenta con 234 coches oficiales.

17.-CHAVES, MANUEL: cobra al año 81.155 euros por ser ministro más una indemnización de 46.000 al año por abandonar la presidencia de Andalucía. O sea, 127.155 euros anuales. Dos sueldos del Estado compatibles sólo para altos cargos. Para los demás españoles está prohibido por ley.

18.- DESPILFARRO: el Congreso gasta cada año 160.000 euros en regalos navideños. 11.000 cargos públicos reciben obsequios por esas fechas, un gasto que suma al año 2.200.000 euros.

19.-DEUDAS: cada español debe a los bancos 566 euros por la deuda de los ayuntamientos.

20.-DESCONTROL: es tal en la administración de fondos públicos que en España no hay ni una sola institución que conozca cuántos políticos cobran del Estado.

21.-DIETAS: los parlamentarios que no viven en Madrid reciben, además del sueldo, otros 1.823 euros al mespor sus supuestos gastos de manutención y alojamiento. Los locales, 870 para gastos, libres de impuestos. La suma de estos sencillos complementos supera el sueldo de 12 millones de ciudadanos. Además, cobran 150 euros cada día si  salen al extranjero, y 120 si viajan por el país.

22.-ENCHUFADOS: hasta hace tres meses, cada eurodiputado disponía de 17.140 euros al mes para contratar a familiares. El ex presidente del PP de Cataluña y vicepresidente de la cámara europea, Alejo Vidal-Quadras, puso en nómina como secretario en Bruselas a Albert Fuertes, hermano de su esposa. Y el eurodiputado cacereño del PP, Felipe Camisón (fallecido en mayo de 2009) contrató a su cónyuge como asistente, al igual que hizo la también diputada popular Cristina Gutiérrez-Cortines con su hija. Y lo mismo hizo el socialista Enrique Barón con la hija  de un militante afín. [En la actualidad, los familiares directos han sido eliminados de las plantillas de los  diputados españoles. Sin embargo, los parientes de sangre han sido reemplazados por personal próximo al partido].

23.- FUNDACIONES: 52 políticos nacionales ocupan cargos en 74 fundaciones distintas: 31 por el PSOE, 28 por el PP y 4 por el resto de grupos. La conservadora Soledad Becerril parece la más activa: es miembro del patronato de seis fundaciones. No todas tienen un marcado carácter político.

24.-GUERRA REINA, ALFONSO: hijo del ex vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra. Fue elegido a dedo como  asistente del vicepresidente del Parlamento Europeo, el socialista Miguel Ángel Martínez. Más de 140 millones al año se van en sueldos de 1..200 recomendados. Con ese dinero se podrían mantener los servicios de una ciudad española de 115.000 habitantes durante un año.

25.- HACIENDA: la retención de las nóminas de los diputados y senadores es sólo del 4,5%.

26.-HORAS EXTRAS: en 2008 el Gobierno de La Rioja pagó 200.000 euros extras a sus conductores. Realizaron 870.182 kilómetros , unos 2.300 al día, lo suficiente para cruzar tres veces España de este a oeste. Un gasto curioso ya que es la comunidad más pequeña del país y que su población es inferior a la de cualquier ciudad dormitorio de  Madrid. El uso de coches oficiales para asuntos particulares es una práctica tan común como soterrada.

27.-IBARRETXE, JUAN JOSÉ: el ex lehendakari del Gobierno vascorecibe unos 45.000 euros al año, la mitad de lo que ingresaba cuando era presidente. Y lo cobrará de por vida, igual que todos los miembros de su ejecutivo. Este tipo de jubilaciones están muy por encima del límite legal para el resto de los españoles, que no pueden cobrar  más de 32.000 euros anuales, por mucho que hayan cotizado toda su vida.

28.-IMPUESTOS: un ciudadano, por ejemplo, de Madrid sustenta con sus impuestos el salario de 27 concejales, 120 parlamentarios de la Asamblea madrileña, 264 senadores, 350 diputados nacionales y 54 del Parlamento Europeo. En total, 815 cargos electos con un sueldo base que supera los 3.000 euros. Y sin contar los puestos de confianza que arrastra cada uno.

29.-JUBILADO DE ORO: tras abandonar el FMI, Rodrigo Rato regresó a España con una pensión vitalicia de 80.000 dólares anuales. Sumados al sueldo de ex ministro, en 2006 percibía 37.070 euros mensuales. [Un español necesita cotizar al menos 35 años, 15 con la base más alta, para poder cobrar la jubilación máxima de 32.000 euros al año].

30.-MARISCADAS: no hay límite legal para las comidas de representación de los políticos españoles. Tampoco hay fiscalización previa a la hora de comprar jamón, champán o puros de alta cava. Ejemplo descontrol es el socialista valenciano Vicent Costa. Acababa de perder las elecciones municipales a favor del PP, pero seguía siendo alcalde en funciones. Y como tal se gastó casi 500 euros del dinero público en gambas, cigalas, langosta, navajas, jamón y caldereta. Una buena despedida.

31.-MÓVILES: los senadores cuentan con 1,7 millones de euros al año para gastos de teléfono. El ayuntamiento de San Lúcar de Barrameda tenía 270 dados de alta. Entre los servicios que pagó figuran descargas de juegos, llamadas a Cuba y a varias líneas eróticas.

32.-MOROSOS: los miembros de La Casta invirtieron 66,6 millones de euros en la celebración de las elecciones general de 2008. De ese dinero, 44 millones fueron prestados por bancos españoles para financiar campañas publicitarias megalómanas. Las mismas entidades que ese año de crisis embargó las casas a 60.000 familias por falta de liquidez. 180.000 personas se quedaron sin techo. Sin embargo, los partidos de La Casta deben a los bancos 144,8 millones de euros.

33.-NEGOCIOS: sólo el 33% de los diputados del Congreso se dedica en exclusiva a su labor política. El resto engorda sus cuentas corrientes con la participación en empresas privadas, fundaciones y colaboraciones varias. Algunos, como el diputado del PP Miguel Ángel Cortés, aglutinan hasta 12 actividades extraparlamentarias.

34.- NÓMINAS: los sueldos de los políticos electos (80.000 miembros de La Casta , que llenarían un estadio como el del Real Madrid) cuestan a los ciudadanos unos 720 millones de euros al año, más que el presupuesto anual de toda la red ferroviaria, tres veces superior al dinero dedicado a cuidar el patrimonio nacional y 60 veces más que lo que gasta el país en salud bucodental para jóvenes.

35.- PAJÍN, LEIRE: en 2000 se coronó como la diputada más joven de España. Ocho años después, con 33 de edad, ya tiene derecho a una indemnización de 85.000 euros anuales del Estado. Recibe 5.500 euros al mes por su trabajo al frente del PSOE, tiene derecho al 80% de su sueldo como ex secretaria de Estado de Cooperación, 103.000 euros anuales con todos los complementos, a lo que hay que sumar 3.126 como senadora.

36.-PENSIÓN DE ESCÁNDALO: los ex ministros mantienen durante dos años una pensión por cese de 58.000 euros anuales, cifra seis veces superior a la pensión media española. En la actualidad, cuatro ex ministros compatibilizan ese dinero con el sueldo de diputado: José Antonio Alonso, Fernández Bermejo, María Antonia Trujillo y Jesús Caldera.

37.-PROSTITUTAS: el concejal de Palma de Mallorca, Rodrigo de Santos, gastó más de 50.000 euros en prostibulos y bares de ambiente. En Estepona, varios miembros municipales están siendo investigados por cobrar 42.000 euros a una red investigada por la Audiencia Nacional para abrir un local de alterne. En 2002, el ex alcalde de Dolores (Alicante) fue condenado a seis meses de prisión por abonar la factura de un local de alterne, al que acudió con siete comensales.

38.-REGALOS: no hay una ley concreta sobre los obsequios que pueden aceptar o no los políticos. En EEUU, por ejemplo, pasan al Estado. Condolezza Rice recibió el año pasado en sus viajes oficiales joyas por valor de 360.000 euros. Aquí nadie tiene obligación de declararlos. Se pueden quedar con ellos. Sin más.

39.-SOLBES, PEDRO: tras dejar la política en abril de 2009, el ex ministro de Economía se encontró con un retiro de unos 12.000 euros mensuales (una pensión de 2.725 euros por ser funcionario, su pensión vitalicia como ex comisario europeo y otros 5.700 al mes como compensación, durante dos años, por ex ministro). A Solbes, pues, le esperaba una jubilación cinco veces mayor que la de cualquier español.

40.-SECRETOS: el oscurantismo sobre los gastos llega al absurdo. El Parlamento Europeo cuenta con una Oficina de Lucha Contra el Fraude(OLAF, por su siglas en inglés). Sin embargo, sus informes son confidenciales y su contenido completo sólo es conocido por los parlamentarios. Los votantes pueden saber de las buenas acciones de los políticos, pero sólo La Casta conoce datos sobre el fraude.

41.-SIN LÍMITES: cada parlamento autonómico, diputación o ayuntamiento fija el sueldo de sus cargos electos sin límite ni baremo alguno. José Bolarín, alcalde de Ulea (Murcia), con 900 habitantes, cobra unos 4.000 euros. El de Ricote, cerca del pueblo anterior, se lleva 40.000 al año en una población que no alcanza los 1.300 vecinos. Y la alcaldesa de Marbella, Marisol Yagüe, cobraba más que el presidente del Gobierno: 84.462 euros al año en un ayuntamiento que estaba en bancarrota..

42.-TAXIS: la comodidad de sus señorías para hacer su trabajo es tal que el Congreso regala a los que no disponen de coche propio una tarjeta personalizada con un saldo de 250 mensuales para que viajen en taxi por Madrid.

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Manuel Fraga: balance (negativo) de una vida

(Identitaria.es).- Vaya por delante que la muerte de cualquier ser humano es una pérdida lamentable que nos recuerda lo fugaz de la vida, lo destructor del tiempo y el inevitable destino de lo humano. De ahí que lo escrito en este artículo sobre Manuel Fraga aluda a su papel como político y no a su dimensión personal.

Manuel Fraga durante el franquismo

De sus cualidades personales como opositor nato es imposible dudar. Es una característica propia de los líderes de la derecha el haber obtenido puestos funcionariales por oposición. Fraga, además se encaramó en ellas para asumir sus primeras responsabilidades políticas durante el franquismo. Fue, inicialmente, hombre de Ruiz Jiménez quien lo nombró para una cargo de segunda fila en el ministerio poco antes de dimitir y convertirse en “sor intrépida” (tal como se le llamó en la época) y pasar a dirigir lo que luego sería el “Equipo Democratacristiano del Estado Español” (sí, porque con Ruiz Jiménez empezó esa carrera por no “ofender” a nacionalistas catalanes y vascos).

Ocupó otros cargos en la Secretaría General del Movimiento (“Delegado de Asociaciones”). Quienes lo conocían decían que ya en esa época era prepotente, autoritario y alternaba momentos de gran tolerancia con otros de maltrato psicológico sobre sus subordinados. Era un tipo contradictorio, no solamente en carácter sino en orientaciones políticas. Y lo siguió siendo, porque la contradicción fue el leit-motiv de su vida.

Su cargo más famoso durante el franquismo fue, indudablemente, al frente del Ministerio de Información y Turismo cargo que ocupó desde 1962 a 1969. Fue uno de los ministros-estrella del período desarrollista que abarcó desde 1960 hasta el final del régimen y que estuvo marcado por la preponderancia del Opus Dei sobre otras fuerzas políticas. Su rival político fue el Secretario General del Movimiento, José Solís Ruiz (conocido como “la sonrisa del régimen”). Ambos cesaron al frente de sus cargos en 1969 cuando estalló el “affaire Matesa”, caso de corrupción en el que se vieron implicados miembros del Opus Dei. Solís apoyó al sector falangista, mientras Fraga hacía otro tanto con el sector opusdeísta. Y de ahí, al frente de la embajada en Londres.

El destino londinense le sirvió para contactar con los conservadores europeos y, según la leyenda que él mismo urdió en torno a su “conversión”, fue allí en donde se volvió “demócrata”. Antes no lo era. De hecho, con Fraga el régimen franquista aprende lo eficacia de la intoxicación informativa (en 1965 llegó a editarse en el ministerio una edición falsa de Mundo Obrero, el semanario de Partido Comunista. Cuando el estudiante Enrique Ruano falleció en un lamentable accidente, Fraga ordenó a Torcuato Luca de Tena el publicar fragmentos manipulados del diario íntimo de Ruano en el ABC en lo que constituyó una de las acciones más sucias realizadas durante el franquismo. También se bañó en Palomares tras perderse unas bombas atómicas norteamericanas y ordenó decir que no había contaminación radiactiva… cuando sí la había y la sigue habiendo incluso hoy cuarenta y cinco años después.

Pero sin duda la “medida estrella” de Fraga fue la Ley de Prensa e Imprenta, gracias a la cual pudieron aparecer diarios y revistas “aperturistas”: Triunfo, Cuadernos para el Diálogo, y demás publicaciones que pronto fueron copadas por miembros de la oposición democrática. Luego hizo aprobar la Ley de Libertad Religiosa muy criticada en su época al romper el monopolio religioso del catolicismo. A partir de esa ley el Islam se pudo expresar libremente en nuestro país. Ahora ya sabemos a quien reclamar daños y perjuicios…

Fraga fue, en realidad, un “aperturista” durante los años 60, pero también uno de los personajes más siniestros del régimen como hemos visto. Su estancia en Londres le sirvió para hacer olvidar sus manejos en las “alcantarillas” del Ministerio de Información y Turismo. A él se le debe también la conversión de España en “paraíso turístico” (bajo el lema “Spain is diferent”) que ha consagrado a nuestro país como triste “zona de servicios” y “periferia” de Europa.

Manuel Fraga en la transición

El carácter siniestro de Fraga volvió a reverdecer durante el tiempo en el que fue Ministro del Interior y, por extensión, en todo el período que abarca desde 1976 hasta 1981, desde la muerte de Franco hasta el 23-F. Todavía no se ha hecho una valoración objetiva de la actuación de las “alcantarillas” en ese período pero es lícito recordar que a partir del Montejurra-76 (cuando Fraga deja que dos grupos carlistas rivales se enfrenten a tiros), Fraga ya tenía claro el “sin enemigos a la derecha” que todavía hoy mantiene el PP y que establece que el mapa político español “debe” terminar con el Partido Popular y que nada, absolutamente nada a su derecha, debe tener derecho a la existencia.

Fraga consiguió que en los acuerdos secretos de la transición entre los “franquistas evolucionistas” y la “oposición democrática”, estos aceptaran su exigencia de que el futuro mapa político de España no contemplaría ni opciones más allá del PSOE, ni más acá del PP. Y no sólo eso, sino que, a la vista de que esas opciones existían (y tenían una existencia mucho más real que las pequeñas capillas de los evolucionistas y de los minúsculos “partidos demócratas) había, simplemente, que destruirlas. Y así se hizo recurriendo de nuevo a las “alcantarillas”.

Pero Fraga hizo algo más: engañar y mentir a las entonces llamadas “fuerzas nacionales”. El corre-ve-y-dile de la operación fue el exministro de educación franquista, Cruz Martínez Esteruelas, a través del cual Fraga hizo creer a Blas Piñar que Alianza Popular (el precedente del actual PP) estaría dispuesta a una coalición con falangistas y fuerzanuevistas en las elecciones de 1979. La ficción fue mantenida por el diario El Alcázar y, por supuesto, resultó ser completamente falsa. Pocas horas antes de cerrarse el plazo de admisión de candidaturas, Martínez Esteruelas comunicó que Fraga no había aceptado el pacto. Se trataba solamente de un señuelo para distraer a las “fuerzas nacionales”, señuelo puesto en marcha por Fraga con toda la rapacería de la que era capaz.

Hubo, por supuesto, muchas más gestiones de Fraga al frente de interior en aquellos años. Recuérdese lo de “la calle es mía” que costó el que la policía disparó indiscriminadamente en Vitoria causando la muerte de cinco obreros, siendo el episodio más luctuoso de un período extremadamente duro de nuestra historia. Para colmo, Fraga fue partidario desde el principio de legalizar al Partido Comunista de España tal como declaró el 19 de junio de 1976 (el PCE sería legalizado 10 meses después) a Cyrus Sulzberger del New York Times… sólo que Fraga era partidario de legalizarlo después de las primeras elecciones democráticas (cuando daba por supuesto que los socialistas acapararían todo el voto de la izquierda a pesar de haber estado ausentes por completo de España durante el franquismo… era uno de los pactos secretos de la transición).

Fraga hizo algo más en favor del PCE, dirigido por el asesino de Paracuellos: presentó a Carrillo en la sociedad española, introduciéndole en el Club Siglo XXI, avalándolo y arropándolo en la conferencia que dio en aquel foro. A partir de esa conferencia, Carrillo pasó de ser el “verdugo de Paracuellos” (título que el propio Fraga había utilizado durante su período al frente del ministerio) a ser “un político respetado y responsable”…

La transición terminó el 26 de febrero de 1980 cuando Carrillo, del brazo de Suárez, con Felipe González a su vera y Manuel Fraga en el centro, encabezaron la manifestación de protesta contra el golpe del 23-F. Esa manifestación selló el fin de la transición y el principio de la democracia propiamente dicha. Fraga estaba allí para celebrarlo en primera fila. Esa era su obra.

Manuel Fraga en democracia

Fraga albergaba un sueño: ser presidente del gobierno. No advertía que su pasado polémico como funcionario franquista le vedaba para ese cargo. Los resultados de las primeras elecciones fueron malos o muy malos. Alianza Popular nunca despegó completamente y siempre se vio superada tanto por UCD como por el PSOE. Fraga no inspiraba confianza. Por otra parte, él se quería demócrata pero su carácter era autoritario y prepotente y no estaba dispuesto ni a dimitir de su cargo al frente de la derecha liberal ni mucho menos a dirigir su partido democráticamente.

Jorge Verstrynge fue quizás el primero en advertir que el techo de AP con Fraga al frente era bajo o bajísimo y encabezó una maniobra para desplazarlo a la autonomía gallega que, por entonces se acababa de constituir. Y Fraga montó en cólera. Relevó al secretario general, le hizo la vida imposible dentro del partido y Verstrynge terminó dimitiendo. Lo que no fue óbice para que luego, quienes lo sucedieron, primero Hernández Mancha y luego Aznar, lo enviaran primero al parlamento europeo y luego a… Galicia.

Y entonces Fraga se travistió de galleguista de estricta observancia. Allí estuvo 15 años; no fue sin duda lo que él hubiera deseado para su jubilación, pero fue al menos el premio de consolación. Su gestión no fue una buena  gestión. Empezó proclamando la necesidad de una “administración única” (que afortunadamente su partido no asumió). Consistía en liquidar la administración del Estado y considerar a las “autonomías” como la “administración” por excelencia. De haber triunfado esta tesis, es difícil que España hubiera soportado las tensiones autonómicas y presumiblemente ya estaría rota. En cierto sentido la administración estatal es lo que garantiza la existencia de una superestructura unitaria, algo que la “administración única” de Fraga liquidaba en beneficio de 17 autonomías que, en su conjunto… formarían la administración del Estado.

Además de esta enormidad conceptual, el período de Fraga evidenció que todavía quedaba mucho caciquismo en Galicia. La política faraónica de las administraciones autonómicas no fue menor en la Galicia de Manuel Fraga: intentó controlar a los medios siguiendo la técnica utilizada por CiU en Catalunya, financiando y subvencionando a los medios de comunicación, impulsó el monocultivo del eucalipto, estableció canteras en lugares de importancia paisajística y, para colmo, fundió cientos de millones en la llamada Cidade da Cultura. Mucho fue el dinero que movió la Xunta en su gobierno y mucho, por tanto, fueron las comisiones y la corrupción.

Se tiene tendencia a pensar que las embajadas autonómicas en otros países es cosa de la Generalitat de Catalunya. Fraga se les adelantó siendo el primer presidente autonómico que intentó tener una presencia activa en el exterior… cultivando la amistad, mire usted por dónde, con Fidel Castro. Para Fraga era más importante que los antepasados de Castro hubieran sido gallegos que el que hubiera transformado a la isla de Cuba en una macrocárcel.

Conclusión: éste es Fraga y esto es el PP

Este es Manuel Fraga Iribarne, fallecido esta semana. Desató polémicas allí donde fue. Sus partidarios, todos ellos miembros de la derecha liberal, conservadora y democrática, le tienen como a un mito. El resto de la sociedad no es de la misma opinión. Habituado al trabajo de las alcantarillas, al “donde dije digo, digo Diego” y a tomar una postura y poco después la contraria con la misma facilidad, se suele decir de él que era un “hombre honesto”.

Honesto, pero no hizo nada para erradicar la corrupción ni siquiera de su Galicia natal. Tampoco hizo nada para que existiera una ley de partidos, ni alejó de AP a quienes ya por entonces empezaban a hacer de las corruptelas su actividad particular. Si primero hubo el Caso Naseiro y luego el Caso Gürtel, es seguramente porque Fraga se negó a que la lucha contra la corrupción fuera prioritaria. El resultado lo tenemos a la vista: la democracia española tiene como factor identificador a la corrupción. Sólo que en Galicia, algo más atrás en la evolución de la sociedad española por su particular configuración en pequeños núcleos rurales, el caciquismo (extendido a toda España durante la restauración) sigue teniendo arraigo.

Fraga es uno de los grandes responsables de la situación político-económica actual. Ya hemos visto que fue uno de los que promovieron el turismo como elemento esencial del modelo económico español. Fue uno de los “padres de la constitución” (o mejor dicho, de ese disparate llamado “constitución española”). Si bien criticó el Título VIII de la Constitución ni hizo nada por reformarlo, ni siquiera para que su partido lo propusiese, simplemente se fue a Galicia a gobernar allí con la grandeza y el boato con que hubiera querido gobernar en La Moncloa.

Dicen de él que fue un “estadista”. No lo fue, fue un político oportunista: franquista durante el franquista, aperturista durante la transición y demócrata bajo la democracia. Dicen que fue un hombre de grandes principios éticos y morales y de una honestidad a toda prueba. Lo será para unos, pero si la medida de los hombres la dan sus construcciones, Fraga fue como cualquier otro presidente autonómico: demagogo, dramatizando su papel como arraigado populista en la tierra en la que le vio nacer… y, por supuesto, no hizo nada para erradicar la corrupción, ni para prever que el modelo turístico español, unido al ladrillo, nos situaría ante la crisis económica más brutal de nuestra historia, se limitó a promocionar la lengua gallega por encima de la lengua vehicular de todos los españoles. Tal como hizo CiU en Catalunya y el PNV en Euzkadi…

Este era Manuel Fraga, ninguna ganga como se puede ver…

© Ernesto Milà – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

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Hacia la liquidación de la banca “española”… ¿y luego? ¿y por qué?

(Identitaria.es).- Vamos a plantear el estado de la cuestión: la banca española entre 2002 y 2007 falseó las tasaciones de los inmuebles que hipotecaba. Se procedió primero a una sobretasación de los mismos que oscilaba entre un 30 y un 50%. Para colmo, a partir de 2002 en lugar de dar solamente el 80% del valor de la tasación, se pasó a dar incluso hasta el 120%. La cosa, como era de prever fue bien… hasta que los inmuebles dejaron de revalorizarse un 15%, se estancaron y empezaron a perder valor. Los bancos, a partir de ese momento, empezaron a ejecutar hipotecas y a quedarse con los inmuebles previamente hipotecados. Reflejaron la operación en los apuntes contables anotando el precio de la tasación inicial… Absurdo, pero no por ello menos real. Esta operación genera en que el mundo real vaya por un lado y el contable por otro…

En efecto, los bancos españoles hoy son las primeras inmobiliarias de éste país. No hay ninguna empresa especializada en venta de inmuebles que pueda competir con ellos. Para colmo, claro está, los bancos conceden especialmente hipotecas a quienes comprar pisos de su propia cartera. Y, a pesar de que una ejecución de hipoteca indica un “fracaso” en la concesión de una hipoteca, el hecho de que se anote la ejecución con el valor del momento en el que se vendió y no en el momento actual (en el que los inmuebles han perdido por término medio un 30% del valor que tenían en 2007 y probablemente pierdan otro 30% en los tres años que vienen), hace que el resultado contable dé beneficios por todo lo alto… beneficios contables, no beneficios reales.

Por ora parte, esto mismo tiene como resultado el que los bancos se niegan a bajar drásticamente el precio de los inmuebles de sus propias carteras. Así pues, los pisos no se venden porque los bancos estaban tranquilos al poder utilizar los procedentes de ejecuciones hipotecarias como “activos sobrevalorados”. Y nadie les decía nada: el gobierno de turno estaba contento porque “nuestro sistema bancario goza de una salud excepcional”, y los directivos de los propios bancos presentaban cada año más y más beneficios improbables. Hasta que el caso de la banca española se ha conocido en los mentideros económicos internacionales. Las primeras víctimas han sido las cajas de ahorro a causa de su pésima gestión, de su implicación en las inversiones absurdas e inútiles de los gobiernos autonómicos y de las vinculaciones entre gestores y clases políticas locales. Las fusiones no han saneado del todo el sector y a ellas seguirán los procesos de compra por parte de entidades mayores e incluso la desaparición de algunas de ellas.

Pero el “sistema bancario” sigue sin sanearse porque los grandes bancos tienen hoy beneficios justificados no por inversiones lucrativas, sino por la posesión de activos espectaculares que no son el producto de un volumen de negocio real sino de ingeniería contable muy elemental por lo demás. Digamos que nuestros bancos tienen ganancias porque el gobierno les ha permitido practicar esa ingeniería contable, de lo contrario haría tiempo que hubieran entrado en pérdidas.

La semana pasada Rajoy lanzó la propuesta de rebajar el valor de los activos inmobiliarios “a niveles realistas”. Y, en principio, parecía una e las medidas más juiciosas del gobierno… si de lo que se trata es que la “economía virtual” pase a ser “economía real”. Pero, una media así, aislada, no solamente es peligrosa sino que también puede ser contraproducente.

En efecto, en el momento actual y en la economía globalizada “el pez grande se come al chico”, lo que traducido quiere decir, que una muestra de debilidad en la banca española equivaldría a su devaluación en los mercados y a su compra a bajo precio en Bolsa después de OPAs hostiles. Se suele decir que la “banca no tiene patria” y, efectivamente, lo que tiene la “banca española” de “español” es poco menos que cero, ahora bien, no es menos cierto que para dar impulso a la economía de un país, dentro de un modelo liberal, la banca privada tiene la función de dar crédito a los “clientes” que tiene más próximos, es decir, a los ciudadanos de una nación dada. Harina de otro costal sería si la entrada en pérdida de la Banca española sirviera para que fuera comprada por el Estado y convertida en Banca pública, pero no debemos de creer que eso puede ocurrir, sino todo lo contario…

En realidad, hay que pensar que si esta propuesta ha sido lanzada por el gobierno Rajoy, es De Guindos quien la ha completado y avalado hoy martes. Y De Guindos es –no hace falta recordarlo- el funcionario de la alta finanza y del capital internacional. Cualquier movimiento que hace De Guindos lo hace para satisfacer a sus patrones, no para beneficiar ni al gobierno Rajoy, ni mucho menos –por supuesto, ¡hasta ahí podíamos llegar!- al pueblo español.

El hecho de poder hacerse con el control completo de la banca “española” es un plato de gusto para la alta finanza internacional. Pero, ya se sabe, que primero hace falta devaluarla, bajar su precio y su cotización en los mercados. La intención de la alta finanza no consiste en estimular la economía productiva en lugar de la especulativa, sino todo lo contrario, en convertir la economía en un instrumento exclusivamente especulativo cada vez concentrado en menos manos.

Y es por todo ello que una medida que, en medio de un paquete de medidas destinadas a eliminar el peso de la economía especulativa como es ésta de reflejar el valor real de los activos bancarios, corre el riesgo de convertirse en una fuente más de problemas.

Las fases que se van a suceder en los próximos dos años son:

- Decreto para reflejar los activos de los bancos a tasación realista.

- Entrada en pérdida de los bancos y dificultades para proveer las reservas.

- Ayuda del Estado para sanear los bancos con dinero de todos (en lugar de fiscalización del negocio bancario y transformación de los bancos no rentables en banca pública)

- Pérdida de valor de los bancos españoles.

- OPAs hostiles por parte de la alta finanza internacional o bien compras de paquetes de acciones a bajo precio.

- Nuevo modelo bancario orientado hacia la especulación y desentendido de la economía real y del papel históricamente asignado a la banca: dar crédito a ciudadanos y empresas.

- Agonía de las pequeñas y medianas empresas, recesión del consumo a crédito y mayores tasas de paro y de desertización industrial

Dicho con otras palabras: es necesario que los bancos (y cualquier entidad) reflejen en su contabilidad el valor real de sus activos… pero es todavía más necesario que ese objetivo no vaya en detrimento del ciudadano y de las pymes y, por tanto, no puede ser una medida aislada, sino que debe formar parte de un paquete de medidas destinadas a reactivar la economía, reindustrializar el país, reconvertir la economía de “especulativa” en “productiva” y, naturalmente, no poner una alfombra roja para que la apisonadora de la alta finanza internacional machaque a todo el país.

Y, hasta ahora, Rajoy sigue sin gobernar. El presidente del gobierno elegido en las urnas el 20-N sigue sin ofrecer expectativas a la sociedad española fuera del consabido “sangre, sudor y lágrimas” y ni siquiera se ha atrevido a realizar una previsión racional de cuándo mejorará la situación. Su ministro Montoro se ha estrenado en el parlamento con un cursi discurso dirigido a “los miembros y miembras del Parlamento”… y no iba en broma. La estupidez en la clase política es contagiosa y la falta de perspectivas del discurso de Montoro quedarán ocultas tras el relumbrón de esta frase idiota que demuestra que, incluso en lo accesorio y en las horteradas, PP y PSOE, lejos de utilizar el “masculino genérico” aprobado por la Real Academia, tienen la mano al signo de los tiempos: la tontería. No es Montoro quien gobierna, sino De Guindos. Y De Guindos lo hace por cuenta de la alta finanza a la que ha servido durante toda su vida como probo funcionario. Ahora se ha sabido que Rajoy ni siquiera fue consultado para colocar en la cúpula del ministerio de economía a Carmen Vela que hasta la noche del 20-N había hecho campaña por el PSOE y por ZP como eximia miembro del gremio de la zeja. Rajoy deja hacer a De Guindos, e incluso hay que plantearse si Rajoy es consciente de que De Guindos le generará a corto plazo el mayor de los descréditos y ni siquiera resolverá la situación económica del país… porque hasta ahora, todo lo que hemos visto han sido MEDIDAS PARA PAGAR LA DEUDA CONTRAIDA CON INSTITUCIONES FINANCIERAS INTERNACIONALES y ni una sola medida, ni una sola para ALIVIAR LA PRESIÓN DE LAS CLASES MEDIAS Y DE LAS CLASES TRABAJADORAS.

Y así, con una previsión del 30% de paro y 6.000.000 de parados para diciembre de 2012 y con 7.000.000 de inmigrantes (más de un millón naturalizados españoles), Rajoy caminará por la senda de la catástrofe económica cada vez más agudizada que empezó a cavar Felipe González (con la mala negociación para la entrada de España en las Comunidades Europeas), que amplió Aznar (con la creación de un modelo económico suicida basado en crédito fácil, salarios bajos, ladrillo e inmigración) y que ZP no supo ni reconducir ni manejar (dilapidando el superávit en pocos meses). Rajoy no será el único responsable de lo que ocurra en los dos próximos años –como no lo era ZP en exclusiva, el cual se encontró con que le estalló entre las manos el modelo de Aznar que él no hizo nada para rectificar y como Aznar se encontró con una situación de facto ante la UE labrada por FG- pero todos los presidentes que han gobernado en las últimas décadas son co-responsables de una locura colectiva: la financiarización creciente de la economía, la globalización y sus dos lacras, la deslocalización industrial y la inmigración masiva). Resumiendo: de la misma forma que una sola medida no nos salvará de la crisis, un solo presidente no ha sido el culpable de la crisis: lo han sido todos, esto es, lo ha sido el régimen creado en 1978 y ya va siendo hora de pensar en sustituirlo.

© Ernesto Milà – Prohibida la reproducción de este artículo sin indicar origen

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Activismo islámico en las cárceles. En chilaba y en prisión

La crisis económica aumenta el riesgo de radicalización de los musulmanes presos. El sindicato de prisiones ACAIP ha manifestado su inquietud por lo que denomina “indicios sobre la radicalización yihadista en prisiones”. Esta inquietud arranca de la lectura del informe del mismo título elaborado por la Fundación Athena. Sobre la base del testimonio de 192 funcionarios de prisiones de 65 centros penitenciarios españoles en los que se encuentran presos procedentes de países islámicos. El resultado del estudio es demoledor: no solamente está creciendo la agitación islamista en las cárceles, sino que el gobierno no toma medidas para detener esta marejada.

Hemos superado los 70.000 presos, con un aumento del 23% en relación al período 2004-2007. El 72% de este incremento se debe a presos extranjeros que ya hoy suponen más de 25.000, esto es un 35% del total para una comunidad que oficialmente no llega al 11%. Dicho de otra manera: los extranjeros tienen una población penal tres veces superior a la que correspondería por su presencia en la sociedad.

Mientras la presencia de presos españoles está estancada y la de presos procedentes de los países de la Unión Europea va disminuyendo (un 13,5% en 2001 y un 11,8% en 2009), los presos procedentes de Argelia, Colombia, Ecuador, Marruecos y Nigeria, están en aumentando vertiginosamente. En 2004 se encontraban 4.625 presos marroquíes que habían pasado a ser 5.527 un año después y se aproximaban a 7.000 en 2008. Los presos argelinos, igualmente, había aumento se presencia en cárceles españolas pasando de 1.182 en 2004 a 1.311 en 2005 y superando los 1.500 a finales de 2008. Incluso los presos nigerianos –especializados en tráfico de drogas y estafa- habían pasado de 262 a 335 entre 2004 y 2006 para alcanzar los 400 en 2008.

Por nacionalidades los marroquíes son la primera comunidad extranjera representada en las cárceles españolas, seguida por los colombianos (en torno a 3.000), rumanos (1.480), argelinos, ecuatorianos, venezolanos y nigerianos. Una cuarta parte de los presos extranjeros son de nacionalidad marroquí que, al mismo tiempo ha sido la que más ha crecido en los últimos años (en torno a un 20%), precedida en porcentaje por los nigerianos (que han ido aumentando entre la población penitenciaria a  un ritmo del 27%). Los argelinos, por su parte, han tenido un crecimiento más moderado (un 11%), si bien es cierto que en algunos casos se trata de crímenes de mayor gravedad.

Esto implica que la tercera parte de los presos extranjeros encerrados en nuestras cárceles son originarios de países islámicos o de mayoría islámica (Marruecos, Argelia, Nigeria). Ese tercio crece a mayor velocidad que el resto de comunidades de delincuentes extranjeros y, a mucha más velocidad que los presos de nacionalidad española.

La delincuencia descontrolada

El 9 de septiembre de 2008, Pedro Luis Mélida sorprendió por su claridad a todos los que asistieron a su toma de posesión como Jefe Superior de Policía de Andalucía Oriental, cuando dijo: “Cuando la economía se desploma existe el riesgo de que aumente la delincuencia”. La economía se está desplomando… luego, no es aventurado prever que la delincuencia va a repuntar más de lo que lo ha hecho en estos últimos años.

Nadie ignora entre los profesionales del orden público de que las estadísticas triunfales ofrecidas por el gobierno están maquilladas toscamente. Ni la delincuencia está disminuyendo, ni la seguridad ciudadana ha aumentado, como se encarga de asegurar el ministro Rubalcaba intentando recurrir a su mejor mirada hipnótica y a un tono de voz que sugiera espontaneidad y sinceridad. No es cierto: cualquier ciudadano de a pie –y no digamos los funcionarios de la seguridad del Estado- son conscientes de que la delincuencia está cada vez más activa, crecida y desafiante.

El maquillado de las cifras se hace utilizando distintas  técnicas: distinguir entre delitos y faltas y hacer que estas últimas desaparezcan de las estadísticas; convertir robos de documentos en pérdidas; eliminar de las estadísticas los datos de comunidades que tienen policías autonómicas; y así sucesivamente. Pero nada de todo esto sirve para disipar la sensación –muy cierta por lo demás- que tiene el ciudadano de a pie de que la delincuencia está descontrolada.

La novedad de la actual situación es que ya no existe ningún tipo de estadística que pueda ser fiable e indicar la gravedad de la situación. A partir de ahora, el ciudadano deberá contar con su percepción directa de la realidad y con las declaraciones de los sindicatos de funcionarios de la seguridad del Estado, del cuerpo de prisiones o de la judicatura para confirmar si sube o baja la delincuencia y a qué velocidad lo hace. Nunca las estadísticas gubernamentales cayeron el tal descrédito.

Este maquillaje no es de ahora. En 2006, el entonces responsable del área de Interior y Justicia del PP, Ignacio Astarloa ya denunció que el índice de criminalidad en España había sufrido una subida “importantísima y muy superior” a la de 2005, y acusó al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, de “ocultar todos los datos” sobre delincuencia y añadió que la seguridad ciudadana es “uno de los mayores fracasos” del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.  Lo sorprendente es que el PSOE había denunciado que durante el gobierno Aznar la seguridad ciudadana se había erosionado constantemente.  Las cifras del PSOE indicaban que la delincuencia de había “reducido un 4,6%” en unos momentos en los que cundía la alarma social por los primeros robos a viviendas y chalets, proliferación del “secuestro exprés”, ajustes de cuentas y despunte de las “bandas latinas”.

Delincuencia en tiempos de crisis

Nada de lo que hemos visto hasta ahora en materia de delincuencia se parecerá en gravedad e intensidad a lo que tenemos por delante. ACAIP, por ejemplo, denunciaba: “Las situaciones de turbulencia económica pueden contribuir a aumentar los actos delictivos. Y no se equivocan: 3.000.000 de parados es un problema “laboral”, 4.000.000 de parados es un problema “social” y 5.000.000 de parados es un problema de “orden público”.

Actualmente ya hemos superado la franja de los 4.000.000 de parados (por mucho que el gobierno insista en que solamente son 3.500.000: el maquillaje estadístico que operan los portavoces del gobierno es general), estamos pues en la fase en que el problema “social” se va deslizando por la pendiente de la seguridad ciudadana.

El Plan de Empleo Municipal del gobierno supondrá un retraso de apenas tres meses para demostrar la gravedad de la situación del empleo. Este plan se ha puesto en marcha como intento desesperado de poder alardear de cifras optimistas durante la campaña de las elecciones europeas en las que un batacazo importante del PSOE haría peligrar su continuidad al frente del gobierno. Tras extinguirse los limitados y cosméticos efectos de este plan, el paro repuntará y nada parece capaz de evitar que a fin de año se haya alcanzado la cifra de 5.000.000 de parados. Demasiados como para que algunos no piensen en la delincuencia como único camino para poder obtener medios de vida.

La inmigración en el ojo del huracán

Tanto ACAIP como la Fundación Athena Intelligente sostienen que siendo la inmigración el grupo social más sensible al paro, será también el que generará una mayor delincuencia. A esto se une el hecho antes mencionado de que las tasas de delincuencia entre la inmigración son tres veces superiores a las de la población autóctona.

Están lejos los tiempos en los que ONGs como SOS Racismo o el Movimiento Contra la Intolerancia distinguían entre “inmigrantes” y “delincuentes nacidos en el extranjero”. Los primeros vendían para trabajar, los segundos –a pesar de ser formalmente inmigrantes- no podían ser medidos con el mismo rasero. Esto es, hasta cierto punto cierto, aunque es mucho más cierto decir que la mayoría de inmigrantes vienen para trabajar pero que entre los delincuentes el colectivo extranjero está sobre-representado.

Pero el problema es todavía mayor si se acepta el razonamiento de la Fundación Athena: la acumulación de presos extranjeros crece en las cárceles españolas; de esta población está, sobre todo creciendo la procedente de países islámicos o, en cualquier caso, de religión islámica; las cárceles se han convertido en centros de reclutamiento y adoctrinamiento para el fundamentalismo islámico. Así pues, llegado a un punto, el problema ya no es solamente de seguridad ciudadana sino que corre el riesgo de pasar a ser de terrorismo.

Actividad islamista en prisión

El estudio de la fundación Athena se realizó teniendo como única fuente 192 funcionarios de prisión distribuidos en 25 prisiones de las 65 en la que se encuentran presos de confesión islámica. En 21 de estas 25 prisiones el número de islamistas era igual o inferior a 200 y en las 4 restantes (Topas, Almería, Alama y Castellón) era superior a 200.

Las conclusiones del estudio fueron sorprendentes y demoledores para quien defienda que las cárceles son centros de reinserción: el estudio demuestra que los islamistas, aprovechando las frustraciones, el aislamiento, los estados depresivos, los complejos de culpabilidad inherentes a la condición de preso, han convertido a los centros en focos de reclutamiento. En realidad, hay que decir que las prisiones siempre han favorecido brotes de “espiritualidad” entre los presos y siempre han existido grupos católicos y especialmente evangélicos y testigos de Jehová, incorporados a estas confesiones y sectas durante su estancia en prisión: sí, pero ninguna de ellas mata por su religión, en el Islam en cambio sí. De ahí el riesgo.

Los investigadores de Athena, supieron por los funcionarios encuestados que tienen relación con presos islamistas que estos forman grupos separados del resto de presos y, por supuesto, de los internos no musulmanes; que existe un proselitismo activo que se manifiesta en la aparición a cada vez mayor velocidad de grupos islamistas, favorecida por la movilidad de los presos, frecuentemente llevados de una cárcel a otra a causa de los juicios que han de afrontar y por el contacto con líderes islamistas presos; cada vez ocurre que los nuevos presos procedentes de países islámicos que integran con más rapidez y velocidad en redes organizadas integristas; el idioma común entre los islamistas es el vehículo que más favorece esta integración que, inicialmente es por nacionalidades, pero también entre islamistas de distintas nacionalidades islámicas. Esta rapidez en la captación se debe a los fondos cuantiosos con los que cuentan los líderes yihadistas presos y que satisfacen las necesidades de los presos comunes o de reciente ingreso.

En todos estos grupos islamistas existe una fuerte disciplina interior que no está presente en ningún otro grupo de presos. Se trata de grupos jerarquizados y con fuerte liderazgo. Esto les sitúa en una posición de poder en el interior de las cárceles. Frecuentemente aparecen disputas con otros presos no islámicos. El informe afirma textualmente que las relaciones de los islamistas con otros presos “no son pacíficas ni respetuosas”. Es un anticipo de lo que quieren llevar a la sociedad.

El régimen penitenciario ha quedado alterado por la presencia masiva de islamistas que se niegan a realizar determinadas tareas (de la misma forma que los presos de ETA se niegan a limpiar las zonas comunes de las prisiones alegando ser “presos políticos”).  Los islamistas se suelen quejar de que los funcionarios tienen prejuicios contra ellos, aun cuando pretendan solamente aplicar las pautas del régimen penitenciario. En realidad, los islamistas hacen “rancho a parte” en las prisiones: apenas tienen contacto con presos no musulmanes, pasean juntos, forman corrillos, leen y estudian juntos, ven televisión juntos, utilizan códigos de comunicación entre ellos ajenos a los utilizados por el resto de presos. Estos grupos están extremadamente jerarquizados y todos tienen un líder natural. Aun cuando existan en la misma cárcel distintos grupos islamistas, nunca se han producido rivalidades entre ellos, pero sí es frecuente la comisión de actos hostiles contra otros grupos no islamistas.

Así como entre los presos autóctonos, determinados delitos son mal considerados (violación, aviso de menores, violencia doméstica, delitos particularmente truculentos) entre los presos islamistas el tipo de delito cometido no se valora a la hora de admitirlo o relacionarse con él.

Algunas respuestas son particularmente inquietantes. Por ejemplo, gracias a la encuesta se sabe que los presos musulmanes actúan unitariamente en las prisiones, como un solo hombre y tratan con desprecio y distancia al resto de presos de confesiones no islámicas. El hecho de que hablen otra lengua hace que las comunicaciones de los islamistas con el mundo exterior se realicen sin que exista un control por parte de traductores. Así mismo se comunican por internet sin que exista un control de las páginas que visitan. Tampoco existe supervisión sobre el control de los paquetes y lecturas que llegan a los presos islamistas. Existe un hermetismo grupal entre los islamistas que los hace prácticamente impenetrables. Se ha sabido también gracias a los funcionarios que los presos islamistas realizan actividades considerarse como instrucción militar…

Fumando sobre un barril de pólvora 

El informe Athena, unido a las Reflexiones sobre el islamismo en prisión, publicado en 2008 por ACAIP, no dejan lugar al optimismo: se está formando una generación de yihadistas en nuestras cárceles y a la vista de nuestras autoridades que están desoyendo sistemáticamente las advertencias de sociólogos, expertos en terrorismo y sindicatos de funcionarios. Hasta ahora toda la actividad yihadista en España ha consistido en reclutar voluntarios para atentados suicidas en Irak o en Palestina y a recaudar fondos para las redes de resistencia en esos países en conflicto. Pero ¿hasta cuándo durará esta situación? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que la crisis económica, las distintas oleadas de inmigración magrebí y subsahariana e incluso los intereses marroquíes hagan aparecer en todas estas redes extremistas la necesidad de desestabilizar a la sociedad española? Es cuestión de tiempo.

La Fundación Athena afirma al terminar su estudio: “en estos momentos de crisis socioeconómica, sería muy saludable para la seguridad del Estado preguntarnos si el sistema penitenciario está preparado para desarrollar planes de de acción eficientes como para poder contener, llegado el caso, la expansión en red de los procesos de radicalización islamista en las prisiones de nuestro país”.

Estamos viendo como el islam más radical y agresivo está afilando las uñas en nuestras prisiones desde hace años y nuestro parlamento permanece paralizado. A la vista de la situación es lícito exigir una serie de medidas a las que se llega directamente una vez se constata el mal –algo que tanto ACAIP como la Fundación Athena han realizado con singular precisión-. Estas medidas no pueden ser más que:

-    Creación de cárceles o módulos especiales sólo para presos de países islámicos, con separación completa del resto de presos.

-    Repatriación de los presos islamistas a sus países de origen una vez extinguida su condena. Toda condena a prisión debe entrañar necesariamente el tránsito de “inmigrante con permiso de residencia y trabajo” a “inmigrante ilegal” con la contrapartida de la expulsión inmediata.

-    Cumplimiento de las condenas en los países de origen.

-    Cese del trato de favor y de las concesiones obtenidas bajo presión por parte de los islamistas y aplicación del mismo régimen penitenciario que a los presos de cualquier otra religión.

Es increíble que en un país occidental se permita el reclutamiento de yihadistas en las cárceles sin que ni gobierno ni oposición se alarmen anestesiados por sus propias ambiciones e intereses que no pasan por las cárceles. Hoy los islamistas radicales han hecho de las prisiones el campo privilegiado y el banco de captaciones para sus ideas, mañana la sociedad española lo lamentará quizás con su propia sangre. No se puede permitir tanta desidia por parte de unos, ni tanto riesgo acumulado.

[recuadro fuera de texto]

El manual del perfecto yihadista

El estudio publicado por la Fundación Athena dice textualmente: “la recesión afecta a las capas sociales más desfavorecida” y los más débiles entre los débiles suelen ser los inmigrantes, muchos de los cuales son musulmanes. Por lo tanto –avisan- “no es difícil caer en la cuenta de que, en los próximos años, podrían aumentar muy sensiblemente la población de presos musulmanes procedentes de nichos sociales muy desprotegidos (…), frustrados y propensos a refugiarse en la fe y, quizá, altamente sensibles al adoctrinamiento radical”.

El 8 de noviembre de 2008 se publicó la noticia de la incautación de un manual titulado La clandestinidad en la yihad es un deber legítimo. Manual de seguridad en el domicilio de Mohamed Mrabet en Vilanova i la Geltrú en el curso de una redada contra células islamistas.  Mrabet era un viejo conocido de la policía: carnicero marroquí de 39 años, había sido detenido en 2006 como responsable de una red que enviaba yihadistas suicidas a Irak. Consta al menos que enviaran a Belgacem Bellil, un inmigrante argelino, a Irak en donde al volante de un camión bomba asesinó a 19 soldados italianos en Nastriya, Irak.

El documento incautado consta de 30 páginas, sin autor ni lugar de edición y resume una serie de líneas para infiltrarse en las sociedades occidentales sin despertar sospechas. Hasta poco era fácil identificar a los islamistas radicales en Europa Occidental: forma de vestirse, uso de barba, intervención en mezquitas y asociaciones islamistas con posiciones fundamentalistas. Pero todo eso ha cambiado: “La clandestinidad en la yihad es un debe legítimo, en el nombre de Alá misericordioso y clemente”, dice el documento incautado.

Más adelante recuerda que “muchos ulemas permitieron usar la mentira en caso de conseguir un beneficio religioso que pueda acabar con el castigo de los infieles hacia los musulmanes” y añaden: “El musulmán tiene que imitar a los infieles en su forma de vestirse si eso va en beneficio del Islam”. El intentar pasar desapercibido se convierte en una obsesión: “hay que ir cambiando de forma de vestir, de corte de pelo, lugar de residencia, coche, rutas diarias, horas de salida y entrada, lugares, reuniones y encuentros”.

Hay en todo este documento algo a la vez ingenuo y siniestro. Abundan los consejos tópicos propios de todo grupúsculo clandestino: “Usa apodos, nombres y códigos falsos, incluso entre los miembros del mismo grupo, habla en voz baja, di lo mismo sin hablar demasiado”… En realidad, el documento no parece haber surtido mucho efecto entre los islamistas radicales españoles que, hasta ahora -si exceptuamos el extraño atentado del 11-M que parece tener muy poco que ver con estos grupos- no han estado en condiciones de cometer atentado alguno en España. Su actividad, hasta ahora, parece reducirse al envío de yihadistas a Irak o a zonas de combate… pero esto puede no durar siempre. En cualquier momento, los coches bomba y los atentados pueden realizarse en España si cambian las condiciones sociales y se produce una radicalización del islamismo español. La cuestión es: ¿puede producirse esa radicalización? Sí, si las condiciones de los inmigrantes se van deteriorando a causa de la crisis.

© Ernest Milà

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Inmigración en Europa (I) TURCOS EN ALEMANIA

 

 

 

Iniciamos una serie de diez artículos sobre las relaciones entre el Islam y Europa. Hemos elegido como primera entrega, la situacion de los inmigrantes turcos en Alemania, como puente entre nuestra anterior serie aún no concluida, sobre Turquia en la Unión Europea. El balance sobre la presencia islámica en los distintos países europeos nos ayudará a extraer unas conclusiones de carácter universal.

 

Desde finales del siglo XIX, existen estrechas relaciones entre Alemania y Turquía. El kaiser Guillermo II logró que Turquía orientara su política hacia el Sur y hacia el Sur-Este y fue recibido triunfalmente en la inauguración del ferrocarril Berlín-Ankara. Durante la I Guerra Mundial, Turquía y Alemania combatieron en el mismo bando y en la Segunda, los turcos solamente entraron en guerra en los últimos meses del conflicto. En la posguerra los gobiernos turcos apoyaron a Alemania Federal en todas las instancias internacionales. Pero, a medida que la posguerra quedó atrás y la inmigración turca hacia Alemania se convirtió en masiva, la situación entre ambos gobiernos se fue deteriorando. Cuando la “generación del 68” impuso su voz, aparecieron en la propia Alemania voces críticas hacia el genocidio kurdo y el armenio y ante las reiteradas violaciones de los derechos humanos y la falta de democracia de Turquía. Así mismo, el gobierno alemán ha expresado su insatisfacción por el hecho de que los turcos nacionalizados alemanes conserven su pasaporte. Con todo Turquía tiene a Alemania como principal mercado a donde dirigen un 20% de las exportaciones y un 15% de las importaciones. Salvo el gobierno Schröder, anteriores gobiernos alemanes han evitado pronunciarse a favor del ingreso de Turquía en la UE. Las relaciones entre ambos países llegaron a su punto mínimo cuando, Turquía solicitó la creación de una comisión de investigación sobre los derechos humanos en Alemania en respuesta a las reiteradas peticiones de éste país para que se reconociera el genocidio armenio, se restablecieran las libertades políticas en Turquía y se concediera la autodeterminación al Kurdistán. Hoy, en Ankara se tiene la sensación de que es Alemania el principal obstáculo para su ingreso en la UE, a pesar de que les corresponda a Grecia y Austria el honor de ser los portavoces oficiales de la resistencia antiturca en Europa. La Alemania moderna conoce bien a Turquía por que, desde hace cuarenta y cinco años, casi cuatro millones de inmigrantes turcos permanecen sobre su suelo.

 

A pesar de que la disciplina germánica es proverbial, en la actualidad se ignora el número de turcos residentes en Alemania. Hubo un tiempo en el que el modelo alemán regulaba la inmigración de manera inflexible. Hoy no. Ni siquiera existen estadísticas fiables sobre residentes turcos. Se sabe los que se encuentran en situación legal en el país con nacionalidad turca, pero se ignora el número de turcos nacionalizados alemanes y el número de turcos que han entrado ilegalmente en el país. Dado que en Alemania están prohibidas las encuestas que aludan a la naturaleza étnica de la población, se ignora si los turcos nacionalizados alemanes (que en 2001 ascendían a medio millón) han tenido hijos y cómo los educan y si se han casado con mujeres de su nacionalidad o de otras. Las cifras más realistas indican que en la actualidad se encontrarían en territorio alemán en torno a cuatro millones de turcos. En alguna escuela pública todos los alumnos son ya de origen turco. Han aparecido las inevitables tensiones étnicas y las políticas de inmigración han ido alternando en los últimos veinte años rigorismo y manga ancha. El resultado ha sido un descontrol creciente al que se ha sumado la tendencia de las nuevas generaciones a alistarse en las filas del islamismo radical. Una situación que, en general, no permite ser nada optimista.

 

La reconstrucción de Alemania

 

La historia de Alemania, desde su fundación hasta la reunificación de 1989, ha sido difícil y repetidamente traumática. Cuando concluyó la Primera Guerra Mundial, Alemania estaba arruinada, pero no destruida. Toda la guerra perdida había tenido lugar fuera de las fronteras nacionales de Alemania, así que había poco que reconstruir. Para colmo, la República de Weimar vivió en la precariedad más absoluta, con graves alteraciones político económicas desde su fundación hasta su liquidación por Hitler en 1933. Durante el régimen nazi y, especialmente, a partir del inicio de la Segunda Guerra Mundial, fueron incorporados a la mano de obra alemana, grandes contingentes de trabajadores extranjeros, voluntarios unos y “mano de obra esclava” otros. Los que sobrevivieron al conflicto fueron repatriados al concluir el conflicto. En mayo de 1945, cuando el Almirante Döenitz rindió los últimos núcleos de resistencia alemanes, el país estaba casi completamente destruido. Las grandes ciudades habían debido soportar tres años de bombardeos de terror (ingleses en las noches y norteamericanos durante el día). Ambos conflictos, por lo demás, habían producido una merma de entre 12 y 14.000.000 de personas, cuya falta, tras la Segunda Guerra Mundial, no se percibió inmediatamente, sino a partir de 1960, cuando la oferta de trabajo empezó a ser superior a la demanda de empleos. Las muertes por los bombardeos o en el frente se habían contrapesado por el trasvase de grandes contingentes de población alemana que residía en provincias del Este que, como Prusia Oriental, fueron incorporadas a Polonia o Rusia, y también por la huida de ciudadanos de la República Democrática Alemana hacia el Oeste.

 

En 1961, en la República Federal Alemana se encontraban en torno a 700.000 extranjeros, la mayoría de origen latino. En cuarenta y cinco años esta cifras se ha multiplicado por doce y ha pasado a 9.000.000, lo que supone un 10% de la población. Vale la pena atender a estas cifras. Se ha pasado del 1 al 10% en 45 años. En España ese tramo lo hemos recorrido en apenas 6. Ahora bien, a lo largo de esos 45 años, el flujo de inmigrantes no ha sido constante, sino que ha alternado verdaderas oleadas con reflujos relativos. La estadística registra unos “dientes de sierra” ascendentes. Hoy, cuando ya no hay una Alemania a reconstruir, cuando el tejido industrial y agrario está en recesión, la inmigración, tal como se podía prever, está siendo percibida como conflicto por buena parte de la población.

 

La primera oleada se había producido entre 1961 y 1973. Luego se detuvo, para recuperarse nuevamente a partir de 1978 al aplicarse la ley de reagrupación familiar y a la llegada de asilados políticos. En 1983 se facilitó el retorno a sus países de origen a quienes lo desearan y en los dos años siguientes, el saldo migratorio resultó negativo. Pero, a partir de 1985, volvió a aumentar a causa de la llegada masiva de refugiados de las guerras Balcánicas. El punto álgido de esta tercera oleada migratoria se alcanzó entre 1988 y 1990 llegando al 8’4% el porcentaje de población extranjera. Pero en 1991 se produjo la reunificación de las dos Alemanias y, bruscamente, se pasó a un Estado con 80 millones de habitantes. Dado que en Alemania Oriental apenas residían inmigrantes, el porcentaje global descendió momentáneamente. Pero en 1993 ya se había disparado de nuevo y volvía al 8’5%. En la actualidad se ha llegado al límite del 10%, con una notable desaceleración compensada por el nacimiento de hijos de inmigrantes, cuya tasa de natalidad, como es habitual, supera con mucho a la de los alemanes. En las dos primeras oleadas migratorias, los turcos constituyeron el grupo nacional mayoritario. Hoy, su número es tres veces superior al de inmigrantes procedentes de la antigua Yugoslavia, que constituyen el grupo inmediamente siguiente en número. En 2001, de los 7.500.000 de inmigrantes legales, dos eran turcos y de estos, un tercio habían nacido en Alemania. Los turcos menores de 20 años residentes en Alemania en el año 2000, eran un 1.250.000 y se aproximaban a dos a principios de 2006.

 

La reconstrucción de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial se prolongó hasta finales de los años 60. Fue entonces cuando se percibieron las consecuencias de las pérdidas en vidas humanas ocasionadas por el conflicto. Sin embargo, la expansión económica alemana había empezado antes. A principios de la década de los sesenta, ya era evidente que Alemania, renunciando a aventuras bélicas y reduciendo al mínimo el presupuesto de defensa, estaba invirtiendo solamente en su propio desarrollo. La combinación del esfuerzo por la reconstrucción de Alemania, unido al “boom” económico y a la merma de población activa a causa de las bajas en el conflicto, hizo inevitable la llegada de contingentes de trabajadores al país. En 1961, el número de ofertas de trabajo no cubiertas ascendía a 500.000, mientras que solamente 180.000 alemanes se encontraban en las listas del paro. Se había alcanzado el pleno empleo. Por entonces la demanda de puestos de trabajo se iba cubriendo con alemanes del Este que huían de la carestía y de la represión política, pero cuando se construyó el Muro de Berlín y se reforzó la vigilancia en la frontera entre las dos Alemanias este flujo se interrumpió y entonces fue preciso recurrir a la inmigración.

 

La intención de la inmigración turca

 

De todas formas, inicialmente, la inmigración se reguló milimétricamente. A partir de 1955 el gobierno alemán firmó acuerdos con distintos países para facilitar el acceso al mercado de trabajo alemán (con Italia en 1955, con España en 1960, con Grecia en 1961, y, posteriormente con Portugal, Yugoslavia, Marruecos… Con Turquía el acuerdo se había firmado el 31 de octubre de 1961 cuando el gobierno de ese país liberalizó la salida de sus ciudadanos al extranjero. A partir de ese momento empezó a llegar una riada migratoria procedente de las zonas más deprimidas de Turquía. Ciertamente no iban a ocupar empleos cualificados, pero, en tanto procedían de regiones rurales del oriente de la Península Anatólica, estaban habituados a trabajos agrarios. En las grandes ciudades turcas se establecieron 500 “oficinas de intermediación” que facilitaban el camino hacia Alemania. El acuerdo turco-alemán, preveía que los inmigrantes fueran sometidos a un examen médico riguroso y a un certificado de penales. Quien estuviera aquejado de infecciones o enfermedades graves, o quien hubiera estado condenado a prisión en los últimos cinco años, era formalmente rechazado[1].

 

La intención de los turcos que emigraban a Alemania era, inicialmente, la misma que la de los españoles e italianos que, en la misma época (años sesenta), hacían otro tanto. Se trataba de permanecer unos cuantos años en Alemania trabajando duramente para emprender luego el viaje de retorno con algunos ahorros que permitieran montar algún pequeño negocio o comercio. Durante el tiempo que permanecían en el país iban girando a sus familiares pequeñas cantidades de marcos que les permitían vivir dignamente en su país. Este esquema permitía era extremadamente ventajoso para ambas partes, al menos sobre el papel. Por una parte, los trabajadores turcos regresaban a su país con medios suficientes como para ascender unos cuantos peldaños en la escala social. Además, durante su estancia en Alemania, aprendían técnicas de trabajo y de organización para ellos desconocidas que les permitiría, o bien ser contratados como trabajadores especializados al regreso a su país, o bien aplicar estos conocimientos a sus propios negocios. Para Alemania, por su parte, existía la posibilidad de una “rotación laboral”. Se preveía que siempre existiera un contingente de trabajadores en permanente flujo –unos regresaban a su país, otros nuevos llegaban a Alemana- lo que garantizaba que solamente permanecían en suelo alemán trabajadores en activo que el propio mercado de trabajo se encargaba de regular. Ni la seguridad social se sobrecargaría con familiares a cargo de los trabajadores en activo, ni se formarían guetos, ni se resentiría el sistema educativo o la seguridad ciudadana: quien no tenía contrato de trabajo o quien era despedido del empleo y en un plazo concreto no encontraba otro, debía volver a su país. Tal era el concepto de “trabajadores invitados”.

 

Pero lo que en teoría era un panorama excepcionalmente ventajoso para ambas partes, pronto se comprobó que no satisfacía a ninguna. Los primeros disconformes con este planteamiento fueron los empresarios que veían como los trabajadores que tanto les había costado formar, regresaban a su país, justo cuando empezaban a ser productivos. El sistema de la “rotación” les obligaba a una formación profesional sin descanso y sin esperanza. La parte turca no estaba menos descontenta. Los primeros inmigrantes que regresaron a su país, no habían podido amasar el dinero suficiente como para poder montar negocios rentables. Esto disuadió a otros contingentes de intentar el retorno. Bruscamente, el gobierno alemán, entendió que la rotación se había detenido. Llegaban más, pero regresaban muy pocos. Además las circunstancias políticas y económicas de Turquía no animaban al retorno. La inflación galopante hacía que los marcos ganados tras años de ímprobos esfuerzos, nada más ingresados en bancos turcos empezaban un rápido proceso de devaluación que impedía cualquier inversión.

 

Para colmo en 1973 el ejército egipcio cruzó el Canal de Suez y abrió el paso a la Tercera Guerra Árabe-Israelí. El fatal desenlace de este conflicto para los ejércitos árabes hizo que, en represalia, se redujera la producción de petróleo y se aumentara su precio. Esto provocó una recesión económica internacional. Unas empresas cerraron y otras abandonaron sus programas de expansión. La contratación de turcos se paró en seco. Y en 1974, el millón de turcos que se encontraban en el país empezaban a ser un problema. Sobraban. El gobierno de Willy Brandt, cesó la contratación de extranjeros y de primar el retorno con aportaciones económicas. El remedio fue peor que la enfermedad: los que estaban en el país decidieron permanecer aunque fuera en el paro; en el fondo, para ellos, era mejor eso que volver a la miseria de la que habían salido. Para colmo la ley de “reagrupación familiar”, aprobada en 1974, hizo aumentar la cifra de residentes turcos. Este fenómeno se prolongó durante todos los años 70 y 80. Y, a esto se añadía otro fenómeno. Si hasta principios de los 70, el 80% de los turcos llegados a Alemania eran varones, a partir de entonces, empezó a formarse una incipiente comunidad femenina de origen turco, que dio lugar a nuevos matrimonios. Pero, mientras que los matrimonios mixtos fueron escasos, proliferaron los matrimonios entre miembros de la misma comunidad y eso dio lugar a una numerosa descendencia. A partir de ese momento, las ciudades dormitorio en donde residían los turcos empezaron a transformarse en verdaderos guetos. Finalmente, la situación política turca expidió al exilio a disidentes políticos que pidieron asilo en Alemania. Solo en 1980, cuando se produjo el golpe de Estado en Turquía, entraron por este canal 200.000 nuevos inmigrantes. En 1981 rondaban en torno al millón y medio.

 

El gobierno de Helmul Kohl se decidió a estimular el retorno de inmigrantes. En 1983 se estableció que todos aquellos inmigrantes que desearan retornar al país de origen entre el noviembre de 1983 y octubre de 1984, recibirían una prima de 10.500 marcos, más 1.500 por cada hijo, además de las restituciones de las prestaciones por jubilación entregadas a la Seguridad Social. Pero los turcos respondieron escasamente a esta oferta. Del 1.600.000 turcos que se encontraban regularizados en ese momento, solamente 250.000 regresaron a su país. Las compensaciones económicas no compensaban el abandono del paraíso alemán y la inmersión en la estabilidad turca. En 1993, cuatro de cada cinco inmigrantes turcos no quería regresar a su país.

 

Desde los años 60 muchas cosas habían cambiado en Turquía. El país, lentamente y, frecuentemente a empellones, iba desarrollándose paulatinamente. La población rural estaba migrando a las ciudades y el trabajo empezaba a proliferar. El país incluso se había convertido en receptor de inmigrantes. Cuando Jhomeini subió al poder, trescientos mil ciudadanos iraníes prefirieron exiliarse, por motivos políticos en Turquía. Así mismo, el país recibió a decenas de miles de turcos que residían en Bulgaria en una situación de discriminación. Pero, en lo que se refería a Alemania, si bien, anualmente entre 30 y 40.000 turcos regresan a su país, una cantidad mayor decide emprender el camino de la inmigración. Y ya no se trata de trabajadores, sino de familiares de inmigrantes o bien mujeres que viajan a Alemania llamadas por los que serán sus maridos.

 

Hoy, entre cuatro y cinco millones de turcos viven en el extranjero, el 80% de los cuales está radicado en Alemania. Los que llegaron como “gastarbeiter” (trabajadores invitados), con carácter de provisionalidad y con intención de retorno, se han convertido con el paso del tiempo en habitantes de guetos instalados sobre territorio alemán sin la más mínima intención de regresar a su país, pero tampoco de integrase en la sociedad alemana, más allá del disfrute de sus ayudas sociales.

 

Sociología de la emigración turca en Alemania

 

La población turca es joven mientras la edad media de la población alemana sigue creciendo. Los mayores de 65 años de origen alemán son cuatro veces mayores que la población turca de la misma edad. Pero empieza a haber una fracción importante de la población turca que se aproximarse a la edad de jubilación, lo que va a suponer un esfuerzo suplementario a la Seguridad Social alemana. Pero, desde luego, la parte sustancial y preocupante de la emigración turca son los menores de 20 años que…

 

Renania del Norte-Westfalia es la región en la que concentra mayor inmigración turca, con un 34% del total de originarios de ese país. En este lander y en Baden-Wurtemberg, Baviera y Hesse vivían en 2002 tres de cada cuatro inmigrantes turcos, concentrados en las grandes ciudades. Esto indica que los turcos que, inicialmente, se integraron en tareas agrícolas, poco a poco, han ido abandonándolas e instalándose en las ciudades; precisamente por eso los guetos turcos han podido cuajar con facilidad a partir de los años 80. Sin embargo en los landers pertenecientes a la antigua República Democrática Alemana el porcentaje era imperceptible.

 

Otro problema que se contempla en Alemania (y, por extensión, en toda Europa) es que la inmigración, que, inicialmente, había llegado para cubrir los empleos que la mano de obra nacional no podía absorber, finalmente han terminado teniendo una tasa de paro muy similar a la de esta mano de obra. Parece normal que solamente la mitad de la población alemana esté integrada en los circuitos laborales, lo que no parece tan normal es que entre la población inmigrante ocurra justamente lo mismo. En 2005, el 10% de los que buscan trabajo en Alemania son de origen extranjero, cifra que corresponde exactamente al porcentaje de extranjeros residentes en el país. Desde los años 80 la tasa de paro de la población turca fue creciendo hasta igualar en el momento actual a la alemana, pero en el momento actual, la tasa de mujeres inmigrantes en paro ya dobla a la de mujeres alemanas en la misma situación. Pero, en el futuro este estado de cosas va a agravarse. Dado que la tasa de natalidad de los alemanes es cuatro veces inferior a la de los turcos, dentro de diez años empezarán a entrar, proporcionalmente, más turcos que alemanes en el mercado de trabajo.

 

En los últimos 25 años, la tasa de ocupación de los extranjeros se ha ido reducido significativamente. Mientras que en 1975, el 53% de éstos tenía ocupación, en 1999 el porcentaje se situaba en el 39,5%, en la actualidad, la tasa de empleo de los extranjeros es inferior a la de los alemanes y la de los turcos aún más. En 1975, del millón de turcos residentes en Alemania, la mitad tenían empleo; pero en 1999, sobre dos millones oficiales (algo más, en realidad) apenas trabajaban 780.000, es decir, el porcentaje había descendido del 53% al 38%.

 

La mayoría de turcos trabajan en la industria, en la minería, en el textil y en el sector limpieza, pero apenas se encuentran casi completamente ausentes en el sector servicios y en trabajos cualificados. El sector que más ha crecido en los últimos años es el de autónomos que entre 1985 y 2000 se había multiplicado por tres, mientras que la población turca en Alemania solamente se había duplicado. La mayoría de autónomos tiene que ver con comercio minorista y gastronomía. Se trata en su mayoría de inmigrantes de segunda generación

 

En estos momentos residen en Alemania en torno a cuatro millones de inmigrantes, de los cuales casi la mitad son turcos. Junto con Luxemburgo, Austria y Bélgica, Alemania es uno de los países con mayor tasa de población extranjera. A partir de la regularización masiva de 2005, España se ha integrado en este pelotón. Estas cifras impusieron diferentes reformas de la legislación de extranjería. Al igual que en la España de Zapatero, también en Alemania la coalición de socialdemócratas y ecologistas, promovió una legislación extremadamente generosa con los inmigrantes, a partir de la cual se disparó la «xenofobia» y los episodios de racismo. Inicialmente, esta ley preveía dar la nacionalidad alemana a todos los que hubieran nacido sobre territorio alemán. La oposición de los democristianos y socialcristianos bávaros y, la inquietud evidente con la que respondió la calle, hicieron ue el gobierno Schröder atenuara algunas de las medidas más “progresistas” de dicho proyecto. La ley entró en vigor en enero del 2000 y reconoce automáticamente la nacionalidad alemana a aquellos hijos recién nacidos cuyo padre o madre hayan residido durante un mínimo de ocho años en el país y a los menores de diez años en la fecha de entrada en vigor de la ley, nacidos en Alemania o inmigrados con sus padres. Se concedía igualmente la nacionalidad alemana a los extranjeros que residieran más de ocho años en Alemania.

 

En 1976 se registraron 10.000 solicitudes de asilo y cuatro años después, esta cifra se había multiplicado por diez, a cauda del golpe de Estado. Entre 1986 y 1989, esta cifra volvió a elevarse. El Estado alemán se vio obligado a introducir el visado obligatorio para ciudadanos procedentes de Turquía y endurecer las condiciones de asilo. Era evidente que muchos de los que habían solicitado asilo encubrían una inmigración económica. En 1992, se alcanzó la escalofriante cifra de 438.000 solicitudes de asilo. La petición de asilo era el “coladero” para burlar la ley de inmigración. El gobierno alemán tardó en reaccionar. Cualquier medida tendente a limitarlo era utilizado por la izquierda y la extrema-izquierda para tronar contra lo que llamaban “aparición de tendencias xenófobas y totalitarias”. Lo cierto es que los propios socialdemócratas debieron limitar las subvenciones concedidas a los reales o supuestos exiliados políticos, les prohibieron ejercer cualquier trabajo mientras duraba la tramitación de la solicitud y anularon algunas de las prestaciones económicas, sustituyéndolas por entregas en especie.

 

En realidad, los socialdemócratas y verdes tenían otros intereses mucho menos confesables. La fractura entre derecha e izquierda era notable en la sociedad alemana. La izquierda veía como la clase obrera, la tradicional cantera de votos de la socialdemocracia, se iba diluyendo como un azucarillo. Así pues, era preciso buscar un electorado de reemplazo. Facilitando el acceso de los inmigrantes a la nacionalidad alemana, se les convertía, como por arte de magia, en nuevos electores, aparentemente predispuestos a entregar el voto a sus beneficiarios. Por otra parte, calculaban los socialdemócratas, era difícil que la derecha cristiana decidiera hacer de la inmigración una bandera a causa de la facilidad con que podía recibir calificaciones de xenofobia y racismo. Y, en cuanto a las pequeñas formaciones de extrema-derecha, si iban a erosionar a alguien en su crecimiento, seguramente era a la derecha. Además, la CDU creía sinceramente que era preciso mejorar las garantías jurídicas de los extranjeros residentes en Alemania y tenía fe en que era preciso realizar un esfuerzo de integración.

 

El pueblo alemán considera a los inmigrantes, especialmente a los de los países árabes, como “diferentes”, por eso la sociedad alemana no se ha tomado con excesiva pasión el debate sobre los signos externos islámicos. Estos signos aumentan la sensación de “diferencia”. Llama la atención que la posición más hostil hacia la inmigración proceda de los länders de la antigua República Democrática Alemana, donde hay menos inmigración, y que las resistencias en el Este y en el Oeste aumenten desmesuradamente cuando se habla de inmigrantes de origen musulmán. La cosa no es nueva. Ya en 1966 los inmigrantes eran percibidos como problema. En aquella lejana fecha, dos tercios de la población expresaban la preferencia de «librarse» de los inmigrantes. Diez años después, seis de cada diez alemanes pensaban que los extranjeros debían retornar a sus países en períodos de crisis económica. A partir de principios de los años 80, el 82% de los alemanes declaraba que había demasiados extranjeros. En el año 2000, no se valoraba favorablemente la competencia laboral de los inmigrantes, los intentos de integrarlos en la política y en las instituciones eran contemplados con desconfianza; y mayoritariamente opinaban que la integración de los inmigrantes dependía de los inmigrantes mismos y de sus propios esfuerzos.

 

La cuestión religiosa entre los turcos

 

El Islam, es, en la tierra de Lutero y de Meister Eckhardt, la segunda religión por número de seguidores. A los emigrantes turcos se unen los marroquíes y los bosnio-musulmanes. En total, en torno a cinco millones de islamistas de los que un 7% no tienen el más mínimo reparo en declarar a los encuestadores que son «muy religiosos», dicho en términos “políticamente correctos”, lo cual, en un lenguaje más coloquial equivale a hablar de fundamentalistas religiosas.

 

En esa misma encuesta el 93% de los encuestados se declararon musulmanes, practicar el Ramadán, respetar las prescripciones sobre alimentación y dar limosna. Este factor religioso explica suficientemente el porqué apenas existen matrimonios de turcos con mujeres alemanas. Es más, encuestados sobre este tema, al 60% le producía “malestar” cualquier forma de matrimonio mixto. Incluso los más jóvenes –alemanci- mantienen estas reservas y participan en las fiestas comunitarias.

 

Existe una gran preocupación en los servicios de seguridad del Estado por la influencia cada vez mayor de las organizaciones fundamentalistas entre los jóvenes. Los datos publicados hasta la fecha no son concluyentes, pero demuestran muy a las claras que los jóvenes de origen turco, en ocasiones nietos de inmigrantes de primera generación, dan muestras de canalizar sus ímpetus de rebeldía hacia el fundamentalismo.

 

El sistema educativo alemán registra unos porcentajes extremadamente altos de fracaso escolar en el caso de estudiantes de origen turco. En este sentido el fenómeno es extremadamente parecido al que generó en Francia la “intifada” de otoño del 2005, los adolescentes de origen turco abominan los ritmos de trabajo de sus padres, quieren tener acceso a los escaparates de consumo sin agotarse en interminables jornadas laborales. Ni se sienten alemanes en Alemania, ni turcos en Turquía. A diferencia de los inmigrantes de primera generación para los que sus raíces estaban claras –eran turcos que habían ido a trabajar al extranjero- para los hijos y nietos de esa generación, las cosas son bastante más complejas: tienen un problema de identidad. No son ni turcos ni alemanes. Experimentan una carencia de puntos de referencia y perciben el rechazo en el entorno, saben que no son como los alemanes, pero tampoco tienen muy claro qué son exactamente. Y es en medio de esta confusión, falta de raíces y de arraigo, cuando aparecen las organizaciones islamistas y su tarea de captación.

 

Los “Lobos Grises”, asociación de jóvenes vinculados al Partido de Acción Nacional de Alparslan Türkes, les ofrece todos los servicios a los que un joven puede aspirar en Alemania. Se irá de vacaciones en colonias y campamentos de los “Lobos Grises”, seguirá cursos de informática o asistirá a fiestas de fin de semana, con los “Lobos Grises”, participará en la liga de fútbol o en las clases de religión islámica… junto a los “Lobos Grises”. Un estudio confirma que una cuarta parte de los menores de 25 años tienen relaciones continuada con esta asociación y otras similares y un 43% mantiene un contacto ocasional. Allí, lejos de aprender tolerancia y recibir un impulso para su integración en la sociedad que acogió a sus padres y les vio nacer a ellos, les imbuyen un sentimiento de superiores que florece en un terreno abonado por el resentimiento y el fracaso escolar. Pertenecen al Islam, la “única religión verdadera”. Y, no sólo eso, sino que aprenden lo que es la “guerra santa”, y conceptos como “el infiel”, la “umma”, el “dar-al-Islam”, etc. Así, en poco tiempo, pasan del escepticismo, y la falta de identificación positiva con la comunidad de acogida, a una hostilidad manifiesta canalizada por el espíritu religioso. Nada podría favorecer menos la integración que este tipo de planteamiento. Cuando se produce este fenómeno, la condescendencia de medidas tales como introducir en las escuelas clases optativas de religión islámica, es percibida como un signo de debilidad. Alemania, en este terreno, ha seguido la misma trayectoria que Francia, Bélgica, Holanda o Gran Bretaña.

 

En la actualidad existen unos 650.000 alumnos musulmanes en primaria. La ley de educación alemana permite que se impartan clases de religión y cultura isámica en la clase de lengua materna. Estas clases, aunque son voluntarias, corren a cargo de las mezquitas. El 89% de los niños procedentes de familias de religión islámica, asisten voluntariamente a estas clases… aunque sus padres se autodefinan como “poco o nada religiosos”.

 

La comunidad turca en Alemania está en proceso de islamización. De hecho siempre ha sido una comunidad confesionalmente islámica, la novedad estriba en que esto ocurre ahora, justo cuando es evidente que estamos ante un conflicto de civilizaciones. Y, por otra parte, esta islamización, especialmente entre los jóvenes no se está haciendo por líderes religiosos que crean en la tolerancia y la integración, sino por formaciones fundamentalistas.

 

Asociacionismo islámico emanado de las mezquitas

 

Tras el golpe militar de septiembre de 1980 aparecen asociaciones turcas que empiezan a plantear constantemente derechos y reivindicaciones. La inmensa mayoría de estas tres mil asociaciones han emanado de las mezquitas. Sus actividades habituales consisten en organizar peregrinaciones a la Meca, cursos de filosofía coránica, ceremonias y actividades de ocio. Los incentivos para este asociacionismo radican en las subvenciones recibidas por los distintos entes del Estado. Sobre todo, han contribuido a fortalecerla identidad turca en Alemania. Estas asociaciones están agrupadas en tres federaciones: la Unión Turco-Islámica (DITIB), dependiente del gobierno turco y es de carácter moderado, cuenta con 150.000 afiliados; la Comunidad Islámica Milli Görus (IGMG), con una línea antikemalista su principal reivindicación es obtener el reconocimiento oficial de los islamistas como minoría religiosa en Alemania, con 30.000 afiliados está vinculado al Partido de la Prosperidad y cuenta con más de 500 mezquitas; la Unión de Centros de Cultura Turcos (VIKZ), conservadora y laicista, cuenta con unos 20.000 afiliados y se declara independiente de cualquiera de los partidos políticos que actúan en Turquía. Existen otras pequeñas organizaciones más radicales de orientación islámica no incorporadas a estas tres grandes federaciones y, por tanto, de difícil control. El 36% de los asistentes a las mezquitas están incorporados a alguna asociación. Hay que tener en cuenta que los kurdos, turcos de pasaporte que no de identidad, no se contabilizan como asistentes a las mezquitas. En Alemania residen en torno a medio millón de kurdos de los cuales un 2% está afiliado al Partido Obrero del Kurdistán, considerado como extremista por las autoridades alemanas.

 

El Ministerio del Interior alemán ha calculado que, en torno a 30.000 personas están vinculadas a asociaciones islamistas radicales. Estas asociaciones radicales pasaron desapercibidas para la población hasta que se produjeron los atentados del 11-S y emergió la figura –o el mito- de Bin Laden. La inquietud aumenta cuando se intuye que no todos los extremistas están afiliados a asociaciones y la sensación de que, sin duda, los más radicales y más dispuestos para la acción, han trenzado redes clandestinas. No hay que olvidar que el “Comando Meliani”, al que la seguridad norteamericana y alemana, atribuyó cierto nivel de responsabilidades en los atentados del 11-S, estaba radicado en Hamburgo.

 

Cuando el número de turcos nacionalizados alemanes empezó a ser notable y tener cierta presencia electoral, todos los partidos políticos (salvo la extrema-derecha, naturalmente) constituyeron correas de transmisión entre esta comunidad. La Federación de Asociaciones Socialdemócratas Turcas (HDF) colabora con el SPD, mientras que la Amistad Turco-Alemana y la Unión Turco Alemana, lo hacen con la CDU y la Unión Liberal Turco-Alemana (LTD) se vincula con el Partido Liberal. Finalmente, los verdes terminaron constituyendo también el InmiGrün, para promover la interculturalidad y la lucha contra la xenofobia y el racismo. En general, la militancia de todas estas asociaciones es escasa y su composición incluye, sobre todo, a turcos que se forjan esperanzas de realizar una pequeña carrera política como asesores de inmigración de los partidos o de los grupos municipales. La realidad es que la inmensa mayoría de la comunidad turca está de espaldas a la política alemana. Sólo un 11% de encuestados muestra algún interés por la cosa pública alemana. De este porcentaje las preferencias se orientan hacia el SPD (64%), siguiendo luego el Partido Verde (9%), lo que nos confirma en nuestra tesis de que la pérdida del electorado tradicional –es decir, la conveniente electoral y no la ideología- impulsó al SPD a adoptar medidas que popularizaran su imagen entre la inmigración turca. Es significativo que de los 900.000 militantes del SPD, 25.000 sean de origen turco.

 

En los ayuntamientos alemanes existen los llamados “consejos de extranjeros”, el medio para establecer la participación de los inmigrantes en la política local, tramitar sus reivindicaciones y lograr mayores niveles de integración. Pero también aquí existe un desinterés absoluto por este canal participativo. Tan solo el 10% de los inmigrantes –frecuentemente procedentes de países de la UE- participan en la actividad de estos consejos.

 

Los turcos no pueden quejarse sobre las ayudas que reciben de la administración. Por ley están equiparados a los alemanes de origen. Las encuestas indican que estas ayudas benefician más a los turcos que a los alemanes. En 2002, por ejemplo 2.760.000 beneficiarios de subsidios, el 22% eran extranjeros (9% de la población en aquel momento). El términos globales, un 2,9% de los alemanes recibía prestaciones, por un 8,4% de extranjeros. La idea era que extender los derechos sociales a los inmigrantes contribuiría a su integración. En realidad ha contribuido a su relajación. Si hay subsidios ¿para qué esforzarse excesivamente en trabajar? No es, naturalmente, un caso que se dé solamente en Alemania, en toda Europa, incluida España, contra más derechos, subsidios y ayudas se dan, más disminuye la población activa inmigrante y más se sumerge en el trabajo negro.

 

La catástrofe educativa turco-alemana

 

El paro ha afectado especialmente a la población turca. Si ésta representaba en 2000 al 30% de los inmigrantes residentes en Alemania, su porcentaje de parados subía hasta el 40%. Con casi 200.000 parados, por cada cuatro trabajadores turcos en activo había uno en paro. Y, en principio, resulta incomprensible en que otras comunidades como la yugoslava por cada once trabajadores haya uno en paro. La cifra turca es superior a cualquier otra. Esto se suele interpretar a causa de la “xenofobia” y el “racismo” de los empleadores alemanes, pero existe otra posibilidad mucho más: los empleadores valoran la capacitación, el interés y la preparación profesional de los aspirantes al puesto de trabajo. Y en el terreno de la formación profesional, los turcos son ampliamente deficitarios.

 

Entre el 70 y el 75% de los trabajadores turcos en activo en Alemania, tenían solamente estudios primarios. El 70% de jóvenes alemanes entre 15 y 18 años se forman profesionalmente. Esta cifra desciende nuevamente a la mitad entre los turcos. Entre la población alemana este porcentaje se reduce a la mitad. En ese grupo de edades el 40% de turcos que iniciaban un curso de formación profesional, no lograban concluir los estudios; el porcentaje descendía al 15% entre los alemanes. A igualdad de posibilidades de formación, los turcos tienen la mitad de interés en seguir cursos de capacitación que los alemanes.

 

Una encuesta demostró que el 15% de las mujeres turcas jóvenes no tienen ningún título, ni siquiera el de estudios primarios, pero este porcentaje se reduce al 3% entre los varones. Esto explica las elevadas tasas de paro entre los jóvenes turcos, pero también la responsabilidad de las familias en esta situación. Los padres turcos parecen no saber atribuir la importancia correcta a la formación profesional.

 

Si a la carencia de titulación y de formación adecuada, unimos el escaso dominio de la lengua alemana, entenderemos la falta de competitividad de buena parte de los jóvenes turcos hijos o nietos de inmigrantes de primera generación. El hecho de que estos primeros inmigrantes lograran insertarse en el mecanismo productivo alemán, en las mismas condiciones de falta de titulación y escasa capacidad para manejar la lengua de Goethe, no implica que treinta o cuarenta años después, pueda repetirse el mismo proceso.

 

La sociedad actual es mucho más competitiva que la de entonces, y los puestos de trabajo escasean mucho más. Precisamente por eso la comunidad turca tiene unas tasas de paro entre sus jóvenes muy superiores a los de cualquier otra comunidad inmigrante. Los jóvenes españoles hijos de inmigrantes tienen unas tasas de éxito en la formación profesional espectaculares sin recibir ayudas. Sin embargo, los turcos se benefician de ayudas que no reciben los inmigrantes comunitarios entre ellos los españoles. Entonces ¿qué está ocurriendo con los turcos?

 

El mismo problema ocurre con los argelinos en Francia y con los marroquíes en España. Así pues, estamos ante un problema que se reproduce en toda Europa: el rendimiento de los estudiantes procedentes de Turquía, Marruecos o Argelia, es extremadamente inferior al de otras comunidades de inmigrantes y al de los jóvenes de los países de acogida. Así pues, no es en el sistema educativo de los países de acogida en donde radica el problema, sino en las comunidades inmigrantes. Y estas comunidades tienen un rasgo común: son islámicas. Por algún motivo, el Islam encaja mal en el estilo de vida occidental. Al menos en lo que se refiere al estudio, porque en lo que se refiere al consumo, los turcos están por delante de cualquier otra comunidad inmigrante, e incluso de los propios alemanes. Veamos algunas cifras.

 

Mientras que el 53% de los hogares alemanes dispone de automóvil, esta cifra se eleva hasta el 67% entre los turcos. La posesión de sofisticados equipos de alta fidelidad asciende al 48% entre los hogares alemanes, pero sube hasta el 62% en los turcos. A esto se une la creciente tendencia de los turcos –que ya no tienen intención de regresar a su país- a comprar un piso de propiedad. Esto ha hecho que algunos barrios de las grandes ciudades (Berlín-Kreuzberg, Duisburg-Hüttenheim y Hamburgo-Wilhelmsburg) se hayan convertido en lugares preferentes de residencia para los turcos. En la actualidad un 22% de turcos poseen pisos de propiedad. Esos pisos están situados en zonas de alta concentración de pisos de alquiler habitados por turcos y han generado en torno suyo una innegable “economía étnica” formada por todo tipo de pequeños comercios cuyos clientes son casi exclusivamente miembros de la propia comunidad turca. Quienes trabajan en estos circuitos, prácticamente no necesitan perfeccionar su alemán; incluso su ocio se consuma en la lengua originaria.

 

Estas cifras son indicativas de tres fenómenos: 1) que buena parte de la población turca inmigrante no tiene intención de regresar a su país, 2) que la reagrupación familiar ha hecho disminuir sustancialmente las remesas de dinero enviadas a Turquía y el excedente económico se orienta hacia un consumo desenfrenado y 3) que la comunidad turca está escindida interiormente entre la fidelidad a sus orígenes étnicos y culturales de un lado y las formas más degradadas del estilo de vida occidental. El consumismo es, de hecho, el único terreno en el que la comunidad turca ha intentado imitar a la alemana.

 

Lo más sorprendente de algunos intelectuales alemanes es que todos sus desvelos intelectuales parecen consagrados en exclusiva a la inmigración y, más en concreto, a la inmigración turca. Para estos intelectuales solamente existirá una verdadera democratización en Alemania, cuando todos los inmigrantes gocen de los mismos derechos que los alemanes. Esto implica una completa integración de los turcos en la sociedad alemana. Naturalmente, estos intelectuales no se han planteado cuál es la voluntad de la comunidad turca. Simplemente han decidido unilateralmente que los turcos deben tener los mismos derechos que los alemanes de origen. Todo lo que no sea eso es racismo, xenofobia y totalitarismo fascista. Suelen equiparar el antisemitismo a la más mínima reserva que pudiera expresarse ante la comunidad turca e ignoran deliberadamente que un 3% de la comunidad turca se niega –una encuesta así lo establece- a tener amistad con alemanes, un 20%, por voluntad propia, tiene la menor relación posible con alemanes…

 

Ahora bien, parece evidente que, a pesar del trabajo “educativo” de estos intelectuales, existen ciertas reservas entre la población alemana a firmar contratos de inquilinato, dar trabajo o trabar amistad con turcos. Y esto es lo más significativo: no es el rechazo al extranjero, sino el rechazo al turco y al islamista, el que se pone de manifiesto en la sociedad alemana. Ni los españoles ayer, ni los yugoslavos, griegos o italianos hoy, experimentar así esta discriminación. Y, en realidad, hablan lenguas diferentes, tienen peculiaridades étnicas y antropológicas distintas e incluso su religión no coincide necesariamente con la de los alemanes de origen. ¿Por qué los turcos y los islamistas son discriminados y en cambio otros grupos de inmigrantes no? La pregunta puede formularse también de otra manera: ¿Por qué los inmigrantes islamistas en Alemania son de difícil integración, mientras que otras comunidades se integran con facilidad? ¿No será que el problema no está en la sociedad alemana sino en la comunidad turca? O lo que es peor, ¿por qué estas mismas situaciones se repiten en toda la Europa receptora de inmigración?

 

Las respuestas son muchas e incluso contradictorios y, se tiene tendencia a pensar que dependen de la orientación política de quien responda. Para un progresista, el turco es víctima de las discriminaciones sin fin de una sociedad racista y que le resulta extremadamente hostil; para un xenófobo y racista, el turco es un delincuente que ha llegado para chupar la sangre y los recursos generados por el pueblo alemán. Las cosas, evidentemente, son mucho más complejas. El hecho incontrovertible es que el gobierno alemán y los demás gobiernos europeos han hecho lo divino y lo humano por intentar integrar a las comunidades inmigrantes de origen islámico, sin lograr el más mínimo resultado. Otras comunidades, tal como hemos visto –españoles y portugueses entre ellos- se han adaptado espontánea y perfectamente en Alemania y Suiza, en Francia y Holanda, sin que se hayan invertido esfuerzos ni fondos en procurarlo. Ese es el dato objetivo ligado, fundamentalmente, a comunidades musulmanas.

 

Tal como analizaremos en otro punto, el problema de la sociología “políticamente correcta” es que parte de una base científicamente incorrecta: excluir de partida la responsabilidad de las comunidades musulmanas en la segregación que experimentan y que afectan de manera infinitamente menor a otros colectivos inmigrantes. Así pues estamos obligados a una conclusión: la brecha antropológica que existe entre el Islam y Europa es de tal magnitud que cualquier intento de reducirla es vano e infructuoso. Las cosas se agravan con la pretensión del Islam de ser la única religión verdadera y la revelación divina más completa y perfecta. La existencia de la brecha antropológica objetiva lleva a una inadaptación radical a la modernidad y a todo lo que representa: tolerancia, igualdad de la mujer, democracia, libertad de expresión, competitividad, etc., provoca la inevitable marginación de la inmigración islamista. El único punto de apoyo para evitar el complejo de inferioridad permanente, lo da la religión islámica: marginados, si; poco competitivos, también; ocupando puestos de trabajo subalternos y sin cualificación… todo lo que se quiera, pero “Alá es grande y recompensa a sus fieles”. Siempre queda superar el complejo de inferioridad real o supuesto, con la contrapartida de poseer la única religión verdadera. Así pues, el ciclo de la marginación se cierra con una especie de revancha espiritual, inseparable, por lo demás, del rechazo y la desconfianza hacia el no islamista. Situación endiablada y sin posibilidades de ser reconducida.

 

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 10.05.06

 

 

 

[1] Hace falta meditar sobre este acuerdo, especialmente si tenemos en cuenta que, a partir de mediados de 2005, los contingentes de inmigración ilegal que están llegando a España procedentes del África Subsahariana tienen un notable porcentaje de enfermedades infecciosas e, incluso, por lo que se refiere a los afectados por el SIDA, el reclamo no es otro que el de acogerse a los tratamientos gratuitos contra esta enfermedad. Si tenemos en cuenta que se calcula que el número de africanos contagiados por el SIDA oscila entre 30 y 50 millones, nos daremos cuenta de que el “efecto llamada” no deriva solo de la posibilidad de ganarse la vida trabajando, sino también de acceder a unas condiciones sanitarias infinitamente mejores que en el país de origen. Pero el derecho de toda persona a recibir un tratamiento médico, no puede de ninguna manera hacer olvidar que la Seguridad Social española está actualmente excesivamente sobrecargada por tratamientos de este tipo. Las sucesivas reformas de la Ley de Inmigración deberían haber tomado como modelo la legislación alemana de los años sesenta sobre esta materia en lugar de aceptar el hecho consumado y violento de las regularizaciones masivas de ilegales. El ilegal ha forzado una ley y, por tanto, como cualquier infractor debe ser castigado. No hacerlo, simplemente, y plegarse al hecho consumado de su presencia en España, constituye el “efecto llamada” más radical, tal como ha demostrado l hecho de que un año después de la regularización masiva de febrero-mayo de 2005, en un año haya llegado otro millón de inmigrantes ilegales que, sin duda, serán regularizados tras las elecciones de 2008….

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Alicante, “la provincia mártir” (III de III). El drama religioso de la provincia de Alicante

Al vuelco demográfico se une un cambio de signo religioso. Alicante es cada vez menos lo que era –una provincia con mayoría católica- para convertirse en un amasijo de religiones exóticas. Ni siquiera la Iglesia Católica parece consciente de lo que está ocurriendo. Mientras el obispado Orihuela-Alicante multiplica sus iniciativas “interreligiosas”, el número de fieles y de sacerdotes no deja de disminuir. En estas circunstancias, en apenas 20 años, mientras la Iglesia Católica alicantina prácticamente habrá desaparecido, las sectas exóticas, las Iglesias Evangélicas, el islamismo e incluso los grupos satanistas gozarán de buena salud.

Desde hace 30 años no se construyen nuevas iglesias en Alicante y las que hay celebran cada vez menos oficios y están cubiertas por menos titulares. Sin embargo, en la provincia se han construido en los últimos 10 años, 28 mezquitas. Este dato basta por sí mismo para expresar el cambio socio-cultural operado por la inmigración. Combinando su potencia demográfica con sus creencias, el Islam corre el riesgo de desfigurar completamente la identidad tradicional de Alicante en los próximos años.

Las cifras de la tragedia

En 1996 la inmigración representaba el 1’37% de la población y, en buena medida, estaba formada por ciudadanos de la Unión Europea que, por uno u otro motivo (negocios, estudios, residencia habitual, trabajo, jubilados) residían en España. Once años después, la inmigración había superado los 6.000.000 (legales + ilegales + nacionalizados) esto es un 14%.

Hace 30 años, el 82% de la población alicantina se declaraba católico, pero en 2007 el número de practicantes había descendido al 15’5%. Si seguir el papel y las vicisitudes de la Iglesia es importante se debe a que el catolicismo es la religión tradicional de nuestro país. Si la Iglesia desaparece, se pierde algo de lo que ha sido la identidad española en los últimos 1.500 años.

Los viajes de Juan Pablo II a España sirvieron poco para revitalizar el catolicismo español. Las cifras sobre la recepción de sacramentos son desoladoras. En el 2000 se celebraron 284.226 bautismos, lo que supone un 71’8% de los nacidos en España ese año. En 1990 habían sido 350.510, un 86’6%. Las celebraciones de la Primera Comunión han caído a 265.000 en 2000, cuando 10 años antes eran casi 400.000. Las confirmaciones también fueron 50.000 menos en ese tiempo. Las bodas en la Iglesia descendieron del 77’2% al 71’8%.

Y la Iglesia sufre algo peor que la pérdida de fieles: la pérdida de “pastores”. Con unos seminarios vacíos y una edad media del clero superior a los 60 años. En la actualidad solamente cursan estudio en seminarios 1.800 aspirantes al sacerdocio, algo menos que en 1990. En 2002 se ordenaron solamente 50 sacerdotes, cifra completamente insuficiente para cubrir las bajas por jubilación que en 2000 afectaban al 41% de los 20.000 sacerdotes. Veinte años más y el 85% de iglesias se cerrarán por falta de “pastores”.

La inmigración como solución

Desde el año 1996, cuando empezó el fenómeno migratorio, la Iglesia española vio en la inmigración una salida para su problema de subsistencia. Los inmigrantes aportarían a la Iglesia más fieles y más pastores. De hecho, desde los años 80, algunos conventos femeninos españoles se habían visto revitalizados por la llegada de monjas y novicias procedentes de Filipinas. Diez años después empezaron a aumentar los contingentes de monjas llegados de países subsaharianos. Además, la Iglesia española vivía en la ficción de que la inmigración procedente de los países andinos, aparentemente católicos, aportaría más fieles. Y, finalmente, estaba la tarea pastoral realizada sobre la inmigración, directamente o mediante ayudas sociales (a través de Caritas, especialmente).

Pilar Samanes, secretaria general de la Comisión Episcopal de Migraciones explicaba en marzo de 2008: “La Iglesia vive, por encima de todo, las migraciones como una ocasión para vivir la catolicidad, no haciendo parroquias paralelas donde simplemente se coexista, sino buscando el verdadero encuentro”. Y añadía: “En este momento, lo importante es crear auténticas comunidades de fe, donde nadie se sienta extranjero”. En el documento La Iglesia en España y los inmigrantes, aprobado por la XC Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, la inmigración se contempla como una “oportunidad y una gracia”, a la vez que indica que “nadie puede permanecer ajeno ni indiferente a un fenómeno de tal envergadura”. Y en esto último, efectivamente, tienen toda la razón. Todo lo demás parece erróneo.

Si la Iglesia ha centuplicado sus esfuerzos de asistencia a favor de la inmigración, esto no se ha traducido en un paralelo aumento ni de las vocaciones, ni de los fieles. Es más, los inmigrantes que se declaran católicos (un 63%) tienen el mismo problema que los católicos autóctonos: son muchos, pero practican pocos. En el caso de los inmigrantes, solamente un 30% de los que se declaran católicos asisten alguna vez al año a algún oficio religioso. Lo cierto es que las comunidades evangélicas (12%), las sectas cristianas (7%) y los islamistas (un 20%) crecen a mucha mayor velocidad… y tienen un grado de compromiso mucho mayor: un 88’5% de los evangélicos y un 70% de los musulmanes asisten regularmente a sus centros de culto.

Sin embargo, Caritas no pregunta a quién ayuda, simplemente concede ayudas de forma completamente desinteresada. Y esto, que inicialmente, se pensaba que podía atraer nuevos fieles a la Iglesia, no ha operado absolutamente ningún beneficio en esa dirección. En 2001 el obispo de Barcelona en su sermón de la Misa del Gallo explicó que por la mañana habían ofrecido una comida de Navidad a los inmigrantes residentes en la ciudad, a la que “habían asistido muchos hermanos inmigrantes”. Luego debió reconocer que a la misa que siguió habían acudido muchos menos. En la Misa del Gallo, en realidad, no había ninguno en una Catedral con 5 o 6.000 fieles.

Jugando en campo contrario

En Alicante llama la atención cómo la iglesia provincial se ha lanzado a jugar en un terreno que no es el suyo. Sin tener en cuenta su debilidad estructural (un 20% de las parroquias de la provincia están hoy sin titular), la Iglesia alicantina ha multiplicado sus celebraciones “ecuménicas”, sumándose a iniciativas surgidas en ambientes no católicos.

El 12 y 13 de mayo de 2007 tuvo lugar en Alicante el III Parlamento de las Religiones convocado por la Red Catalana-Valenciana de Entidades de Diálogo Interreligioso, organizado por la Mesa Interreligiosa de Alicante. El tema era “La Carta de la Tierra y el Compromiso de las Religiones”. La sesión inaugural corrió a cargo de Federico Mayor Zaragoza. El acto concluyó con diversas prácticas devocionales de cada religión

El encuentro había sido organizado por la Mesa Interreligiosa de Alicante, uno de cuyos miembros es la Iglesia Católica a través del obispado de Orihuela-Alicante. Poco antes, el Papa había pronunciado en Ratisbona el fragmento de un discurso del emperador bizantino Manuel II Paleólogo con un erudito persa, cuyo contenido ha sido considerado ofensivo por el mundo musulmán. Los asistentes a las jornadas de Alicante no ahorraron invectivas contra el Papa y el representante católico, el sacerdote Jaume Benaloy recordó que el Papa de Roma “pidió disculpas” e incidió en la “estima profunda” que la Iglesia católica tiene por la comunidad islámica…

Quizás no valga la pena recordar que estos encuentros interreligiosos y concretamente los “parlamentos de las religiones” nacieron en los ambientes universalistas de la UNESCO sustituyendo y suplantando los esfuerzos del ecumenismo surgido a mediados del siglo XX de la mano de Juan XXIII. Si, el papa Juan había limitado el ecumenismo a las iglesias ortodoxa y anglicana, tras la clausura del Vaticano II, en los ambientes universalistas de la UNESCO se propuso un “diálogo interreligioso” ampliado a todas las religiones (e incluso a las sectas ocultistas) tendente a la formación de una “religión mundial” que siguiera a la creación de un “gobierno mundial” protagonizado por la ONU y a una “interculturalidad” promovida desde la propia UNESCO. Éste, definitivamente, no es el terreno de la Iglesia Católica. Ni siquiera asiste como invitado: juega en campo contrario.

La inversión religiosa: el satanismo

Lo sorprendente de la situación religiosa de España es que la pérdida de vigor de la Iglesia Católica no se traduce en la irrupción de un período de racionalismo y positivismo, sino en la proliferación de sectas y de cultos irracionales. Alicante es, en este terreno, una provincia paradigmática: mientras la religión tradicional se va perdiendo, irrumpen los cultos exóticos más alejados de nuestra identidad.

En el curso del XII Congreso Nacional de Psiquiatría celebrado recientemente en Valencia, Leonardo Casis explicó que se estaba produciendo en el mundo occidental un “renacimiento pujante del satanismo” en el que “están influyendo de forma importante las creencias importadas por los inmigrantes”. Y añadía que “la mayor concentración de sectas satánicas de España se encuentra en la Comunidad de Alicante”. Según Casais, este resurgimiento “nos devuelve a épocas de pensamiento mágico y primitivo”.

En la provincia de Alicante 5.000 personas estaban vinculadas en 2006 a 40 sectas de distintos tipos. Siete de ellas son satánicos. La gran mayoría se vincula ahora al Islam o a religiones radicales, “muchas de ellas en grupos de tendencia destructiva y radicalizada”, apunta el experto Gabriel Carrión. El Tercer Ojo, Adonais, Hijos de Lucifer o Los adoradores de Seth son sólo algunas de las sectas satánicas con más seguidores en la provincia.

También este experto explica que el auge de la inmigración ha provocado que “una gran parte de las sectas presentes aquí estén vinculadas al Islam, que son muy peligrosas, o a religiones de tipo chamanista o vudú procedentes de África y Suramérica”.

Amnistía Internacional, según publicó la edición digital del diario 20 minutos, la comunidad Valenciana es la tercera autonomía española con más número de sectas (cerca de 200 grupos, 14 de ellos satánicos), mientras que en la provincia alicantina se localizan unos 40, de las que siete adoran al diablo. Para financiarse, “la mayoría de grupos satánicos trafica con drogas y mujeres. Y practican ritos sexuales aberrantes. Muchas están en Las Marinas”, indica Carrión.

La desarticulación de una secta más reciente en la provincia se remonta a junio de este año, cuando la Guardia Civil detuvo a cinco personas en Llíber (Marina Alta, Alicante), miembros de una comunidad espiritual conocida como colectivo AMBA, que usaba la meditación de tapadera. Fuentes del caso afirmaron que se trataba de una secta de carácter destructivo. Un año antes, en Benimantell, la Guardia Civil había desmantelado un colectivo sectario deteniendo a 11 personas relacionadas con la Congregación del Olivo, entre ellas, el líder del grupo, que finalmente ingresó en prisión. La organización se apropiaba de dinero de los adeptos y les ocasionaron también daños psicológicos irreparables. Antes, en 2001, en Crevillent el cabecilla de otra secta había estafado a más de un centenar de personas procedentes de Elche, Crevillent y Alicante.

Los cultos satánicos aparecieron de la mano de grupos de inmigrantes procedentes de Brasil, el Caribe y el África Subsahariana algunos de los cuales utilizan consultorios de videncia y magia para reclutar adeptos.

Un panorama desolador

Pérdida de fuerza social de la religión tradicional, la Iglesia Católica, concentración del 90% de los esfuerzos de la Iglesia en la tarea social de Caritas dirigidos preferentemente hacia la inmigración, aumento constante de las confesiones religiosas islámicas, evangélicas y de los cultos exóticos, incluido el satanismo, sustitución de la religión tradicional por supersticiones y creencias infrarracionales, parroquias católicas sin titular y aumento de los lugares de culto no católicos… No es la racionalidad o el positivismo lo que sustituye a la Iglesia sino los cultos y las supersticiones que nunca antes habían aparecido en nuestro suelo.

Dejando aparte a las Iglesias Ortodoxas (en Alicante residen 40.000 rumanos en buena medida miembros de esta confesión) y las parroquias anglicanas, que están muy próxima al catolicismo, las confesiones religiosas que más están creciendo  en Alicante son las Iglesias Evangélicas, el Islam y las sectas. Alicante cuenta con 28 mezquitas y un cementerio islámico y unos 130.000 fieles.

Las sectas adventistas y los Testigos de Jehová tienen un seguimiento del 4% sobre el total de la inmigración, concentrándose sobre todo en poblaciones andinas, al igual que las 397 iglesias evangélicas distribuidas en toda la Comunidad Valenciana, buena parte de las cuales tienen también presencia en Alicante en donde se calcula que, cuentan en torno a 20.000 andinos adheridos a ellas.

Y esto, para una provincia como Alicante con 1.850.000 habitantes, parece excesivo.

© Ernest Milà

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Alicante, la “provincia mártir” (II de III). De cómo la inmigración ha destruido una provincia.

Alicante ha cambiado radicalmente. Ha pasado en apenas 20 años de ser una provincia que vivía del turismo en la costa y la industria y la agricultura en el interior, a ser una provincia en vías de convertirse en el “geriátrico de Europa”, con turismo, una industria en declive y una agricultura estable, para devenir, finalmente, una provincia en crisis, con un marcado proceso de desertización industrial (mayor a cualquier otra provincia española), que lo fiaba todo a la construcción y a la que ha terminado por afluir una inmigración en volumen absolutamente insoportable… y, para colmo, con una agricultura. A partir de ahora, ni siquiera va a ser el geriátrico de Europa.

Y, finalmente, ha llegado la crisis. A la rotura del tejido socio-económico de la provincia se une ahora la mayor crisis económica que haya vivido nuestro país en su historia. El riesgo es que ambas crisis conduzcan a crear nuevas realidades insostenibles para esta provincia.

Alicante, meca del turismo y de los jubilados europeos

La forma de la provincia es triangular. Su base es una parte del “frente mediterráneo” de la Península y, desde mediados de los años 60 fue uno de los emplazamientos privilegiados de nuestra industria turística. A diferencia de otras zonas costeras, inicialmente en Alicante no se trató de un turismo masificado, sino extraordinariamente diversificado. De un lado era la meca de un turismo interior procedente, de la Comunidad de Madrid. Pero, al mismo tiempo, llegaba un turismo procedente de Europa Occidental y de los Países Escandinavos. Inicialmente, todo este turismo se limitaba a alojarse en hoteles y pensiones, pero pronto –hacia finales de los años 60- el turismo interior empezó a adquirir apartamentos y luego a establecerse en la zona. Todo esto generó el que ya en 1967, la primera actividad de las zonas costeras no fuera la pesca como hasta entonces, sino la hostelería, el turismo y la construcción.

Los visitantes llegaban atraídos por el sol y el mar que parecían más escasos en sus lugares de origen. Se ha llegado a esgrimir como reclamo turístico el que Alicante tiene 340 días de sol al año. Hasta principios de los años 90, los jubilados ingleses, holandeses, alemanes y nórdicos preferían establecerse en Canarias y en Baleares. Pero pronto se hizo evidente que la lejanía de Canarias era un problema para muchos y que las Baleares estaban saturadas. A decir verdad, muchos inmigrantes europeos además de mar y sol, buscaban también tranquilidad. Fue entonces cuando a principios de los 90 empezaron a fijarse en la provincia de Alicante que contaba con un aeropuerto fácilmente accesible desde las zonas costeras de Torre vieja-San Fulgencio, con un turismo “de calidad” –especialmente en el eje Javea-Denia-CACPE-, cuyas infraestructuras eran buenas y los precios, inicialmente, no eran excesivamente caros. Además, la convivencia con los autóctonos era excelente.

Con el paso de los años, toda la costa alicantina se saturó de urbanizaciones pobladas mayoritariamente por unos “inmigrantes” europeos que, no solamente no planteaban problemas sino que estimularon el movimiento económico y, por tanto, la riqueza de la zona. Poco a poco, se impuso la imagen de “Alicante = geriátrico de Europa”. Pero ocurrió algo peor: la construcción alcanzó un desarrollo hipertrófico en toda la costa al iniciarse el período de gobierno del PP. Se estaba construyendo por encima del umbral de sostenibilidad. Y no había nadie que lo detuviera: todo lo contrario, se estimulaba. Para construir al ritmo que precisaba la expansión turística de Alicante, ya en 1997, era necesario contar con una mano de obra que no existía en la provincia. Así que fue preciso recurrir a otro tipo de inmigración completamente diferente al que había llegado hasta entonces.

La inmigración no daba miedo a los alicantinos. A fin de cuentas, antes de la llegada de los jubilados europeos, en los años 60 habían llegado decenas de miles de franceses procedentes de la traumática descolonización de Argelia (“pieds noires”) que tuvieron su parte en el desarrollo económico de la provincia entre 1961 y 1969. A partir de 1996 empezaron a llegar masivamente inmigrantes andinos y magrebíes. La crisis del “corralito” argentino hizo que también afluyeron miles de bonaerenses a la provincia.

Si la franja costera del triángulo alicantino vivía del turismo, la hostelería y la construcción, el interior de la provincia tenía sólidos puntales industriales construidos primorosamente desde el I Plan de Desarrollo franquista entre 1964 y 1967. La industria juguetera española se concentraba en Ibi, una población que hasta ese momento era casi exclusivamente heladera. En Crevillente se concentraba la industria de la alfombra de toda España y buena parte se dedicaba al textil, llegando a funcionar hasta 80 fábricas que exportaban el 75% de su producción a finales de los años 90. Elda-Petrer, Novelda, Villena y Elche concentraron hasta finales del milenio a una industria del calzado que exportaba a todo el mundo y suplía con creces las necesidades nacionales. En Elche se fabricaba hasta el 42% del calzado consumido en España. Un 30% de la mano de obra villenera llegó a trabajar en pequeñas factorías y en sus hogares, también en el sector del calzado.

El resto de industria del interior de la provincia tiene que ver con las canteras y con los productos químicos utilizados en agricultura. Pero, desde principios del milenio, el sector agrícola sufre una recesión cada vez más acusada. Algunas zonas de la provincia, observadas desde el aire, generan una irreprimible tristeza al percibirse con claridad el aumento incesante de los campos de cultivo abandonados. Las causas de este abandono han sido tres: de un lado no poder soportar la caída de los precios de la producción agrícola ante las importaciones magrebíes e incluso iberoamericanas; de otro el aumento en la edad media de los campesinos y el que sus hijos no se vean motivados a seguir trabajando los campos. Finalmente, las políticas agrícolas comunitarias, erráticas y contradictorias, elaboradas por centroeuropeos que lo ignoraban todo sobre los cultivos mediterráneos, han terminado apuntillando al sector.

A partir del último tercio de los años 90, la globalización empezó a generar sus efectos más deletéreos sobre la industria de la provincia de Alicante. El textil empezó a migrar hacia el Magreb, fue el primer síntoma de que algo estaba cambiando. Luego –ya a partir del 2000- le siguieron el juguete (casi completamente deslocalizado en estos momentos), el calzado (en vías aceleradas de deslocalización) y el mueble de la vecina Yecla (Murcia) que también absorbía mano de obra alicantina. Hasta 2006 no hubo problemas porque los excedentes laborales de estos sectores eran absorbidos por la construcción o las industrias suministradoras de materiales de construcción. Pero en 2006 empezaron a notarse los primeros síntomas de desaceleración. A partir de entonces, los parados generados por otros sectores ya no pudieron reciclarse en la construcción y el paro empezó a enseñorearse en la provincia. En el momento de escribir estas líneas, empiezan a verse las colas del paro en las oficinas del INEM de la provincia. Es sólo el principio. Cuando entre marzo y junio de 2008 terminen las obras en curso, apenas quedará en activo en el sector de la construcción un 25% de quienes lo componían hace sólo dos años.

En cuanto a la agricultura, el drama no es menor. En el momento en que la UE empezó a subvencionar determinados cultivos, buena parte de los agricultores orientaban su producción hacia los cultivos subvencionados para lo que debían adquirir maquinaria apropiada. En el caso de la viña la situación ha sido dramática: por un lado se empezó a subvencionar las plantaciones de cepas… para luego subvencionar el arranque de las mismas, todo esto en un marco de caída de los precios de la producción. Se han subvencionado la colocación de espalderas, la compra de aperos, el riego por goteo… para negarse a subvencionar en absoluto la producción (que a fin de cuentas era lo esencial para compensar las caídas en los precios de la producción). El resultado ha sido el hundimiento del sector, lo abusos y el abandono progresivo de la agricultura.

Pero hasta hace dos años, cualquier agricultor que quisiera vender sus tierras y obtener el dinero suficiente para la jubilación, sabía que podía hacerlo. Hoy, eso ya es imposible. A partir de 2006 se orientaron amplias zonas agrícolas hacia la energía solar. En Beneixama se encuentra la mayor “huerta solar” de Europa con 32 hectáreas de placas. Buena parte de los agricultores intentaron entrar en el nuevo negocio. Pero las hidroeléctricas no facilitaron las cosas a tenor de que deben comprar obligatoriamente la energía producida a un precio superior al del kilowatio que venden… En cuanto a los generadores eólicos, muy discutidos (por el ruido vibratorio que producen, por la alteración del paisaje y por su rendimiento oscilante), la otra posibilidad con la que contaban algunos agricultores, apenas han podido concretarse dos nuevos parques eólicos, estancados en el momento de escribir estas líneas.

El turismo ha entrado también en crisis en 2008 y los jubilados europeos han dejado de afluir. Es más, algunos han fallecido y sus herederos tienen dificultades en vender sus chalets y apartamentos. Los que se venden van a parar a otros jubilados del mismo origen… pero ya no se construye.

Este es el drama económico de la provincia… un drama que es  también social: de una parte, la población autóctona empieza a registrar tasas importantes de paro que recuerdan las de principios de los años 90. De otro, la provincia de ha llenado de inmigrantes que habían venido atraídos por las posibilidades de trabajar en hostelería, construcción y agricultura… sectores que están en crisis. Lo peor es que no parece que, en breve, esta situación pueda ser reversible.

La construcción nunca más –nunca- volverá a tener la importancia que ha tenido hasta el 2006 en la provincia de Alicante. De otro, la industria deslocalizada ya no volverá, y lo que es peor, no existe la más remota idea de qué podría sustituirla. En cuanto a la agricultura, salvo que ocurriera un cambio en la economía mundial, en las actuales circunstancias, con un Marruecos que cada vez obtiene más beneficios de la UE y donde se concentran cultivos intensivos de ínfima calidad pero de precio adaptado a los tiempos de crisis, no se ve de qué forma ni en función de qué podrían levantarse los campos alicantinos.

En estas circunstancias ¿qué hacemos con los excedentes migratorios? Siguen llegando masivamente a la provincia… pero no hay trabajo ni siquiera para los que llevaban diez años asentados en Alicante. ¿Entonces…? Contrariamente a lo que quieren pensar las autoridades provinciales, autonómicas y estatales, el problema de la provincia es de modelo económico: nadie fue capaz de prever las oscilaciones de la agricultura, ni denunciar las inconsecuencias de la UE en materia agrícola, nadie fue capaz de prever lo que implicaba la globalización para la industria de la que vivía el interior de la provincia. Nadie fue capaz de crear un modelo económico alternativo para el momento en el que fallara la construcción (¿quién pudo pensar que se podría construir eternamente y sin medida?) o que el turismo entrara en recesión. Si bien el Magreb no ha logrado suplantar a España en materia turística, como se temió a principio de los 90, las costas del Adriático y los países del Este, una vez liberados de la pesada losa del socialismo real, se configuran hoy como destinos turísticos de primer orden con un crecimiento exuberante que atrae al turismo de calidad, dejando para nuestras costas un turismo de alpargata y garrafón.

De “provincia modelo” a “provincia mártir”

Luís Díaz Alperi, un hombre clave en la política municipal del PP en Alicante ciudad, explicaba hace poco algo demasiado lógico y evidente como para discutirlo: “muchos inmigrantes van a delinquir para vivir”. Claro está que las conclusiones que realizaba Alperi al diario Levante eran incomprensibles: “hace falta más dinero para la inmigración”. Esto es, evitar que roben… subvencionándolos. No hay que olvidar que la degradación de la vida en la ciudad, la creación de guetos de la inmigración, la “limpieza étnica” del centro, si tienen un responsable por omisión es el PP del que forma parte Alperi y que ha gobernado ininterrumpidamente desde 1995.

Alicante es, junto a Valencia, la provincia con más inmigrantes parados que no cobran subsidio. Solamente un 58% de los 14.288 extranjeros que había en paro en junio de 2008, cobraban algún tipo de prestación que asegurase sus necesidades más básicas. Resulta un misterio saber de qué vive, exactamente, el resto. Seguramente la mayoría del trabajo negro, pero es inevitable conectar esta situación con el aumento de los robos en la provincia experimentada desde principios de 2006.

En el ya lejano 2001 -con  el copyright de Dinpesa- se ofrecían unas cuantas pinceladas –suficientes- de lo que estaba ocurriendo en la ciudad de Alicante: Las calles del centro tradicional de Alicante se han transformado. Una de las zonas más emblemáticas de la capital ha cambiado su habitual aspecto -negocios de restauración y establecimientos al servicio del turismo- tras haberse convertido progresivamente en un barrio magrebí. En poco más de un año el centro histórico de Alicante ha tomado acento árabe y son ya pocos los negocios nativos que allí subsisten. El día a día de esta zona toma paisaje de un zoco, dónde sólo tienen cabida inmigrantes que viven o viajan a Alicante gracias a un ferry diario que enlaza la capital con Orán. El problema radica en que la convivencia se ha tornado harto complicada. La voz de alarma surgió este verano con la formulación de todo tipo de denuncias por robos, tráfico de drogas y, prostitución. Lo cierto es que en una decena de calles se concentra más del 70% de los delitos que se cometen en la ciudad. Las denuncias iban más lejos: comerciantes que traspasaron sus negocios a los magrebíes rompían su silencio y aseguraban haber sido víctimas de extorsiones y prácticas mafiosas, con la única intención de hacerse con el control de la zona. Hecho que finalmente se ha producido. Bazares, locutorios telefónicos, comedores árabes, pensiones, panaderías, carnicerías … son algunos de los dominios de estos inmigrantes que se han abierto hueco en la vida cotidiana. La guinda al pastel la ponen las 81 denuncias presentadas por mujeres allí residentes que dicen haber sido “víctimas de amenazas e insultos por parte de los magrebíes que han tomado la calle”, según señala un portavoz de la Coordinadora para la Recuperación del Centro de Alicante”.

Era sólo el principio. En 2001, escribir esto equivalía a hacerse acreedor del calificativo de “xenófobo y racista”. Sin embargo, toda la ciudad de Alicante y el consistorio gobernado por el PP, eran perfectamente conscientes de lo que estaba ocurriendo. Como siempre, se creía poder superar la situación inyectando fondos públicos. Siete años después, no solamente no se detuvo la degradación del centro de Alicante, sino que el problema se extendió a otros barrios y al interior de la provincia [tal como veremos en otras partes de este mismo dossier].

Alicante ha pasado de ser una “provincia modelo” con industria diversificada, hostelería, turismo, agricultura, a ser una “provincia mártir” en la que la industria se ha deslocalizado, el turismo remite, la agricultura se extingue y de la construcción quedan solamente las brasas. Ahora viene “el tío Paco con la rebaja”, como se dice popularmente cuando se pretende expresar la idea de que lo peor está aún por llegar.

Pateras hasta en Alicante

Pero no es solamente la delincuencia que denunciaba Alperi lo que los alicantinos tienen ante la vista. Es mucho peor. En principio, lejos de retraerse los flujos migratorios a la provincia [como hemos visto] aumentan más que en ninguna otra provincia española. Esto se debe a que los inmigrantes están de espaldas a la realidad económica internacional y desconocen los problemas de la economía española. Llegan simplemente porque son conscientes de que en caso de existir “crisis” en España, en su país existe “miseria absoluta”; y, al menos aquí, aunque estén paro y vivan en precariedad (en su país de origen la precariedad es todavía más dramática), el Estado garantiza una serie de servicios (sanidad, renta mínima de inserción, escuelas, asistencia social, etc.) ¡Cómo van a dejar de venir! ¡lo raro es que no vengan a mayor velocidad! Es normal que en las zonas que hasta ahora han ido concentrando más inmigración (como Alicante) el “efecto huida” sea mucho mayor que allí donde nunca se han instalado inmigrantes.

Hecha la ley, hecha trampa. Controlado el Estrecho mediante un avión dotado de radar, las mafias de la inmigración cambian de táctica. Las pateras ya no parten de las costas marroquíes, sino que se embarcan en “buques nodriza”, habitualmente pesqueros marroquíes o pequeños mercantes, y son soltados en lancha cerca de las costas españolas. Contra más al norte se realiza la operación, más seguridad tiene de tener éxito.

En septiembre de 2007 se produjo la llegada a las costas alicantinas de cinco pateras procedentes de Marruecos. Demasiado lejos para que hubieran podido llegar por sí mismas. Y si las pateras llegan, también llegan drogas. Desde hace cinco años, la vigilancia policial en las costas gallegas ha hecho que descendiera la entrada de cocaína en los puertos de aquella autonomía. Como ya informó IdentidaD, a partir de 2003 tuvieron contactos entre los narcotraficantes marroquíes y los colombianos. Los marroquíes aseguraban la llegada de la cocaína a Marruecos y luego su traslado a España quedándose con un 5% de los envíos que, o bien serían consumidos en el propio Marruecos (el “majzén” –el entorno del palacio Real- es un “gran aficionado” a la coca) o serían distribuido en España por redes marroquíes hasta entonces solamente especializadas en haschís. Parte de esos envíos entran por las costas alicantinas. No es raro que el consumo de cocaína y de haschís en Alicante esté por encima de la media nacional.

Incluso la inmigración argelina que nunca había sido apreciable (ni apreciada, a decir verdad, dado que los antiguos “pieds noires” franceses residentes aun en la provincia son excepcionalmente críticos hacia ellos) en la provincia ha repuntado en plena crisis económica. A principios de agosto de 2008, se registró la llega de 10 pateras en Torrevieja con 91 argelinos. Otras llegaron, así mismo, a la vecina Murcia. Desde principios de año, habían resultado detenidos 781 argelinos aspirantes a entrar en España, el año anterior 83 argelinos habían perecido ahogados en la aventura y 1.530 fueron detenidos.

¿Crean riqueza o deslocalizan capital?

Derechas e izquierdas alicantinas han estado de acuerdo en que la inmigración “crea riqueza”. No es así. De hecho, la inmigración es uno de los dos aspectos de la globalización: no crea riqueza sino que desplaza la riqueza. En Alicante, la inmigración ha sido la causa de que los precios de la mano de obra agrícola, pero también en construcción y hostelería, bajaran. Cuando los defensores de la inmigración masiva reconocen esto –y hoy ya pocos se atreven a negarlo- pasan a sostener que gracias a las cotizaciones de los inmigrantes se pagan las pensiones de los abuelos (pero evitan decir que la inmensa mayoría de inmigrantes cotizan en las franjas salariales más bajas, tienen trabajos temporales y familias numerosas, con lo que si bien la SS recauda más… también gasta mucho más con lo que el sistema de pensiones peligra hoy más que nunca) una idea que hoy ya se cuestiona desde muchos puntos. Entonces, su última línea de justificaciones es decir que los inmigrantes “crean riqueza”.

Es cierto que gracias a la inmigración el PIB ha ido creciendo en los últimos 10 años. Es normal para un país en el que han ingresado una media de 600.000 inmigrantes/año, el PIB suba solamente por la presencia de estos mismos inmigrantes que comen, beben, se alojan y consumen en definitiva. Pero no es riqueza lo que se crea. La riqueza se crearía si el dinero ganado por los inmigrantes se invirtiera en España. Es cierto que se trata de cantidades mínimas, pero sumados, alcanzan más de 8.135 millones de euros… ese dinero se va en forma de remesas al extranjero.

Una vez en los países de origen ese dinero también sirve para poco: con él no se pueden crear pequeños comercios ni pymes, sino como máximo, servir para satisfacer el consumo básico de los receptores. Así pues, salvo para las entidades que tramitan los envíos de remesas y para los administraciones de los países receptores que cobran impuestos directos e indirectos sobre ese dinero, el producto del trabajo de la inmigración sirve para bien poco.

En total los inmigrantes residentes en la provincia de Alicante enviaron en 2007 728’6 millones de euros a sus países de origen, representando casi el 7% de la cifra total de remesas enviadas desde España.

Así pues, las remesas, lejos de ser una fuente de creación de riqueza, son un frente añadido más a la deslocalización de capitales. Es normal que así sea: a fin de cuentas, la inmigración no consiste en otra cosa más que en comprar mano de obra en el extranjero, que desarrolla aquí su trabajo, pero buena parte de cuyo pago se realiza en forma de remesas. En períodos de crecimiento económico, estas cifras apenas tienen repercusión, pero cuando se producen crisis de dimensiones incalculables como la actual, estas remesas adquieren una dimensión dramática: en primer lugar, los 728’6 millones de euros que se van al extranjero en la provincia de Alicante supondrían un mayor movimiento económico en la provincia e inyectar fondos en los circuitos económicos. Esa cantidad supone un dinero que es absorbido por una bomba, desaparece de la provincia de Alicante y reaparece pulverizada en los países de destino de esas remesas.

Algunas conclusiones

La provincia de Alicante vive una situación de conflictividad creciente cuyos efectos se dejarán sentir durante décadas. Con una natalidad crepuscular y una constante llegada de inmigrantes con demografía explosiva, hay que ser realistas sobre el futuro que le aguarda a la provincia: y ese realismo, implica necesariamente ser pesimista.

A eso hay que añadir el hundimiento de los modelos económicos que rigieron desde 1960 a 1985 y desde 1985 hasta la gran crisis de 2007. La globalización ha golpeado a Alicante más que a cualquier otra provincia española. Sus dos tentáculos, la inmigración masiva y la deslocalización empresarial, se han conjugado en Alicante de manera endiablada. En el momento en que escribimos estas líneas, ni el gobierno de la nación (PSOE), ni el gobierno autonómico (PP), ni la diputación provincial, ni los ayuntamientos de las primeras ciudades alicantinas, han sido capaces de prever la crisis hasta que ha estado encima ni mucho menos los remedios para establecer un nuevo modelo económico. En esas circunstancias, Alicante solamente tiene delante suyo la crisis, terrible, imparable, prolongada…

No hay lugar para el optimismo, pero sí una necesaria catarsis. Y el principal medio para realizarla es dejar de votar automáticamente a las opciones políticas que hasta ahora han gobernado y exigir un rendimiento de cuentas y una petición de responsabilidades a una clase política que ha sido capaz de sumir a Alicante en la crisis más profunda de su historia. Y, resaltamos, que la crisis provincial dista mucho de haber alcanzado sus cotas máximas.

Mientras Alicante siga gobernada por la misma clase política, interesada solamente por aumentar su patrimonio, que sigue con fidelidad perruna las leyes de lo políticamente correcto, será muy difícil salir de la crisis. Las ideas nuevas solamente pueden venir de la mano de gentes nuevas. La vieja clase política, responsable de la quiebra de una provincia, está inhabilitada para liderar el futuro.


De “Zapatero Premio Nóbel” a “Alicante, ven cuando quieras”

Todas las provincias tienen irresponsables, inconscientes y/o, francamente, tontos. En Alicante, últimamente, parecen proliferar. Dos noticias –dos “perlas”- son suficientemente elocuentes de lo que decimos.

Víctor Domínguez, miembro del Consejo Político local de Izquierda Unida-Alicante, publicó un artículo recogido en “Nueva Claridad” (subtitulado “Por una alternativa marxista”…) en el que seguía, obstinadamente, sosteniendo en ¡2006! el “papeles para todos”. En su nirvana marxista, Domínguez alude a que la Ley de Extranjería “ha provocado una fuerte respuesta tanto entre la población alicantina como entre los trabajadores inmigrantes” (?) lo que ha llevado a la creación del “Comité de Inmigrantes de Alicante”… No busquen información sobre ese “comité”. En Google solamente aparece en una ocasión: en el artículo en el que lo cita Domínguez. La tesis que sostiene es que el eslogan de la diputación de Alicante: “Alicante, ven cuando quieras”, no alude a los inmigrantes, sino al turismo “de clase” y él, humanitario como es, quiere extender el artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, a todos los extranjeros. En definitiva “papeles para todos”. Con estos planteamientos se entiende que en pocos años Izquierda Unida haya descendido en Alicante del 10’3 en 1993 al 2’3 en 2008. Y todavía parecen muchos a tenor de los planteamientos de Víctor Domínguez.

La otra “perla” es casi tan buena. En 2007 un grupo de inmigrantes alicantinos propusieron a José Luís Rodríguez Zapatero al precio Nóbel de la Paz en 2008. La noticia es un despropósito, no sólo por la información en sí, sino por sus promotores que decidieron lograron sus 5 minutos de fama mediática provincial. Quienes promovieron colocar a ZP al mismo nivel que la madre Teresa de Calcuta, fueron los miembros de la Plataforma para la Integración y la conquista de los Derechos Políticos de los Nuevos Españoles y fue entusiásticamente apoyada por los andinos de Amigos de Alacant, Nueva Realidad y los magrebíes de Abya-Yala… que, en su conjunto, suman 250 afiliados. Indudablemente, se trata de los más “listos”, en la medida en que han entendido que Zapatero subvenciona a quien le ríe las gracias. Por cierto, mientras el portavoz de estas asociaciones, elogiaba a Zapatero y pedía para él una promoción internacional (al ser “un gran humanista”), aprovechaba para tachar las declaraciones de Díaz Alperi sobre el aumento de la delincuencia al aumentar el paro entre la inmigración como “criminales” y “xenófobas” y pidió para él la “aplicación de la ley al sembrar el odio y las divisiones entre la ciudadanía”.

Por supuesto de la Plataforma para la Integración y la conquista de los Derechos Políticos de los Nuevos Españoles, nunca más volvió a saberse nada.

Elche: de ciudad del calzado a ciudad de la inmigración

Elche es la tercera ciudad de la Comunidad Valenciana y excepcionalmente próxima a Alicante, frecuentemente se trata a ambos ayuntamientos de “conurbación”. Los males de la ciudad de Alicante se reproducen en Elche hasta el punto de haber situado a la ciudad en momentos de tensión (como las manifestaciones contra la proliferación del comercio chino en 2004).

Elche ha sido uno de los destinos preferidos por la inmigración. En la actualidad, el crecimiento demográfico de Elche (mediante nacimientos y empadronamientos) se debe en un 80% a los inmigrantes. El 20% restante es crecimiento vegetativo (diferencia entre nacimientos y fallecimientos). Los datos oficiales nos cuentan que en Elche había a finales del 2006 14.382 residentes extranjeros. De ellos, el grueso procedía de Ecuador, Colombia, Marruecos y Rumania, suponiendo el 55% del total. En el padrón municipal se reflejan hasta 115 nacionalidades distintas. En Elche hay una mayor proporción de magrebíes (20%) que en Alicante (13,6%). La proporción de rumanos en Elche es el doble que en Alicante.

En la primavera del 2004 estallaron en el polígono Carrús de Elche incidentes graves cuando empezaron a detectarse los primeros síntomas de crisis del sector del calzado.

La crisis del calzado, primer signo de la globalización

A partir de 2002 apareció un nuevo tipo de producto en España: calzado extremadamente tosco, de muy mala calidad, frecuentemente caminar un poco con ellos destrozaba el pie, su única ventaja es el precio: baratísimo y distribuido en la misma zona de Alicante. Paradójicamente, grandes empresas ilicitanas del calzado como Pikolinos, Martínez Valero y Kelme, entre otras, habían trasladado parte de sus procesos productivos al sureste asiático.

En la región de Elche y en el sector del calzado se produce un doble fenómeno: de un lado, los inmigrantes que han llegado de China, aceptan trabajar por un salario miserable, con contratos a tiempo parcial, cuando están trabajando jornadas de 10 y 12 horas laborables (lo cerrado de la comunidad china y el peso de las «tríadas» mafiosas, hacen que mantengan el silencio sobre lo precario de sus condiciones laborales). ¿Por qué? Porque en su estilo de vida, es aceptable permanecer diez o quince personas en el mismo piso (y por tanto, los gastos de alquiler bajan drásticamente) y trabajar durante jornadas interminables, sin derechos sociales, sindicación, pagas extras, etc.

De otro lado, el déficit del saldo comercial por el descenso de las exportaciones y el aumento de las importaciones de calzado y la paulatina pérdida de empleos conforman el escenario del conflicto que vive el sector del calzado de la provincia de Alicante. El resultado de esta doble tenaza es el estrangulamiento de la industria alicantina del calzado: no pueden competir con los ínfimos costes de producción de las empresas chinas en España, ni pueden competir con el precio de las importaciones de calzado procedentes de China.

China es hoy el primer proveedor de calzado de España en 2003 con 70,9 millones de pares, un 53% del total de las importaciones del sector en ese año. La cosa es todavía más sorprendente en la medida en que en el sector del calzado España podría ser completamente autosuficiente. En el periodo 1999–2003 las importaciones de zapatos procedentes de China se dispararon hasta el 108,15 por ciento, al pasar en dicho periodo de 29,7 millones de pares a los 61,9 antes mencionados. El precio medio por cada par de zapatos chinos importados se sitúa en 3,7 euros. Paralelamente, en los últimos tiempos se han ido destruyendo entre 1.500 y 2.000 empleos anuales en el sector del calzado de Elche y entre 10.000 y 15.000 trabajadores pueden perder sus puestos entre un futuro inmediato.

Si bien el retroceso del sector se inició en la década de los noventa, los problemas alcanzaron su cenit a partir de 2001 y 2002, con la caída de las exportaciones a Estados Unidos tras el 11–S. Ante esta recesión del mercado, firmas históricas como Martínez Valero, que funcionaba desde principio de los años sesenta, cerraron algunas de sus factorías y despidieron a sus trabajadores. En 2003 se tramitaron en las comarcas alicantinas del Vinalopó expedientes de regulación de empleo que afectaron a 60 empresas y 780 trabajadores en localidades como Elche, Aspe, Villena, Monóvar, Elda, Petrer, Sax o Aspe, cuyas economías dependen en gran medida de este sector.

Otro problema es el calzado de marca falsificado, actividad a la que se dedica buena parte de la estructura china. El 13 de enero de 2005, la Policía Local de Elche desmantelaba uno de estos almacenes en la partida de Altabix y quince días después la Policía Nacional detenía en la ciudad a dos empresarios, uno chino y otro español, acusados de distribuir zapatos falsificados, tras hallar en una nave industrial 3.244 pares de estas características. Precisamente las falsificaciones y la competencia desleal por parte de los chinos fueron la causa de las manifestaciones de trabajadores ilicitanos en el polígono Carrús en 2004.

¿De dónde vienen los chinos?

Antes –hasta 2001– los inmigrantes chinos procedían de Taiwan (China Nacionalista), Singapur y Hong–Kong: es decir, las zonas occidentalizadas de China que, o bien fueron colonias europeas hasta hace poco, o bien reagruparon a los oponentes a la revolución comunista de Mao (Taiwan). Habitualmente se dedicaban a la restauración o bien a negocios de import–export, o a tiendas de Todo a 100.

A partir de 2002, irrumpieron otro tipo de chinos: los continentales, procedentes del gigante chino en fase de evolución hacia un capitalismo tutelado por el Partido Comunista. Estos últimos entran a través de Yugoslavia (país que se venga de Europa por los bombardeos de la OTAN aceptando la llegada de chinos sin visado que luego se desparraman por toda Europa Occidental. Se trata de gentes más conflictivas que los anteriores, han traído sus mafias (las «tríadas») y tienen poca relación con gente de fuera de su comunidad. Habitualmente trabajan para empresas chinas sometidos a horarios infernales y salarios de hambre.

¿Cómo se inició el conflicto de Elche?

Durante los días anteriores a los sucesos circularon por Elche pasquines anónimos convocando una manifestación en contra de las empresas asiáticas instaladas en el Polígono Carrús. La convocatoria no fue comunicada a la Subdelegación de Gobierno de Alicante y tampoco fue secundada por sindicato alguno. Los aproximadamente 300 asistentes iniciales, según la Policía, comenzaron por cortar el tráfico y proferir gritos de «¡chinos fuera!», para luego apostillar «¡Elche se muere!». La crispación fue en aumento y los participantes más exaltados pasaron a la acción, yendo a la treintena de almacenes asiáticos abiertos. No eran muchas las opciones, ya que la mayoría de los encargados habían cerrado en previsión de lo que se avecinaba. Contenedores quemados, dos naves incendiadas y el saqueo de la mercancía de un trailer que proveía a uno de los almacenes fueron el resultado de la revuelta ciudadana.

© Ernest Milà

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Alicante, la “provincia mártir” (I de III) Dos inmigracones, un problema.

Dentro de poco el 25% de la población alicantina será inmigrante. Los alicantinos tienen pocos motivos para ser optimistas: en apenas nueve años la inmigración ha crecido un 900% en toda la provincia. Buena parte de la ciudad de Alicante tiene un rostro extraño. Alicante es la tercera provincia con más inmigración de toda España y la que tiene un crecimiento más rápido. Las perspectivas son extremadamente sombrías ante la crisis económica.

Alicante-Elche es la octava aglomeración demográfica en España (con 748.565 habitantes) y la provincia de Alicante la quinta con 1.825.264 habitantes… sin embargo es la tercera de España en número de inmigrantes. En el tercer trimestre de 2008, la provincia de Alicante se configuró como la primera en aumento de la población inmigrante según los datos del Observatorio Permanente de la Inmigración. Es evidente que existe un desequilibrio que va a condicionar el futuro de la provincia.

Alicante: en vanguardia de la inmigración

En los meses de julio, agosto y septiembre, a pesar de la crisis, se otorgaron 105.735 permisos de residencia, de los que 15.866 estaban localizados en la Comunidad Valenciana, por delante incluso de Madrid y Catalunya. En apenas un año, 65.768 inmigrantes con permiso de residencia se han instalado en las tres provincias valencianas. Alicante es la provincia que registraba el mayor número de inmigrantes legales en septiembre de 2008: 267.975, a los que hay que sumar un número indeterminado –pero, en cualquier caso, algo- de ilegales entre empadronados y no empadronados, posiblemente en torno a los 60-70.000. A principios de 2008 residían 41.000 ilegales empadronados en la provincia: el 40% del total de los empadronados en la Comunidad Valenciana.

Las cifras dadas por Rafael Blasco, conseller de inmigración de la Comunidad Valenciana, son espectaculares: esta comunidad alberga hoy a 839.224 extranjeros “empadronados”, de los que casi 300.000 son ilegales. Lamentablemente, el conseller no quiso alarmar a la población y evitó dar el número de ilegales no empadronados o cuyo empadronamiento ha caducado (cada año los extranjeros deben renovar su empadronamiento, algo que una parte importante ignora). Por tanto, es más que probable que los extranjeros legales, ilegales empadronados e ilegales no empadronados, asciendan a un millón. La edad media de estos inmigrantes se sitúa en los 37 años.

Lejos de estabilizarse o disminuir a causa de la crisis y de la recesión económica los inmigrantes siguen afluyendo a la provincia de Alicante. Rafael Blasco no se alarma (aunque tendría razones para ello): “Nuestra Comunitat es una tierra de oportunidades y acogida. Resulta indudable que los inmigrantes eligen, cada vez más, nuestra región para vivir y prosperar”, declaró en a principios de octubre.

Pero la provincia de Alicante tiene otra característica: aún hoy es una provincia de destino de las migraciones en el interior del Estado. En la provincia de Alicante residen más de 88.000 andaluces, 74.000 manchegos, 51.000 murcianos y 41.000 madrileños, y existen 11 asociaciones y centros. Entre ellos componen el total de más de 352.000 ciudadanos españoles de otras comunidades que han cambiado su lugar de residencia. Sin embargo, son pocos los alicantinos que residen en otras autonomías del Estado. Así pues, si tenemos en cuenta que la población total de la provincia es de 1.783.555 habitantes, al deducir 350.000 inmigrantes y los 352.000 ciudadanos de otras provincias españolas, veremos que Alicante es una provincia con casi la mitad de nacidos fuera. Está claro que la inmigración española y la procedente de la UE (excluida, hasta ahora, la comunidad gitana rumana) no crean problemas, pero el nivel de desarraigo en esa provincia es excesivo y genera evidentes desequilibrios.

Entre 1996 y 2008 la población inmigrante aumentó un 800% en la provincia de Alicante y, especialmente en la capital. Las barriadas del Carmen (las antiguas Mil Viviendas), Virgen del Remedio y San Agustín han llegado en ese período incrementos de residentes extranjeros del 5.000%. La zona norte de la ciudad de la Alicante es un gueto inmigrante. En Colonia Requena y Cuatrocientas Viviendas hay crecimientos superiores al 3.000%, Sidi Ifni, Nou Alacant y Ciudad de Asís experimentan un aumento superior al 2.000%, mientras que Carolinas Altas, Campoamor, Los Ángeles, Altozano, la zona de Conde Lumiares, el Garbinet, Carolinas Bajas, Juan XXIII y Ciudad Jardín, han registrado aumentos superiores al 1.000% desde 1997. Los otros dos barrios que menores aumentos han experimentado son la Albufereta y Cabo Huertas, que albergan a población extranjera de origen europeo. Los barrios del centro de la ciudad de Alicante se han visto enormemente degradados, habiendo denunciado algunos comerciantes procesos de “limpieza étnica”.

Aumenta la inmigración conflictiva, disminuye la europea

Las perspectivas son sombrías para la provincia de Alicante en materia de inmigración. El Anuario CeiMigra preveía en 2007 que el 25% de la población de la región será inmigrante… pero el anuario evita –acaso por desconocerlo- explicar que lo que variará extraordinariamente será la composición nacional de los colectivos inmigrantes. Y este es el aspecto más grave del problema.

En efecto, hasta ahora ingleses, alemanes y holandeses jubilados constituían el mayor contingente de la inmigración en la provincia de Alicante. Se trata de una inmigración que no “crea problemas”: al establecerse en la provincia han estimulado el movimiento económico (una pensión media inglesa es de 3.000 euros), no han generado deudas (habitualmente, compran sus casas al contado) y han estimulado el sector de la construcción como en ninguna otra provincia creando urbanizaciones enteras en la comarcas de la costa. Pero eso flujo de inmigrantes ya se ha acabado.

A partir de 2004 ya era evidente que este flujo –que alcanzó entre 2001 y 2002 su período álgido- estaba disminuyendo. Los precios se habían encarecido extraordinariamente. Hasta entonces, el precio de un chalet en la costa se situaba en torno a los 25-30.000.000 de las antiguas pesetas. A un inglés le bastaba con vender su plaza de parking en Londres para adquirirlo. Pero a partir de 2001 se produje una revaloración del euro en relación a la libra esterlina, con lo que el precio en libras iba creciendo, al tiempo que también aumentaba el precio del propio chalet.

Además, a partir de 2002 empezó a advertirse un aumento de la delincuencia en las comarcas de Alicante. Los jubilados extranjeros que venían en busca de sol y tranquilidad, se encontraron con que en el pack encerraba también una inseguridad creciente. Además, promotores poco escrupulosos que vendieron chalets sin célula de habitabilidad o completamente ilegales. Al mismo tiempo, desde la implantación del euro, toda España asistió a un proceso inflacionista que en pocos meses encareció los bienes básicos.

A esto se sumó otra problema: “pacificada” a partir de los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia en 1998, la zona costera del Adriático de la antigua Yugoslavia, los promotores inmobiliarios vieron en las islas del Adriático, pertenecientes a Croacia, un nuevo horizonte para los jubilados europeos: en efecto, un chalet de similares dimensiones en una isla del Adriático costaba 5 veces menos que en las costas alicantinas. A lo que había que sumar que el coste de la vida era allí un 50% más barato que en Alicante. Es evidente, con estos datos en la mano, que el flujo de jubilados europeos se ha detenido para siempre.

Así mismo, la inmigración polaca, numerosa en Alicante hasta 2005, empezó a descender y hoy es prácticamente inapreciable. Se trataba de una inmigración con buena capacitación laboral. En algunos pueblos del interior, entre 2002 y 2003, los polacos sustituyeron a los marroquíes que eran percibidos como “conflictivos” por los agricultores. El hecho de los polacos fueran mayoritariamente católicos y participaran en las ceremonias religiosas tradicionales los hizo muy apreciados en toda la provincia.

Así pues, hay una inmigración que disminuye en Alicante: la de origen europeo. Paralelamente, hay otra inmigración que aumenta: la de origen andino y, especialmente la magrebí.

Es evidente que los datos que considera CeiMigra ignoran este hecho básico: aumenta la inmigración que está separada por una brecha cultural y antropológica y disminuye la inmigración que pertenece a nuestro ámbito cultural y geopolítico, Europa. Dicho con palabras más descarnadas: aumenta la inmigración poco cualificada y sin posibilidades de insertarse en el mercado laboral, y disminuye la inmigración cuya mera presencia ha generado movimiento económico y riqueza. La perspectiva, de la provincia de Alicante, por tanto, no puede ser más sombría. Y, hay que decir que se trata de un caso único que tiene, solamente, ciertas similitudes con Canarias y Baleares, donde también empieza a disminuir la inmigración europea y aumenta la “conflictiva”.

La hipótesis de trabajo con la que se mueve CeiMigra es correcta: en los próximos ocho años se producirán 600.000 nuevos asentamientos de inmigrantes en la Comunidad Valenciana de los que la mitad se asentarán en Alicante, pero, en su inmensa mayoría serán subsaharianos, magrebíes y andinos. Según esto, en 2017, el 25% de la población de Alicante (y, por extensión de la Comunidad Valenciana) será extranjero. Pero esta proporción es posible que se alcance mucho antes: pues los datos que maneja CeiMigra son los ofrecidos por el gobierno… y, por tanto, erróneos, pues ignoran la existencia de entre un 15 y un 20% de ilegales no empadronados.

El estudio tampoco tiene en cuenta que la natalidad de los alicantinos autóctonos está en declive, mientras que la de magrebíes y andinos es explosiva. Ya hoy, en  San Fulgencio, Llíber, Rojales, Benitachell, Algorfa, Alcalí, Benijófar, San Miguel de Salinas y Teulada, los nacimientos de estos grupos étnicos son superiores a los españoles. Así pues, introduciendo estas rectificaciones –tasa demográfica e ilegales no empadronados- se llega a la conclusión de que entre el 2011 y el 2012 uno de cada cuatro residentes en Alicante sea inmigrante.

También es significativo que de los 1.000 millones de euros que movieron en 2007 los inmigrantes en el mercado inmobiliario de la Comunidad Valenciana, 675 correspondan a la provincia de Alicante… en un momento en el que las compras de viviendas por parte de jubilados de la UE ya se había ralentizada. En 2007, 4.700 viviendas fueron vendidas a ciudadanos extranjeros. Habrá que ver cómo afectan el paro y la crisis al pago de las hipotecas firmadas demasiado alegremente. Esta cifra suponía el 18% de las ventas de pisos a extranjeros de toda España.

Todos estos datos confirman la impresión de que, en las actuales circunstancias, la provincia de Alicante es insostenible y camina a pasos agigantados hacia un conflicto que será a la vez étnico, económico y social. Se podía haber previsto a partir de 2001, se podían haber tomado medidas a partir de 2004 cuando estallaron los incidentes en el Polígono Carrús de Elche y cuando resultó evidente que la deslocalización iba a masacrar a la industria provincial. No se hizo nada: ahora toda aguardar las consecuencias más deletéreas. El umbral de la inviabilidad ya se ha alcanzado.

Alicante ciudad: los guetos se extienden

La capital de la provincia es una de las ciudades con mayor índice de inmigración de toda España. Además, la inmigración ésta concentrada en algunos barrios. Los que un día fueron barrios de trabajadores alicantinos son hoy verdaderos guetos de inmigrantes: en especial el núcleo histórico de la ciudad y algunas barriadas periféricas. Los problemas generados están multiplicándose: deterioro de la convivencia, deterioro urbano y marginación.

Al igual que ha ocurrido en toda Europa, el proceso de “guetización” de los barrios alicantinos ha sido acelerado: unas pocas familias, habitualmente, magrebíes, instaladas en un barrio concreto, operaban el mismo fenómeno que en París o Berlín, en Roma o en Londres: a la vista de los recién llegados, se iniciaba un traslado masivo de familias autóctonas hacia nuevas urbanizaciones. Los huecos generados eran rápidamente cubiertos por más inmigrantes, lo que hacía que el fenómeno se acelerara y que, en tiempos record, apenas cinco años, el paisaje de muchos barrios alicantinos haya cambiado radicalmente.

En la actualidad viven en la ciudad de Alicante entre 45 y 50.000 inmigrantes (entre legales, ilegales empadronados e ilegales no empadronados), lo que representa un 15% del total de la población. Mientras la población autóctona –según un estudio de la Universidad de Alicante- apenas había crecido a partir de 1996, la inmigrante había aumentado en un 900%.

El gobierno municipal (en manos del PP) no supo o no quiso hacer absolutamente nada para poner alto y prever estas modificaciones en la sociología de la ciudad. A fin de cuentas, muchos concejales estaban vinculados a promotoras e inmobiliarias que veían con muy buenos ojos, el baile de compra y venta de viviendas y la bajada del precio de la mano de obra. Esto ha generado una “segregación espacial” que ha terminado acentuando la degradación de determinados barrios de la ciudad.

En dicho estudio de la Universidad de Alicante, se hacía constar que “en 1997, las tres barriadas que recogían a un mayor número de extranjeros se situaban precisamente en la zona de playas: Playa de San Juan (5,3%), Albufereta (7,5%) y Cabo Huertas (5%)”. Se trataba, por supuesto de una población mayoritariamente europea y con elevada capacidad adquisitiva. Pero en 2005 este panorama había cambiado radicalmente: las zonas periféricas de la ciudad –junto al núcleo histórico- albergan al grueso de inmigrantes, en buena medida ilegales, que viven del trabajo negro o bien legales con sueldos limitados. En 2005, los barrios de Colonia Requena, con un 35% de población extranjera, Virgen del Remedio, con un 21,8%, o Juan XXIII, 18,5%, estaban convirtiéndose en verdaderos guetos. Pero hay más. Barrios como Virgen del Carmen, Virgen del Remedio y San Agustín han experimentado crecimientos de su población inmigrante entre 1996 y 2005 superiores al 4.000%; Colonia Requena y Cuatrocientas Viviendas registraron crecimientos superiores a los 3.000%… ¡Se trata de cifras record en Europa! En ninguna ciudad europea el proceso de “guetización” se ha producido de manera tan acelerada y con tanta profundidad.

Y el ayuntamiento, a todo esto, callado ante una ciudad sociológicamente cada vez más inviable.

© Ernest Milà

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Dossier: Los millones de euros que regala el gobierno SOCIATA y TRAIDOR de España al extranjero y la prensa cómplice calla

Mientras en España se está desguazando el “Estado de Bienestar”, hay un millón de familias con todos sus miembros en situación de desempleo, 5 millones de españoles están en el paro, el 50% de la juventud tampoco puede encontrar empleo, los autónomos cierran sus negocios por miles al mes y se estima que el 20% de nuestra población ya vive por debajo del humbral de la pobreza….LA ESPAÑA SOCIATA “ARREGLA EL MUNDO” ¡con nuestro dinero! Continuar leyendo

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