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El 11 M, por un Madrileño.

Tal día como ayer hace 8 años sobre las 7:36 y 7:40 hacían explosión 10 bombas simultaneamente, en los trenes de Madrid, mi tierra, mi ciudad.

Vivimos una masacre jamás vista en nuestro país. Todas las líneas estaban colapsadas porque necesitábamos saber de nuestros seres queridos. El terror se había apoderado de toda la ciudad que corría a socorrer a las víctimas aun todavía con el miedo en el cuerpo porque no sabíamos qué pasaba, si era un atentado o si era un ataque. Continuar leyendo

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El fondo de la cuestión en la inmigración islamista

Ninguno de los rasgos del islam debería interesarnos gran cosa si se dieran en el otro lado del Mediterráneo. A fin de cuentas, a cada pueblo le corresponde alguna religión específica que ha arraigado más que cualquier otra en su entorno. Muchas religiones son exóticas y todas ellas nacieron en sociedades estamentales, por tanto, todas contienen en sus textos sagrados alusiones a la guerra y comprensibles especialmente por la casta guerrera: el Cristo pacífico del Sermón de la Montaña es también el que maldice a las ciudades de Betsaida y Corazaín que lo han recibido mal. El “maestro de amor” es, en la página siguiente, el que expulsa manu militari a los tenderos del Templo.

Se diría que los textos bíblicos aluden a dos “cristos”: uno guerrero y otro manso. Lo mismo ocurre con los textos islámicos: hay suras dedicadas a la casta guerra y que hablan su lenguaje de muerte, destrucción y liquidación de los adversarios, honor y victoria, mientras otras presentan al islamista como tolerante, alusivo de la violencia, caritativo y bondadoso. Lo mismo ocurre con el budismo, elaboración de un príncipe guerrero que es a la vez maestro de tolerancia y amor pero que no duda en sentenciar: “Si alguien molesta tu meditación, mátalo”. Los adeptos al Zen manejan la espada para decapitar pero la visión de un crisantemo les genera una lágrima de ternura. Y los viejos pagamos rendían culto a su dios en pie, pero llamaban a combatir en el Raknarök durante el ocaso de los dioses con la “hueste sagrada de Odín” formada por los guerreros muertos en combate, con el mismo énfasis que los tibetanos llaman hoy a formar en la guarnición de Shambala durante la batalla final contra las fuerzas del mal. Toda la historia de las religiones tiene su parte de guerra, muerte, destrucción y holocausto, pero también de honor y lealtad, historias de sacrificios y de privaciones por un ideal más alto, limpio y noble.

No nos puede extrañar por tanto que el islam hable de “pequeña” y de “gran” guerra santa, de la lucha contra otros ejércitos (la “pequeña guerra”) y de la lucha contra el enemigo interior que todos tenemos dentro y que nos impide llevar una vida limpia recta y pura (la “gran guerra”). Vale la pena leer todo lo que Evola escribió en su “Doctrina Aria de Lucha y Victoria” y en otros textos de análisis sobre al Tradición Guerrera (“Metafísica de la Guerra” especialmente, ambos en la Biblioteca Julius Evola, http://juliusevola.blogia.com), para encuadrar este aspecto del Islam dentro de la historia de las religiones. Haciéndolo, veremos que en este terreno, desde el punto de vista estrictamente doctrinal, el Islam es otra religión, nacida en otra época, en otras latitudes, adaptada para otros pueblos… pero no excesivamente diferente de cualquier otra forma religiosa.

Entonces ¿cuál es el problema? Dos y muy graves:

- El Islam es otra religión… pero no es la nuestra. Todos los contactos que el Islam ha tenido con Europa han sido por vía de las armas desde la “pérdida de España” hasta el cerco de Viena y la lucha contra los piratas berberiscos que duró hasta tiempos modernos. Europa ha establecido la “libertad de culto” ya desde el mundo clásico y, por tanto, no ha tenido inconveniente en que algunos miles de europeos en las últimas décadas se convirtieran tanto al Islam como a cualquier otra religión. No eran árabes o magrebíes quienes traían “su” Islam, sino europeos que se convertían al Islam conservando su cultura y sus rasgos antropológicos. Estos contingentes nunca manifestaron tendencias extremistas sino que se limitaron a llevar su fe íntimamente. Y mientras esto duró, nadie les molestó. Sin embargo, con la inmigración masiva llegó una forma de islam primitivo, supersticioso y fatalista que nada tenía que ver con Europa. El islam, en ese momento, dejó de ser una opción religiosa personal para convertirse en un riesgo para la identidad europea. Al igual que en medicina homeopática, un veneno puede ser incluso convertido en un remedio a condición de variar la dosis: hoy la dosis islámica que está recibiendo Europa es masiva y convertida en un riesgo.

- El Islam no ha evolucionados desde la época en la que nació, y hoy estamos en el siglo XXI. Su monoteísmo extremo (muy diferente del católico) y propio del paisaje monocorde del desierto, hace que se conserve en su práctica ritual y en sus aspectos antropológicos, prácticamente como en el siglo VII, hasta el punto de que basta por si mismo para explicar el atraso secular de los países islámicos. De no haberse hallado bolsas de petróleo en esos países, su situación no sería muy diferente del interior del continente africano: incapacidad para superar el estadio de tribu, incapacidad para entender el concepto de Nación, incapacidad para seguir los ritmos de la historia.

- El Islam no está donde nació, sino que está entre nosotros. Ha llegado a través de la inmigración. Mientras el Islam era conocido apenas por unos pocos miles de europeos que, fundamentalmente siguiendo a Guénon, habían hecho de él “su religión” a fin de poder enlazar con una forma tradicional que consideraban más viva, no había problema. Antropológica y culturalmente eran europeos aunque su fe fuera islámica. Sin embargo, la llegada masiva de inmigrantes, que, casi completamente, tienen una visión básica del islam, extremadamente somera y, por tanto, simplista y con tendencia a practicar un fanatismo supersticioso que ya está desterrado de las concepciones con las que cualquier europeo asume el hecho religioso, han ahogado al “islam autóctono” sumergido por millones de fieles supersticiosos en absoluto interesados por los aspectos tradicionales del Islam y mucho menos por su esoterismo, ni siquiera por los aspectos más accesibles del sufismo.

- El Islam tiene una increíble capacidad para deslizarse hacia sus actitudes más radicales. Véase por ejemplo, los casos de Palestina, Afganistán e Irak en donde son frecuentes los atentados suicidas ¿por qué? Por desesperación en primer lugar y luego por comparación entre la magnitud del sacrificio (una fracción de segundo de dolor mientras el cuerpo se hace trizas) y la magnitud de la recompensa prometida (una eternidad vivida con 33 años de edad, en erección permanente, como propietarios de siete palacios de jade, cada uno con uno con siete harenes de setenta y siete concubinas, ciertamente una visión muy sensualista de la felicidad en el más allá que puede interesar especialmente a quien ha conocido miseria en el más acá…). Se trata de suicidios instigados no por el desprendimiento… sino por la sensualidad. ¿Y en Europa?¿Por qué los islamistas se radicalizan? : por reacción ante lo que les está vedado y les resulta inaccesible. Han venido aquí atraídos por los escaparates del consumo, pero una vez en Europa comprueban que la mayoría de ellos jamás tendrán acceso a lo que desean (coches de alta cilindrada, dinero en abundancia, comodidades, lujos, poco trabajo, mujeres rubias su fantasía obsesiva, etc.). El desfase entre el sueño y la realidad se traduce en una frustración que los imanes pueden “explicar” con facilidad: “Los europeos, degenerados y débiles nos han sido dados por Alá para que los dominemos con la fuerza que el viento tuerce una caña”Es el odio social, la frustración, el complejo de inferioridad que frecuentemente aqueja al excolonizado con resentimientos y reacciones irracionales, la ira ante lo inalcanzable, todo esto, mucho más que la religión, es lo que genera la hostilidad creciente de comunidades inmigrantes (no sólo islámicas) contra Europa y contra los países de acogida. Cuando esa sensación aparece, la religión aporta los valores y actitudes en función de los cuales se intenta superar esa frustración. Por eso se dice que ante las crisis personales y sociales, la gente siempre, siempre, siempre, tiende a refugiarse en la religión y en su concepción más primitiva y radicalizada: porque sólo ella es capaz de dar un sentido a la crisis, a las privaciones y al deseo de revancha, venganza y revuelta. El fundamentalismo religioso siempre es la única esperanza para los desesperados.

5. UN PROBLEMA DE ARRAIGO E IDENTIDAD

Así pues, nuestra conclusión es que lo que tenemos ante la vista no es una lucha contra la religión islámica sino una lucha contra la inmigración masiva. Esta lucha no tiene nada que ver con lo que ocurre fuera de Europa y no puede estar condicionada ni determinada por los intereses de los EEUU o del Estado de Israel a causa del conflicto de Palestina tal como aspiran los instigadores de la “campaña Eurabia” y  que tan irresponsablemente difunden quienes creen que, por encima de todo, de lo que se trata es de denunciar a la religión islámica con no importa qué argumentos, por zafios, erróneos e ignorantes que sean.

Reducir la lucha contra la inmigración masiva a la lucha contra el islam es un error en la medida en que hay más inmigrantes presentes en Europa que los islamistas y el problema no es religioso sino de identidad. 

Hay algo que condiciona mucho más que las creencias religiosas: el material genético con el que están constituidas las poblaciones, vinculado a determinadas formas antropológicas y culturales. De la misma forma que los mamíferos superiores desarrollan instinto que condicionan su existencia (instinto territorial que genera patriotismos, instinto de supervivencia vinculado a la reproducción sexual, instinto de agresividad que genera guerras y reacciones de autodefensa, etc.), así mismo están arraigados a la tierra en la que han nacido y ésta les ha proporcionado una identidad que se concreta en unas formas culturales específicas que nacen ahí y no en otro lugar.

El inmigrante pakistaní, el andino, el subsahariano, el magrebí, el llegado del Este europeo, el romaní, el europeo trasladado al Cono Sur que regresa luego a Europa como inmigrante, todos ellos tienen distintos comportamientos y distintas capacidades para integrarse en la sociedad de acogida. Incluso dentro del mismo país, dependerá de si pertenecen  a uno u otro grupo étnico que se integrarán mejor o peor. El comportamiento de la etnia romaní nómada procedente de Rumanía no es el mismo que el del rumano consciente de pertenecer a una cultura del Este Europeo. El comportamiento del chileno o del argentino de origen europeo es muy diferente a los de origen andino.

Y lo que es más interesante: tal como demuestra la inmigración que lleva varias décadas en Europa, el comportamiento del inmigrante africano (magrebí y subsahariano) y su capacidad de integración varían extraordinariamente de la primera a la segunda generación. El inmigrante de primera generación muestra un arraigo mantenido en relación a su tierra natal: está en Europa, pero vive como africano o andino, su corazón y sus sentimientos están allí aunque él esté en Europa. Ha venido a trabajar y trabaja en lo que puede cuando hay trabajo. Pero con la segunda generación la situación se agrava: el hijo del inmigrante ya no es de “allí”, pero tampoco se siente de “aquí” por mucho que en su pasaporte se reconozca doble nacionalidad.

A diferencia de la segunda generación de inmigración interior que en los años 50–70 trasvasó contingentes enormes de población de una región a otra de España sin generar problemas de integración ni fricciones en la medida en que existía una contigüidad antropológica y cultural entre la región emisora de inmigración y la región receptora, ni en la primera ni en las sucesivas generaciones, con la inmigración llegada del exterior ocurrió un fenómeno perverso y lo mismo ocurrió con los inmigrantes españoles que se desparramaron por Europa en los años 50–70.

En cambio, el magrebí de segunda generación perdió su identidad: ni era europeo, ni magrebí. Le repugnaba tanto el que su tierra hubiera sido colonizada (psicológicamente –y recalcamos lo de “psicológicamente” por que, en realidad, la colonización fue no tanto un sometimiento como una aportación cultural cuyo error consistía en pensar que el colonizado iba a asumir sin resistencia una identidad que no era la suya– esto implicaba, de hecho, reconocer la propia inferioridad: en la medida en que se acepta implícitamente que el colonizado siempre es “inferior” al colonizador…). Le acomplejaba estudiar historia, estudiar ciencia, estudiar filosofía y percibir que casi todas estas ramas del saber están completamente huérfanas de personajes de su etnia y el elemento dominante es europeo. Y eso es completamente irremediable que no puede cambiarse. 

Este complejo de inferioridad se acentuaba al mirar los escaparates de consumo europeo y percibir que, mediante el trabajo cotidiano que veía desarrollar diariamente a sus padres, no iba a tener jamás acceso a esos objetos del deseo. Para colmo, compara a las mujeres de su grupo étnico, cubiertas con velos, y le resulta inevitable compararlas con los cuerpos europeos de mujeres en topless en las playas a las que no puede evitar desearlas… aunque con frecuencia es rechazado por ellas. A eso le llama “racismo” aun cuando sea el producto de una práctica habitual en la historia de la humanidad: “lo semejante se une a lo semejante”. El joven inmigrante de segunda generación experimenta una sensación de rechazo que se une al complejo de inferioridad del colonizado. Y ningún esfuerzo para “facilitar la integración” realizado por el Estado o por la sociedad de acogida

Ignora quien es, experimenta una sensación contradictoria de carencia: Europa le gusta, pero sabe que nunca podrá ser “europeo”. Se sabe originario de otras tierras, pero esas tierras le repugnan en su mojigatería, en sus hábitos culturales, en su atraso secular. Esto hace de él un personaje inestable y con comportamientos socialmente turbulentos.

Peor es la situación de la segunda generación de inmigrantes subsaharianos: en África Negra el elemento esencial de organización es la tribu. La tribu es una comunidad que ofrece “servicios” ante la inexistencia práctica de otros conceptos habituales en Europa. La sexualidad africana y su tendencia a la promiscuidad hacen que la institución de la familia sea excepcionalmente débil en África Negra. Los hijos no suelen ser educados por los padres a la vista de la volatilidad de las uniones; es la tribu quien educa a los hijos; la tribu trasmite las tradiciones de la tribu, la tribu se convierte a sí misma en un factor de estabilidad mediante un amplio repertorio de técnicas, desde los ritos de tránsito a la organización en sociedades específicas de hombres a un lado y de mujeres en otro. Y el sistema funciona… en África. 

Pero una vez trasplantado a Europa, el inmigrante procedente del África Negra, ha dejado atrás a la tribu. La inestabilidad familiar habitual en las sociedades subsaharianas sigue siendo la misma que en África, pero ya no hay tribu capaz de asumir la tutela y educación de los recién nacidos hasta su pubertad. El resultado es catastrófico tal como demostraron los incidentes de noviembre de 2005 en las aglomeraciones de inmigrantes en Francia.

La segunda generación procedente de África Negra se muestra imposible de controlar y educar a través de los canales habituales en Europa y, al igual que los magrebíes, se convierten en focos de inestabilidad para los países de acogida. La reacción de los originarios de África negra es todavía mayor en la medida en que desarrollan un complejo de inferioridad incluso superior a otros colectivos. Podemos imaginar lo que supone para un niño de color asistir a clase y a lo largo de su formación percibir que ni un solo miembro de su raza parece estar presente en las distintas ramas del saber que se transmiten en la escuela.

A pesar de que estos inmigrantes de segunda generación nacen en hogares mayoritariamente islámicos, solamente unos pocos –y es importante destacarlo porque contradice por sí mismo a la tesis de “Eurabia”– asumen el islam como religión. La influencia de los imanes en los disturbios que sacudieron Francia en noviembre de 2005 fue prácticamente nula. Las revueltas de 2005 fueron completamente “laicas” y el odio se orientó no tanto hacia las iglesias católicas como hacia los establecimientos del Estado (comisarías, cuarteles de bomberos, escuelas, centros cívicos, transportes públicos…).

En general, la inmigración a horizontes lejanos, cuando existe una brecha cultural y antropológica, tiende a empobrecer culturalmente a los inmigrantes de segunda generación y a desposeerlos de rasgos identitarios propios: ni son una cosa, ni son otra, son un híbrido “mestizo” que, como aplicación de las leyes de la Psicología de las Muchedumbres de Gustav Le Bon, no asumen “lo mejor” de cada cultura… sino “lo peor”, lo menos esencial de cada una de ellas.

La inmigración es, en definitiva, negativa tanto para el mantenimiento de la cultura del país de acogida como para la identidad de los propios inmigrantes. El tan cacareado “mestizaje” no se sitúa por encima de la cultura inmigrante o de la del país de acogida, sino muy por debajo del nivel cultural más bajo de cada una de ellas.

Lo mismo ocurre con los inmigrantes andinos que experimentan el mismo complejo propio del colonizado y que reaccionan a la manera de Evo Morales, manifestando, de un lado, su hostilidad a “la Hispanidad” y a todo lo que les legó la cultura española al trasplantarse a América; y de otro, mediante la recuperación de las culturas andinas… que habían desaparecido prácticamente en su totalidad a finales del siglo XVI y de las que apenas existían datos fragmentarios.

La habilidad de Evo Morales ha consistido en “crear”, literalmente de la nada, a partir de unos cuantos monumentos de piedra y de unos pocos testimonios documentales (habitualmente escritos por los propios colonizadores…), así como por fragmentos aislados de tradiciones indígenas en estado de agonía, y presentar todo esto como una “alternativa” a la colonización. Chávez, al menos, ha sido más prudente haciendo del Simón Bolívar histórico el eje de su “mito”. En cualquiera de los dos casos, el resultado es el mismo: hostilidad hacia Europa e intentos de arraigo en una real o supuesta tradición local. Tanto Venezuela, como Bolivia, como parte del mundo árabe se permiten estas actitudes gracias a un bien que poseen en común: el petróleo. El petróleo les “financia” la búsqueda o la construcción de una identidad.

¿Dónde entra la religión en todo esto? Los católicos españoles se equivocaron al pensar que los contingentes andinos revitalizarían a la iglesia española, cuando en realidad han tenido mucho más impacto en el crecimiento de las sectas evangélicas, los grupos protestantes y comunidades como mormones, adventistas, testigos de Jehová, etc. ¿Le interesa la religión a un inmigrante de segunda generación? No lo parece, salvo a grupos muy minoritarios, contrariamente a lo que afirman los “eurabianos”. 

La religión es un factor identitario para los inmigrantes de primera generación, pero las experiencias y los estudios realizados en Europa demuestran que en las generaciones siguientes el problema religioso pasa a segundo plano y lo que se convierte en elemento indeseable es precisamente la pérdida de toda identidad (a fin de cuentas, una religión no es más que un factor de estabilidad social, algo que vale también para el Islam y sus preceptos) y un innegable proceso de aculturización que hace de esa segunda generación el verdadero riesgo de la inmigración… ¡que en Europa se ha demostrado que no hay forma de reconducir ni de integrar!

La pérdida de toda identidad propia del inmigrante de segunda generación, y esa sensación de “no ser ni de aquí ni de allí” termina generando un odio hacia todo lo que supone “identidad” y un afán destructivo contra cualquier forma de “identidad”. Esto por lo que se refiere a la mayoría.

Pero todavía puede ocurrir un fenómeno más perverso. En tiempos de crisis, cuando se está en trance de perder toda esperanza en el futuro, la religión siempre supone un clavo ardiendo, la esperanza para desesperados de la que hablábamos antes. En este sentido, el Islam trasplantado a Europa ha sido uno de esos clavos ardiendo para unos cuantos miles de jóvenes originarios de países islámicos (especialmente paquistaníes y magrebíes). Su reacción ante la crisis ha sido arraigarse en su propia identidad y tender a reforzarla. Y en el mundo árabe y magrebí, el islam aporta la mayor parte de su identidad en la medida en que trasciende el plano religioso y se convierte en una forma de organizar la sociedad. 

Para colmo, en tiempos de crisis aparecen formas extremas de “reduccionismo” esto es, intentos de explicar la crisis mediante el “Es voluntad de Alá” “Dios lo quiere”, explicaciones simplistas (“Las desgracias son el resultado de nuestras faltas”) y las soluciones radicales (“Vivir intensamente el islam” o cualquier otra religión). Y esto tiene una extraordinaria tendencia a deslizarse hacia el radicalismo religioso.

En ese sentido, el examen del comportamiento de las comunidades islámicas en Europa demuestra que basta que en una comunidad inmigrante aparezca un imán radicalizado para que en pocos meses, esa comunidad, hasta entonces en fase de integración, cambie completamente: de un día para otro, las niñas usan velo islámico, dejan de hablar con europeos de su edad, la comunidad islámica tiende a cerrarse en sí misma, aparecen síntomas de desprecio hacia el estilo de la vida de la comunidad de acogida que pasa a considerarse “degenerado y contrario al Corán”. La religión se convierte entonces en problema, pero el problema no es la religión sino la concentración de inmigración que en tiempos de crisis hace que ésta sea para ellos particularmente aguda.

6. ALGUNA CONCLUSIÓN APRESURADA

Siempre, cuando la inmigración supera el 5% en el seno de una comunidad, aparece el conflicto. El 5% parece marcar la divisoria entre lo que se puede “integrar” o que, al menos, puede convivir sin problemas y lo que resulta inintegrable y con una convivencia progresivamente difícil. Y esto ocurre con todas las comunidades étnicas. El factor religioso, cuando existe, ciertamente puede desarrollar tendencias hacia el radicalismo y es, siempre, un factor de identidad, pero el problema no es la religión en sí misma, sino la identidad de la que la religión es una parte y en función de la cual los fundamentalismos intentan organizar su vida y la de su comunidad por encima de las leyes del país de acogida.

¿Cuál es el problema, a fin de cuentas? El problema radica en que existe una brecha antropológica entre la identidad europea y la identidad islámica o la identidad andina. Esa brecha está anidada en la genética de las poblaciones: la identidad, en este sentido, es un instinto más, como el instinto territorial, el de reproducción o el de agresividad. Permite a una comunidad sobrevivir y tener un rostro propio. El fenómeno de la inmigración tiende a diluir y alterar ese sistema de identidades, tanto en la comunidad inmigrante como en la comunidad receptora y, por tanto, es un medio para desestabilizar a las comunidades. 

¿Y la solución? La solución es simple. Si la inmigración es un producto de la globalización (la optimización de las inversiones y de la producción logrando que la inyección masiva de inmigración en Europa abarate el precio de la mano de obra) el problema-fuente es la globalización. Si el péndulo de la globalización llegó en 2008 hasta sus consecuencias extremas, la crisis desencadenada a partir de aquel momento evidenció la necesidad de asumir laDESGLOBALIZACIÓN como una exigencia para restablecer la normalidad.

Y esto implica en la materia que estamos tratando, por una parte, cortar los flujos de inmigración a Europea, en seco y radicalmente y, en segundo lugar, proceder a las repatriaciones masivas de inmigrantes en paro de larga duración, inmigrantes en situación de ilegalidad, inmigrantes presos o a la espera de juicio y favorecer leyes que eviten concentraciones de inmigración superiores al 5% en localidades, barrios y comunidades; reforzar la propia identidad en lugar de renunciar a ella, atenuarla y aceptar las veleidades gilipollescas del “mestizaje” y genialidades similares.

Sólo así la inmigración será “sostenible”: cuando ni amenace ni altere la identidad de la comunidad de acogida y solamente en número estrictamente necesario, algo que no depende de la voluntad de los individuos sino de las necesidades –si existieran– de la comunidad de acogida. 

¿Y la religión? En una Europa laica, la religión se recluye en el ámbito personal. Y, por supuesto, la religión que corresponde a Europa, y por tanto, la única que puede recibir un trato especial, es el cristianismo y en España el catolicismo. 

¿Y “Eurabia”? El intento de hacer partícipes a los europeos de los problemas de Oriente Medio es un intento rechazable y denunciable como intento de los laboratorios de op-sic del Mosad. Su problema no es nuestro problema. ¿”Eurabia”? ¿Y por qué no “Euroandinia”? ¿O Euroafricalandia? No, el problema de Oriente Medio no es nuestro problema. La inmigración masiva y la desfiguración de nuestra identidad si lo es y en este sentido, el islam es un problema, pero no el único: el problema es lo masivo de la inmigración, venga de donde venga.

© Ernest Milà

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España2000 pedirá la reapertura del 11M en el pleno

(Identitaria.es)La provincia de Madrid y Alcalá de Henares en particular han sufrido el mayor atentado terrorista de la historia de España, las bombas en los trenes del 11 de marzo.

Estos hechos ya fueron juzgados y sentenciados, y lo cierto es que durante todo este tiempo han existido, no solo dudas razonables sobre los autores materiales e intelectuales Continuar leyendo

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Amenaza de Bomba en San Fernando ( Cadiz )

(Identitaria.es)Esta mañana sobre las 9:00 se ha procedido al desalojo de los Juzgados de San Fernando a causa de una llamada recibida esta madrugada por la Policía de la localidad donde aseguraban que “había una bomba en los juzgados“. Continuar leyendo

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Un balance sobre el “proceso de paz”

(Identitaria.es)¿Modificará Rajoy la política antiterrorista?

Vale la pena repasar lo que ha sido la lucha antiterrorista durante el período zapaterista para intentar extraer algunas conclusiones sobre si Rajoy modificará esa línea y si es precisamente la más adecuada para la política española.

La situación de la lucha antiterrorista cuando Zapatero llegó al poder era increíblemente desfavorable para ETA. La acción del gobierno Aznar en esta materia había sido excepcionalmente dura y no había cometido errores como los del felipismo que, tras optar por la vía del terrorismo antiterrorista, había entregado ésta a los funcionarios más corruptos que podía disponer.

En 1995, los comandos de ETA caían constantemente, las medidas de carácter legal aprobadas por Aznar habían dado sus frutos. Después del atentado de que fue objeto Aznar en 1995, pareció tomarse la lucha contra ETA de manera casi personal. Mientras, el kale-borroka estaba en su apogeo. Es la época de los secuestros extraordinariamente prolongados (Ortega Lara 532 días, Cosme Delcaux 232 días, Jorge Aldaya 341 días) que culmina con el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco en julio de 1997. A partir de ese momento, se produce una revuelta popular contra ETA y se asiste a las primeras protestas públicas y airadas contra la organización terrorista. Esto dará pie para que Aznar vaya aprobando una legislación antiterrorista que tiende a arrinconar a los diferentes “frentes” de ETA. Esta línea solamente fue posible mediante el pacto entre el PP y el PSOE en lo que se llamó  “el espíritu de Ermua”. Mientras, el nacionalismo vasco y el sector abertzale en pleno firmaron el Pacto de Estella. Tales eran las dos vías: acabar con ETA por la vía policial (“pacto antiterrorista”) o acabar con el “conflicto vasco” mediante la vía de la negociación (Pacto de Estella).

La llegada del zapaterismo introdujo un nuevo elemento en esta situación. Por primera vez, un jefe de gobierno, pensaba que no se llegaría a la solución del terrorismo en España por la vía policial, sino por la vía de la negociación. Entender esto es capital para comprender lo que ha ocurrido a lo largo de estos últimos siete años. Desde el principio de su gobierno, Zapatero dejó clara su voluntad de negociar con ETA, lo que en la práctica supuso la ruptura del “pacto antiterrorista” y el reconocimiento de que en el País Vasco existía, no un grupo terrorista que operaba causando víctimas inocentes, sino un “conflicto”.

Llama extraordinariamente la atención el que Zapatero, precisamente en ese momento, cuando ETA estaba completamente derrotada, alguien pensara en hurtar la victoria y pasar a negociar con una banda completamente desintegrada. Pero el proyecto de Zapatero se basaba en dos presupuestos. El primer, la convicción de que la negociación iba por buen camino. Esa convicción surgía de los contactos que mantenía la seguridad del Estado con Josu Ternera desde el período de Aznar. Ternera se había configurado como el interlocutor válido: en clandestinidad, afectado por una grave dolencia estomacal, de vuelta de todo, quería solamente evitar morir tristemente en la cárcel. Es fácil suponer lo que ocurrió luego: la seguridad del Estado pactó con Ternera su seguridad y libertad a cambio de que contribuyera a cortar las uñas a ETA, esto es, a denunciar a los comandos y a la tendencia más agresiva para evitar que se produjeran nuevas víctimas. Esto, además, daba la seguridad a Zapatero –seguridad que parecía irracional si se ignoraba este pequeño detalle- de que la negociación una vez emprendida llegaría a buen puerto.

Pero lo que Zapatero no había calculado era que la correlación interior de fuerzas en ETA era inestable. Pronto, Txeroki, uno de los jóvenes lobos de la banda se percató de que los comandos caían con demasiada facilidad y creó una infraestructura separada del resto de la banda, configurándose durante un par de años como “líder militar” de la misma. Esto hizo que en plena negociación con el gobierno, bastara el atentado a la T-4 para que todo saltara por los aires. A partir de ese momento, las seguridad del Estado consideró a Txeroki y a su gente (nunca a Ternera y a los “históricos”, y así puede entenderse con facilidad el episodio del Bar Faisán) como objetivos prioritarios porque de lo que se trataba era, especialmente, de restablecer la preponderancia de la tendencia Ternera en el interior de la banda de tal manera que no se produjeran nuevos atentados y de que una futura negociación tuviera éxito.

Había un segundo elemento que impulsaba a Zapatero a la mesa de negociación y era la situación propia del País Vasco. En efecto, tras la firma del Pacto del Tinell y su traslación a escala del Estado a partir de 2004 del intento de aislar al PP de cualquier otra fuerza política (estrategia urdida por Carod Rovira y asumida por Maragall primero y luego por el propio Zapatero en su fase de connivencia con ERC (2004-2007), Zapatero intenta evitar por todos los medios un acuerdo con el PP en Euzkadi. Sabía que nunca el PSOE-PSE lograría obtener votos suficientes como para gobernar en solitario y que el PNV no estaba en principio dispuesto a gobernar de nuevo con los socialistas vascos. Así pues, la estrategia de Zapatero (probablemente su estrategia de mayor calado) en esa época consistía en evitar la formación de un “frente abertzale” formado por el PNV y por el “frente político” de ETA (lo que se ha dado en llamar “el mundo abertzale”), sustituyéndolo por un “frente de izquierdas”, en el que la llamada “izquierda abertzale” (los amigos de ETA), reconvertidos en partido político democrático, pactaran con los socialistas tal como ya había ocurrido a principios de los ochenta cuando el PSOE vasco se fusionó con Euzkadiko Ezkerra, surgido del antiguo “frente político” de ETA(p-m), tras la desmovilización de esta organización en los años 1984-5. Zapatero creía –y el misterio es pensar qué le impulsaba a creer esto- que nuevamente podía lograrse una operación de este estilo y que la “izquierda abertzale”, antes o después, de daría cuenta de que era “más de izquierdas” que “más abertzale” y que, por tanto, pactaría antes con el PSE-PSOE que con la derecha nacionalista vasca.

La primera ronda de negociaciones saltó por completo y de manera irremisible con la bomba de la T-4 y sus dos muertos. Mientras, prosiguieron las detenciones de comandos y la ausencia de atentados, tanto por incapacidad de la banda para contar con terroristas capaces de cometer crímenes como por que la tendencia que dominaba la banda –la tendencia Ternera- evitaba que estos se produjeran y verosímilmente indicaba al a policía dónde y cómo desarticular a los comandos más exaltados y dispuestos para la acción.

Pero la segunda fase de las negociaciones se realizo sobre bases más sólidas. En esta segunda fase de las negociaciones, la intención del zapaterismo era muy diferente a la primera. El PSOE necesitó, especialmente a partir de 2009, algún éxito con el que contrabandear sus reiterados fracasos en política económica y en distintos frentes en los que la segunda legislatura de Zapatero constituyó un auténtico fracaso. Es cierto que Zapatero quería pasar a la historia como el presidente de gobierno que desmovilizó a ETA, pero en la segunda legislatura, de ser una vocación histriónica pasó a ser la necesidad de contar con un as que presentar a un electorado progresivamente decepcionado con la gestión de su gobierno.

Fue fácil lograr que en marzo de 2010 a raíz de la intervención de los llamados “mediadores internacionales” recién aparecidos, se anunciara un “alto el fuego” para septiembre de 2010 que fue anunciado por ETA en la BBC. En el comunicado se repitieron todos los tópicos habituales en la literatura agitativa de la banda, la novedad estribaba en que, por primera vez, se aludía a “nuevas condiciones políticas” y a favor de “un proyecto independentista a través del diálogo y la negociación”.

A partir de aquí se sucedió algo parecido a una comedia en la que las dos partes habían pactado ya lo esencial y les quedaba solamente enzarzarse en un tira y afloja sobre lo accesorio. Lo fundamental era de un lado que no habrían más atentados y de otro que la izquierda abertzale se presentaría a las elecciones municipales. La paz definitiva llegaría en dos fases: en la primera (declaración del 20 de octubre de 2011 a través del cual se anunciaba el “cese definitivo de la actividad armada” de ETA) beneficiaba especialmente al PSOE ya que Zapatero podría presentar este episodio como un éxito de su gestión antiterrorista. La segunda fase llegaría durante las próximas elecciones autonómicas vascas cuando ETA anuncie presumiblemente el acuerdo definitivo que beneficiará particularmente a la candidatura abertzale. Por entonces, el PSOE ya no estará en el gobierno de la nación pero la idea de un “frente de izquierdas” (PSOE-PSE+Amariur) que sustituya el “frente nacionalista” (Amaiur+PNV) sigue siendo muy querida por algunos sectores del PSOE-PSE.

Quedan una serie de flecos: las aspiraciones de ETA sobre la incorporación de Navarra a Euzkadi están fuera de lugar y no pueden ser satisfechas por una negociación; tampoco la convocatoria de un referendo sobre la autodeterminación puede ser negociada en las actuales circunstancias cuando el PSOE está en el peor momento de su historia; el único fleco que queda es, sin duda, el futuro de los presos. Y esto crea un problema con las víctimas del terrorismo que vale la pena considerar.

Las víctimas del terrorismo han manifestado reiteradamente su oposición a la negociación con ETA. Era evidente y razonable que si la lucha contra el terrorismo estaba ganada como mínimo a partir de 2002, ¿para qué negociar con ETA? Se trataba solamente de que los etarras pagaran sus crímenes y de lograr que si se producían medidas de gracia estas fueran solamente a partir de cierto nivel del cumplimiento de las condenas y cuando se tuviera muy claro que el arrepentimiento era sincero. Las exigencias de las asociaciones de víctimas del terrorismo eran muy claras: cumplimiento íntegro de las condenas y medidas de gracia solamente en casos muy claros y particulares. Hoy, en la actualidad, este es el gran obstáculo para alcanzar un acuerdo definitivo.

¿Cómo evolucionará la situación en el próximo año? Es fácil suponer que, a pesar de que el PP mantuvo desde la oposición otra política antiterrorista, una vez en el poder optará por mantener la negociación, permitir que Amaiur se siga manteniendo como fuerza política (que especialmente roba votos al PNV y, por tanto, debilita a la derecha vasca), accederá a medidas escalonadas de gracia y no variará sustancialmente los acuerdos a los que el zapaterismo ha llegado con ETA, ni siquiera imprimirá una nueva dinámica. Por otra parte, si ETA pudo llegar a un acuerdo con Zapatero fue, sin duda, porque el PP ya estaba alertado y había dado su acuerdo, especialmente porque era evidente que a partir de las elecciones del 20-N se sentaría otro presidente en la Moncloa y era necesario contar, al menos, con la seguridad de que no daría marcha atrás a los acuerdos mantenidos.

Así pues, lo que ocurrirá en los dos próximos años es que se irán concentrando el algo más de medio millar presos de ETA en las cárceles vascas y, poco a poco, se les irán aplicando medidas de gracia que harán que en los próximos cinco años salgan de manera escalonada la mayoría de presos, empezando por los menos conflictivos y terminando por los verdaderamente trastornados y psicópatas que ya no juegan ningún papel ni siquiera dentro de la banda en la nueva hora política en la que ETA está instalada en este momento.

Tal es la situación en la actualidad. Falta atender a las implicaciones morales y políticas de todo esto.

Negociar con una banda terrorista no es, desde luego, la mejor solución para un Estado especialmente cuando tiene la batalla ganada. El que Zapatero pudiera considerar esta fórmula tiene que ver con su particular ecuación personal: es un humanista universalista para el que “negociación” tiene resonancias más positivas que “enfrentamiento”, “pacto” más que “victoria”, “perdón” mucho más que “castigo”… A partir de ahí, en este cuadro mental, puede entenderse el porqué Zapatero renunció a la victoria sobre ETA que tenía al alcance de la mano. Es evidente que una sociedad sana aspira especialmente a que se castigue al criminal y los derechos de las víctimas se sitúen muy por delante de los derechos de los asesinos. Así pues, todo este embrollo no es más que uno más de los generados por el zapaterismo, seguramente la sífilis ideológica más deletérea que ha recorrido nuestro país en toda su historia.

En segundo lugar, hay otro malentendido generado por el zapaterismo y que tiene también mucho que ver con sus concepciones humanistas-universalistas: ¿tiene cualquier opinión política derecho a beneficiarse de los mecanismos del Estado de Derecho aun cuando su objetivo sea destruir ese mismo Estado? Algunos respondemos: NO. Zapatero, en cambio (y no sólo él, Rajoy opina algo parecido inducido por su liberalismo de estricta observancia), dice SI. Por eso le preocupa que un sector de la población vasca partidaria de la independencia no pueda expresarse políticamente a través de las instituciones, ni siquiera teniendo en cuenta que su presencia en esas mismas instituciones tiene como objeto utilizarlas como altavoz para acelerar el proceso independentista.

En el fondo todo esto no implica nada más que el reconocimiento de la existencia de dos jerarquías de valores: de un lado, aquellos para los que “España” es una forma histórica superada y que ha contribuido a esclavizar a los pueblos, es la tendencia que podemos llamar “relativista” (hoy existe España en su actual formulación, pero mañana puede dejar de existir sin que esto suponga ninguna tragedia ni renuncia particularmente importante) y aquellos otros para los que “España” es una forma histórica no superada, cuya existencia y unidad se remonta, como mínimo al mundo clásico cuando nuestra península era llamada “Hispaniae” e incluso al mundo celta anterior que dominó en toda el territorio. Mediante distintos procesos históricos, las distintas regiones españolas han ido convergiendo, tanto bajo el reino visigodo de Toledo, y después de la “pérdida de España”, los distintos reinos que aparecieron durante la Reconquista, llevaron todos el impulso hacia la unidad que culminó en 1492. A partir de ese momento, con la unidad recompuesta, el retorno a las taifas y a los cantonalismos suponía dar marcha atrás a la rueda de la historia.

No fue sino con la aparición de las burguesías regionales vasca y catalana cuando apareció en esas regiones el nacionalismo en ambos casos teniendo como principales instigadores e ideólogos al clero local y como financiadores y máximos beneficiarios a la alta burguesía industrial vasca y catalana. Ciento cincuenta años después de la aparición de estos fenómenos el esquema sigue invariable. Sin embargo, junto a los nacionalismos moderados máxima expresión política de ambas burguesías, han aparecido fenómenos de radicalismo político que engloban a elementos de la izquierda integrándolas con las viejas aspiraciones de la derecha nacionalista.

El hecho de que la Union Europea sea una “unión de Estados Nacionales” hace que cualquier proceso independentista en España o en cualquier otro país del continente, sea impensable (la independencia de cualquier región europea implicaría inmediatamente la eclosión de procesos secesionistas en todos los países de la UE, especialmente en las locomotoras francesa y alemana, por eso, España está, en última instancia, blindada ante los separatismos por la UE) lo que hace que en el futuro se produzca una tendencia cada vez más acusada a la convergencia entre nacionalistas e independentistas que irá aumentando mientras dure la crisis económica. En el caso vasco el independentismo del PNV ha sido proclamado en multitud de ocasiones, mientras que en Catalunya, CiU lo utiliza simplemente como un mecanismo de presión contra el Estado. Por otra parte, los intereses de las burguesías vasca y catalana  están ligadas al comercio con el primer cliente: el Estado Español, por lo que, a la hora de la verdad hay que dudar incluso de la reacción de ambas burguesías nacionalistas ante un proceso efectivo hacia la independencia.

Este tira y afloja contrasta con quienes pensamos que la unidad de una nación no depende de la voluntad de sus habitantes en un momento concreto de la historia, expresada a través de un referendo. Una Nación es algo más que una generación que aparece en un momento dado de la historia, es, sobre todo, un pasado y un futuro, es una cadena de las generaciones que ninguna de ellas tiene el derecho de romper.

Atentar contra la unidad del Estado es, pues, no solamente un atentado contra ese mismo Estado sino contra la cadena de las generaciones que han contribuido a defenderlo, construirlo y sostenerlo. Y, en este sentido, es un crimen contra la comunidad, crimen que resulta mucho más grave que el asesinato de uno y otro de los miembros de la comunidad. Por eso, desde hace muchos años sostenemos que el verdadero “Crimen” de ETA, el crimen con mayúsculas, no es el haber asesinado a 800 personas, sino el intentar asesinar a toda una nación, en la medida en que apunta contra toda la comunidad, pasada, presente y futura. Y eso es imperdonable. De ahí que sostengamos que un Estado no pueda permitir la existencia de movimientos secesionistas, especialmente si ese Estado es el producto de un proceso histórico que hunde sus raíces milenios atrás. Y una modificación legislativa, o la simple opinión oportunista y al servicio del gobierno, de un Tribunal Supremo, ni pueden bastar para legalizar, ni mucho menos para legitimizar una opción que es criminal no tanto por sus métodos como por sus objetivos.

Si la negociación con ETA ha contribuido a legalizar la opción Amaiur, esta negociación ha sido espúrea y no puede ser admitida por un gobierno digno de tal nombre.

En cuanto a los presos de ETA, ni siquiera se ha planteado que se les prohibiera el acceso a los mecanismos institucionales. Pasar página no es suficiente para olvidar que muchos de los actuales concejales de Amaiur, de sus diputados e incluso de su senador, han sido militantes de ETA y como tales han asesinado o han marcado víctimas a los asesinos. No solamente no han extinguido su condena, sino que en sus historiales oficiales no figurarán los nombres de las personas a las que han asesinado. Es evidente que si de lo que se trataba era de negociar el fin de ETA, el Estado hubiera debido cuidarse especialmente de que los antiguos presos con delitos de sangre y condenas no extinguidas, no podrían ni hoy ni nunca ser representantes de los ciudadanos, ni sentarse en plano de igualdad con los representantes de cualquier otra opción que no ha utilizado la violencia como estrategia. Por otra parte, todo esto supone olvidar también que la existencia misma de Amaiur se sostiene sobre el impuesto revolucionario, los secuestros y que en sus herrikotabernas se ha brindado por la muerte de tal o cual víctima. En política no todo vale y una simple negociación no transformará a un asesino en un político honesto.

ETA y la violencia han sido una patología específicamente vasca que no tiene parangón en lugar alguno de Europa. En Irlanda, incluso, lo que existía era una serie de golpes y contragolpes entre las milicias protestantes y el IRA, nada de todo esto ha ocurrido en España. Basta leer, por ejemplo, los escritos y declaraciones de ETA en los años 80 y 90 para advertir hasta qué punto los razonamientos eran falaces, absolutamente irracionales, ciegos y trufados de argumentos mal construidos, todo, absolutamente todo, para justificar los asesinatos. Porque esto es lo más terrible: un sector del nacionalismo pasó a asesinar cuando ya existían libertades democráticas y cuando absolutamente nada razonable justificaba esta opción.

Las asociaciones de víctimas del terrorismo tienen toda la razón en oponerse a las excarceraciones escalonadas de presos: aquí se han producido 800 muertos, 800 vidas inocentes sesgadas que ninguna negociación, ni ningún acuerdo, van a hacer resucitar. Entonces ¿cómo resarcir a las víctimas del terrorismo? Es simple: con el cumplimiento de las condenas.

Las asociaciones de víctimas del terrorismo nunca se han negado a la aplicación de medidas de gracia a terroristas arrepentidos, pero han exigido con buena lógica que ese arrepentimiento sea sincero e indubitable. Y esto ya no está tan claro sobre cómo puede alcanzarse y aplicarse.

Además, hay otro elemento a tener en cuenta. En el momento en que muchos de los presos se vean en libertad lo que van a tratar es de “legitimizar” a ETA: volverán a hacer culto a la violencia, volverán a celebrar y glorificar a los muertos de la banda, magnificar sus acciones y, en definitiva, a exaltar un período dramático y olvidable de nuestra historia, al tiempo que impiden por la coacción que se honren a las víctimas. Porque en Euzkadi sigue existiendo una violencia latente que dista mucho de desaparecer y que hace que determinados abertzales consideren que están en su tierra y que quien defienda cualquier otra cosa que la independencia vasca no tiene derecho a la libertad de expresión.

En definitiva, todo este embrollo ha derivado de la política enloquecida de un histrión que se negó a vencer a ETA y que para legitimar su humanismo-universalista tuvo que sentarse en la mesa de negociación con la banda terrorista. Pero ahora Zapatero está ya en el basurero de la historia, su figura será recordada como el del “gran bobo” que generó muchos más problemas de los que resolvió y que, en definitiva, su período de gobierno fue un interregno desastroso y lamentable en todos los terrenos salvo en el de la disolución de la sociedad e incluso en la quiebra del propio Estado. Sin Zapatero ninguno de los contenidos en este artículo tendrían sentido: hoy, ETA sería un recuerdo si los etarras desde 2004 no hubieran tenido permanentemente la sensación de que podían salvar lo salvable mediante la negociación, en lugar de haber tenido la convicción de que eran ratas acosadas que debían alejarse lo más posible si es que no querían terminar sus días en prisión.

El hecho de que tengamos fundadas sospechas de que Rajoy proseguirá esta misma política pactista es lo que nos lleva a proponer que una futura reforma constitucional, o mejor, un proceso constituyente digno de tal nombre, afirma la unidad inquebrantable del Estado y considere como reos de alta traición a quienes apunten a su disolución o a la secesión de alguna de sus partes; que recoja algo tan sencillo como la cadena perpetua para los crímenes de cierta gravedad y que prohíba taxativamente la negociación del Estado con cualquier grupo criminal.

Si el Estado ha accedido a negociar con un grupo criminal ¿qué impide que negocie con cualquier otro? ¿Por qué no negociar con los narcos colombianos que limiten sus exportaciones a España? ¿Por qué no negociar con la Casa Real marroquí que disminuya las exportaciones de haschisch a España un 50%? ¿Y por que no negociar con los falsificadores de marcas que se limiten a marcas no europeas, por ejemplo?… E incluso todas estas negociaciones estarían mucho más justificadas porque lo que se sentó de ETA en la mesa de negociaciones eran los despojos de la banda, y las otras bandas de delincuentes que hemos mencionado gozan de buena salud…

© Ernesto Milà

 

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11-M: novedades, dudas, certidumbres

De no ser por las bombas del 11-M, Rajoy sería presidente del gobierno desde hace más de siete años. En tanto que líder de la oposición, es de suponer que no quedara contento con una sentencia que no explicaba el móvil de los atentados, ni señalaba al autor intelectual y que dejaba tantos aspectos oscuros como el mayor de los agujeros negros del cosmos. Ahora tiene la oportunidad de resarcirse de todo eso. La cuestión es si lo hará o no.

El terrorismo, por el momento y sin descartar que pueda estallar algún chispazo residual por parte de etarras disconformes con el proceso de paz (¿los hay?), el terrorismo en España es un fenómeno resuelto. No hay terroristas… por lo tanto, la lucha contra el terrorismo no se va a resentir si se investiga el papel de algunos mandos policiales en los sucesos del 11-M. Porque es evidente que una parte de la trama pasa por determinados policías sin cuya colaboración hubiera sido imposible armar una parte sustancial de la trama de los atentados. Así pues, Rajoy no puede aludir que una investigación a fondo sobre el 11-M debilitaría la lucha antiterrorista, porque ésta, en gran medida, ya ha concluido.

Además, resulta innegable la intencionalidad política de aquel atentado: se trataba de que el PP perdiera unas elecciones que tenía virtualmente ganadas (todo lo que se dirimía era si el PP seguiría teniendo mayoría absoluta o la perdería, nada más). Si ese crimen permanece impune y los “ideólogos” del atentado se van de rositas, en cualquier momento, en cualquier país del mundo, puede ocurrir que un atentado cometido con precisión milimétrica, pueda alterar el resultado de unas elecciones democráticas.

Aznar, ciertamente, pagó su locura de situarse en el furgón de cola del americanismo y su ambición de acudir a las Azores para sentenciar al gobierno de Saddam Hussein y de paso sumergir a Irak en una guerra civil y en una lucha de resistencia contra el invasor que, de momento dura ocho años y que, presumiblemente, durará otros ocho más hasta que el país encuentre su definitiva estabilidad (si es que la encuentra algún día). Aznar no supo atender a la voz de unas masas que en España se negaban a participar en una aventura colonial de los EEUU y prefirió creer en los informes que le llegaban de la CIA en los que se hablaba de inexistentes amenazas terroristas y de armas de destrucción masiva que solamente existían en la mente de los expertos en operaciones psicológicas que actuaban desde la central de la inteligencia americana.

A partir de ese momento, Aznar fue vulnerable: un simple petardo el día de las votaciones hubiera demostrado que su actitud nos situaba en el punto de mira del terrorismo islámico. Aznar pagó, finalmente, el tener como ministro de interior a un amiguete, pero no a la persona más capacitada para ocupar el cargo. El “legionario de Cristo” Acebes actuó como se esperaba de él: de manera alocada, torpe, timorata e impérita y, a decir verdad, parte de la responsabilidad de lo que ocurrió entre el 11 y el 14-M se le debe a él. Además, ni siquiera contaba con colaboradores policiales de confianza y el engaño de los funcionarios policiales empezó desde el momento mismo en el que recibió la llamada del jefe de los Tedax situado en Atocha quien le explicó que el explosivo era… el que no era. Si pones un tonto en un cargo de responsabilidad, no hará sino estupideces y el atribuir a ETA el atentado era una estupidez, porque a poco que se examinara el crimen se percibía que ETA nunca había actuado así. Su sentido de lo criminal era completamente distinto. Pero el ministro Acebes no daba para mucho más. Aznar pagó el haberlo colocado allí.

Inmediatamente se produjeron detenciones, cada pieza de la trama que se descubría era solamente más sospechosa que la anterior, se llegó a la casa de Morata de Tajuña, se llegó al piso de Leganés, se detuvieron unos moritos “raros” entre los que solamente uno podía ser considerado como “fundamentalista” (de hecho era la caricatura de fundamentalista y su mujer la única que en aquella época iba cubierta con un burka hasta los pies que ni siquiera dejaba sus manos ver la luz del sol), otros moritos murieron en una extraña explosión y, a la vista de que “el muerto siempre se come el marrón”, se les responsabilizó a todos ellos de haber cometido el crimen. Y, finalmente, aparecieron media docena de “autores intelectuales” de los que el más inteligente era capaz de atarse los cordones de los zapatos.

Jamal Zougam fue presentado como el autor superviviente de los atentados. Desde el principio, su historial no parecía diferente al del resto de los moros detenidos: en absoluto fundamentalistas, completamente apolíticos, pequeños delincuentes, con antecedentes por delitos comunes y algunos chivatillos de los más variados servicios de seguridad del Estado. Zougam regentaba una tienda de telefonía y un locutorio. Encajaba a la perfección: la versión oficial sostenía lo inverosímil, a saber, que para detonar las bombas se utilizaron teléfonos móviles… Los terroristas islámicos pueden ser suicidas pero tampoco son tan idiotas como para trasladar una bomba que puede estallar en cualquier momento a causa de una llamada imprevista de marketing telefónico que marque su número al azar… Una mochila que nadie sabía como había llegado a las dependencias policiales y quien o había explotado llevaba un detonante activado por teléfono y metralla… Si una mochila que no había explotado llevaba estar carga, se dedujo que todas las demás serían similares. Sin embargo, hoy se sabe que los cuerpos de las víctimas no tenían metralla… luego no eran iguales a la encontrada providencialmente.

Quien diseñó el 11-M primero se preocupó de elegir al “chivo expiatorio”, Jamal Zougam… Era la víctima perfecta por muchos motivos: se levantaba tarde, tenía antecedentes por pequeños delitos, llevaba una vida metódica, entre las 12 de la noche y las 10 de la mañana del día siguiente no veía a nadie y vivía en un barrio en el que nadie se preocupaba del vecino. Pero tenía algo que otros candidatos no tenían: cerca de su casa había vivido Abú Dadá, presentado por Baltasar Garzón como el organizador de los atentados del 11-S en Nueva York y se le tenía como el “hombre de Al Qaeda en España”… algo de eso, al parecer, había, pero no tanto. Está todavía en la cárcel por haber enviado fondos a la resistencia afgana… Sin embargo, para la opinión pública y para los archivos de prensa, Abú Dada era el “hombre de Al Qaeda”… Abú Dadá había frecuentado el locutorio de Jamal Zougam, por tanto, se dedujo que ambos “eran íntimos” (no lo eran). El hecho de que Zougam tuviera un locutorio y vendiera móviles (con tarjetas clonadas para llamadas gratuitas eternamente, un “producto” que los inmigrantes magrebíes saben apreciar…) llevaba directamente a armar una bomba utilizando móviles como mecanismos de detonación. Pero los organizadores del 11-M no se detuvieron aquí: era preciso implicarlo más aún. Y se le presentó como autor material… a fin de cuentas, ¿por qué no? Si había colaborado en armar las bombas, si conocía al mayor terrorista de España –Abú Dadá- y si para colmo, era un hombre de costumbres fijas que no tendría coartada para las horas del crimen… era el “chivo expiatorio” ideal. Además, lo reconocieron “los pasajes supervivientes”… Jamal Zougam fue condenado, como no podía ser de otra forma. Y no a una pena leve: se llevó 40.000 años de cárcel. Ni uno más ni uno menos.

Esta semana se ha sabido que los dos testigos claves que sirvieron para cargar a Zougam con esa losa de 40 milenios de prisión eran falsos. Eran los testigos C-65 y J-70. Los abogados de Zougam ahora creen saber por qué los testigos mintieron: eran inmigrantes ilegales… “existían un motivo económico y para obtener beneficios, en cuanto a permisos de trabajo y residencia en nuestro país”. El delito de prestar falso testimonio prescribirá en marzo de 2012… así que los abogados de Zougam han presentado querella por falso testimonio y, de paso, procedimiento simultáneo en el tribunal de Strasburgo. Tienen razón los abogados al declarar que “para nosotros la condena a Zougam es el error judicial más grave de toda la historia española”. Añaden que “se ha condenando como autor del mayor atentado que ha habido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial a una persona que es absolutamente inocente y que no tiene nada que ver con los hechos”. Pero lo más importante no es eso, sino que, lo dicen los mismos abogados, “lo que planteamos no es que haya pruebas para condenarle. Eso ya se planteó en el juicio. Lo que planteamos es que las pruebas que utilizó el tribunal para condenarle eran pruebas falsas y alguien engañó al tribunal“.

Hay que añadir algo más sobre esta cuestión de los abogados. Ni Eduardo García Peña ni Francisco Andújar, que han realizado estas declaraciones, representaron a Zougam en el juicio del 11-M, sino que defendían a otros procesados y, por ello están familiarizados con todas las irregularidades que ocurrieron en aquel proceso y, llegamos a lo más importante: aseguran que varias cosas les llamaron la atención: “Por un lado, ninguno de los abogados que participaban como defensas en aquel juicio, incluso el que era abogado de Jamal Zougam, interrogó debidamente a los testigos. En segundo lugar, nos llamó la atención el excesivo celo y protección que hubo por parte del tribunal hacia las dos testigos desde el momento que se subieron al estrado”. Dicho de otra manera: algunos de los abogados de la defensa, en realidad, trabajaban para los organizadores del atentado (no es la primera vez que esto ocurre, nosotros mismos en el programa documental sobre el atentado contra la revista El Papus en septiembre de 1977 constatamos esta misma práctica: los abogados de algunos reos son sus peores enemigos, justo porque trabajan para el servicio de seguridad que les ha detenido) y el propio sistema judicial (y aquí el juez debería explicar porqué actuó como actuó, sí el juez ese de “tonterías las justas”, prepotente y autoritario en unas ocasiones, pero que actuó con desinterés y desidia en otras) que cubrió a los testigos falsos, inmigrantes por cierto.

Será milagroso que Jamal Zougam celebre el Ramadán de 2012 en la cárcel. Nos alegramos por él. Con lo que cobre de indemnización por haber sido condenado injustamente, podrá reabrir su negocio o bien irse a Marruecos y dejar atrás este país de locos. Pero aquí hay un problema: Jamal Zougam no podía haber sido condenado de no haber participado jueces, policías y abogados en el montaje que le llevó ocho años a la cárcel. Si a esto unimos que el ministro del interior fue engañado por el jefe de los Tedax y que el nombre de este recorre transversalmente la investigación desde ese primer momento hasta la explosión del piso de Leganés… lo que tenemos es más de una docena de cabos de los que tirar para establecer lo que verdaderamente ocurrió el 11-M de 2004. Y eso es necesario, urgente e irrenunciable.

¿Será capaz Rajoy de reabrir de nuevo la investigación sobre el 11-M? El que haya salido a la superficie el episodio de los testigos falsos justo en este momento –cuando se va a producir en pocos días un cambio de gobierno- ha resultado providencial. Rajoy no tiene excusas para no dar ese paso. Debe de darlo necesariamente. La sociedad española no puede soportar el que exista la sospecha de que desde alguna alcantarilla se sentenció la muerte de 192 personas.

No estamos muy seguros de que Rajoy esté muy interesado en reabrir el caso. Durante la campaña electoral no se refirió a ello en ningún momento a pesar de que ese episodio le costó siete años de “travesía del desierto”. Y, francamente, no entendemos el motivo. ¿Tiene algo que ocultar? ¿Hay algo que las alcantarillas le puedan amenazar con hacer público si reabre la investigación? El tiempo lo dirá: si dentro de seis meses la investigación sigue cerrada es que, efectivamente, Rajoy ha “cambiado cromos”: “yo no investigo vuestras vergüenzas y vosotros no hacéis públicas las mías”. El que esto pueda ocurrir resulta intolerable para los 192 muertos y para toda nuestra sociedad.

Ni estamos dispuestos a aceptarlo, ni lo aceptaremos: en Europa, el valor más alto es la Verdad, la Verdad ante todo, la Verdad sobre todo, sólo la Verdad, nada más que la Verdad. Pallas Atenea, la diosa de las batallas, era también la diosa de la Verdad. Su lema decía: “A veces la Verdad no es bienvenida”. No es bienvenida, pero es necesaria para que una sociedad siga en pie.

© Ernesto Milà.

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El Supremo anula la condena de la AN contra 15 miembros de Segi

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Todavía queda GAL por investigar.

A principios de año, Felipe González decaró en un increíble rasgo de sinceridad, impropio de un mentiroso compusivo como él, que en cierta ocasión “meditó” sobre lo oportuno que hubiera sido liquidar a toda la cúpula de ETA. Esa posibilidad existió, ciertamente, e incluso hubo un muerto (el terrorista del GAL que manejaba la bomba que intentaba colocar próxima a donde se encontraba la cúpula de ETA). Ahora cuando ETA entra en vía muerta y anuncia su próxima disolución, vale la pena revisar todo lo que ha quedado pendiente en los 42 años de terrorismo etarra. Esta es la historia de aquella ocasión, un episodio inédito en la historia de los GAL.

Todavía queda GAL por investigar…

Habla la “X”… pero aún no confiesa todos sus muertos. El 11 de noviembre de 2010 el ex presidente del gobierno Felipe González realizó unas declaraciones en las que reconocía que durante su mandato tuvo la oportunidad de liquidar a la cúpula de ETA y, un cuarto de siglo después, todavía medita sobre si se equivocó o no. Ciertamente, hay que poner en caución cualquier frase de Felipe González, sin duda el presidente del gobierno que mentía con más desparpajo y cinismo. Pero si esta declaración nos parece tan incuestionable como significativa es porque investigamos el episodio… en 1993. Sin embargo, hay algo que este mentiroso redomado no cuenta: en todo este episodio sí hubo una víctima que no fue precisamente del entorno etarra. Vamos a refrescar la memoria del ex presidente.

Depende de cómo soplen los vientos, Felipe González manipula la verdad en una u otra dirección. En el mes de noviembre de 2010, las siglas “PSOE” se precipitaban por los abismos y la intención de voto en su apoyo había caído a mínimos históricos. Felipe González Márquez (a partir de ahora FGM) se creyó en la obligación de echar un capote a su partido dando una imagen “dura” que contrastaba con la debilidad y el afeminamiento de las formas políticas del zapaterismo. Es en ese contexto en el que hay que enmarcar el reconocimiento de una relación entre FGM y los GAL y la sospecha de que todavía queda mucho por investigar en esa dirección.

Unas declaraciones “desafortunadas”… pero reales

Las declaraciones de FGM reconociendo que “meditó” sobre lo oportuno de no haber actuado contra la cúpula de ETA a través del terrorismo del GAL creó “incomodidad” entre los actuales dirigentes del PSOE. Patxi López, cabeza del ejecutivo vasco, las calificó simplemente como “desafortunadas”. Barreda el presidente castellano-manchego se limitó a decir que habían sido un “error”. Las declaraciones en cuestión habían sido dadas por FGM al escritor Juan José Millás en el curso de una larga y plúmbea entrevista publicada en El País: “Tuve una sola oportunidad en mi vida de dar una orden para liquidar a toda la cúpula de ETA (…). Sólo cabía la posibilidad de volarlos a todos juntos en la casa en la que se iban a reunir. Dije no (…). Todavía no sé si hice lo correcto”…

Las declaraciones eran extremadamente arriesgadas porque suponían el reconocimiento implícito de que la “X” de los GAL era FGM. El ex fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, José María Mena, dijo que “si González tuviera datos relevantes de un hecho criminal debería ir a un juzgado a decirlo”. Mena aseguró que “procesalmente sería posible abrir la causa y recabar estos nuevos datos” si la Fiscalía lo estima pertinente… La Fiscalía, por supuesto, miró a otra parte.

Como muestra del “talante” de FGM, vale la pena recordar que el 27 de junio de 2008, FGM arremetió contra la derecha en el curso de un mitin en el teatro Egaleo de Leganés, negando cualquier implicación en los GAL… ¿Qué es la verdad para FGM? Respuesta: lo que conviene a sus intereses en cada instante.

Lo que FGM calla 

En 1993 realizamos una entrevista a un ciudadano centroeuropeo de origen español quien nos realizó algunas confidencias sobre la muerte de un ciudadano francés en Biarritz el 19 de marzo de 1984. La víctima, Jean Pierre Cherid, era el puntal de los GAL en ese momento y ostentaba la responsabilidad de realizar personalmente los atentados contra activistas de ETA en el sur de Francia.

Cherid había nacido en Marruecos y era uno de los cientos de miles de Pieds-Noires (franceses repatriados de Argelia cuando De Gaulle concedió la independencia a este país) que, después de haber participado en la resistencia por la Argelia francesa en las filas de la OAS (Organisation de l’Armée Secréte) recaló en España desde 1962. En 1976 tuvimos oportunidad de entrevistar a Cherid en Madrid en su domicilio próximo al Puente de los Franceses y nos comunicó algunos episodios de su vida. Tras la experiencia argelina y el terrorismo de la OAS, Cherid se había dedicado a realizar trabajos como mercenario por África e Iberoamérica. Nos explicó que jamás había vuelto a Francia y lo justificaba como nacionalista maurrasiano que era: “Francia es como una mujer a la que se ha amado mucho y que, en un momento dado te engaña. Entonces le das la patada y nunca más quieres saber nada de ella”… Sin embargo, Cherid había mantenido una red de colaboradores e informadores en los departamentos vasco-franceses que ya habían sido utilizados por los servicios de seguridad españoles desde la segunda mitad de los años 70.

Cuando ETA Político-Militar (VIII Asamblea) secuestró al capitán de farmacia Alberto Martín Barrios, miembro de una familia socialmente muy bien relacionada en medios civiles y militares, FGM dio la orden a su perro de presa en Interior, José Barrionuevo, un antiguo carlista y funcionario de la Secretaría General del Movimiento franquista desde los años 60, para que liberaran “como fuera” al secuestrado.

Barrionuevo envió a miembros del cuerpo nacional de policía en misión encubierta al territorio del sur de Francia. Estos miembros tuvieron innumerables percances (fueron localizados por la policía francesa y algunos resultaron detenidos, otros se perdieron simplemente en Bayona incapaces de hacerse entender al no dominar el francés, y otros secuestraron por error a Segundo Marey que no tenía absolutamente nada que ver con ETA…) y no consiguieron evitar que ETA, finalmente, asesinara a Martín Barrios después de que sus exigencias no fueran satisfechas (ETA pidió la liberación de los etarras y miembros del partido independentista catalán PSAN, detenidos desde 1980 por el intento de asalto al Cuartel de Cazadores de Montaña de Berga).

El episodio del secuestro y asesinato del capitán Martín Barrios supuso el pistoletazo de salida para la creación de los GAL que en una segunda etapa –después del fracaso y de lo comprometido que resultaba enviar a funcionarios españoles al sur de Francia donde se movían literalmente como un pulpo en un garaje- recurrieron a Jean Pierre Cherid como punta de lanza.

Cherid había realizado previamente algunos atentados contra etarras en el período de gobierno de UCD, pero se trataba de acciones sugeridas por guardias civiles amigos suyos mucho más que de operaciones planificadas por Interior. En realidad, Cherid era un militante anticomunista fanático que estaba dispuesto a operar por su cuenta sin necesidad de órdenes superiores e incluso sin remuneración. Cherid nunca firmó sus acciones y son absolutamente falsas las vinculaciones que se han establecido sobre su pertenencia a siglas difusas como “Antiterrorismo ETA”, “Batallón Vasco-Español” o “Alianza Apostólica Anticomunista”. También es rigurosamente falsa su participación en el asesinato de Beñarán Ordeñana (a) “Argala”, responsable del atentado contra el presidente del gobierno español Luis Carrero Blanco, asesinato que fue cometido por militares en activo del arma de Marina. Su participación en los ametrallamientos a Domingo Iturbe Abasolo (a) “Txomin”, entonces jefe de ETA, a Enrique Álvarez (a) “Korta” o a Martín Sagardía, parece probada. También es completamente falsa la información según la cual secuestró a Eduardo Moreno Bergareche (a) “Pertur” en 1977 y que tiene su origen en un “arrepentido” italiano que jamás ha tenido la más mínima relación con España y que lo ignora todo de aquella época.

Entre noviembre de 1983 y marzo de 1984, Jean Pierre Cherid se convirtió en el frío ejecutor de etarras al servicio de los GAL. Hombre impulso, aventurero, de reacciones imprevistas, fanático combatiente contra ETA mucho más allá de las órdenes recibidas, con Cherid se inaugura el período más demoledor en la historia de los GAL. Todo debió terminar el 19 de marzo de 1984 cuando Cherid falleció víctima de una bomba que intentaba colocar. Los medios de comunicación no fueron mucho más explícitos: no informaron de contra quién pretendía atentar, ni siquiera la peritación del explosivo reveló las particularidades del atentado ni porqué la bomba había estallado inopinadamente causando la muerte del terrorista.

Y sin embargo, quedaban dos testigos…

Un extraño atentado todavía no explicado

Cuando en 1993 entrevistamos a un ciudadano centroeuropeo de origen español que formaba parte del mismo comando del GAL supimos algunos de los extremos del episodio que costó la vida a Jean Pierre Cherid. El atentado en cuestión había sido planificado por el propio Cherid el cual pudo enterarse a través de sus colaboradores y de seguimientos realizados por él mismo, de que la cúpula de ETA se reunía en un piso situado en las afueras de Biarritz. En aquella época, todavía ETA se movía con relativa libertad en el Sur de Francia y apenas adoptaba medidas de seguridad. Cherid supo que tras las reuniones celebradas en un primer piso, los etarras descendían juntos por las escaleras, caminaban unas decenas de metros, pasaban por debajo de un pequeño túnel sobre el que discurría la vía del ferrocarril y se iban a sus domicilios o bien de txikiteo… Al cotejar las fotografías de los etarras considerados como dirigentes de la banda, Cherid supo que aquellas reuniones englobaban a la dirección de ETA y su espíritu implacable le sugirió la posibilidad de realizar un atentado que, de un solo plumazo, acabara con la dirección de la banda. El lugar adecuado era, por supuesto, el pequeño túnel bajo el puente en donde los efectos de la explosión serían devastadores e incompatibles con la vida.

Cherid comunicó a su contacto en el GAL la posibilidad de realizar ese atentado… Con toda seguridad ese es el episodio al que tardíamente alude FGM cuando explicaba en noviembre pasado que tuvo en su mano la ejecución de la cúpula de ETA. Sin embargo, el crimen hubiera tenido varias implicaciones: de un lado, no era lo mismo matar etarras a cuentagotas que liquidar de un plumazo a la cúpula de la banda lo que podía generar fricciones con el gobierno francés y, por otra parte, entre la cúpula de Interior se veía a los GAL como una posibilidad de saquear los fondos reservados y acabar con la cúpula de ETA (esto es, con ETA…) hubiera supuesto matar a la gallina de los huevos de oro que todavía debía de rendir beneficios durante tres años más… De ahí que FGM negara su autorización para el atentado. Pero quedaba un problema: Jean Pierre Cherid.

La no autorización para cometer el atentado no hubiera sido comprendida ni por Cherid ni por sus amigos guardias civiles. Por otra parte, Cherid era lo suficientemente impulsivo y osado como para realizar el atentado por sí mismo sin necesidad de órdenes superiores o contraviniendo las órdenes recibidas. Existía, pues, la posibilidad de que actuara por su cuenta.

En lugar de transmitirle la negativa para que cometiera el atentado, se le entregó a Cherid un artefacto explosivo ya preparado del que le dijeron que era de mayor potencia y más efectividad para liquidar a la cúpula de ETA. Solamente había que colocar la batería en el último momento.

Cherid acudió aquella noche a su cita con la muerte acompañado por dos activistas de los GAL, el ciudadano centro-europeo en cuestión y otro colaborador argentino que vigilaron las inmediaciones separados cada uno unos 75 metros. En el momento en que Cherid colocó la batería se produjo la explosión que acabó con su vida. El ciudadano argentino fue el primero en darse cuenta de lo que había sucedido retirándose hacia donde estaba situado el centro-europeo que permanecía incrédulo ante la muerte de su compañero. En los meses siguientes, este ciudadano argentino visitó varios medios de comunicación intentando vender estas informaciones que, sin embargo, no se publicaron jamás.

La muerte de Cherid no pudo ser eludida por los medios de comunicación que, sin embargo, se limitaron a dar unas cuantas informaciones no siempre auténticas sobre su vida y su pasado y que nada dijeron sobre contra quien intentaba atentar. Meses después se supo que la Guardia Civil había concedido una pensión a la viuda de Cherid como “miembro del cuerpo”, lo que suscitó el encono de los diputados de Izquierda Unida.

En 2009, cuando escribimos en infokrisis (http://infokrisis.blogia.com) nuestras “Ultramemorias” ya mencionamos este episodio, anterior en año y medio a las declaraciones de FGM. Al expresidente, permanente desmemoriado que se enteraba por la prensa de cualquier cosa sobre los GAL, le faltó decir que en su “meditación” sobre si valía la pena asesinar a toda la cúpula de ETA, su decisión acarreó un muerto: Jean Pierre Cherid.

El GAL: otra madre de las corruptelas

Este país no hubiera llorado a ninguno de los etarras asesinados por el GAL a los que, por primera vez se habló en un lenguaje que eran capaces de entender. Quien desencadena un proceso de violencia y crímenes, frecuentemente se ve arrastrado por él y lo que el pueblo español reprochó a FGM no fue tanto que decidiera acabar con ETA poniendo la “directa”, como que los GAL se convirtieran en un pozo de corruptelas y en la excusa para el saqueo de los fondos reservados de Interior por parte de las sucesivas cúpulas que dirigieron el ministerio entre 1983 y 1996.

En muy pocas ocasiones (que nos conste, en ninguna) los 40.000.000 de pesetas habilitados en la Operación GAL por etarra muerto llegaron a los mercenarios que ejecutaron los crímenes. Esas cantidades se fueron perdiendo en los distintos escalones de interior y en el nivel más bajo, el protagonizado por Amedo, se dilapidaron en puticlubs, casinos y bingos… Amedo llegó a cometer un atentado por sí mismo, posterior a la orden de Barrionuevo de liquidar a los GAL (tras el asesinato por parte de un improvisado comando del “Gal Barcelona” de Robert Kaplan, ciudadano francés que no tenía nada que ver con ETA) y antes, incluso, había prometido a los pequeños hampones que sustituyeron a Cherid en la comisión de los atentados, que cuando vinieran con la esquela del Egin del etarra muerto les pagaría los 40.000.000 de rigor… pero antes de que abandonaran territorio galo se limitaba a avisar a su amigo del alma, un policía francés, para que detuviera a los autores, recibiendo por ella los correspondientes emolumentos.

Los GAL no fueron más que un saqueo sistemático de los fondos reservados amasados con los impuestos de todos los españoles, un caso sin precedentes en donde la vulneración de los principios del Estado de Derecho en materia de lucha antiterrorista, quedan superados por la corrupción que durante el felipismo se enseñoreó de la vida política de nuestro país.

FMG no es solamente un fantasmón, pedante, ególatra y mentiroso, residuo de otros tiempos. Él mismo ha reconocido ser la “X” de los GAL sin que ni la fiscalía general del Estado, ni la fiscalía de la Audiencia Nacional le requirieran para que ampliara datos. A esto se le llama “división de poderes”. Tenía razón el amigo del alma de FGM, Alfonso Guerra, cuando decía aquello de que “Montesquieu ha muerto”. Lo que vive y goza de buena salud es la corrupción…

(c) Ernesto Milà

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Entrevista a Inma Castilla de Cortázar Larrea, para Identitaria.es

Presidenta del Foro Ermua. Nacida en Eibar (Guipuzcoa). Médico, Catedrática de Fisiología y Decana de la Facultad de Medicina Universidad CEU San Pablo Continuar leyendo

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Comunicado de la Junta Nacional de E2000 sobre ETA sobre y su “cese de actividades”

La Junta Nacional de España 2000

CONSIDERA UN FRAUDE el comunicado de ETA anunciando simplemente su “cese de actividades”. Este comunicado ha sido largamente esperado por el zapaterismo en los últimos meses con la esperanza de que el liberarse del terrorismo impulsaría al electorado a arrojarse a los pies del PSOE como agradecimiento y era evidente que tenía que publicarse en período pre-electoral.

AUGURA QUE LA DISOLUCIÓN DEFINITIVA DE LA BANDA se producirá justo antes de las elecciones vascas a fin de facilitar el “surpaso” de Bildu sobre el PNV.

ALERTA SOBRE LA AMBIGÜEDAD DEL COMUNICADO etarra que no alude a la entrega de las armas, ni a la rendición definitiva, ni a los pactos llegados con el gobierno, ni a la depuración de las responsabilidades contraídos con los dirigentes de la banda, elementos todos ellos preocupantes y que demostrarán que el precio pagado era altísimo justo cuando ETA estaba policialmente vencida.

La Junta Nacional de E2000

Valencia, 21 de octubre de 2011

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El Foro Ermua asegura que la decisión ha sido impuesta por Interior ETA.- Foro Ermua acusa al Gobierno de realizar una “amnistía encubierta” de etarras con la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento de Prisiones

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Conferencia de Inmaculada Castilla de Cortazar

Ayer por la tarde miembros de España 2000 se desplazaron a Bilbao para asistir a la conferencia impartida por Dª Inmaculada Castilla de Cortazar, presidenta de Foro de Ermua, sobre la negociación con ETA, sus antecedentes, su estado actual así como su posible futuro.
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